Bitcoin había logrado recuperar brevemente la barrera de los 80.000 dólares tras conocerse los resultados de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. El alivio duró poco. Una fuerte toma de beneficios, sumada a una oleada vendedora procedente de la renta variable, hizo que la criptomoneda retrocediera más de un 5% y tocara mínimos intradía cercanos a los 75.000 dólares, su nivel más bajo en siete semanas. Ether llegó a ceder alrededor de un 8%.
El origen del golpe estuvo en Wall Street. El Nasdaq sufrió su peor sesión en meses, con caídas que según el índice y el momento de la jornada oscilaron entre el 5% y el 6%, lideradas por las empresas de semiconductores e inteligencia artificial. El S&P 500 también retrocedió con fuerza. Las bolsas de Japón y Corea del Sur activaron mecanismos de interrupción de operaciones, una señal de que el nerviosismo ya era global.
El factor electoral: regulación de la IA, disciplina fiscal y menor crecimiento
Los inversores interpretaron la victoria demócrata en el Congreso como un cambio de escenario con tres implicaciones. La primera es una supervisión más estricta de la industria de la inteligencia artificial, el motor que ha sostenido buena parte de las valoraciones tecnológicas. La segunda es un mayor énfasis en la contención fiscal. La tercera es un panorama de crecimiento más débil.
A ello se suma que un Congreso de ese signo no limita la capacidad del presidente Donald Trump para imponer aranceles ni para continuar el conflicto con Irán. Con ese cóctel de incertidumbre, el capital institucional se movió hacia posiciones defensivas y los activos de mayor riesgo pagaron el precio.
Liquidaciones por más de 1.000 millones de dólares
En el mercado de derivados cripto la caída se transformó en una reacción en cadena. En 24 horas fueron liquidados de forma forzosa entre 210.000 y 240.000 operadores, según el recuento, con pérdidas totales superiores a los 1.000 millones de dólares. Las posiciones largas, es decir, las apuestas al alza, representaron cerca del 88% del monto, lo que refleja cuán concentrado estaba el mercado en un solo lado. Bitcoin encabezó las liquidaciones, seguido de Ethereum, y Binance concentró la mayor parte de los cierres forzosos.
Una liquidación ocurre cuando una plataforma cierra una posición apalancada porque el margen del operador ya no cubre las pérdidas. El caso más llamativo fue el de un trader que acumuló ocho liquidaciones sucesivas por 201 BTC, unos 15,6 millones de dólares, un ejemplo de cómo el apalancamiento elevado puede borrar una cuenta en cuestión de horas.
Un sector con debilidades propias y flujos institucionales a la baja
El golpe llegó cuando el ecosistema ya cargaba con presiones específicas: las secuelas del ataque informático a Binance y el enfriamiento del interés minorista. Entre ese episodio y el miércoles, los fondos cotizados de bitcoin al contado registraron retiros netos cercanos a los 1.000 millones de dólares, con el fondo IBIT de BlackRock como el más afectado, con unos 900 millones.
Las acciones del sector sufrieron aún más. Las mineras con negocio de infraestructura de IA, como CleanSpark, Cipher Digital y MARA, cayeron más de un 14%, y plataformas como Coinbase y Robinhood perdieron alrededor de un 10%. Según los analistas, algunos fondos multiactivo vendieron bitcoin al contado, por su alta liquidez, para cubrir requerimientos de margen en otros mercados, lo que explica por qué un activo ajeno a los balances corporativos terminó arrastrado por la crisis tecnológica.
Sentimiento neutral y una estructura que resiste
Pese a la violencia del movimiento, el ánimo del mercado no se quebró. El índice de Miedo y Codicia se ubica en un nivel neutral de 50, frente a los 73 del mes pasado y a los 34 que marcó apenas un día antes. Además, Bitcoin no perforó su mínimo de septiembre, mientras otros activos de riesgo cayeron a mínimos de seis meses o anuales, y logró cerrar por encima de su media móvil de 50 semanas, algo que un analista de Galaxy calificó como una notable resiliencia.
En términos técnicos, la zona de los 75.000 dólares funciona como soporte, con la línea de tendencia alcista cercana a los 72.000 como siguiente referencia si cede. Si el precio recupera y consolida los 80.000 dólares con volumen sólido, esa resistencia podría convertirse en soporte y abrir el camino hacia la región de los 87.000 dólares. Algunos analistas apuntan incluso a niveles superiores en un horizonte más largo.
Qué esperan los mercados
Históricamente, la prima de incertidumbre tiende a disiparse tras las elecciones de medio mandato, y en ciclos anteriores el capital ha regresado hacia activos de riesgo y activos escasos entre noviembre y diciembre. Sin embargo, la fragilidad persiste. La abundancia de posiciones largas deja al mercado expuesto a nuevas caídas bursátiles, y la atención seguirá puesta en el informe de empleo de Estados Unidos, la encuesta de sentimiento de la Universidad de Michigan, las decisiones de la Reserva Federal y las negociaciones entre Washington e Irán. Un avance diplomático favorecería el apetito por riesgo; una escalada podría desatar nuevas ventas y un flujo hacia activos refugio.




