La consultora británica Oxford Economics presentó la tercera edición de su Global Cities Index, un estudio que clasifica a 1.000 ciudades de 163 países según su desempeño económico, institucional y social. El resultado confirma una fotografía conocida pero con matices nuevos: mientras las grandes metrópolis de Estados Unidos y Europa siguen dominando el podio mundial y el centro de gravedad económico se desplaza aceleradamente hacia Asia, Asunción aparece relegada al puesto 446, muy por detrás de casi todas las capitales sudamericanas y con su indicador económico —el de mayor peso en la metodología— entre los más débiles de la región.
La metodología detrás del ranking
El índice no mide únicamente el tamaño del Producto Interno Bruto de cada urbe. Oxford Economics combina 27 indicadores agrupados en cinco grandes dimensiones —Economía, Capital Humano, Calidad de Vida, Medio Ambiente y Gobernanza— y las pondera de forma desigual. La dimensión económica concentra el 30% del puntaje final; Capital Humano y Calidad de Vida aportan 25% cada una, y Medio Ambiente y Gobernanza cierran con 10% cada una. En conjunto, las tres primeras variables explican el 80% del resultado, lo que convierte al desempeño productivo y a la formación de talento en los verdaderos motores de la clasificación.
Dentro de la dimensión económica se evalúan el tamaño y el crecimiento del PIB, la estabilidad macroeconómica, el ingreso por habitante, la evolución del empleo y el grado de diversificación productiva. Capital Humano suma crecimiento poblacional, estructura etaria, presencia de universidades y sedes corporativas, nivel educativo y proporción de población extranjera. Calidad de Vida incorpora igualdad de ingresos, ingreso disponible, gasto en vivienda, esperanza de vida, criminalidad y oferta cultural. Medio Ambiente contempla calidad del aire, intensidad de emisiones, riesgo de desastres y anomalías climáticas. Gobernanza, por su parte, se calcula a escala nacional y no municipal —incluye instituciones, estabilidad política, ambiente de negocios y libertades civiles—, por lo que todas las ciudades de un mismo país reciben idéntica posición en ese rubro. Cada indicador se normaliza en una escala de 0 a 100, y las posiciones finales van de 1 a 1.000, donde el número más bajo representa el mejor desempeño.
Nueva York, Londres y París encabezan una clasificación con perfiles distintos
El liderazgo mundial quedó en manos de tres ciudades con fortalezas complementarias. Nueva York encabeza el ranking general con 100 puntos, apoyada en el primer lugar absoluto en Economía y el quinto puesto en Capital Humano, aunque su posición cae notablemente en Calidad de Vida (86), Medio Ambiente (262) y Gobernanza (198). Londres se ubica segunda con 98,8 puntos, con el liderazgo absoluto en Capital Humano y el séptimo lugar económico, además de la posición 147 en Calidad de Vida, 64 en Medio Ambiente y 140 en Gobernanza. París completa el podio con 93,4 puntos gracias a un desempeño más equilibrado: puesto 13 en Economía, séptimo en Capital Humano y décimo en Calidad de Vida, aunque retrocede fuerte en Gobernanza, donde cae al lugar 317.
El resto del top 10 lo integran Seattle (92,8 puntos), San Francisco (91,9), Dublín (91,3), Boston (90,7), San José de California (89,6), Tokio (89,5) y Zúrich (89,1). Seattle se apoya en el cuarto lugar económico y en un sólido desempeño ambiental (puesto 28); San Francisco replica ese perfil, con el quinto puesto en Economía y el 50 en Calidad de Vida. Dublín sobresale por su noveno lugar en Medio Ambiente y su duodécimo puesto económico; Tokio, en cambio, exhibe su mejor resultado relativo en Gobernanza, donde Japón ocupa el puesto 21 a nivel mundial, mientras Zúrich combina un desempeño parejo en las cinco dimensiones, con picos en Calidad de Vida (14) y Gobernanza (46).
La clasificación deja una enseñanza metodológica clara: ninguna ciudad necesita dominar las cinco dimensiones para escalar posiciones, pero tampoco un buen resultado aislado alcanza para compensar rezagos profundos en el resto. El propio informe cita el caso de Puerto Príncipe, que ocupa el puesto 199 en Medio Ambiente pero se desploma al lugar 999 —el penúltimo del índice— en Calidad de Vida. En las últimas posiciones generales aparecen ciudades de Nigeria, China, Rusia, Haití e India.
