El precio de bitcoin volvió a ubicarse en el centro de la escena financiera global tras encadenar su mejor semana en más de tres años. La criptomoneda más valiosa del mundo por capitalización de mercado tocó un máximo de US$ 81.257, un nivel que no se veía desde mediados de mayo, en un movimiento que combina flujos institucionales récord hacia los fondos cotizados en bolsa (ETF), un giro en la política de deuda del Tesoro estadounidense y un renovado apetito por activos considerados refugio frente a la devaluación monetaria. El repunte, sin embargo, convive con señales de cautela entre analistas y con movimientos corporativos que podrían anticipar una fase de mayor volatilidad.
Un salto semanal que no se veía desde 2024
Durante los siete días previos al último fin de semana, bitcoin acumuló un alza superior al 25%, la mayor suba semanal desde marzo de 2024. El activo llegó a cotizar en US$ 80.453 en las primeras horas del martes y, horas más tarde, extendió la ganancia hasta los US$ 81.257, para luego estabilizarse cerca de US$ 79.800 durante la mañana en Londres. Pese al envión, el precio se mantiene todavía muy por debajo del máximo histórico de aproximadamente US$ 126.000 alcanzado en octubre del año pasado, una distancia que ronda el 35% y que pone en perspectiva el optimismo reciente.
El resto del mercado acompañó el movimiento. Ether, la segunda criptomoneda por capitalización, trepó hasta US$ 2.503, una suba de más del 30% en la semana. Otros tokens de peso también registraron avances significativos: SOL (Solana) subió 32%; BNB (Binance), 18,7%; XRP, 51,7%, y la memecoin DOGE, 31,8%, todos medidos en los últimos siete días. La amplitud del rally, que alcanzó tanto a los activos de mayor capitalización como a las memecoins, sugiere un ingreso de capital generalizado y no un movimiento aislado sobre bitcoin.
Los ETF al contado, el motor institucional detrás del rally
Gran parte de la explicación técnica del repunte se encuentra en los fondos cotizados en bolsa de bitcoin al contado, que encadenaron seis jornadas consecutivas de flujos positivos. Según datos de SoSoValue, estos instrumentos registraron entradas netas diarias por US$ 337,56 millones, lo que llevó los activos netos totales bajo gestión a superar los US$ 98.500 millones. En la semana previa, los ETF estadounidenses habían captado en conjunto US$ 1.920 millones, con jornadas destacadas de US$ 517 millones el miércoles y US$ 606 millones el jueves.
La relevancia de este vehículo radica en su mecánica de funcionamiento: a diferencia de los productos basados en futuros, los emisores de ETF al contado están obligados a comprar y mantener bitcoin real para respaldar cada acción que emiten. En consecuencia, cada dólar que ingresa a estos fondos se traduce en una compra efectiva en el mercado spot, generando una presión alcista directa sobre el precio, a diferencia de los instrumentos derivados, cuyo impacto sobre la cotización subyacente es más indirecto.
El plan de Bessent y el regreso de la «operación de devaluación»
El detonante macroeconómico del repunte tiene nombre y apellido: Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, quien anunció la semana pasada que duplicará la recompra de bonos de largo plazo con el objetivo de contener la suba de los rendimientos. La medida llegó luego de que el rendimiento de los bonos a 30 años tocara su nivel más alto desde 2007, en un contexto de tensión por la guerra en Irán y por una deuda nacional estadounidense que ascendió a US$ 40.000 millones (según cifras citadas en la fuente original).
El anuncio provocó una nueva ola de ventas de dólares y reactivó lo que en el mercado se conoce como la «operación de devaluación»: el traslado de capital desde monedas fiduciarias y deuda soberana hacia activos considerados más escasos, como el oro y bitcoin. No es un fenómeno menor desde el punto de vista narrativo: bitcoin nació precisamente como una alternativa para escapar de la devaluación de las monedas fiduciarias y de la inflación generada por la emisión de los bancos centrales, de modo que este tipo de episodios tiende a reforzar su relato como reserva de valor. El oro, otro activo beneficiado históricamente por este tipo de contextos, también registró subas en paralelo.
No obstante, conviene señalar la lectura crítica que circula entre los escépticos: el plan de recompra de bonos fue interpretado por varios analistas como una nueva evidencia de que la administración Trump todavía no está dispuesta a enfrentar la tarea, políticamente costosa, de reducir el déficit presupuestario, y que en su lugar recurre a mecanismos que alivian los rendimientos en el corto plazo sin atacar el problema de fondo.
Ray Dalio y la advertencia sobre una crisis de deuda
El fundador de un fondo de cobertura, Ray Dalio, sumó presión al debate con una publicación en la que advirtió sobre el riesgo de una crisis de deuda y recomendó a los inversores reducir su exposición a activos vinculados a la deuda, como los bonos, y aumentar su posición en oro y, en menor medida, en bitcoin. La opinión de Dalio, sumada al esquema de recompra de Bessent, contribuyó a consolidar entre los inversores institucionales la idea de que el ciclo actual favorece a los activos escasos frente a los instrumentos de renta fija tradicionales.
Trump, la Casa Blanca y la Ley CLARITY
El respaldo político también jugó un papel en el clima favorable para las criptomonedas. La semana pasada, el presidente Donald Trump recibió en la Casa Blanca a referentes de la industria cripto y pidió al Congreso que avance con la aprobación de la Ley CLARITY, una iniciativa respaldada por el sector que busca establecer un marco legal claro para los activos digitales. El encuentro fue leído por el mercado como una señal adicional de que la regulación estadounidense se encamina hacia un esquema más favorable para el ecosistema cripto, lo que alimentó el optimismo de corto plazo.
