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viernes, mayo 22, 2026
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BCP y DNIT presentan sus informes de abril: inflación de 2,3% interanual liderada por combustibles y recaudación de USD 807,1 millones con crecimiento de 9,4%

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La inflación en Paraguay no da tregua. El Banco Central del Paraguay (BCP) presentó este lunes su informe correspondiente al mes de abril de 2026, con datos que confirman que la presión sobre los precios se extiende por tercer mes consecutivo, impulsada fundamentalmente por el fuerte encarecimiento de los combustibles en el mercado local.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en abril una variación mensual de 0,8%, idéntica a la de marzo, mientras que la inflación interanual se aceleró hasta 2,3%, superando el 1,9% registrado el mes anterior. La inflación acumulada de enero a abril se sitúa en 2,2%, de acuerdo con las cifras oficiales divulgadas por la entidad monetaria.

El combustible, el gran protagonista del mes

El factor determinante de la suba de precios en abril fue, sin lugar a dudas, el rubro de combustibles. Según los datos presentados por César Yunis, economista jefe del BCP, los combustibles subieron en promedio un 14,2% respecto al mes anterior y un 12,2% en términos interanuales, lo que representa casi el 30% del resultado inflacionario interanual alcanzado al mes de abril.

El gerente de Estadísticas Económicas del BCP, Gustavo Cohener, fue contundente al explicar la magnitud del impacto: el gasoil explicó por sí solo la totalidad de la inflación mensual, con una incidencia de 0,8 puntos porcentuales sobre ese mismo 0,8% registrado en el mes, y aporta 1,2 puntos porcentuales al crecimiento total de los precios.

En lo que va del año, tanto el diésel como las naftas acumulan una variación positiva de hasta 19,6%. El precio promedio del combustible subió alrededor de 2.000 guaraníes en los últimos dos meses, y el impacto se hizo notar de manera directa sobre el índice general de precios. A esto se sumó la decisión adoptada este mes por la petrolera estatal Petropar, que concretó incrementos de un 9% en el precio del diésel —equivalente a 750 guaraníes por litro— y de un 4% en las distintas variedades de nafta —300 guaraníes por litro—, en línea con los ajustes que los emblemas privados ya venían aplicando en los meses anteriores.

Un contexto internacional que no da respiro

Estos movimientos de precios se producen en un marco internacional de alta tensión. El conflicto iniciado en Oriente Medio a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra Irán, desencadenó una escalada que incluyó represalias iraníes sobre Israel y países aliados de Washington, así como el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria estratégica por la que transitaba aproximadamente el 20% de todo el petróleo crudo del mundo.

El resultado fue un repunte vigoroso del crudo a nivel global: el barril Brent registró una suba interanual de 53,6% y el WTI, de 56%. Esa volatilidad internacional se traslada sin filtros a los costos internos del país, según advirtió el analista financiero Stan Canova, quien señaló que los incrementos en los combustibles están generando una onda inflacionaria expansiva, y que el BCP deberá definir su próximo movimiento en la tasa de política monetaria ante un panorama que se prolonga ya por tercer mes consecutivo.

Alimentos se desaceleran, pero mantienen presión en rubros específicos

Si bien el comportamiento de los combustibles dominó el informe, el rubro de alimentos también requiere atención, aunque muestra señales de desaceleración. La inflación de alimentos —excluyendo frutas y verduras— cedió a 2,2% interanual desde el 3,7% de marzo, una moderación que contrastó con el 7,9% de variación que se había registrado en abril del año 2025. Esto no implica una baja de precios, sino una reducción en el ritmo de crecimiento.

En su comparación anual, los rubros con mayores incrementos fueron las frutas frescas, con un alza de 12,4%; la comida consumida fuera del hogar, con 9%; la carne vacuna, con 8,9%; los embutidos, con 5%; y las carnes de ave, con 4%. También se registraron subas en hortalizas, leche, azúcar y quesos, entre otros productos de la canasta básica.

Los servicios, por su parte, subieron levemente un 0,1%, con el transporte como el componente de mayor incidencia, al registrar un alza de 5,4%, seguido de restaurantes y hoteles, y bienes y servicios diversos, ambos con incrementos de 0,4%. En contraste, los segmentos de alimentos y bienes durables registraron caídas iguales de -0,1%.

La inflación núcleo da señales moderadas

Un dato que merece ser destacado es el comportamiento de la inflación núcleo, que excluye los componentes más volátiles como frutas y verduras. Este indicador mostró una moderación al ubicarse en una tasa interanual de 1,9%, por debajo del 2,2% de marzo, y registró una variación mensual de apenas 0,2%. Esta señal es interpretada como un indicio de que las presiones de fondo sobre los precios son más contenidas, siendo los combustibles el elemento disruptivo por excelencia.

En cuanto a la amplitud de las subas, el 41,3% de la canasta analizada por el BCP registró aumentos en abril, superando el 36,1% del mes anterior, aunque aún se ubica por debajo del promedio histórico.

Paraguay, entre los países con menor inflación de la región

Pese a la presión registrada, Paraguay mantiene una posición favorable en el contexto regional. Según los datos comparativos presentados en el informe, el país se ubicó entre las economías con menor inflación mensual, por debajo de Argentina, que registró un IPC de 3,4%, y de Perú, con un resultado de 2,4%.

Salario mínimo: el ajuste seguirá siendo modesto

El dato de inflación tiene implicancias directas sobre el debate en torno al reajuste del salario mínimo legal (SML). Tomando como base la variación interanual del IPC de 2,3%, el incremento correspondiente sería de apenas 66.678 guaraníes para este año. Sin embargo, el cálculo más relevante para el reajuste considera la variación desde el último ajuste aplicado en julio de 2025. Desde esa fecha hasta abril del presente año, la inflación acumulada es de 2,4%, y con los datos de mayo y junio aún pendientes, se estima que el reajuste final se acercaría al 3%, lo que equivaldría aproximadamente a 86.971 guaraníes.

Este panorama reaviva el debate sobre la metodología utilizada para el cálculo del SML, cuestionada por sectores laborales que sostienen que la inflación interanual no refleja adecuadamente la realidad de los trabajadores que perciben dicha remuneración, dado el escaso impacto que representa sobre el poder adquisitivo de los salarios más bajos.

La recaudación tributaria creció 9,4% en abril, pero Aduanas acusa el golpe del guaraní fuerte

En paralelo al informe de inflación, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) reportó resultados mixtos para el mes de abril. La recaudación total en efectivo alcanzó los 4,8 billones de guaraníes, equivalentes a 807,1 millones de dólares, lo que representa un crecimiento nominal de 9,4% respecto al mismo mes del año anterior, con una variación positiva de 415.463 millones de guaraníes —unos 69,5 millones de dólares adicionales—.

El 73,5% de esa recaudación correspondió a impuestos internos, que totalizaron 3,5 billones de guaraníes —593,3 millones de dólares—, con un crecimiento interanual de 20,8%. El principal motor fue el impuesto a la renta empresarial (IRE), cuyo desempeño positivo fue atribuido por la DNIT a una mejora en la actividad económica y en los niveles de cumplimiento tributario, especialmente en sectores como electricidad y agua, productos químicos, agricultura, intermediación financiera, alquileres, y telecomunicaciones, información y comunicación.

Sin embargo, el resultado en Aduanas fue negativo. La recaudación aduanera se ubicó en 1,2 billones de guaraníes —213,8 millones de dólares—, registrando una caída interanual de 13,3%. La explicación oficial apunta a la fuerte apreciación del guaraní frente al dólar, que redujo la base imponible en moneda local en un 16%, erosionando así el valor en guaraníes de las importaciones sobre las que se calculan los tributos aduaneros.

Este contraste entre el dinamismo de los impuestos internos y la caída en la recaudación de Aduanas refleja las tensiones que genera el tipo de cambio sobre las finanzas públicas, un factor que seguirá siendo monitoreado de cerca en los próximos meses ante la continuidad de la apreciación cambiaria.

La guerra en Irán y el alza del petróleo aceleran la transición global hacia el vehículo eléctrico, con China como gran exportador y EE.UU. como gran ausente

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El mercado automotriz mundial atraviesa una inflexión histórica que no obedece únicamente a la lógica de la innovación tecnológica o la política climática. La guerra en Irán y la consecuente perturbación en el estrecho de Ormuz han disparado los precios del petróleo y la gasolina, y ese golpe directo al bolsillo de los consumidores está acelerando, de manera visible y medible, el paso hacia los vehículos eléctricos en distintos rincones del planeta. Lo que antes era una tendencia gradual impulsada por incentivos gubernamentales y conciencia ambiental, se transforma hoy en una respuesta económica urgente ante el encarecimiento del combustible fósil.

En marzo de 2026, los consumidores de Francia, Alemania y el Reino Unido adquirieron 206.200 vehículos eléctricos durante las cuatro primeras semanas del conflicto, un incremento del 44% frente al mismo período del año anterior. En Corea del Sur, las transacciones de coches eléctricos se más que duplicaron. En Italia —un mercado históricamente rezagado en la transición eléctrica— salieron de los concesionarios 16.000 unidades con batería, lo que supone un aumento del 67%. Australia, por su parte, registró 14.100 ventas de vehículos eléctricos en el mes, un 68% más que en el período equivalente del año anterior. A escala global, los consumidores adquirieron 1,1 millones de vehículos eléctricos en marzo, un 2% más que en el mismo mes de 2025, con los vehículos totalmente eléctricos representando alrededor del 17% de todos los autos y camiones nuevos vendidos en el mundo.