Asia redibuja el mapa de las economías urbanas
Más allá del podio, el informe subraya un desplazamiento estructural del poder económico mundial hacia Asia, al que describe como la tendencia clave de esta edición del índice. Shanghái es el caso emblemático: pasó del puesto 70 en tamaño de PIB en el año 2000 al duodécimo lugar en la actualidad. Un fenómeno similar atraviesan ciudades del sudeste y sur asiático como Yakarta, Manila y Ciudad Ho Chi Minh, además de Bangalore y Bombay en India, todas con incrementos sustanciales en su producción económica y en la generación de oportunidades laborales que les permitieron escalar posiciones en el ranking global. Esta tendencia sugiere que el mapa de las principales economías urbanas del mundo seguirá recomponiéndose en la próxima década, en detrimento relativo de algunos centros tradicionales de Occidente.
Buenos Aires, Santiago y Lima toman la delantera en América Latina
En Latinoamérica y el Caribe, donde Oxford Economics analizó 113 de las 1.000 ciudades del estudio, el podio regional quedó conformado por Buenos Aires (puesto 138 a nivel global), Santiago (155) y Lima (196). Según el informe, la capital argentina está aprovechando su sólida base de capital humano y sus costos de vivienda relativamente bajos para escalar posiciones, lo que además le abre oportunidades como mercado de consumo. Santiago, por su parte, se beneficia de un clúster de servicios financieros y empresariales concentrado en el noreste de la ciudad, de una alineación horaria favorable con Norteamérica y de costos operativos competitivos que la posicionan como plaza atractiva para el modelo de nearshoring de servicios compartidos.
Lima cierra el podio regional, pero de acuerdo con Liam Sides, economista y autor principal del Global Cities Index, es la ciudad con mayor margen para escalar en todo el ranking latinoamericano: se proyecta que su PIB crezca un 3,2% anual promedio durante la próxima década, casi el doble del ritmo esperado para São Paulo y a la par de las ciudades más dinámicas de Europa y Oriente Medio. El resto del top 10 regional lo completan Ciudad de México (221), Ciudad de Panamá (280), São Paulo (292), San José de Costa Rica (297), Bogotá (299), Monterrey (314) y Brasilia (335).
Ciudad de México, en particular, debe su cuarto puesto regional a la escala de su PIB y a sus elevados indicadores de capital humano; Ciudad de Panamá se sostiene como uno de los principales centros logísticos de la región.
Las ciudades que Oxford Economics recomienda seguir de cerca
El informe identifica además un segundo grupo de ciudades latinoamericanas sin lugar en el top 10 pero con trayectoria ascendente. Arequipa, segunda ciudad de Perú y centro cuprífero de relevancia mundial, registró un crecimiento económico promedio del 5,1% anual en las últimas dos décadas; respaldada por una sólida cartera de inversiones y la demanda sostenida de cobre que trae consigo la electrificación global, Oxford Economics espera que en la próxima década se ubique entre las diez principales economías urbanas de la región.
Georgetown, capital de Guyana, aparece como la ciudad con las mayores ganancias económicas individuales de toda América Latina y el Caribe, con una tasa de crecimiento promedio del 12,6% anual en los últimos veinte años, impulsada por los descubrimientos de petróleo en alta mar y el aumento del gasto en infraestructura. El estudio advierte, sin embargo, que esas dinámicas conviven con algunas de las disparidades de ingreso más altas de todo el índice.
Medellín también figura entre las ciudades recomendadas para observar: el informe destaca el avance de la ciudad colombiana para dejar atrás el legado de su pasado ligado a los cárteles, tras un prolongado proceso de transformación urbana y social en el que su sistema de transporte masivo por teleférico jugó un papel central. Brasilia, por su parte, está impulsando industrias complementarias como los servicios financieros y empresariales, mientras Monterrey consolida su papel como motor industrial de México y como una de las plazas más beneficiadas por el nearshoring norteamericano de los últimos años. En el ranking mundial, estas cinco ciudades se ubican así: Monterrey (314), Brasilia (335), Medellín (370), Arequipa (417) y Georgetown (721).
El capital humano compensa, pero la calidad de vida sigue siendo la asignatura pendiente
Oxford Economics sostiene que el capital humano constituye la principal ventaja competitiva de América Latina, sostenida por universidades de primer nivel y por niveles educativos que se comparan favorablemente con otras regiones del mundo. Jonathan Stewart, economista principal de la consultora, señaló que el desempeño de las ciudades latinoamericanas en esta edición pone de relieve tanto la magnitud de la oportunidad regional como la diversidad de sus fortalezas, aun cuando persisten desafíos estructurales que las ciudades líderes intentan sortear apalancando su talento y su productividad.
