Las principales compañías petroleras del mundo han comenzado a corregir sus cotizaciones bursátiles tras la reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, en un movimiento que los analistas interpretan no como un deterioro de los fundamentos del sector sino como una normalización de expectativas. El mercado está descartando progresivamente la probabilidad de interrupciones graves en el suministro global y reencuadrando el precio del crudo dentro de sus parámetros fundamentales.

Según los especialistas consultados, para una petrolera integrada un precio del Brent cercano a los 80 dólares por barril sigue siendo rentable y más que suficiente para sostener programas de dividendos y recompras de acciones. El ajuste en las valoraciones, por tanto, no señala una crisis del sector sino el fin de una prima de riesgo geopolítico que el mercado había incorporado durante los meses de mayor incertidumbre en el golfo Pérsico.

El estrecho de Ormuz: epicentro de la volatilidad energética

El Estrecho de Ormuz volvió a ocupar el centro del tablero energético global tras varios días de ataques recíprocos entre Washington y Teherán, que pusieron de manifiesto la fragilidad del acuerdo de paz provisional entre ambas potencias y volvieron a ralentizar el tráfico de energía por uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta. Por esa vía transita una parte significativa del petróleo y gas natural licuado que abastece a Europa y Asia.

El movimiento en los precios fue inmediato. Los futuros del crudo Brent subieron 45 centavos —un 0,6%— hasta situarse en 72,44 dólares el barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense avanzó 82 centavos, un 1,2%, hasta los 70,05 dólares el barril. Sin embargo, ambas referencias moderaron posteriormente sus ganancias luego de que Estados Unidos e Irán anunciaran el cese de las hostilidades y la reanudación de las conversaciones diplomáticas en torno al estrecho.

Los analistas de ING señalaron en una nota publicada este lunes que el mercado parece estar centrado en lo que significaría para el equilibrio mundial una recuperación continuada de los flujos de petróleo, y advirtieron que dicha complacencia conlleva un riesgo alcista significativo si la normalización del suministro resulta más lenta de lo esperado.

Saudi Aramco reactiva su terminal de Ras Tanura tras cuatro meses de paralización

Uno de los hitos más relevantes de la jornada fue la reanudación de las cargas de crudo en la terminal de Ras Tanura, operada por la petrolera estatal saudí Saudi Aramco, ubicada al oeste del Estrecho de Ormuz. La terminal había permanecido paralizada por casi cuatro meses como consecuencia directa del conflicto, pero retomó operaciones el viernes en el marco del acuerdo provisional entre ambas partes.

Las operaciones de carga continuaron incluso después de que un helicóptero de la compañía se estrellara el domingo en las inmediaciones de Ras Tanura, accidente que dejó un saldo de 14 personas fallecidas. Las causas del siniestro permanecen bajo investigación. El reinicio de la terminal es una señal relevante para el mercado, dado que Saudi Aramco encabeza el ranking de las mayores petroleras del mundo con una capitalización bursátil de 1,697 billones de dólares, muy por encima de sus pares occidentales.

El ranking de las diez mayores petroleras y sus capitalizaciones

El poder concentrado en las grandes compañías de hidrocarburos ilustra la magnitud de los intereses en juego cada vez que el Estrecho de Ormuz entra en disputa. Saudi Aramco lidera con holgura con 1,697 billones de dólares, seguida por Exxon Mobil con 564.870 millones, Chevron con 341.220 millones y Shell con 215.420 millones. PetroChina acumula 208.940 millones, TotalEnergies 175.270 millones, y CNOOC 132.290 millones. ConocoPhillips, con 130.050 millones, y la canadiense Enbridge, con 120.250 millones, completan el grupo junto a la brasileña Petrobras, que totaliza 105.550 millones de dólares en capitalización de mercado.

Más allá de los números, lo que subyace a estas valoraciones es un cambio estructural en la forma en que estas compañías operan. El economista Rafael Pampillón Olmedo destacó que las grandes petroleras son hoy empresas mucho mejor gestionadas que hace una década, más cuidadosas en sus gastos e inversiones y más orientadas a generar retornos para sus accionistas. Este perfil de mayor disciplina financiera explica en parte por qué los inversores las perciben cada vez más como compañías capaces de ofrecer rentabilidad estable incluso cuando el precio del crudo no está particularmente elevado.

La respuesta de los mercados financieros globales

El anuncio de la distensión entre Washington y Teherán tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros internacionales. Los principales índices de Wall Street operaban con una leve tendencia alcista en la preapertura del lunes. El S&P 500 subía un 0,79%, el Nasdaq Composite avanzaba un 1,09% y el Dow Jones Industrial Average se movía al alza un 0,39%. Entre las acciones con mayores ganancias en la previa se destacaron Comcast con un alza del 22%, Charter con un 19% y Dover con un 5%, mientras que Essex, Public Service y Vulcan Materials registraban retrocesos de entre el 2% y el 3%.

En Europa, el panorama fue más mixto. El Euro Stoxx retrocedió un 0,07%, el DAX alemán cedió un 0,06% y el CAC francés bajó un 0,33%. El FTSE del Reino Unido descendió un 0,32%. En Asia, en cambio, predominó el signo positivo: el Hang Seng de Hong Kong avanzó un 1,57%, la bolsa de Shanghái subió un 1,16% y el Nikkei 225 japonés ganó un 0,23%, aunque el Kospi surcoreano retrocedió un 0,20%.

Por otro lado, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos —considerados el termómetro de referencia de la economía global— mostraron un ligero incremento, con subas más marcadas en los tramos de seis meses y un año, reflejo de las expectativas del mercado en torno a la política monetaria de la Reserva Federal.

Inflación, tasas de interés y el dólar en el centro del debate

La moderación en los precios del crudo debería contribuir a aliviar algunas presiones inflacionarias, aunque los niveles de inflación registrados en Estados Unidos y otras economías desarrolladas ya se han disparado de manera significativa, lo que mantiene bajo presión a la Reserva Federal para continuar subiendo las tasas de interés. El aumento de las probabilidades de nuevas alzas impulsó al dólar: el índice que mide su valor frente a otras divisas se situó en 101,25, apenas por debajo del máximo de un año alcanzado la semana anterior.

Este escenario plantea una tensión de difícil resolución en el corto plazo. Un crudo más barato favorece el control inflacionario, pero la inercia de los precios ya acumulados exige respuestas de política monetaria que encarecen el crédito y pueden frenar el crecimiento. Los inversores, además, llevan tiempo evaluando el riesgo de que las valoraciones de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial se hayan inflado tras años de ganancias sostenidas, añadiendo otra capa de incertidumbre al contexto bursátil.

Un mercado que apostó por la prudencia, no por el pánico

En perspectiva, el comportamiento de los precios durante los meses del conflicto refleja una lectura del mercado que apostó por la cautela sin caer en el pánico. Los analistas coinciden en que, si el mercado hubiese descontado una interrupción seria y prolongada de los suministros mundiales, el petróleo habría experimentado alzas muy superiores a las registradas. Lo que los precios expresaron, en cambio, fue preocupación moderada: los inversores consideraron posible un deterioro temporal de la situación, pero no una crisis energética de alcance global.

El Brent acumuló una caída del 10,6% la semana pasada, su tercer descenso semanal consecutivo, después de que los envíos de crudo a través del Estrecho de Ormuz alcanzaran su nivel más alto desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero. Esa corrección, lejos de ser una señal de alarma, confirma que el mercado está recalibrando sus expectativas a medida que los riesgos geopolíticos ceden terreno y los fundamentos del sector vuelven a tomar el protagonismo.