América Latina y el «resto del mundo»: un salto del 79%

El fenómeno no se circunscribe a los mercados desarrollados. En América Latina, África y gran parte de Asia —regiones que los analistas del sector agrupan bajo el concepto de «resto del mundo»— las ventas de vehículos eléctricos se dispararon un 79% en marzo respecto al año anterior, según datos de Benchmark Mineral Intelligence. Durante todo 2025, ese grupo de países ya había registrado un avance del 48%.

Costa Rica emerge como caso destacado en la región: los vehículos eléctricos representaron el 18% de todas las ventas de autos nuevos en el primer trimestre del año, una cifra que triplica la de Estados Unidos y que solo es superada en América Latina por Uruguay. La nación centroamericana no produce petróleo y genera casi la totalidad de su electricidad a partir de fuentes hidroeléctricas, lo que convierte al vehículo eléctrico en una opción especialmente competitiva para reducir su dependencia de las importaciones de combustible y aliviar la presión sobre sus reservas de divisas. Etiopía, Uruguay y varios otros gobiernos comparten esa lógica estratégica.

Un punto de inflexión estructural, no coyuntural

Más allá del impulso inmediato de la crisis petrolera, la evidencia científica sugiere que la industria automotriz ha cruzado un umbral del que difícilmente regresará. Una investigación publicada en la revista Nature Communications, con base en el análisis de las ventas globales entre 2016 y 2023 en 32 países, concluye que las ventas de vehículos eléctricos han alcanzado en Europa y China un punto de inflexión capaz de desencadenar un cambio estructural difícil de revertir.

Los datos son contundentes: la flota global de coches eléctricos e híbridos se duplicó cada 1,5 años en el período estudiado. En la Unión Europea, esa duplicación ocurrió cada 1,3 años; en China, cada año; y en Estados Unidos, cada 1,7 años. Al mismo tiempo, las ventas de vehículos de combustión comenzaron a caer de forma sostenida desde aproximadamente 2019, y esa caída no se revirtió ni siquiera durante la recuperación económica pospandemia. La investigación señala como indicadores clave del punto de inflexión el rápido aumento de la cuota de mercado eléctrica, la mayor variedad de modelos disponibles, y el paralelo declive tanto en ventas como en oferta de vehículos de gasolina y diésel.

Las proyecciones sobre paridad de precios refuerzan esa perspectiva. Según modelizaciones incluidas en el estudio, los vehículos eléctricos deberían alcanzar precios equivalentes a los de combustión en Europa y China entre 2025 y 2028, en Estados Unidos, Canadá y Corea del Sur entre 2026 y 2030, y en el resto del mundo entre 2030 y 2035. Ese proceso, combinado con el encarecimiento del petróleo, podría acelerar considerablemente esos plazos.

China: exportaciones récord y batalla por el mercado global

En el centro de esta reconfiguración global se encuentra China. Las exportaciones chinas de vehículos eléctricos e híbridos alcanzaron un nuevo récord en marzo de 2026, con un incremento del 140% respecto al año anterior, según la Asociación China de Turismos. En el primer trimestre, las exportaciones totales de vehículos eléctricos del país crecieron un 78% interanual según datos oficiales. Los principales destinos que más acusaron ese salto en las importaciones procedentes de China fueron Australia, con un alza del 67% respecto a febrero; Bélgica, con un 63%; y Alemania, con un 34%.

La expansión internacional de los fabricantes chinos no es casual: responde a la saturación del mercado doméstico, donde la competencia es feroz, las guerras de precios son brutales y los márgenes de beneficio se estrechan. BYD, Geely, XPeng y otros gigantes de la industria están impulsando el desarrollo de infraestructura de carga en el exterior y cultivando socios y clientes en nuevos mercados. En Europa, las matriculaciones de vehículos nuevos de BYD crecieron casi un 170% en el primer trimestre de 2026 respecto al año anterior. Un estudio de 2025 elaborado por el Grupo Rhodium estima además que la flota eléctrica e híbrida china ya ha reducido la demanda interna de petróleo en más de un millón de barriles diarios, una cifra que ilustra el peso geopolítico de esta transformación.

Detrás de esta expansión, sin embargo, subyace una pregunta incómoda que no pocos gobiernos y competidores se hacen en voz alta: ¿hasta qué punto el éxito de la industria automotriz china se explica por su eficiencia real, y hasta qué punto por los subsidios, exenciones fiscales y ventajas otorgadas durante años por el Estado? Esa tensión entre libre competencia y política industrial distorsionada está en el fondo de la mayoría de las fricciones comerciales que rodean al sector.

Europa abre la puerta; Estados Unidos la cierra

La respuesta de los grandes bloques económicos ante el avance chino es radicalmente distinta. Europa ha optado por aranceles que considera equilibradores —no bloqueadores— de la competencia, y los fabricantes chinos están ganando cuota de mercado de manera acelerada. Alemania reintrodujo subvenciones a la compra de hasta 6.000 euros, y Francia reforzó su mandato de electrificación para flotas de vehículos, en lo que analistas de BloombergNEF identifican como respuestas directas a la crisis energética derivada del conflicto iraní. El resultado es que en Europa se ofrecen actualmente casi 400 modelos eléctricos, frente a los 368 de hace apenas un año.

Estados Unidos ha tomado el camino opuesto. Bajo la administración Trump, Washington redujo el apoyo federal a los vehículos eléctricos en favor de los modelos de alto consumo de gasolina, y mantiene en vigor aranceles que constituyen un embargo de facto sobre los automóviles importados de China. A ello se suma la prohibición del software conectado a China en los vehículos nuevos, lo que obstaculiza cualquier plan de producción en territorio estadounidense o en países vecinos destinado a ese mercado. Las ventas de vehículos eléctricos en EE.UU. cayeron un 27% en marzo respecto al período del año anterior, aunque los analistas matizan que las cifras de marzo de 2025 fueron excepcionalmente altas, impulsadas por consumidores que se apresuraron a aprovechar incentivos federales antes de su vencimiento.

Más de 70 legisladores estadounidenses enviaron en los últimos días una carta abierta al presidente Trump advirtiendo contra cualquier reducción de las barreras a la entrada de automóviles chinos, argumentando que las consecuencias para los trabajadores, las cadenas de suministro y la seguridad nacional serían, en sus propias palabras, «profundas». El mensaje político interno no deja margen para la ambigüedad, aun cuando Trump prepara un viaje a China a mediados de mayo para reunirse con el presidente Xi Jinping, encuentro al que los fabricantes de vehículos eléctricos chinos miran con atención, evaluando si podría abrirse algún resquicio en ese mercado.

La competencia tecnológica, más allá del combustible

El debate sobre los vehículos eléctricos ha trascendido la mera cuestión energética para convertirse en una disputa de fondo por el liderazgo tecnológico del siglo XXI. En el Salón del Automóvil de Pekín, las marcas chinas no presentan sus productos simplemente como alternativas más eficientes al motor de combustión: los posicionan como plataformas tecnológicas integradas. Empresas como XPeng, Geely y BYD, junto a compañías tecnológicas como Baidu, Huawei y Pony.AI, están construyendo ecosistemas de conducción autónoma que compiten directamente con los que desarrollan en Estados Unidos Tesla y Waymo.

La magnitud de esa ambición quedó de manifiesto en la reciente exhibición industrial china de proporciones equivalentes a 70 campos de fútbol: un mensaje deliberado sobre la escala y el ritmo al que el país está avanzando en la tecnología que sus líderes consideran decisiva para su posición en el orden económico global del presente siglo.

El director financiero de Tesla, Vaibhav Taneja, reconoció durante una conferencia telefónica de resultados que 2026 ha sido un año de notable dinamismo para el sector: «Hemos visto un resurgimiento de la demanda», afirmó. Ese resurgimiento tiene un catalizador claro —la crisis del petróleo iraní— pero sus causas más profundas son estructurales, y los datos apuntan a que ningún cambio coyuntural en los precios del crudo podrá ya revertir por sí solo la marcha de una transformación que lleva años cobrando velocidad.

Acuerdo UE-Mercosur abre a Paraguay un mercado de 750 millones de consumidores con cuotas exclusivas y aranceles reducidos

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Tras más de 25 años de negociaciones, el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a regir de forma provisional este viernes, activando principalmente las disposiciones comerciales del pacto. La plena entrada en vigor del acuerdo —que incluye los capítulos políticos y de cooperación— permanece supeditada a ratificaciones pendientes y a una resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, instancia a la que acudió el Parlamento Europeo para consultar sobre la legalidad del pacto.

El convenio crea una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, que abarca entre 700 y 800 millones de consumidores y representa alrededor del 20% del PIB global. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el inicio de la aplicación provisional con una publicación en sus redes sociales: los aranceles comienzan a bajar, las empresas acceden a nuevos mercados y los inversores obtienen la previsibilidad que necesitan, afirmó la funcionaria, subrayando que los beneficios son reales y visibles desde este mismo momento.

Una liberalización recíproca pero asimétrica

La estructura del acuerdo reconoce las diferencias de desarrollo entre ambos bloques a través de una apertura gradual y diferenciada. La Unión Europea eliminará aranceles sobre el 93% de sus importaciones provenientes del Mercosur en un plazo máximo de 10 años, mientras que el bloque sudamericano dispondrá de hasta 15 años para desgravar el 90% de sus importaciones desde Europa.

Para Paraguay, el punto de partida es especialmente favorable: se consolida la liberalización inmediata de cerca de 5.000 productos que ya gozaban de preferencias bajo el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP+), lo que significa que una porción significativa de la oferta exportable paraguaya ingresará al mercado europeo sin barreras arancelarias desde el primer día. La Comisión Europea proyecta que el acuerdo permitirá aumentar las exportaciones anuales europeas hacia los países del Mercosur un 39% hacia 2040, llegando a los 50.000 millones de euros.

