El mercado petrolero registró este miércoles una de sus jornadas más volátiles del año después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que su país responderá con contundencia a Irán tras el ataque con misiles balísticos contra una base estadounidense en Jordania. La escalada bélica en Oriente Próximo, que parecía haber entrado en una fase de tregua diplomática, ha vuelto a golpear con fuerza a los mercados energéticos globales justo horas antes de que la Reserva Federal anuncie su decisión sobre los tipos de interés.

El crudo repunta con fuerza en ambas referencias internacionales

El petróleo intermedio de Texas (WTI) subió un 6,66 %, hasta situarse en 84,54 dólares el barril, según los datos registrados a las 09.00 hora local (13.00 GMT), cuando los contratos de futuros para septiembre sumaban 5,28 dólares respecto al cierre anterior. Otras mediciones de la sesión sitúan el avance del WTI en un 6,4 %, hasta los 84,31 dólares. En paralelo, el crudo Brent, referencia para Europa, llegó a dispararse hasta un 7,2 % en su máximo intradía, alcanzando los 90,17 dólares por barril, aunque otras lecturas del mercado señalan un incremento del 6,6 %, hasta 89,61 dólares. La magnitud del rebote —el mayor en varias semanas— refleja la sensibilidad extrema de los inversores ante cualquier señal de escalada militar en una región que concentra buena parte del suministro energético mundial.

Trump promete una respuesta contundente tras el ataque a Jordania

«Los vamos a atacar con fuerza», afirmó Trump en declaraciones a Fox News, después de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lanzara una andanada de misiles balísticos contra la base aérea y el cuartel general del Ejército estadounidense en Jordania. En una entrevista telefónica posterior, el mandatario insistió en el mismo tono: «les vamos a dar una paliza», agregando que Irán «va a recibir una buena paliza». El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) calificó el ataque iraní de «asalto sorpresa» contra personal militar estadounidense desplegado en la región. La agencia estatal iraní IRIB, por su parte, informó que Washington respondió atacando una posición en la provincia de Azerbaiyán Occidental.

Una tregua de días que se rompe abruptamente

La reactivación de las hostilidades pone fin a una pausa que Estados Unidos e Irán habían pactado a finales de la semana pasada con el objetivo de dar margen a una solución diplomática para un conflicto que ya se prolonga cinco meses. Aquella tregua había provocado una caída significativa en los precios de la energía, un efecto que se ha revertido por completo en cuestión de horas. Los mercados de futuros han vivido así un mes de vaivenes extremos, oscilando entre la escalada militar, los gestos diplomáticos y, ahora de nuevo, el intercambio de fuego directo entre ambas partes.

Irak y Arabia Saudita, un nuevo frente en la guerra

El conflicto ha sumado un actor adicional con la entrada de las milicias iraquíes respaldadas por Irán. Fuerzas estadounidenses y saudíes atacaron el martes varios sitios logísticos y de armas en el este de Irak, en respuesta a más de treinta ataques con drones registrados en los tres días previos, atribuidos por Centcom a grupos alineados con Teherán. Riad, por su parte, había anunciado la interceptación de drones lanzados por milicias iraquíes contra sus instalaciones petroleras. Las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, que agrupan a las milicias chiíes del país, denunciaron que los ataques conjuntos entre Washington y Riad dejaron 20 muertos. Irán negó cualquier responsabilidad directa, calificando de «grave error de cálculo» atribuirle todas las acciones contra intereses estadounidenses en la región.

Esta apertura de frente resulta significativa: no hay constancia de que Arabia Saudita haya atacado territorio iraquí en años. Irán mantiene desde 2003 —tras la invasión estadounidense que derrocó a Saddam Hussein— una red de financiación y entrenamiento de grupos chiitas iraquíes, cuya influencia Washington intenta ahora reducir. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, se comprometió recientemente ante Trump a avanzar en el desarme de estas milicias, aunque su peso político y militar sigue siendo considerable, con miembros que ocupan escaños como legisladores electos.

El Mar Rojo y la amenaza hutí sobre el comercio marítimo

A la tensión en Irak se suma el frente abierto por los hutíes, grupo yemení respaldado por Irán, que la semana pasada anunció un bloqueo de los puertos saudíes y atacó instalaciones petroleras y buques en el Mar Rojo. Las fuerzas saudíes respondieron atacando posiciones militares hutíes, lo que derivó en un intercambio de drones y misiles contra las ciudades portuarias de Yanbu y Jizan el sábado. El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido reportó además una alerta de seguridad tras conocerse que el capitán de un petrolero escuchó una explosión durante su paso por el sur del Mar Rojo. Bjorn Vang Jensen, asesor de la industria en Xeneta, advirtió a CNBC que el daño a la producción, el almacenamiento y la infraestructura portuaria saudí por estos ataques incrementa el riesgo de una interrupción más amplia en toda la región. Las operaciones hutíes amenazan con cerrar de facto el estrecho de Bab el-Mandeb, en el extremo sur del Mar Rojo, otro punto estratégico clave para el mercado petrolero mundial; aunque algunos barcos siguen transitando por la zona, varios ya han desviado sus rutas.

El estrecho de Ormuz, prácticamente paralizado

El estrecho de Ormuz permanece casi cerrado al tráfico marítimo, con muy pocos buques transitando por la vía y, en muchos casos, con sus transpondedores apagados. La agencia estatal iraní IRIB informó que la Guardia Revolucionaria Islámica interceptó y detuvo tres petroleros en las últimas horas, alegando que navegaban por una ruta «insegura e ilegal». Las negociaciones entre Irán y Omán para restablecer el tráfico en el Golfo Pérsico —vía esencial no solo para el petróleo sino también para mercancías como el aluminio y el helio— parecen estancadas. Según medios iraníes, Teherán rechazó una propuesta omaní de gestión conjunta y equitativa de un canal marítimo, y el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, reclamó en cambio el control exclusivo de Irán sobre los buques que ingresan al golfo. Fuentes omaníes citadas por Bloomberg confiaban en anunciar avances en los próximos días, en la creencia de que un acuerdo marítimo podría facilitar la reanudación de negociaciones entre Washington y Teherán.

La Reserva Federal, entre la inflación y la incertidumbre geopolítica

El repunte del crudo se produce apenas horas antes de que la Reserva Federal anuncie su decisión sobre los tipos de interés. Los analistas consultados por Europa Press coinciden en que el banco central no modificará los tipos en esta reunión, apoyándose en la mejora reciente de los datos de inflación y empleo, aunque se mantendrá vigilante ante la incertidumbre que genera el conflicto en Oriente Próximo. En su última cita, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) había optado por unanimidad mantener la tasa de referencia en el rango del 3,50 % al 3,75 %, si bien varios de sus miembros ya se mostraron entonces favorables a una subida ante las presiones inflacionarias, un debate que la actual crisis energética podría reavivar.

El desgaste político de Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato

Los recientes enfrentamientos evidencian la distancia que separa a Irán y Estados Unidos de una reanudación formal de las negociaciones de paz, y más aún de un acuerdo que ponga fin definitivo a la guerra y reabra el estrecho de Ormuz al tráfico normal. Este estancamiento genera una frustración creciente en Trump: el encarecimiento acelerado de la gasolina en Estados Unidos y el aumento de la oposición interna a la guerra están erosionando su popularidad de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Resulta llamativo que la escalada se produjera solo horas después de que el propio mandatario expresara su preferencia por evitar una nueva subida de tensión y se mostrara optimista sobre las posibilidades de un avance diplomático, lo que subraya la volatilidad y la fragilidad de los equilibrios que sostienen —cada vez con más dificultad— la estabilidad energética global.