La contracara es la calidad de vida, la categoría en la que la región muestra el desempeño más débil, condicionada por la desigualdad de ingresos, la pobreza estructural y las altas tasas de criminalidad. Stewart fue enfático en advertir que sería un error analizar la seguridad pública de forma aislada: las bajas evaluaciones en calidad de vida reflejan, a su juicio, desafíos sociales sistémicos que solo pueden revertirse con políticas integrales que combinen el combate a la desigualdad económica con estrategias de seguridad pública.
Asunción, en el pelotón de atrás de Sudamérica
Sobre ese telón de fondo regional, la posición de Asunción resulta particularmente débil. La capital paraguaya ocupa el puesto 446 entre las 1.000 ciudades relevadas y el 17 dentro de Sudamérica, detrás de prácticamente todas las capitales y de varias ciudades intermedias del continente: Buenos Aires (138), Santiago (155), Lima (196), São Paulo (292), Bogotá (299), Brasilia (335), Medellín (370), Mendoza (385), Montevideo (405), Salta (415), Arequipa (417), Rosario (419), Valparaíso (420), Concepción (428), Quito (431) y La Plata (432).
El desglose por dimensiones expone dónde está el problema de fondo. En Economía —la variable de mayor ponderación en todo el índice—, Asunción cae al puesto 461 de 1.000, apenas por delante de Montevideo (466 según el detalle nacional citado) y muy lejos de Buenos Aires (179), Ciudad de México (93) o Santiago (210). En Capital Humano, la ciudad paraguaya se ubica en el puesto 319, su mejor resultado relativo, aunque todavía distante de Santiago (36), Ciudad de México (45), Buenos Aires (86) y del resto de las grandes capitales de la región. En Calidad de Vida retrocede hasta el puesto 511; en Medio Ambiente se sitúa en el 418, y en Gobernanza —el componente que se mide a escala nacional— se hunde hasta el puesto 652, uno de los peores registros de todas las variables analizadas para el país.
Esa brecha en Gobernanza es especialmente relevante porque, al no calcularse ciudad por ciudad sino a nivel país, refleja de manera directa la percepción sobre la estabilidad política, la fortaleza institucional, el ambiente de negocios y las libertades civiles en Paraguay en su conjunto, más allá de cualquier gestión estrictamente municipal.
Lo que muestra la comparación con otras capitales del Cono Sur
El contraste entre Asunción y otras capitales de referencia resulta ilustrativo del tipo de rezago que enfrenta la ciudad. Buenos Aires, líder regional, ocupa el puesto 179 en Economía, 86 en Capital Humano, 197 en Calidad de Vida, 259 en Medio Ambiente y 394 en Gobernanza. Santiago se apoya sobre todo en su capital humano (puesto 36) y en su gobernanza (122), con un resultado económico más modesto (210) y su punto más débil en Medio Ambiente (662). Ciudad de México concentra sus fortalezas en Economía (93) y Capital Humano (45), pero se hunde en Calidad de Vida (610), Medio Ambiente (508) y Gobernanza (519).
Montevideo, la ciudad más próxima a Asunción entre estas referencias regionales, la supera por apenas 41 posiciones en el resultado global (405 frente a 446), aunque con un perfil bien distinto: mejor gobernanza (138) y mejor desempeño ambiental (311), pero un resultado económico también débil (366) y los peores números en Capital Humano (530) y Calidad de Vida (713) de todo el grupo comparado. Es decir, ninguna de las dos capitales sobresale por su desempeño económico puro, pero Montevideo compensa con mayor solidez institucional, mientras que Asunción arrastra debilidades simultáneas en casi todas las dimensiones.
Un dato adicional pesa sobre el diagnóstico paraguayo: Oxford Economics no incluyó a Asunción entre las «ciudades a vigilar» de la región, un grupo que sí integran Brasilia, Lima, Medellín, Monterrey y Santiago, de las que se espera que suban puestos en el ranking mundial durante los próximos años. La ausencia de la capital paraguaya en ese listado es, en sí misma, una señal: el estudio no identifica en el corto plazo un cambio de tendencia que le permita reducir la distancia que la separa de sus pares sudamericanos.
Una agenda pendiente en dos frentes
El desafío que plantea el índice para Paraguay es doble. Por un lado, exige revertir el rezago económico medido en términos de tamaño del PIB, diversificación productiva y generación de empleo, la dimensión con mayor peso relativo en toda la metodología. Por otro, obliga a atender el frente institucional y de gobernanza, cuya debilidad —al medirse a nivel nacional— condiciona el desempeño de Asunción independientemente de las políticas que pueda implementar la propia administración municipal. Sin avances simultáneos en ambos frentes, la capital paraguaya corre el riesgo de seguir alejándose del grupo de ciudades sudamericanas que, pese a sus propias limitaciones estructurales, muestran una trayectoria más firme hacia la relevancia económica regional y global.