Cuotas exclusivas: la ventaja distintiva de Paraguay

El país obtuvo un trato especial y diferenciado dentro del bloque, reconociendo su condición de economía pequeña, sin litoral marítimo y de menor ingreso relativo. Esta situación se traduce en cuotas exclusivas que ningún otro socio del Mercosur comparte, constituyendo una de las ventajas más concretas y estratégicas del acuerdo para la economía nacional.

En materia de azúcar orgánica, Paraguay cuenta con una cuota exclusiva de 10.000 toneladas anuales con arancel cero. Para el biodiésel, la asignación exclusiva asciende a 50.000 toneladas sin ningún gravamen arancelario. En cuanto a la carne porcina, además de participar en la cuota general de 25.000 toneladas —con un arancel de 83 euros por tonelada frente al 20% vigente hasta ahora—, el país obtuvo una cuota adicional exclusiva de 1.500 toneladas.

Estos beneficios representan una oportunidad concreta para ingresar al mercado europeo sin competir con Brasil, Argentina o Uruguay por los mismos volúmenes, lo que otorga a Paraguay un margen de acción diferenciado dentro del bloque.

Carnes, granos y agroindustria: el corazón de las oportunidades

El sector cárnico figura entre los principales beneficiados del acuerdo. La cuota Hilton —destinada a cortes premium de carne vacuna— pasa de un arancel del 20% a 0% de forma inmediata. A esto se suma la creación de una nueva cuota regional de 99.000 toneladas-carcasa —aproximadamente 55.450 toneladas frescas y 44.550 toneladas congeladas— con un arancel preferencial del 7,5%, que se reducirá gradualmente en cinco años. Paraguay tiene actualmente asignadas 1.000 toneladas dentro de la cuota Hilton, y aspira a alcanzar el 25% que le correspondería como Estado parte del Mercosur, aunque reconoce que en algunos rubros aún falta volumen suficiente o las habilitaciones sanitarias requeridas. El acuerdo contempla un período de implementación progresiva de cinco años que brinda margen para ganar capacidad exportadora.

En materia de aves, se establece una cuota de 180.000 toneladas-carcasa con una reducción del arancel promedio del 15,4% hasta llegar a 0% en cinco años. Otros productos con cuotas relevantes incluyen etanol (650.000 toneladas), arroz, maíz, miel, leche en polvo, quesos, almidón de mandioca y huevos, con períodos de desgravación de entre cinco y diez años que en su mayoría convergen hacia el arancel cero.

El acuerdo representa, según referentes del sector productivo, una oportunidad histórica para posicionar los alimentos paraguayos en uno de los mercados más exigentes del mundo. Históricamente, el acceso estaba limitado por barreras arancelarias, cuotas restrictivas, requisitos ambientales y especificaciones técnicas vinculadas al tipo de ganado. El nuevo marco elimina una de las principales de esas barreras, abriendo condiciones de mayor libertad y protagonismo para las exportaciones nacionales en Europa.

Paraguay como potencial hub regional de autopartes

Uno de los aspectos menos visibles pero igualmente estratégicos del acuerdo reside en las condiciones obtenidas para la industria de autopartes. Paraguay logró un régimen de origen más flexible que el resto del Mercosur: durante los primeros cuatro a ocho años, podrá utilizar hasta el 55% de componentes extrarregionales —cinco puntos porcentuales por encima de lo permitido a los demás socios— en 17 subpartidas de autopartes. Esta ventaja facilita el ensamblaje de vehículos o componentes utilizando piezas provenientes de terceros países.

Sumado a esto, la reducción gradual de aranceles sobre bienes de capital e insumos industriales europeos abarataría la modernización de plantas productivas. Sin embargo, para consolidarse como hub regional de manufactura, el país deberá invertir en tecnificación, cumplir estrictamente las reglas de origen, digitalizar procesos y elevar sus estándares de calidad y sostenibilidad.

Trazabilidad y estándares: el desafío de las exigencias europeas

El acceso al mercado europeo no es solo una cuestión de aranceles. La Unión Europea impone exigencias ambientales, sanitarias y de trazabilidad que constituyen una barrera no arancelaria significativa para los exportadores. En este contexto, cobra especial relevancia el Registro de Establecimientos con Trazabilidad Socioambiental (Retsa), una herramienta presentada por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) que puede transformarse en uno de los pilares del proceso de adecuación paraguaya frente a las nuevas exigencias internacionales.

El fortalecimiento e implementación efectiva de mecanismos como el Retsa permitiría demostrar origen, cumplimiento ambiental, condiciones productivas y seguimiento de cadenas de valor, aspectos cada vez más determinantes para acceder y mantenerse en el mercado europeo. Paraguay cuenta con una base exportadora consolidada, especialmente en carne y granos, que ya opera bajo estándares internacionales, lo cual constituye un punto de partida favorable frente a estas exigencias.

El escenario abre oportunidades no solo para los sectores tradicionales, sino también para avanzar en la diversificación de la oferta exportable, incorporando productos agroindustriales, manufacturas y bienes con mayor valor agregado. El país se posiciona, además, como un destino atractivo para la inversión extranjera, apoyado en su estabilidad macroeconómica y en una menor volatilidad comparativa dentro de la región. Sus segmentos de mayor potencial incluyen la producción sostenible, la carne diferenciada, el arroz competitivo y la economía forestal, con posibilidades de integración a cadenas agroindustriales e industriales orientadas a la exportación.

Salvaguardas europeas: la contención del impacto en el agro del bloque

El acuerdo no está exento de tensiones internas en Europa. La UE incorporó medidas de salvaguarda para proteger a sus agricultores de posibles perjuicios derivados del incremento de importaciones del Mercosur. La Comisión Europea deberá iniciar una investigación sobre la necesidad de medidas de protección si las importaciones de productos sensibles —carne de ave, carne vacuna, huevos, cítricos y azúcar— aumentan un 5% sobre la media de tres años y, al mismo tiempo, los precios de importación se ubican un 5% por debajo del precio vigente en el mercado europeo. En ese escenario, el bloque podría suspender temporalmente las preferencias arancelarias para esos rubros.

Esta cláusula refleja la resistencia que el acuerdo generó en sectores agrícolas de países europeos, especialmente en Francia, donde los productores advirtieron sobre el riesgo de competencia desleal. Su inclusión es, al mismo tiempo, un recordatorio de que las condiciones preferenciales que Paraguay y el Mercosur obtuvieron no son absolutas ni permanentes, sino que están sujetas a monitoreo y a la evolución del comercio bilateral.

Un punto de inflexión con trabajo pendiente

El inicio de la aplicación provisional del Acuerdo UE-Mercosur marca un punto de inflexión en la inserción internacional de Paraguay. El acceso preferencial a un mercado de 750 millones de consumidores, equivalente a aproximadamente una cuarta parte del PIB mundial, con el 93% de las importaciones liberalizadas, representa una oportunidad de magnitud histórica para la economía nacional.

Sin embargo, aprovecharla plenamente exigirá una agenda de trabajo intensa: ampliar los volúmenes exportables, obtener las habilitaciones sanitarias necesarias, fortalecer los sistemas de trazabilidad, elevar los estándares ambientales y productivos, y desarrollar la institucionalidad comercial para competir en uno de los mercados más exigentes y sofisticados del mundo. El acuerdo abre la puerta; la capacidad de Paraguay para cruzarla dependerá de las decisiones que tome en los próximos años.

Unilever registra una caída en ventas de hasta 12.562 millones de euros en el primer trimestre, presionada por divisas, la guerra y el riesgo de nuevas subidas de precios

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Unilever cerró los tres primeros meses de 2026 con una facturación de 12.562 millones de euros, lo que supone un retroceso del 3,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La causa principal de este descenso no radica en una pérdida de competitividad comercial, sino en el impacto de un tipo de cambio desfavorable que erosionó los ingresos de la multinacional angloneerlandesa al convertir sus ventas en mercados emergentes a euros. En términos subyacentes, es decir, al despojar las cifras del efecto divisas y de las operaciones corporativas, la compañía creció un 3,8%, apoyada en un avance del 2,9% en volumen y del 0,9% en precio. Una lectura que, si bien permite matizar el aparente retroceso, no oculta la presión estructural que enfrenta el grupo en un entorno global marcado por la incertidumbre geopolítica y la inflación de costes.

Un crecimiento real impulsado por mercados emergentes

El dinamismo de las economías en desarrollo fue el principal motor del crecimiento orgánico de Unilever en el trimestre. India y Latinoamérica destacaron como los mercados más vigorosos, con una recuperación notable en la región latinoamericana y un desempeño sólido del subcontinente asiático. En contraste, Europa y Norteamérica mostraron una evolución menos favorable, reflejo de una demanda más contenida en los mercados maduros y de presiones inflacionarias que condicionan el gasto del consumidor en esas regiones. Fernando Fernández, consejero delegado de la compañía, valoró positivamente el arranque del año al señalar que el grupo comenzó el ejercicio impulsado por el volumen de ventas de sus marcas líderes y por un desempeño positivo en todos los grupos empresariales, con especial mención al dinamismo de los mercados emergentes.

Las denominadas Power Brands, el conjunto de marcas estratégicas prioritarias del grupo, registraron un crecimiento orgánico del 5%, con un avance del 4% en volumen. Entre estas marcas figuran algunas de las más reconocidas del portafolio de Unilever a escala global, lo que indica que la apuesta por concentrar recursos en los productos con mayor potencial de rentabilidad está dando resultados en términos de tracción comercial.

