La cotización del dólar estadounidense volvió a retroceder frente al guaraní y se ubicó este martes en G. 5.980 en el segmento del cambio efectivo, mientras que en el mercado interbancario la divisa se negoció a G. 5.986. El nuevo descenso confirma la tendencia bajista que atraviesa el tipo de cambio en Paraguay durante los últimos meses, luego de que hace apenas dos semanas la moneda estadounidense hubiera tocado un piso de G. 5.950, el nivel más bajo registrado hasta entonces en el mercado local.
Un año de apreciación sostenida del guaraní
El recorrido de los últimos doce meses deja en evidencia la magnitud del ajuste cambiario. Según los registros disponibles, el dólar acumula una baja del 19% frente al guaraní en comparación con igual período del año anterior, cuando la divisa se ubicaba en torno a G. 7.400. La diferencia equivale a G. 1.420 menos por cada dólar transado en el mercado local, un movimiento que reduce de manera directa la cantidad de guaraníes necesarios para adquirir moneda extranjera y que, al mismo tiempo, redefine las condiciones de rentabilidad tanto para quienes exportan como para quienes importan bienes y servicios.
Un fenómeno regional: el guaraní entre las monedas más fortalecidas de América Latina
La apreciación del guaraní no ocurre de manera aislada, sino que se inscribe en una dinámica más amplia que combina el debilitamiento internacional del dólar con factores propios de cada economía de la región. Entre el 2 de enero de 2025 y el 21 de agosto de 2026, el índice DXY —que mide la fortaleza de la divisa estadounidense frente a una canasta de monedas de referencia— cayó 9,7%. En ese mismo período, el guaraní se fortaleció 23,0% frente al dólar, mientras que el peso colombiano lo hizo en 31,4%, ubicándose entre las monedas de mayor apreciación de la región.
Las respuestas de los bancos centrales latinoamericanos ante este escenario han sido dispares. Colombia, Chile y Perú acumulan reservas internacionales mediante distintos mecanismos de intervención, mientras que Brasil mantiene una postura más próxima a la libre flotación cambiaria, sin intervenciones sistemáticas para contener el fortalecimiento de su moneda. En Paraguay, donde las exportaciones crecieron 25,2% a julio, este contexto regional alimenta el debate sobre competitividad, manejo de divisas y los criterios que debería seguir una eventual intervención cambiaria por parte del Banco Central del Paraguay.
Las proyecciones apuntan a que la baja continuará
Las expectativas de los agentes económicos consultados en la última Encuesta de Variables Económicas (EVE) sugieren que la tendencia descendente del tipo de cambio se mantendría en lo que resta del año. Para este mes, la previsión predominante ubica al dólar en torno a G. 6.000, mientras que para el cierre de 2026 se proyecta un valor cercano a G. 6.150, cifra que representa una revisión a la baja respecto de los G. 6.300 que se esperaban un mes atrás.
Los exportadores piden la intervención del Banco Central
El nivel alcanzado por el tipo de cambio reavivó los reclamos del sector exportador, que solicita la intervención del Banco Central del Paraguay (BCP) para atenuar el impacto de la apreciación del guaraní sobre sus ingresos. El argumento del sector es directo: cuando el dólar pierde valor frente a la moneda local, los ingresos obtenidos por ventas al exterior —normalmente cobrados en dólares— se traducen en una cantidad menor de guaraníes al momento de la conversión, lo que erosiona la rentabilidad de las operaciones. El planteo vuelve a poner en discusión el rol que debería asumir la autoridad monetaria frente a las oscilaciones del mercado cambiario.
Un alivio para los precios de productos importados
En sentido opuesto, la baja del dólar favorece a los rubros que dependen de compras en el exterior, los cuales representan aproximadamente el 30% del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Un tipo de cambio más bajo reduce el costo en guaraníes de las importaciones, lo que abre margen para eventuales ajustes a la baja en los precios finales, aunque ese traslado no es automático y depende de las particularidades de cada cadena comercial.
La apreciación semanal e interanual del guaraní
Durante la última semana, el guaraní se apreció 0,34% frente al dólar, con un cierre de G. 6.005. Con ese resultado, la moneda paraguaya acumula una apreciación del 9% en lo que va del año y del 18,69% en la comparación interanual, cifras que refuerzan la lectura de un guaraní fortalecido de manera sostenida y no producto de un movimiento puntual.
La comparación con julio de 2025 confirma la magnitud del cambio
Los datos publicados por el Banco Central del Paraguay permiten dimensionar el fenómeno al comparar julio de 2025 con julio de 2026. El tipo de cambio nominal del dólar pasó de G. 7.551 a G. 6.050 en ese lapso, una reducción de G. 1.501 por unidad que equivale a una caída del 19,8%. La tendencia se sostuvo durante agosto: con la apertura del lunes en G. 5.980, la cotización se ubicó incluso por debajo del promedio registrado en julio.
El guaraní se fortalece frente a otras monedas de la región
El fenómeno no se limita al dólar. Frente al euro, la cotización bajó de G. 8.824 en julio de 2025 a G. 6.912 en julio de 2026, una caída del 21,7%. El real brasileño, por su parte, descendió de G. 1.368 a G. 1.183, una reducción del 13,5%, mientras que el peso argentino pasó de G. 6 a G. 4, con una baja del 33,3% en su valor nominal frente al guaraní. En los cuatro casos contemplados por el BCP, la moneda paraguaya mostró fortalecimiento en el período analizado.
Efectos diferenciados según el sector económico
La apreciación del guaraní genera impactos distintos según la posición de cada actor en el comercio exterior. Para los importadores, un dólar más barato implica que necesitan menos guaraníes para adquirir la misma cantidad de divisas, lo que puede contribuir a contener costos, aunque el traslado a precios finales depende de otros factores del mercado. Para los exportadores, en cambio, la moneda local más fuerte reduce el valor en guaraníes de sus ingresos en dólares, lo que puede afectar tanto su rentabilidad como su competitividad frente a otros mercados.



