El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer este jueves una herramienta estadística inédita en el país: el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) calculado para cada uno de los 263 distritos de Paraguay. El estudio, elaborado a partir del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022 y del Censo Indígena 2022, ofrece por primera vez un mapa detallado de las privaciones que enfrentan los hogares paraguayos más allá de sus ingresos, y confirma que las condiciones de vida varían de manera drástica según la región del país.
Una medición que va más allá del ingreso
A diferencia de la pobreza monetaria, que se limita a comparar el ingreso de un hogar con el costo de una canasta básica, el enfoque multidimensional indaga si las familias acceden a condiciones mínimas para una vida digna en materia de trabajo, vivienda, servicios básicos y educación. Bajo esta lógica, un hogar puede contar con ingresos suficientes y, aun así, ser clasificado como pobre si acumula un número relevante de carencias en esas áreas. El criterio técnico establece que un hogar es considerado pobre multidimensional cuando sus privaciones equivalen, como mínimo, al 26% de los indicadores evaluados.
Puerto Pinasco, en el extremo más crítico
Los resultados distritales muestran una realidad sumamente heterogénea. Puerto Pinasco, en el departamento de Alto Paraguay, encabeza la lista con una incidencia de pobreza multidimensional del 82,2%, lo que implica que más de ocho de cada diez habitantes conviven con múltiples carencias simultáneas. Lo siguen Teniente Esteban Martínez, con 78,3%; Teniente 1° Manuel Irala Fernández, con 75,3%; General José María Bruguez, con 69,8%; y Mariscal José Félix Estigarribia, con 64,0%. Completan el grupo de distritos más afectados Itacuá (61,2%), Alto Verá (60,2%), Boquerón (59,6%), Bahía Negra (59,0%) y Cerro Corá (55,2%), la mayoría de ellos ubicados en la región Occidental o en zonas rurales de difícil acceso de la región Oriental.
Fernando de la Mora, el distrito con menor incidencia
En el extremo opuesto se ubican distritos urbanos del Departamento Central y de la capital del país. Fernando de la Mora presenta la incidencia más baja del país, con apenas 0,9% de su población en situación de pobreza multidimensional. Le siguen Lambaré (1,3%), Villa Elisa (1,6%), San Lorenzo (2,0%), Asunción (2,5%), Ñemby (2,7%), Pilar (3,1%), Mariano Roque Alonso (3,2%) y San Antonio (3,4%). La distancia entre el distrito con mejor y peor desempeño supera los 81 puntos porcentuales, una brecha que el propio INE describe como reflejo de las profundas desigualdades territoriales que persisten en Paraguay.
Cuatro dimensiones y trece indicadores
El índice se construye sobre cuatro dimensiones con idéntico peso relativo: Trabajo y Seguridad Social, Vivienda y Servicios, Ambiente y Educación. En conjunto, estas dimensiones se desagregan en 13 indicadores. En el área laboral se evalúan la ausencia de al menos un perceptor de ingresos en el hogar, el trabajo infantil y adolescente entre los 10 y los 17 años, la falta de jubilación o pensión en personas de 65 años o más, y una alta carga de dependencia económica, cuando hay más de tres personas por cada perceptor de ingresos.
En vivienda y servicios se considera el uso de materiales inadecuados en la construcción, el hacinamiento y las prácticas deficientes de eliminación de basura. La dimensión ambiental incorpora el uso de leña o carbón para cocinar y la falta de acceso a agua y saneamiento mejorados. Finalmente, en educación se mide la inasistencia escolar entre los 6 y los 17 años, el rezago escolar y el analfabetismo o la educación obligatoria incompleta en la población adulta.
Las carencias más frecuentes en el país
A nivel nacional, las privaciones vinculadas a las condiciones habitacionales resultan las más extendidas. La eliminación inadecuada de basura afecta al 42,3% de la población, mientras que el uso de leña o carbón para cocinar alcanza al 28,6%. La falta de acceso a la jubilación golpea al 19,8% de las personas mayores, y el 17,3% de la población vive en hogares con una carga elevada de dependientes por cada perceptor de ingresos.
La brecha entre el campo y la ciudad resulta particularmente marcada en estos indicadores. Mientras el 90,9% de la población rural presenta prácticas inadecuadas de eliminación de basura, en las áreas urbanas esa cifra cae a 19,9%. De manera similar, el uso de leña o carbón para cocinar llega al 61,9% de los hogares rurales, frente a un 13,3% en las zonas urbanas, una diferencia que ilustra el desigual acceso a infraestructura básica entre ambos entornos.
Una herramienta construida con respaldo técnico internacional
El INE precisó que la metodología del nuevo IPM distrital replica la del índice oficial que la institución calcula desde 2021 a partir de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC), con resultados a nivel nacional y departamental. La novedad de esta entrega radica en la fuente de información: al basarse en el Censo 2022, permite una desagregación territorial que las encuestas por muestreo no pueden ofrecer con el mismo nivel de detalle.
El organismo estadístico remarcó además que este nuevo índice reproduce de forma consistente los resultados del IPM oficial, lo que lo convierte en una herramienta complementaria y no sustitutiva para el seguimiento de la pobreza multidimensional en el país. El trabajo fue desarrollado con el acompañamiento del Comité Técnico Interinstitucional de Pobreza y contó con el respaldo permanente de la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford (OPHI), entidad de referencia internacional en el diseño de este tipo de mediciones.
Una radiografía para orientar políticas públicas
Con esta desagregación distrital, el INE busca que las instituciones públicas cuenten con información precisa para identificar en qué municipios se concentran las privaciones más severas y diseñar intervenciones ajustadas a cada realidad territorial. La disponibilidad de datos hasta el nivel distrital representa un cambio relevante para la planificación local, en un país donde las diferencias entre departamentos —y, como revela ahora el índice, entre distritos vecinos— pueden ser sumamente pronunciadas.