Resultados desiguales por divisiones: belleza y alimentación, las más golpeadas

El análisis por segmentos de negocio revela un panorama heterogéneo. La división de cuidado personal, que agrupa marcas como Dove, Axe o Rexona, fue la única en elevar su volumen de negocio, con un avance del 0,6% hasta 3.278 millones de euros. El resto de las divisiones sufrió caídas en sus ingresos reportados. La de belleza retrocedió un 5,4%, hasta 3.103 millones; la de hogar bajó un 2,6%, hasta 2.977 millones; y la de alimentación acusó la mayor contracción, con un descenso del 5,6% hasta 3.204 millones de euros, penalizada tanto por el efecto cambiario como por el proceso de desinversión en marcha.

En marzo de este año, Unilever completó la venta de su división de alimentación a McCormick por 15.700 millones de dólares, una operación que incluye marcas icónicas como Hellmann’s, Knorr y Calvé, y que se espera se cierre definitivamente a mediados de 2027. Esta desinversión estratégica responde a la voluntad de la compañía de concentrar sus esfuerzos en categorías con mayores márgenes y mayor potencial de crecimiento, alejándose de segmentos de alimentación más maduros y de menor rentabilidad.

Por regiones geográficas, las ventas en Asia Pacífico y África retrocedieron un 4,9%, hasta 5.596 millones de euros, mientras que en América la contracción fue del 1,8%, hasta 4.691 millones. En Europa, los ingresos cayeron un 2,2%, hasta 2.275 millones.

El conflicto en Oriente Medio dispara los costes y amenaza con nuevas subidas de precios

Uno de los elementos más preocupantes del informe trimestral de Unilever es la advertencia sobre el impacto del conflicto bélico en Irán sobre su estructura de costes. La compañía prevé costes adicionales de hasta 500 millones de euros, equivalentes a unos 585 millones de dólares, directamente relacionados con la guerra. Este conflicto está encareciendo una cadena de suministro que abarca desde los envases de plástico, fabricados a partir de derivados petroquímicos, hasta los fletes y costes de transporte internacional.

El director financiero de la compañía, Srinivas Phatak, explicó que la categoría de cuidado del hogar, que incluye detergentes y aerosoles de limpieza, es la más expuesta a esta presión porque sus productos incorporan ingredientes derivados del petróleo y operan con márgenes más estrechos que otras divisiones como la de belleza. Ante este escenario, Phatak no descartó subidas de precios en esa categoría, aunque las calificó de medidas suaves y señaló que la fijación de precios es el último recurso al que recurre la compañía. Afirmó también que el aumento total de costes previsto para este año se sitúa entre el 2,7% y el 3,3%, un rango que describió como manejable. En términos geográficos, el impacto de estas presiones recaería principalmente sobre los mercados emergentes, ya que la mayor parte de los productos de cuidado del hogar de Unilever se comercializa en esos mercados, mientras que Estados Unidos no se ha visto afectado de forma significativa.

La compañía reconoció también que trabaja en reducir costes en sus cadenas de suministro, incluyendo la posible reformulación de algunos productos, una estrategia que busca compensar el encarecimiento de las materias primas sin trasladar íntegramente el impacto al precio final.

Programa de eficiencia adelantado y perspectivas cautelosas para el resto del año

En el plano de la gestión interna, Unilever destacó los avances de su programa de productividad lanzado en 2024, que al cierre del primer trimestre de 2026 ya había generado ahorros acumulados de 750 millones de euros, frente a un objetivo anual de 800 millones. El ritmo de ejecución de este plan supera las previsiones iniciales, lo que ofrece cierto margen de maniobra financiero en un entorno de costes crecientes.

Pese a los resultados del trimestre y a la incertidumbre geopolítica, Unilever mantuvo sin cambios sus perspectivas para el conjunto del ejercicio 2026. La compañía espera que el crecimiento subyacente de las ventas se sitúe en el extremo inferior de su horquilla de referencia plurianual, que oscila entre el 4% y el 6%, con un crecimiento subyacente del volumen de al menos el 2% para el año completo. Además, anticipa una mejora modesta en el margen operativo subyacente anual, en comparación con el 20% registrado en 2025. No obstante, la dirección anticipó que revisará estas perspectivas el próximo trimestre, cuando el impacto del conflicto en Medio Oriente sea más tangible y se pueda evaluar con mayor precisión su efecto sobre la confianza del consumidor y la dinámica inflacionaria a escala global. Las acciones de Unilever respondieron positivamente a la presentación de resultados, con una subida de hasta el 2,1% en la bolsa de Londres.

Un gigante que redefine su perfil en un entorno de máxima exigencia

Los resultados de Unilever en el primer trimestre de 2026 presentan una lectura compleja que conviene no reducir a la cifra de caída del 3,3%. La realidad subyacente muestra a una empresa que crece en volumen, avanza en eficiencia y mantiene la confianza de los inversores, pero que enfrenta vientos en contra de carácter estructural: una geopolítica adversa que encarece sus insumos, una presión cambiaria que distorsiona sus resultados reportados y un proceso de reestructuración del portafolio que implica abandonar divisiones históricamente relevantes. La venta de su negocio de alimentación a McCormick marca un punto de inflexión en la identidad corporativa del grupo, que apuesta por un perfil más centrado en marcas de cuidado personal y hogar con mayor potencial de margen. La pregunta que queda abierta es si ese reposicionamiento llegará a tiempo para compensar las presiones externas que, por ahora, amenazan con trasladarse al precio que pagará el consumidor final.

La guerra en Irán se cobra 25.000 millones y abre una crisis política sin precedentes en Washington

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AFP

A dos meses del inicio de la Operación «Furia Épica», el Departamento de Guerra de Estados Unidos ha revelado por primera vez una cifra oficial sobre el gasto acumulado del conflicto con Irán: 25.000 millones de dólares. Así lo declaró Jules Hurst, subsecretario interino para asuntos financieros del Pentágono, durante una audiencia ante la Cámara de Representantes celebrada este miércoles 29 de abril de 2026. La mayor parte de esa suma, según precisó Hurst, corresponde a municiones, aunque también incluye gastos de operaciones, mantenimiento y reposición de equipos bélicos.

La cifra adquiere mayor dimensión cuando se la contrasta con estimaciones independientes. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) calculó que solo las primeras 100 horas del conflicto —iniciado el 28 de febrero pasado— tuvieron un costo de al menos 3.700 millones de dólares, equivalentes a casi 900 millones de dólares diarios. Proyectada sobre los aproximadamente 60 días transcurridos desde el inicio de las hostilidades, esa tasa de gasto sugeriría un acumulado muy superior al reconocido oficialmente, lo que alimenta las dudas sobre la transparencia de la información entregada al Congreso.

Hurst anunció que el Pentágono enviará una solicitud de presupuesto suplementario a través de la Casa Blanca «una vez que se cuente con una evaluación completa del costo del conflicto», sin precisar plazos ni montos adicionales.

Un presupuesto de defensa sin precedentes en la historia estadounidense

La comparecencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara tuvo un segundo eje central: la solicitud formal de un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para el ejercicio fiscal 2027, presentada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. Se trata de una cifra sin precedente en la historia militar y presupuestaria de Estados Unidos.

Hegseth argumentó que este incremento es imprescindible para sostener al «ejército más poderoso y capaz del mundo» en un entorno de amenazas simultáneas en múltiples escenarios. La propuesta prioriza la adquisición masiva de drones, buques de guerra y sistemas de defensa antimisiles, con China, Rusia e Irán como los adversarios articuladores del diagnóstico estratégico.

Sin embargo, la magnitud de la cifra —y el contexto en que se solicita— ha intensificado el debate sobre la dirección del gasto militar, especialmente entre legisladores que advierten que la guerra en Irán está agotando arsenales y desplazando recursos de otras regiones consideradas prioritarias.

El debate en el Congreso: legitimidad, estrategia y control civil

La audiencia derivó rápidamente hacia preguntas más profundas: no solo cuánto cuesta la guerra, sino por qué se inició y bajo qué autoridad se mantiene. La administración Trump lanzó la Operación «Furia Épica» sin contar con una autorización formal del Congreso, lo que ha generado una tensión constitucional latente que los demócratas aprovecharon para confrontar directamente a Hegseth y a Caine.

El representante Adam Smith, el demócrata de mayor rango en el comité, cuestionó de manera contundente la coherencia de la justificación oficial. Recordó que el propio Hegseth había declarado hace 60 días que la amenaza nuclear iraní era «inminente» y que eso justificaba el inicio del conflicto. Sin embargo, el secretario afirmó en esta misma audiencia que las instalaciones nucleares de Irán fueron «completamente aniquiladas» en un ataque estadounidense en 2025 —antes incluso de que la operación actual comenzara—. La contradicción no pasó inadvertida. «¿Ahora dice que fue completamente aniquilada?», replicó Smith, concluyendo que la guerra «nos dejó exactamente en el mismo lugar donde estábamos antes».

Hegseth no cedió. Sostuvo que Irán «no ha renunciado a sus ambiciones nucleares» y que aún posee miles de misiles, argumentando que el conflicto responde a una «lucha existencial por la seguridad del pueblo estadounidense». Invocó los precedentes de Afganistán y Vietnam para relativizar la duración de dos meses: «Llevamos apenas dos meses inmersos en una lucha existencial. Irán no puede poseer una bomba nuclear».

El representante Joe Courtney señaló, a su vez, que la propia Estrategia de Defensa Nacional de la administración, publicada poco antes del inicio de las hostilidades, calificaba a Irán como «más débil y vulnerable de lo que ha sido en décadas». Destinar tantas tropas a ese frente, en detrimento de otras amenazas —en especial China—, «no tiene sentido común», afirmó.

