Una serie de ciberataques sofisticados golpeó en los últimos días a algunas de las gestoras de fondos más grandes del mundo, incluyendo fondos de cobertura y firmas de capital privado con sede en Wall Street. Según fuentes con conocimiento directo del asunto, que pidieron mantenerse en el anonimato por tratarse de información confidencial, los atacantes recurrieron a técnicas de ingeniería social por vía telefónica, potenciadas con inteligencia artificial, para intentar engañar a empleados y obtener acceso no autorizado a sistemas internos.

Una campaña de phishing de voz dirigida a las grandes gestoras

El método utilizado por los ciberdelincuentes se conoce como “vishing” o phishing de voz: llamadas telefónicas en las que se suplantan identidades, se emulan voces mediante herramientas de inteligencia artificial y se generan situaciones de urgencia para presionar a los empleados a entregar credenciales de acceso o información sensible. Esta táctica, lejos de ser nueva, ha ganado eficacia gracias a los avances tecnológicos recientes, que permiten a los atacantes imitar tonos, frases y patrones de habla de interlocutores reales con un grado de precisión antes impensable.

Point72 confirma el ataque, pero descarta el robo de datos de clientes

Point72 Asset Management, la firma fundada por Steven Cohen, comunicó el miércoles a sus inversores que había sido blanco de un intento de ciberataque. La compañía aseguró que, pese al intento, no se sustrajo información de clientes durante el incidente. Point72 optó por no realizar declaraciones adicionales ante las consultas de la prensa.

Citadel y Two Sigma, también en la mira de los ciberdelincuentes

Además de Point72, otras dos gestoras de peso en la industria financiera estadounidense figuraron entre los objetivos: Citadel y Two Sigma Investments. Ninguna de las dos firmas confirmó ni negó formalmente haber sido atacada. Two Sigma, que administra aproximadamente 75.000 millones de dólares en activos, señaló que su equipo de seguridad detectó y contuvo con rapidez una campaña de phishing de voz dirigida a dos de sus gestores de fondos, y afirmó no tener indicios de que sus datos se hayan visto comprometidos. Citadel, por su parte, declinó hacer comentarios sobre el episodio.

Inteligencia artificial: el arma que multiplica la escala de los ataques

Especialistas en ciberseguridad consultados coinciden en que la inteligencia artificial ha transformado la naturaleza de este tipo de amenazas. Vinod Paul, presidente de Align Managed Services, firma especializada en asesorar a fondos de capital de riesgo en materia de seguridad tecnológica, explicó que el volumen de firmas atacadas simultáneamente ha crecido de forma drástica en el último año: mientras antes una campaña podía apuntar a medio centenar de compañías, hoy puede alcanzar a mil al mismo tiempo. Paul detalló además que los atacantes son capaces de grabar y analizar llamadas reales para luego replicar voces, tonos y expresiones particulares de los interlocutores, generando comunicaciones falsas prácticamente indistinguibles de las auténticas.

En la misma línea, Will Wilson, director ejecutivo de Antithesis, compañía dedicada a identificar vulnerabilidades tecnológicas en empresas, advirtió que los sistemas modernos de inteligencia artificial han abaratado y masificado la posibilidad de ejecutar ataques a gran escala, y llamó a todas las organizaciones a reforzar con urgencia sus defensas digitales.

Scattered Spider y el auge de la ingeniería social

Entre los grupos que han popularizado esta modalidad de ataque destaca “Scattered Spider”, un colectivo descentralizado integrado mayormente por hackers jóvenes que en los últimos años ha acumulado una extensa lista de víctimas corporativas en distintos sectores. Su método se apoya menos en vulnerabilidades técnicas de software y más en la manipulación psicológica de empleados, aprovechando la confianza interna y la ausencia de protocolos rigurosos de verificación de identidad.

La respuesta institucional: la Casa Blanca activa un grupo de trabajo

El repunte de este tipo de incidentes llevó a la Casa Blanca a anunciar a comienzos de este año la creación de un grupo de trabajo conjunto entre desarrolladores de inteligencia artificial y operadores de infraestructuras críticas. El objetivo de esta iniciativa es facilitar el intercambio de inteligencia sobre amenazas emergentes y coordinar de forma más ágil las defensas cibernéticas entre el sector público y el privado, en un contexto donde el ransomware y los ataques asistidos por IA se han convertido en una preocupación creciente para empresas de todo el mundo.

Los riesgos sistémicos para el sector financiero

Más allá del impacto directo sobre cada firma, los expertos advierten que una brecha de seguridad exitosa en un fondo de cobertura de gran tamaño podría tener consecuencias que trasciendan a la propia institución, afectando la confianza de los inversores e incluso generando efectos de contagio sobre la estabilidad de los mercados. La naturaleza de estas gestoras —que administran volúmenes de capital extraordinarios y datos altamente sensibles de sus clientes— las convierte en blancos particularmente atractivos para actores criminales organizados y, potencialmente, para actores estatales.

Una alerta que exige inversión en ciberseguridad

El episodio pone de manifiesto que, pese a los avances tecnológicos en materia de protección de datos, las técnicas de manipulación humana continúan siendo una de las puertas de entrada más efectivas para los ciberdelincuentes. La combinación de inteligencia artificial generativa con tácticas tradicionales de ingeniería social plantea un desafío creciente para instituciones que, hasta ahora, habían concentrado buena parte de sus esfuerzos de seguridad en la protección perimetral de sus redes.

Para los analistas del sector, el mensaje de fondo es claro: la ciberseguridad debe dejar de entenderse como un costo operativo y pasar a ser tratada como una prioridad estratégica dentro de la gestión de riesgos de cualquier firma financiera. La autenticación multifactor, la capacitación constante del personal frente a intentos de phishing y las simulaciones periódicas de ataque aparecen como las medidas más recomendadas para reducir la exposición ante una amenaza que, lejos de disminuir, sigue evolucionando al ritmo de la propia inteligencia artificial.