Bank of America Corp. y Citigroup Inc. se encuentran en conversaciones avanzadas con inversores para estructurar el paquete de deuda que financiará la adquisición de Warner Bros. Discovery Inc. por parte de Paramount Skydance Corp., una de las operaciones de financiación corporativa más significativas de los últimos años. Las primeras conversaciones contemplan una emisión total de aproximadamente US$49.000 millones, articulada en tres grandes componentes: unos US$30.000 millones en bonos con grado de inversión, alrededor de US$12.000 millones en bonos de alto rendimiento —popularmente conocidos como bonos basura— y US$7.500 millones en préstamos denominados en dólares y euros.
La operación podría comenzar su fase de comercialización en un plazo de dos semanas, según personas familiarizadas con los acuerdos que solicitaron el anonimato dado el carácter confidencial de las negociaciones. Los portavoces de Citigroup y Paramount no respondieron a solicitudes de comentarios, mientras que Bank of America declinó pronunciarse.
Una estructura de deuda inusual que mezcla calidades crediticias
Lo que distingue a esta transacción del mercado habitual no es solamente su volumen, sino su arquitectura. En condiciones ordinarias, los prestatarios eligen entre deuda de alta calidad crediticia o financiación apalancada; la combinación de ambas en una sola emisión es excepcional y añade complejidad logística y de distribución. Esta dualidad, sin embargo, responde a una lógica clara: maximizar el universo de inversores potenciales en un entorno en el que la demanda de crédito es sólida pese a la volatilidad macroeconómica.
Los US$30.000 millones en bonos con grado de inversión se distribuirán en varios tramos, incluyendo vencimientos a tres y diez años. Las primeras conversaciones sobre el precio del tramo a diez años se sitúan en un diferencial de entre 2,5 y 2,75 puntos porcentuales sobre el tipo de referencia, niveles que los mercados considerarán en el contexto de las condiciones actuales de crédito. Por su parte, los US$7.500 millones en préstamos —denominados en dólares y euros— se están sondeando a 3 puntos porcentuales sobre el tipo de referencia, con un precio de descuento cercano a los 99 céntimos por dólar.
Los US$12.000 millones en bonos de alto rendimiento se dividirán a su vez entre las dos divisas, con vencimientos a cinco, ocho y diez años. Se estima que alrededor de US$10.000 millones corresponderán a emisiones en dólares estadounidenses y el saldo restante en euros. Estos instrumentos tendrán la categoría de pagarés de segundo gravamen, lo que implica una posición subordinada en la estructura de recuperación en caso de incumplimiento.
El origen y evolución del financiamiento inicial
La historia financiera de esta adquisición arranca con un compromiso inicial de US$57.500 millones proporcionado por Apollo Global Management Inc., Bank of America y Citigroup. Ese paquete original estaba compuesto por un préstamo puente de US$54.000 millones y una línea de crédito renovable a un año por US$3.500 millones, herramientas diseñadas para cubrir las necesidades inmediatas de financiación durante el cierre de la operación.
En abril, Bank of America y Citigroup vendieron parte de esa exposición —que para entonces ya se había reducido a US$49.000 millones— a un consorcio de 18 bancos, diluyendo el riesgo concentrado en los libros de los dos grandes patrocinadores originales. La lógica detrás de este movimiento es estándar en las grandes operaciones apalancadas: los bancos que asumen el riesgo inicial buscan transferirlo tan pronto como las condiciones del mercado lo permiten.
Ahora, ese consorcio de instituciones financieras busca completar el ciclo sustituyendo los préstamos puente —que son por naturaleza instrumentos de corto plazo y mayor costo— por una combinación de deuda a largo plazo, más barata y estable. Bank of America lidera la parte correspondiente a los bonos de alto rendimiento, mientras que Citigroup dirige la colocación de los préstamos, y ambas entidades codirigen la emisión de los bonos con grado de inversión.
El contexto: un mercado crediticio que apuesta por los grandes emisores
La operación se produce en un momento de recuperación sostenida de los mercados de fusiones y adquisiciones, tras varios años de escasa actividad en transacciones de gran envergadura. Los prestatarios corporativos se encuentran en una posición favorable: el exceso de capital no asignado en manos de inversores institucionales y la fuerte demanda durante los procesos de sindicación han reducido los diferenciales en las operaciones de compra apalancada que actualmente buscan financiación.
Esta dinámica favorece a emisores con perfiles complejos como el de Paramount Skydance, que necesita colocar un volumen inusualmente alto de deuda en un plazo relativamente corto. La demanda contenida por parte de fondos de pensiones, aseguradoras, gestoras de activos y fondos de crédito privado crea las condiciones para que operaciones de esta magnitud encuentren mercado, incluso cuando el trasfondo macroeconómico no sea del todo despejado.
En esa línea, se espera que el negocio de seguros de Apollo Global Management tome una posición relevante en el tramo de bonos garantizados con grado de inversión, lo que refleja el creciente protagonismo de los gestores de activos alternativos en las grandes estructuras de financiación corporativa.
La guerra de ofertas que coronó a Paramount sobre Netflix
El contexto estratégico de esta emisión de deuda remite a uno de los capítulos más intensos del sector del entretenimiento en lo que va de año. Warner Bros. Discovery fue objeto de una disputa entre varios grandes actores de la industria, con Paramount Skydance superando finalmente a Netflix Inc. en una transacción valorada en US$110.000 millones. El resultado de esa pugna fue la creación de uno de los mayores conglomerados de entretenimiento del mundo, con activos que abarcan desde franquicias cinematográficas de primer nivel hasta cadenas de televisión por cable, plataformas de streaming y estudios de producción de alcance global.
La magnitud de esa transacción explica el volumen del paquete de financiación que ahora se estructura. Simultáneamente, entidades de Wall Street iniciaron también la venta de préstamos apalancados vinculados directamente a Warner Bros. Discovery, cuyos fondos se destinarán a refinanciar una línea de crédito temporal previamente provista por JPMorgan Chase & Co., ampliando aún más el perímetro financiero de la operación.
Una prueba de resistencia para los mercados de crédito en 2025
Más allá de su importancia para el sector del entretenimiento, esta emisión funcionará como un termómetro de la salud de los mercados de crédito en un año marcado por la incertidumbre. La capacidad del mercado para absorber casi US$50.000 millones en instrumentos de deuda mixta —con grado de inversión y de alto rendimiento, en dólares y en euros, con vencimientos escalonados— pondrá a prueba la profundidad real de la demanda inversora y la solidez del apetito de riesgo institucional.
Los analistas seguirán de cerca los diferenciales finales que se obtengan en cada tramo, ya que servirán como referencia para otras grandes emisiones que puedan seguir a esta en los próximos meses. Si las condiciones se cierran en línea con los niveles preliminares, el mensaje para el mercado sería claro: los inversores están dispuestos a financiar operaciones de alto volumen incluso en entornos de incertidumbre, siempre que los emisores presenten estructuras bien diseñadas y con sponsors creíbles.