La retirada de recursos de Asia y las concesiones estratégicas

Uno de los ángulos más sensibles de la comparecencia fue la pregunta sobre el impacto de la guerra en la presencia militar estadounidense en Asia, región identificada como prioritaria en todos los documentos estratégicos recientes frente a la creciente potencia china. Al ser interrogado sobre por qué se retiraron recursos del Pacífico para sostener la operación en Oriente Próximo, el general Caine reconoció que el presidente debe hacer «concesiones» al desplegar tropas. «Confío en que el presidente siempre considera cuidadosamente estas concesiones de preparación», afirmó, eludiendo una respuesta directa sobre los riesgos que esa reasignación implica para el equilibrio estratégico con Pekín.

La tensión se vuelve aún más evidente ante el dato de que Trump ha ordenado el despliegue de tres portaviones en Oriente Próximo, una concentración de poder naval no vista desde 2003, en plenas negociaciones estancadas que no han producido avances diplomáticos concretos.

Críticas republicanas y la crisis de liderazgo interno del Pentágono

Las fricciones no provinieron únicamente de los demócratas. Varios legisladores republicanos expresaron su malestar por la gestión interna del Departamento de Guerra, particularmente por la purga de altos mandos militares ordenada por Hegseth. El senador Thom Tillis admitió públicamente tener «segundas dudas» sobre su apoyo al secretario tras los despidos de figuras clave, entre ellas el jefe del Ejército, el general Randy George. El representante Austin Scott fue aún más directo y calificó la destitución de George como «conducta temeraria» y un «perjuicio extremo» para la institución castrense.

En medio de este clima, el general Caine optó por un tono deliberadamente institucional. Declaró que su modelo es el general George C. Marshall, figura de la Segunda Guerra Mundial y arquitecto de la reconstrucción europea, destacando su compromiso con el control civil y con «decirles a los líderes lo que necesitan escuchar, no siempre lo que quieren escuchar». El contraste implícito con el estilo de Hegseth resultó difícil de ignorar.

El impacto económico global: petróleo, mercados y política interna

Más allá de los muros del Congreso, la guerra tiene consecuencias económicas concretas que se sienten en los mercados internacionales. El bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz ha mantenido el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, una presión inflacionaria con implicaciones directas para los consumidores estadounidenses y para la economía global. Legisladores republicanos han advertido que esta situación representa una amenaza política significativa de cara a las elecciones de mitad de periodo.

La combinación de un gasto bélico sin autorización legislativa, un presupuesto de defensa histórico, el encarecimiento de la energía y el desgaste de los arsenales configura un escenario fiscal y económico de alta complejidad para la administración Trump, que deberá enfrentar la presión simultánea del Congreso, los mercados y la opinión pública en los próximos meses.

Entre la retórica y la rendición de cuentas

Quizás el momento más revelador de la audiencia fue el intercambio en torno al costo humano del conflicto. Ante las preguntas sobre el bombardeo de una escuela y la muerte de civiles iraníes, Hegseth mantuvo su postura: la fuerza militar es el instrumento necesario para impedir que Irán alcance la capacidad nuclear, y ese objetivo justifica, a juicio de la administración, tanto el costo financiero como el humano de la operación.

Mientras tanto, Hegseth acusó a los demócratas y a algunos republicanos críticos de ser «el mayor adversario» que enfrenta Estados Unidos en este momento, con «palabras imprudentes, ineficaces y derrotistas». La respuesta de Smith fue concisa: «Hemos visto el costo, y el costo es muy, muy alto».

La audiencia cerró sin que se despejaran las preguntas fundamentales: cuáles son exactamente los objetivos de la guerra, cuándo concluirá, cuánto costará en total y qué autoridad legal la sostiene. Lo que sí quedó en evidencia es que el conflicto con Irán ha entrado en una fase en que las tensiones dentro del propio sistema político estadounidense son tan significativas como las que se libran en el campo de batalla.

El dólar toca su valor más bajo desde 2019 y crece cautela del sector empresarial

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El mercado cambiario paraguayo registró este miércoles una de las jornadas más significativas de los últimos años. El dólar estadounidense cerró en G. 6.190 a la venta en las principales casas de cambio, mientras que el mercado interbancario o mayorista lo hizo en G. 6.144, perforando con claridad la barrera de los G. 6.200 y consolidando valores que no se observaban desde abril de 2019. A la compra, la divisa tocó un nuevo piso en G. 5.980, profundizando una tendencia descendente que ya lleva varios meses y que en los últimas 48 horas se intensificó con una caída de 90 puntos en el precio de venta.

La magnitud de este movimiento cobra mayor dimensión cuando se analiza en perspectiva. En abril de 2025, apenas un año atrás, el dólar rondaba los G. 8.000. Hoy, cada billete verde vale G. 1.856 menos que en ese período, lo que representa una depreciación del 22% en doce meses. Solo en lo que va de 2026, la caída acumulada alcanza el 6%, consolidando al guaraní como una de las monedas con mayor apreciación relativa en la región durante este ciclo.

Una confluencia de factores internos y externos

Los agentes del sector financiero coinciden en que no existe una causa única detrás de este comportamiento. La explicación se construye a partir de una combinación de variables que operan simultáneamente en distintos planos.

A nivel internacional, el dólar ha perdido fuerza en varios tramos del último año como consecuencia de las expectativas en torno al ciclo de tasas de interés en Estados Unidos, la búsqueda de rendimientos en mercados emergentes y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, factores que han impulsado flujos de capital hacia otras monedas y activos.

En el plano local, la oferta de divisas se ha visto reforzada por los ingresos del sector exportador, el flujo de dólares asociado al comercio internacional y la mayor disponibilidad de moneda extranjera a través del sistema financiero. En términos simples: cuando el ingreso de dólares supera la demanda generada por importaciones, pagos externos y ahorro en moneda dura, el precio de la divisa tiende a caer. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en Paraguay durante los últimos meses. Desde el Banco Central del Paraguay (BCP) también se señaló que los movimientos recientes responden principalmente a factores exógenos, alineados con la dinámica regional.

La postura del BCP: flotación sin intervención sistemática

Frente a este escenario, el Banco Central del Paraguay ha mantenido una postura coherente con su marco de política monetaria: no intervenir de forma sistemática en el mercado de cambios. El directorio de la institución fue explícito al respecto. «El tipo de cambio es libre y fluctuante. Nosotros tenemos metas de inflación como parte de nuestra política económica. No tenemos un objetivo de tipo de cambio, sino de inflación», sostuvo la autoridad monetaria.

Bajo este enfoque, el BCP aclara que una intervención destinada a elevar artificialmente el valor del dólar implicaría adoptar un objetivo cambiario que está fuera de su mandato institucional. «Si interviniéramos para levantar el nivel del tipo de cambio, estaríamos teniendo un objetivo sobre el dólar, y ese no es nuestro mandato», indicaron desde la entidad.

Este criterio, enmarcado en el régimen de flotación cambiaria y metas de inflación, ha sido cuestionado por algunos agentes del mercado que esperaban algún tipo de acción correctiva ante la velocidad de la caída. Sin embargo, la posición oficial se mantiene firme: el tipo de cambio lo determina la oferta y la demanda, y la prioridad es la estabilidad de precios.

Ganadores y perdedores de un dólar más barato

La caída del dólar no impacta de manera uniforme en todos los sectores de la economía. Sus efectos son asimétricos y dependen de la posición cambiaria de cada agente.

Para los importadores y las industrias que operan con insumos dolarizados, un tipo de cambio más bajo representa una ventaja directa: sus costos en guaraníes se reducen, lo que en teoría debería aliviar las presiones inflacionarias. Lo mismo aplica para fletes, equipamientos y servicios cotizados en moneda extranjera. Sin embargo, los analistas advierten que el traslado de estas mejoras al precio final en góndola no siempre es inmediato ni completo, por lo que el beneficio para el consumidor puede ser parcial o diferido en el tiempo.

Para los deudores en dólares, el panorama también es favorable: cada cuota pagada implica menos guaraníes, reduciendo la carga financiera en términos de moneda local.

El escenario es distinto para el sector exportador. Cada dólar vendido genera ahora menos guaraníes, lo que comprime márgenes en aquellas empresas cuyos costos operativos están principalmente en moneda local. Cuanto más prolongada sea la apreciación del guaraní, mayor será la presión sobre la rentabilidad exportadora.

Las proyecciones del mercado para el resto del año

La encuesta de expectativas del BCP ofrece una hoja de ruta sobre lo que el mercado anticipa para los próximos meses. La mediana de las proyecciones sitúa el tipo de cambio en G. 6.500 por dólar para abril de 2026, en línea con estimaciones anteriores. Para mayo del mismo año, se espera una cotización de G. 6.502, mientras que al cierre de 2026 la proyección se ubica en G. 6.700, por debajo de lo estimado en encuestas previas. A más largo plazo, el consenso apunta a G. 6.900 para finales de 2027.

Este escenario sugiere que el mercado anticipa una leve corrección al alza en los próximos meses, pero no un retorno a los niveles de G. 8.000 registrados en 2025. La lectura es que el guaraní habría encontrado un nuevo equilibrio cambiario, más apreciado que en el ciclo anterior y con una corrección gradual hacia niveles más altos a lo largo del tiempo.

Cautela empresarial: cuando la volatilidad paraliza decisiones

Más allá del comportamiento puntual del tipo de cambio, el entorno económico genera una preocupación más estructural en el sector privado. El Club de Ejecutivos del Paraguay difundió un análisis que pone el foco en tres factores que hoy condicionan la toma de decisiones empresariales: la volatilidad cambiaria, la incertidumbre fiscal y la ausencia de señales claras en materia de políticas públicas de largo alcance.

