El bitcoin protagonizó este viernes uno de los repuntes más pronunciados de los últimos meses, al superar los 78.000 dólares y alcanzar niveles que no se registraban desde finales de mayo. El avance, que llevó a la criptomoneda a rozar un máximo intradía de 79.600 dólares, se produjo en un contexto de convergencia entre factores políticos, monetarios e institucionales que reactivaron el apetito por el riesgo en los mercados digitales.
Un respaldo político que reordena las expectativas regulatorias
El impulso más visible llegó desde la Casa Blanca. Durante una cumbre celebrada esta semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó al Congreso a acelerar la aprobación de la Clarity Act, la iniciativa legislativa que busca establecer un marco regulatorio definitivo para la industria de criptoactivos en el país. Se trata de una de las normativas más seguidas por el sector, ya que definiría cómo se clasifican las criptomonedas y cómo se tratan los rendimientos generados por las stablecoins.
Pese al respaldo presidencial, la ley continúa estancada en el Congreso debido a desacuerdos persistentes sobre su alcance y clasificación. La incertidumbre sobre los plazos de aprobación introduce un elemento de cautela en un mercado que, no obstante, reaccionó con fuerza ante la sola perspectiva de una regulación clara.
El Tesoro de EE. UU. inyecta liquidez y presiona a la baja los rendimientos
El segundo gran motor del repunte provino del ámbito monetario. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que duplicará el ritmo de sus recompras de bonos, una medida orientada a contener el repunte de los rendimientos de la deuda pública. La decisión favoreció un entorno de mayor liquidez y apetito por activos de riesgo, en el que el bitcoin volvió a comportarse como un activo sensible a las condiciones de liquidez global.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro, que habían tocado mínimos semanales, rebotaron posteriormente en medio de la preocupación persistente por el nivel creciente de la deuda estadounidense. Este trasfondo mantiene la volatilidad como un riesgo latente para la continuidad del rally, al que se suma la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, luego de que Trump advirtiera con una ofensiva económica contra el país.
La mejor semana del bitcoin desde febrero de 2024
Con la subida del viernes, el bitcoin acumulaba un avance semanal cercano al 24%, su mejor desempeño en un lapso de siete días desde febrero de 2024. El movimiento permitió a la criptomoneda romper el rango de negociación de entre 60.000 y 70.000 dólares en el que había permanecido durante la mayor parte de 2026, un techo que actuó como resistencia técnica durante meses.
En apenas dos jornadas, el precio pasó de cerca de 64.000 dólares a superar los 78.000 dólares, una variación aproximada del 22%. Pese al repunte, el bitcoin mantiene una caída acumulada de aproximadamente el 15% en lo que va de 2026 y continúa por debajo en más de un 50% de su máximo histórico de octubre, cuando llegó a cotizar cerca de 126.000 dólares.
Señales de demanda y liquidez ponen en duda la tendencia bajista
Más allá del componente especulativo, distintos indicadores de mercado comenzaron a mostrar cambios estructurales. El Bull Score, un índice que agrupa diez métricas de demanda, liquidez y valoración, superó los 60 puntos por primera vez desde octubre de 2025, umbral que se interpreta como ingreso a territorio alcista. Actualmente, seis de los diez componentes del indicador se encuentran en zona positiva, entre ellos el crecimiento de la demanda, la liquidez aportada por las stablecoins y el precio realizado de los operadores de corto plazo.
La comparación con episodios previos resulta relevante: en mayo, el bitcoin llegó a superar los 82.000 dólares —un nivel superior al actual— sin que el Bull Score lograra entrar en territorio alcista, lo que sugiere que la recuperación actual está mejor sustentada en las condiciones internas del mercado que aquella.
Otro indicador seguido de cerca, el MVRV (relación entre el valor de mercado y el valor realizado), se ubica actualmente en torno a 1,3, tras una aceleración vertical luego de haberse aproximado a la zona de 1. Históricamente, este patrón —un descenso hacia niveles cercanos o inferiores a 1 seguido de una aceleración al alza— ha coincidido con el fin de fases bajistas previas, como las registradas en 2015, 2018-2019 y 2022. Estas señales alimentan la hipótesis de que la zona cercana a los 57.000 dólares podría haber marcado el mínimo del actual ciclo de corrección, aunque su confirmación dependerá de que los indicadores sostengan su trayectoria en las próximas semanas.