Strategy frena las compras de bitcoin y arma una reserva de liquidez de US$ 6.690 millones
Uno de los datos más llamativos de la semana no vino del lado de las compras, sino de una pausa. Strategy (la compañía antes conocida como MicroStrategy) recaudó cerca de US$ 2.006,5 millones en ingresos netos tras vender 18,26 millones de acciones Clase A de MSTR, pero no realizó compras ni ventas de bitcoin, manteniendo sus tenencias en 840.447 BTC. Según un Formulario 8-K presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), la compañía creó un nuevo fondo de «USD Cash» dentro de su Digital Credit Capital Framework, destinado a aportar liquidez en dólares con fines diversos: eventuales adquisiciones futuras de bitcoin, pago de dividendos preferentes e intereses de deuda, recompras de acciones, amortización de bonos convertibles y aportes a su reserva en dólares (USD Reserve).
La compañía informó US$ 1.590 millones en USD Cash y US$ 5.100 millones en su USD Reserve, lo que en conjunto implica aproximadamente US$ 6.690 millones de liquidez en dólares, cifra que incluye ingresos previstos de ventas «at the market» aún no liquidadas. Del último tramo de ingresos, US$ 136,4 millones se destinaron a recomprar 1,43 millones de acciones preferentes STRC, US$ 300 millones se sumaron a la USD Reserve y el resto quedó asignado a USD Cash.
El giro es relevante porque marca una pausa en la estrategia agresiva de acumulación de bitcoin que caracterizó a la compañía en los últimos años. La lectura de mercado apunta a que este cambio podría alterar la dinámica de precios y anticipar un aumento de la volatilidad en las próximas semanas, en la medida en que el mayor comprador corporativo de bitcoin del mundo prioriza, al menos temporalmente, la construcción de un colchón de liquidez en dólares por sobre la compra directa del activo.
La exclusión de MSCI, un riesgo adicional para la prima de las acciones cripto
A la pausa en las compras se suma otro factor de presión: MSCI propuso excluir a Strategy y a la japonesa Metaplanet de sus índices Global Investable Market Indexes, en el marco de un nuevo criterio para compañías no operativas. De concretarse, la medida podría presionar a la baja la prima que históricamente pagan las acciones de estas compañías por sobre el valor real de sus tenencias de bitcoin (su valor liquidativo o NAV), un diferencial que en el pasado ha mostrado fuertes oscilaciones y que tiende a comprimirse cuando la empresa muestra un balance más cargado de efectivo y menos exposición pura al criptoactivo.
Voces divididas sobre si el ciclo bajista quedó atrás
El repunte no despeja las dudas sobre la fase en la que se encuentra el mercado. Analistas como Willy Woo interpretan la ruptura de los US$ 80.000, sostenida por los flujos hacia los ETF, como una señal de confirmación de que el mercado bajista llegó a su fin. En la vereda opuesta, operadores como Javier Crespo advierten que buena parte del impulso reciente responde a compras agresivas y a liquidaciones forzadas de posiciones cortas (el fenómeno conocido como short squeeze), y sostienen que las probabilidades de que el mercado ya haya marcado su piso son todavía reducidas si no medió antes una capitulación clara de los vendedores.
A este debate técnico se suma el contexto geopolítico: la escalada de tensiones en Irán y los conflictos en el estrecho de Ormuz continúan presionando los precios de la energía y los costos del transporte marítimo a nivel global, un factor que añade incertidumbre macroeconómica y que puede incidir tanto en el apetito por riesgo como en la narrativa de activos refugio.
La mirada puesta en el PCE y en Jackson Hole
De cara a los próximos días, el mercado tiene la atención puesta en dos citas clave de la agenda estadounidense: la publicación del índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), prevista para el miércoles, y la intervención de Kevin Warsh en el simposio de Jackson Hole el viernes. Ambos eventos son considerados catalizadores inmediatos para los activos de riesgo, ya que suelen anticipar el tono de la política monetaria de la Reserva Federal. Es habitual que la volatilidad implícita de bitcoin aumente en las horas previas a este tipo de anuncios, lo que explica por qué buena parte de los operadores de derivados ajustan sus coberturas en torno a estas fechas, ya sea mediante estrategias que buscan capturar movimientos bruscos en cualquier dirección o mediante posiciones de protección ante una eventual caída hacia la zona de soporte de los US$ 75.000, en caso de que la Fed adopte un tono más restrictivo (hawkish) que el esperado.
Un repunte sólido, pero con matices
El cuadro general muestra un mercado cripto que recuperó terreno de manera contundente en apenas una semana, sostenido por una combinación de factores poco habitual: flujos institucionales récord, un giro en la política de deuda de Washington, respaldo político explícito y un discurso de devaluación monetaria que vuelve a ganar tracción. Sin embargo, la persistencia de una brecha superior al 30% respecto del máximo histórico, la pausa compradora de uno de los mayores tenedores corporativos de bitcoin, el riesgo de exclusión de índices bursátiles de referencia y las advertencias sobre liquidaciones de posiciones cortas invitan a leer el rally con cautela. La definición de si se trata del inicio de una nueva fase alcista sostenida o de un repunte impulsado por factores coyunturales quedará, en gran medida, sujeta a los próximos datos de inflación y al tono que adopte la Reserva Federal en Jackson Hole.