La presidenta del gremio, Laura Ramos, fue directa en su diagnóstico: la previsibilidad es un elemento central para sostener el dinamismo económico. Desde esa perspectiva, no alcanza con buenos indicadores coyunturales si el sector privado no visualiza una hoja de ruta estable hacia adelante.

Los movimientos bruscos del dólar impactan de forma directa en empresas importadoras, industrias con insumos dolarizados y firmas con obligaciones financieras atadas a esa divisa. Cada variación obliga a recalcular costos, márgenes y precios proyectados, generando un efecto paralizante sobre la planificación.

El frente fiscal suma otra capa de incertidumbre. Para el empresariado, más allá del nivel puntual del déficit, resulta clave contar con claridad sobre la administración de las finanzas públicas, el manejo del endeudamiento y la sostenibilidad de las cuentas del Estado. Cuando esas variables generan dudas, la prudencia del mercado se intensifica.

El costo silencioso de la incertidumbre

El impacto de este clima de cautela no siempre se manifiesta en una crisis visible o en indicadores que saltan a la vista. Con mayor frecuencia, se expresa en decisiones silenciosas: proyectos que se postergan, contrataciones que se demoran, adquisiciones de maquinaria que quedan en espera o capitales externos que prefieren observar antes de comprometerse.

Este fenómeno es especialmente relevante en un contexto internacional donde la competencia por inversiones se ha intensificado. La desaceleración global, la volatilidad financiera y las tensiones comerciales obligan a los países a diferenciarse por la certidumbre que ofrecen. En ese escenario, quienes transmiten mayor estabilidad institucional parten con ventaja.

Fortalezas vigentes, pero señales institucionales pendientes

El Club de Ejecutivos reconoce que Paraguay conserva activos económicos importantes. La estabilidad monetaria relativa, una carga tributaria moderada, disponibilidad energética abundante y perspectivas de crecimiento superiores a varios países vecinos continúan siendo elementos valorados por inversores y empresarios locales e internacionales.

Sin embargo, desde el gremio remarcan que estas ventajas deben complementarse con señales institucionales firmes para que se traduzcan en inversión concreta. Entre las demandas del sector privado aparecen con fuerza la necesidad de reglas claras, seguridad jurídica, disciplina fiscal consistente y una agenda económica capaz de trascender los ciclos políticos.

El mensaje es concreto: Paraguay tiene bases sólidas, pero necesita fortalecer la confianza para sostener su ritmo de crecimiento. Si las señales correctas llegan a tiempo, el país puede capitalizar las oportunidades que ofrece su posicionamiento regional. Si las dudas persisten, el costo podría materializarse en menor inversión privada y una expansión económica más lenta de lo proyectado.

Adidas supera los 6.590 millones en ventas en el primer trimestre de 2026 con un beneficio neto de 482 millones, pese a aranceles y volatilidad cambiaria

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La marca alemana crece un 14% a tipo de cambio constante, impulsa su canal directo al consumidor un 22% y mantiene su previsión de elevar el beneficio operativo a 2.300 millones de euros para el conjunto del año

Adidas ha arrancado 2026 con solidez, consolidando la inercia positiva de un ejercicio 2025 que ya fue récord para la compañía. En los tres primeros meses del año, la firma alemana de equipamiento deportivo registró unas ventas totales de 6.592 millones de euros, lo que representa un avance del 7,1% respecto al mismo periodo del año anterior. La cifra gana aún más relevancia al neutralizar el impacto de los tipos de cambio: a moneda constante, el crecimiento alcanza el 14%, una magnitud que pone de manifiesto la fortaleza del negocio subyacente más allá de los vaivenes monetarios. El beneficio neto atribuido se situó en 482 millones de euros, un 12,6% por encima del resultado contabilizado en el primer trimestre de 2025, mientras que el beneficio operativo ascendió a 705 millones de euros, un 15,5% más, y el resultado neto consolidado rozó los 487 millones de euros, con un incremento del 13,5%.

La ropa releva al calzado como motor del crecimiento por categorías

El desglose por categorías de producto arroja una de las lecturas más llamativas del trimestre. El calzado deportivo, históricamente el eje de la facturación de Adidas, ha cedido un 2% en ventas, pasando de 3.760 millones a 3.699 millones de euros. Este retroceso contrasta con el dinamismo que exhibe la categoría de ropa, que ha crecido un 24% hasta alcanzar los 2.442 millones de euros, superando con holgura la barrera de los 2.000 millones por primera vez en un primer trimestre. Los accesorios, por su parte, avanzaron un 6%, hasta los 451 millones de euros.

La caída del calzado no es un fenómeno aislado de Adidas, sino que responde a una dinámica más amplia del sector. El propio consejero delegado, Bjørn Gulden, advirtió que el entorno minorista general es actualmente muy volátil y que se observan grandes descuentos en muchos mercados, especialmente en el segmento del calzado de estilo de vida. En ese contexto, Gulden subrayó que mantener la disciplina de no sobrevender a los minoristas resulta crucial para preservar los márgenes y el posicionamiento de marca, una apuesta que la compañía ha decidido sostener aunque otras firmas del sector opten por estrategias más agresivas en precio.

El canal directo al consumidor lidera la transformación comercial

Más allá de la fotografía por producto, la evolución por canales de distribución revela una transformación estructural relevante en el modelo comercial de Adidas. El canal mayorista —wholesale— registró un crecimiento moderado del 2%, con 4.084 millones de euros en ventas. Sin embargo, el canal directo al consumidor avanzó un 15%, hasta los 2.480 millones de euros. Dentro de este segmento, la red de tiendas propias creció un 12%, mientras que el comercio electrónico lo hizo a un ritmo del 18%. A tipo de cambio constante, el negocio directo al consumidor creció un 22%, una cifra que Gulden destacó como evidencia de que la compañía está haciendo las cosas bien en su apuesta por la relación directa con el cliente final, con mayores márgenes y mayor control sobre la experiencia de marca.

Crecimiento geográfico desigual: Latinoamérica lidera, los mercados emergentes se estabilizan

La expansión geográfica de Adidas en el primer trimestre presenta un mapa de luces y sombras. Europa, el mercado más grande de la compañía, creció un 5% y superó por primera vez los 2.000 millones de euros en un primer trimestre, con una facturación de 2.090 millones. Norteamérica avanzó con más moderación, apenas un 1%, hasta los 1.200 millones de euros, lo que refleja tanto la madurez del mercado como las tensiones arancelarias que pesan sobre el negocio en Estados Unidos.

China, pese a su compleja coyuntura de consumo interior, aportó un crecimiento del 10%, pasando de 1.029 a 1.135 millones de euros, lo que confirma la recuperación del mercado asiático para la marca. Japón y Corea del Sur sumaron 405 millones de euros, un 8% más que los 374 millones del primer trimestre de 2025. En Latinoamérica, Adidas registró el mayor dinamismo regional, con un avance del 19% que elevó sus ventas de 698 millones a 831 millones de euros, consolidando la región como uno de los focos de crecimiento más prometedores para la firma. El único territorio que no aportó crecimiento fueron los mercados emergentes, cuyas ventas se mantuvieron estables en 869 millones de euros.

Copa Mundial y cadena de suministro: Adidas dice estar preparada

En un año en el que el fútbol vuelve a ocupar el centro del escenario deportivo global, Adidas tiene un interés comercial directo en la Copa Mundial. Gulden aprovechó la presentación de resultados para despejar las dudas sobre la capacidad de la compañía para atender la demanda previsiblemente elevada en torno al torneo: a pesar de los problemas de suministro y transporte que afectan al conjunto del sector, Adidas ya cuenta con la mayor parte del producto disponible en los mercados. La afirmación no es menor en un entorno en el que las disrupciones logísticas y los costes de transporte siguen representando un factor de incertidumbre para la industria.

Previsiones para 2026: crecimiento superior al sector, pero con 400 millones en riesgo por aranceles y divisas

De cara al conjunto del ejercicio 2026, Adidas mantiene sus previsiones con relativa confianza, aunque con una nota de precaución. La compañía espera que sus ventas a tipo de cambio constante crezcan a un ritmo de un dígito alto, lo que en términos absolutos equivale a un incremento de aproximadamente 2.000 millones de euros sobre la base de 2025, superando el ritmo de crecimiento previsto para el conjunto del sector. El beneficio operativo se estima en torno a los 2.300 millones de euros.

No obstante, la empresa ha cuantificado el impacto combinado de los aranceles estadounidenses más elevados y la evolución desfavorable de los tipos de cambio en unos 400 millones de euros sobre el resultado operativo. Se trata de un lastre externo significativo que, sin embargo, la dirección califica de temporal y que no ha alterado sus proyecciones de rentabilidad para el año. La postura refleja una confianza en la capacidad de la marca para compensar esos efectos negativos a través del crecimiento orgánico, la mejora del mix de canales y la contención de descuentos.

Un arranque sólido sobre la base de un 2025 récord

Los resultados del primer trimestre de 2026 llegan tras el cierre de un ejercicio 2025 que fue el mejor de la historia de Adidas, con ventas superiores a los 24.000 millones de euros y ganancias por encima de los 1.300 millones. En ese contexto, mantener el ritmo de crecimiento no era una tarea sencilla, y la compañía ha logrado hacerlo preservando los márgenes y sin sacrificar su política de precios en un entorno en el que la tentación del descuento resulta evidente para muchos operadores del sector.