Entradas récord en ETF y repunte generalizado en el ecosistema cripto
La recuperación de la confianza se tradujo también en flujos concretos hacia los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado listados en Estados Unidos, que registraron entradas por aproximadamente 1.000 millones de dólares durante la semana, su mejor resultado semanal desde enero, según datos de agregadores especializados del sector.
El repunte se extendió al conjunto del mercado cripto. Entre las compañías vinculadas al ecosistema, el principal tenedor corporativo de bitcoin avanzó un 7,8%, mientras que una de las principales emisoras de stablecoins ganó un 6,5%. Entre las plataformas de intercambio, los avances oscilaron entre el 5,7% y el 7,9%, y entre las mineras cotizadas los incrementos alcanzaron el 15,5% y el 8,3%. Las ganancias se extendieron a la sesión asiática del viernes, donde una firma japonesa dedicada a la tesorería en bitcoin —con más de 40.000 monedas en posesión— llegó a dispararse más de un 20%.
Las altcoins acompañan el rally liderado por el bitcoin
El resto del mercado de criptoactivos también mostró una tendencia mayoritariamente positiva. El ether, la segunda criptomoneda por capitalización, avanzó un 5,4% hasta los 2.402,69 dólares, mientras que el XRP superó al mercado con una subida del 22,4%, hasta los 1,4153 dólares. Solana ganó un 4,6%, cardano se disparó un 13,1% y BNB avanzó un 5,2%. Entre las denominadas memecoins, dogecoin lideró las ganancias con un 9,4%, mientras que la moneda vinculada a Trump sumó cerca de un 6%.
Strategy vuelve a terreno de ganancias no realizadas
El repunte del precio tuvo un correlato directo en los balances de las principales tenedoras corporativas de bitcoin. Strategy, la compañía que cotiza en bolsa y posee la mayor reserva institucional de la criptomoneda, acumula un total de 840.447 BTC, adquiridos mediante una inversión agregada de 63.357 millones de dólares. Ese volumen fija su precio promedio de entrada en 75.385 dólares por unidad, cifra que constituye su punto de equilibrio operativo.
Con la cotización actual en la franja de 77.000 a 78.000 dólares, el valor de mercado de sus reservas asciende a 64.710 millones de dólares, lo que se traduce en una ganancia no realizada cercana a los 1.360 millones de dólares. El resultado impacta de forma directa en sus estados financieros, dado que el modelo contable de la firma exige ajustar el valor de sus activos a la cotización diaria del mercado.
Bajo ese esquema, las caídas del precio por debajo del umbral de 75.385 dólares —como ocurrió en las semanas en que el bitcoin cotizó entre 60.000 y 68.000 dólares— obligan a la compañía a registrar pérdidas contables no realizadas, incluso sin vender sus posiciones. Para gestionar liquidez en ese entorno, la firma vendió 1.690 BTC entre el 3 y el 9 de agosto, lo que eleva a 6.916 BTC el total liquidado en un periodo de cuatro semanas. El actual repunte por encima del precio promedio de adquisición vuelve a inclinar la balanza hacia el terreno positivo, en un mecanismo contable que determina, trimestre a trimestre, si la posición de la compañía se traduce en pérdidas o en rendimientos.
Un repunte prometedor, pero condicionado a la confirmación regulatoria y macroeconómica
El conjunto de señales —el respaldo político a una regulación clara, la inyección de liquidez del Tesoro, la mejora de los indicadores de demanda y las entradas récord en los ETF— configura un escenario más sólido que otros repuntes registrados a lo largo de 2026. Sin embargo, la sostenibilidad del movimiento continúa sujeta a variables que escapan al propio mercado cripto: la aprobación efectiva de la Clarity Act en el Congreso, la evolución de los rendimientos de la deuda estadounidense y el desenlace de la tensión geopolítica con Irán. Mientras esos factores no se despejen, el mercado seguirá interpretando cada nuevo dato como una confirmación parcial de que la fase bajista ha quedado atrás, sin que ello constituya, por el momento, una certeza definitiva.