El caso Adidas en este primer trimestre ilustra la tensión entre la solidez de los fundamentos de negocio y la presión creciente de factores exógenos —aranceles, tipos de cambio, volatilidad minorista— que ninguna empresa, por grande que sea, puede controlar por completo. La disciplina estratégica que predica Gulden será puesta a prueba a lo largo de los próximos trimestres, especialmente si el entorno macroeconómico global no termina de estabilizarse.

Cámara de Consultores alerta por crisis en el MOPC: pagos pendientes, licitaciones truncas y riesgo de quiebras en el sector

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La Cámara Paraguaya de Consultores (CPC) emitió un duro comunicado dirigido a la opinión pública en el que denuncia una situación crítica que atraviesa el sector de la consultoría nacional, señalando directamente a la actual gestión del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) como responsable del deterioro.

El gremio, que agrupa a ingenieros, técnicos, especialistas y empresas consultoras, exige acciones inmediatas de las autoridades competentes y advierte que, de no revertirse la tendencia actual, el sector podría enfrentar quiebras en el corto plazo.

Deudas impagas que amenazan la estabilidad financiera de las empresas

Uno de los puntos más urgentes del comunicado es la falta de pago por servicios ya concluidos y por trabajos actualmente en ejecución. Según la CPC, esta situación afecta gravemente la estabilidad financiera de las firmas consultoras y pone en riesgo la continuidad de sus operaciones.

Para empresas de mediano y pequeño porte, que dependen del flujo de caja para sostener sus actividades, el retraso en los pagos del Estado puede traducirse en dificultades para cubrir nóminas, proveedores y costos operativos básicos.

Licitaciones que no llegan a concretarse: pérdidas económicas y desgaste profesional

La CPC también denunció la proliferación de procesos licitatorios que no culminan ni arrojan resultados concretos, así como la cancelación de licitaciones nacionales e internacionales en las que tanto empresas locales como extranjeras ya habían invertido tiempo, recursos y confianza.

Esta práctica, según el comunicado, no solo genera pérdidas económicas directas sino también falsas expectativas y un evidente desgaste profesional, erosionando la confianza en el sistema de contrataciones públicas del país.

El criterio de menor precio, un modelo cuestionado para servicios técnicos especializados

Otro eje del comunicado apunta al modelo de contratación basado únicamente en el menor precio, que la CPC considera inapropiado para servicios de alto valor técnico e intelectual. El gremio sostiene que la calidad, la experiencia y la capacidad profesional deben ser criterios determinantes en este ámbito. Adjudicar exclusivamente al más barato, advierten, pone en riesgo la calidad de las obras y el uso eficiente de los recursos públicos.

Obras sin fiscalización independiente, un riesgo para la inversión pública

La CPC también cuestionó el esquema bajo el cual se ejecuta gran parte de las obras promovidas por esta administración, donde el proyecto y la construcción se integran en un mismo contrato sin una contraparte técnica independiente y especializada que garantice el control de calidad.

Si bien reconocen que el objetivo de este modelo es acortar plazos, la Cámara advierte que la ausencia de fiscalización externa puede derivar en proyectos de menor calidad, ineficiencias en costos y mayor gasto en mantenimiento a futuro, comprometiendo el valor de la inversión pública.

El sector en riesgo: consultoras relegadas y profesionales sin oportunidades

El comunicado advierte que las empresas consultoras están siendo sistemáticamente relegadas, desacreditando el valor de la especialización y debilitando la consultoría nacional. Ingenieros, técnicos, especialistas y trabajadores del sector se encuentran, según la CPC, en una situación de abandono, sin el respaldo ni las oportunidades que históricamente permitieron el desarrollo del área.

Aunque el gremio reconoce que hasta el momento no se han registrado quiebras formales, alerta que la tendencia actual encamina peligrosamente al sector hacia ese escenario.

Las cinco demandas concretas de la CPC al Gobierno

Ante este panorama, la Cámara Paraguaya de Consultores exige a las autoridades competentes cinco medidas inmediatas. La primera es regularizar los pagos pendientes a las empresas consultoras. La segunda, garantizar la culminación de los procesos licitatorios ya iniciados. La tercera, evitar cancelaciones arbitrarias de licitaciones que perjudiquen a empresas y profesionales.

Las dos últimas demandas apuntan a aspectos estructurales. Por un lado, asegurar la fiscalización independiente y tercerizada desde el inicio hasta la recepción de las obras, aplicando el marco jurídico vigente reglamentado por la DNCP. Por otro, revalorizar el rol de la consultoría nacional como pilar fundamental en el desarrollo de obras públicas eficientes y sostenibles.

Una advertencia clara al Estado: la consultoría no es un gasto, es una garantía

El comunicado cierra con una afirmación contundente que resume la posición del gremio: la consultoría no es un gasto prescindible, sino el seguro que garantiza que las obras se hagan bien desde el inicio.

El documento fue firmado por la Comisión Directiva de la CPC y representa una señal de alarma del sector técnico-profesional hacia la administración pública, en un contexto donde la calidad de la inversión en infraestructura resulta clave para el desarrollo sostenible del Paraguay.

El Mundial de 2026 impulsará las ventas de cerveza en 568 millones de litros en un sector en crisis donde Heineken acumula caídas del 15 % en bolsa

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La cuenta regresiva para el Mundial de fútbol 2026, que se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio, ha despertado un renovado optimismo entre los analistas financieros especializados en el sector de bebidas. Según un informe elaborado por el banco de inversión Jefferies, bajo la dirección del analista Edward Mundy, el torneo podría traducirse en un incremento global de las ventas de cerveza de aproximadamente mil millones de pintas, equivalentes a 568 millones de litros, lo que en teoría debería contribuir a una revalorización de las acciones de las principales cerveceras europeas, que llevan meses cotizando con descuento respecto al conjunto de productos de consumo básico.

Las dos firmas que concentran la mayor parte de la atención son Anheuser-Busch InBev SA —conocida como AB InBev— y Heineken NV. La primera, considerada la mayor cervecera del mundo y propietaria de marcas como Budweiser, Corona, Stella Artois, Bud Light y Michelob Ultra, ocupa además una posición privilegiada como patrocinadora oficial de la Copa del Mundo de la FIFA. La segunda, fundada en 1864 y segunda del ranking global con marcas como Amstel, Tecate y Desperados, acumula en cambio una serie de resultados trimestrales decepcionantes que complican cualquier lectura optimista.

El «efecto Mundial» bajo la lupa: seis torneos y un patrón imperfecto

Para calibrar el verdadero impacto bursátil del evento, conviene revisar el comportamiento histórico de ambas compañías durante los últimos seis Mundiales: 2002, 2006, 2010, 2014, 2018 y 2022, contrastado con la evolución del índice europeo STOXX Europe 600. El análisis revela un patrón interesante, aunque lejos de ser infalible.

En los años de Copa del Mundo, el índice europeo ha registrado una rentabilidad media del –7,0 %, un resultado muy influido por la coincidencia de tres torneos con períodos de contracción económica severa: la recesión de 2002, la desaceleración de 2018 y el ciclo de subidas de tipos de interés de 2022. En ese mismo contexto, Heineken promedió un rendimiento del +5,0 % y AB InBev del +2,6 %, lo que sugiere que en entornos económicos adversos las cerveceras tienden a comportarse como activos relativamente defensivos, amortiguando mejor las caídas que el conjunto del mercado.

El período 2006–2014 concentra los datos más favorables. En 2006, ambas empresas superaron el 34 % de revalorización frente al +20 % del STOXX Europe. En los torneos de 2010 y 2014, cuando el índice apenas se movió, las cerveceras lograron rentabilidades de doble dígito. Sin embargo, 2018 rompió el patrón de forma contundente: AB InBev protagonizó una de las peores caídas de su historia bursátil, con un retroceso del 38 %, mientras Heineken resistió algo mejor pero también cedió terreno de manera significativa. El torneo de Rusia no fue el problema; el problema era la empresa.

Cuando el fútbol no alcanza: los límites del efecto catalizador

La lección de 2018 es quizás la más valiosa del análisis. AB InBev era entonces uno de los principales patrocinadores del Mundial y, sin embargo, sus acciones sufrieron una corrección histórica motivada por factores estructurales propios: un endeudamiento excesivo derivado de sus sucesivas adquisiciones, presión sobre los márgenes y un entorno de subidas de tipos que encareció su servicio de deuda. El fútbol puede aportar un viento de cola temporal en términos de volumen de ventas y visibilidad de marca, pero no tiene capacidad para compensar problemas de fondo en el balance de una compañía.

Esta consideración cobra especial relevancia al evaluar la situación actual de Heineken. La cervecera holandesa publicó el pasado 23 de abril sus resultados del primer trimestre de 2025, y los datos son preocupantes: los volúmenes de ventas volvieron a caer un 0,8 %, frente al descenso del 0,7 % que esperaban los analistas. Se trata de otro trimestre negativo para una compañía que lleva más tiempo que sus competidoras tratando de recuperar el pulso perdido tras la pandemia y el posterior ajuste del consumo.

El contraste con sus rivales resulta revelador. En los últimos doce meses, las acciones de Heineken acumulan una caída de alrededor del 15 %, mientras que las de Carlsberg A/S retrocedieron aproximadamente un 8,5 % en el mismo período. AB InBev, en cambio, logró una revalorización cercana al 5 %. Aunque Heineken mantuvo su objetivo de beneficio operativo para el ejercicio fiscal en curso, el mercado respondió con escepticismo: sus acciones cayeron casi un 3 % tras la presentación de resultados. Para intentar mejorar su eficiencia, la compañía anunció el año pasado un plan de recorte del 7 % de su plantilla global.

Un sector en transformación: el consumo de alcohol pierde terreno entre los jóvenes

Más allá de los datos trimestrales, la industria cervecera enfrenta una tendencia de fondo que ningún torneo deportivo puede revertir por sí solo: el cambio en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes. La creciente preocupación por los efectos del alcohol en la salud está remodelando el mercado de bebidas en múltiples países, reduciendo el consumo per cápita en mercados maduros como Europa occidental y América del Norte. Es precisamente esta incertidumbre sobre el crecimiento estructural del sector la que explica, en gran medida, el descuento con el que cotizan las cerveceras europeas frente al conjunto de productos de consumo básico.

Paralelamente, el mercado estadounidense ofrece señales adicionales de moderación. Constellation Brands, propietaria de marcas de cerveza como Modelo y Corona en ese mercado, informó a principios de abril que sus previsiones de crecimiento de ventas orgánicas para el ejercicio en curso se sitúan en un rango de entre el –1 % y el +1 %, muy por debajo de la estimación media de los analistas, que apuntaban a un incremento del 2,2 %. No obstante, Modelo logró consolidar su posición como la cerveza más vendida en Estados Unidos, superando a Bud Light según datos de la consultora Circana, lo que ilustra cómo dentro de un sector en desaceleración persiste una redistribución interna de cuotas de mercado.

El Mundial como plataforma de marketing masivo y catalizador puntual

Más allá del debate bursátil, el Mundial de fútbol representa para las cerveceras una oportunidad de marketing de primer orden. La edición de 2022 reunió a 2.870 millones de espectadores que sintonizaron al menos un minuto de cobertura en canales de televisión convencionales, y la final entre Argentina y Francia alcanzó una audiencia estimada de 1.420 millones de personas, con una media en directo de 570,8 millones. Ante semejante escaparate global, la cerveza, producto omnipresente en bares, hogares y reuniones durante los partidos, encuentra una ventana de exposición difícilmente comparable en cualquier otro evento.

Para AB InBev, los derechos de patrocinio de la FIFA le otorgan una posición diferencial. Budweiser, como cerveza oficial del torneo, se beneficiará de una presencia masiva durante las semanas del campeonato. Los analistas de Jefferies señalan que la compañía «se encuentra en el punto óptimo para beneficiarse» del evento, esperando que todas las cerveceras muestren una mejora secuencial respecto a 2025. Heineken, por su parte, debería recibir un impulso derivado de su fuerte implantación en Latinoamérica y Europa, dos de las regiones donde el fútbol genera una movilización cultural y comercial más intensa.

Una oportunidad real, con expectativas que deben calibrarse con rigor

El Mundial de fútbol 2026 llega en un momento en que la industria cervecera necesita argumentos positivos para recuperar la confianza de los inversores. El impulso que puede generar el torneo en términos de volumen de ventas y visibilidad de marca es real y cuantificable: mil millones de pintas adicionales no es una cifra menor. Sin embargo, la historia bursátil de los últimos seis torneos advierte que el «efecto Mundial» es un catalizador puntual, no una solución estructural.

Las cerveceras que lleguen al torneo con fundamentos sólidos —control del endeudamiento, márgenes estables y posicionamiento competitivo claro— están en mejores condiciones de aprovechar el impulso. Las que arrastren debilidades de fondo, como ha ocurrido con Heineken en los últimos trimestres, corren el riesgo de que el mercado priorice los problemas sobre el espectáculo. En definitiva, el fútbol mueve emociones y mueve ventas, pero los balances se rigen por su propia lógica, independientemente de lo que marque el marcador.

El Gobierno apunta a recaudar hasta USD 700 millones gravando las ganancias acumuladas de las empresas

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El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) celebraron una reunión de alto nivel en la que colocaron en el centro del debate uno de los proyectos tributarios más polémicos del año: la reglamentación del uso de las reservas facultativas empresariales. El encuentro, encabezado por el titular del MEF, Óscar Lovera, y el director nacional de la DNIT, Óscar Orué, sirvió para revisar la coyuntura de los ingresos tributarios y definir los próximos pasos de una iniciativa que busca cerrar lo que el propio Orué describió como una brecha significativa en la recaudación del Estado paraguayo.

Según los datos expuestos por la DNIT, el total de ganancias acumuladas por las empresas sin distribuir asciende a USD 9.500 millones. Aplicando sobre ese monto la tasa del 8% correspondiente al Impuesto a los Dividendos (IDU), el Estado podría recaudar aproximadamente USD 700 millones. En un escenario más conservador, si al menos el 50% de esas utilidades se distribuyera, el ingreso fiscal rondaría los USD 350 millones. Orué precisó además que incluso llegar a un mínimo de USD 100 millones ya representaría un avance relevante para las finanzas públicas.

El foco del plan: límites, no plazos

Uno de los aspectos que generó mayor confusión en etapas anteriores del debate fue la posibilidad de que el Gobierno fijara plazos obligatorios para la distribución de esas ganancias. Orué aclaró que esa no es la dirección que tomará el proyecto. «Más que periodos, lo que queremos hacer es establecer límites respecto a la utilización y la forma», subrayó el director de la DNIT, quien enfatizó que el equipo técnico está trabajando en conjunto con el MEF para afinar esa distinción antes de presentar una propuesta definitiva.

El funcionario insistió en que el objetivo no es crear una nueva ley ni incrementar las tasas impositivas vigentes, sino garantizar el cumplimiento de las obligaciones tributarias ya existentes. «No queremos impulsar ninguna nueva ley, no queremos aumentar las tasas impositivas, pero sí lo que queremos es que se pague lo que se tiene que pagar, nada más», afirmó Orué. En ese marco, la DNIT señaló que viene analizando el comportamiento de las ganancias retenidas en los últimos ocho o nueve años, período que sirve como base para dimensionar el alcance del problema y la necesidad de una intervención regulatoria.

El diálogo como eje del proceso

Ante las críticas recibidas desde distintos sectores, el Gobierno optó por una estrategia de negociación amplia antes de concretar cualquier norma. La DNIT ya mantuvo reuniones con ex ministros de Hacienda, economistas y referentes de opinión. Para la jornada posterior a la reunión con el MEF, estaba previsto un encuentro con la Unión Industrial Paraguaya (UIP), instancia en la que se esperaba abordar los últimos detalles del proyecto.

«La idea es socializar con todos los sectores y el diálogo para mí es muy importante en este tema, y una vez que podamos hablar con todos los sectores, vamos a estar posteriormente ya tomando la decisión y vamos a afinar el proyecto», expresó Orué, dejando en claro que el Ejecutivo no pretende avanzar de forma unilateral sobre una materia que afecta directamente a la estructura financiera de las empresas.

Voces críticas desde el sector privado y profesional

La propuesta no tardó en generar reacciones adversas. La directora de Educación del Colegio de Contadores del Paraguay, Alba Talavera, advirtió que la medida podría derivar en un efecto contrario al buscado: ante la amenaza de tributar sobre utilidades no distribuidas, muchas empresas podrían optar por capitalizar esas ganancias en lugar de repartirlas, esquivando así el impuesto. Talavera señaló también que un número importante de firmas no cuenta con la liquidez necesaria para afrontar ese pago, aun cuando sus balances reflejen cifras considerables, dado que esos fondos están comprometidos en inversiones o en previsiones para compras futuras. «Si no tienen liquidez, tendrían que endeudarse para cumplir con el Fisco, lo que no tiene lógica y genera un cuello de botella financiero», advirtió.

Por su parte, el presidente de la UIP, Enrique Duarte, fue directo en su valoración: calificó la iniciativa de «inoportuna» y sostuvo que envía una «señal equívoca» a la economía. La postura del sector industrial refleja el malestar de un empresariado que percibe en la medida una intromisión en el derecho privado de las compañías a decidir libremente sobre el destino de sus utilidades, argumento que también fue esgrimido por quienes señalan la posible inconstitucionalidad de la iniciativa.

La nueva exigencia contable y el plazo extendido

En paralelo al debate sobre las ganancias retenidas, la DNIT también administra el impacto de la Resolución RG 49, que obliga a los contribuyentes a ampliar la información declarada sobre utilidades empresariales en sus estados financieros. La norma apunta a dotar al fisco de una radiografía más precisa del estado contable de las compañías, lo que permitirá realizar controles focalizados para verificar si esas ganancias siguen disponibles o si ya fueron utilizadas y permanecen registradas únicamente en los balances. Como concesión ante la presión de los contribuyentes, la presentación de esos documentos fue postergada al mes de junio, otorgando un margen adicional a las empresas para adecuarse a la nueva exigencia.

Abril cierra con un alza del 13% en la recaudación

En otro orden, Orué informó que el mes de abril concluye con resultados positivos en materia tributaria. Hasta la fecha de la reunión, la recaudación registraba un incremento del 13%, impulsado principalmente por el comportamiento de los impuestos internos y por el vencimiento del Impuesto a la Renta Empresarial. No obstante, el director reconoció que el sector aduanero continúa mostrando números negativos, situación que atribuye al efecto del tipo de cambio sobre los niveles de ingreso del Estado. Orué destacó además que la Resolución 46, que amplía las declaraciones dentro de los estados financieros, podría contribuir a mejorar aún más la recaudación en los próximos meses al facilitar controles más específicos sobre el estado real de las ganancias empresariales acumuladas.

La confluencia de estos factores —el avance del plan sobre utilidades retenidas, los resultados positivos de abril y la coordinación entre la DNIT y el MEF— configura un escenario en el que el Gobierno intensifica sus esfuerzos para fortalecer las finanzas públicas sin recurrir a nuevos tributos, apostando en cambio a una mayor eficiencia en el cobro de los que ya existen.