La economía argentina atraviesa uno de los procesos de destrucción del entramado productivo más intensos de las últimas décadas. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 241.176 empleos formales, mientras que 30.633 empresas —el equivalente al 6% del total que operaba al inicio de la actual gestión— dejaron de existir. Se trata, según el Monitor mensual de empresas de la Fundación Fundar, de la peor caída registrada en los primeros treinta meses de cualquier gobierno desde que existe la serie estadística. El fenómeno no se limita a un sector o una región: atraviesa a la industria manufacturera, al comercio, al transporte y a la enorme mayoría de las provincias del país, al tiempo que empuja a una porción creciente de los trabajadores hacia la informalidad.

Un derrumbe sostenido: dieciséis meses seguidos de menos empresas

El informe de Fundar, elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, muestra que en mayo de 2026 cerraron 2.371 empresas respecto de abril, una caída del 0,49%. Con ese registro, ya son dieciséis los meses consecutivos en los que la cantidad de firmas se reduce mes a mes. La comparación interanual es igual de elocuente: en relación con mayo de 2025 hay 16.560 empresas menos, una baja del 3,3%, lo que representa la vigesimoséptima caída interanual consecutiva. En números absolutos, el total de empresas activas en el país se ubicó en 481.724 en mayo de este año, muy por debajo de las 512.357 que existían en noviembre de 2023 —el punto de partida de la actual gestión— y todavía más lejos del máximo histórico de la serie, alcanzado en febrero de 2012 con 540.282 firmas.

La industria, epicentro de la pérdida de empleo formal

Dentro del deterioro general del mercado laboral registrado, la industria manufacturera concentra el mayor golpe. De los 241.176 empleos formales perdidos desde noviembre de 2023, 85.561 corresponden a este sector, es decir, el 35,5% del total. Desde agosto de 2023 el sector industrial resignó 89.667 puestos de trabajo registrados, una caída del 7,5%. El impacto es desparejo puertas adentro de la industria: las ramas de textiles, confecciones, cuero y calzado sufrieron un desplome del 23% en su dotación de empleo, mientras que la metalmecánica perdió un 9% de sus trabajadores. En el plano de las empresas, la industria manufacturera acumula una caída del 13,81% desde noviembre de 2023, el segundo retroceso sectorial más pronunciado detrás de transporte y almacenamiento, que se contrajo un 17,05% en el mismo período. En el último mes relevado, el rubro más golpeado fue el de alojamiento y gastronomía, con una baja del 1,38% respecto de abril.

El avance silencioso de la informalidad industrial

Uno de los datos más sensibles del deterioro laboral no pasa solo por la cantidad de puestos perdidos, sino por la calidad de los que quedan. Según un relevamiento de la Universidad Nacional de Rosario, la informalidad en la industria manufacturera trepó del 32,2% en 2016 al 41,9% en 2025. Aunque ese nivel sigue siendo inferior al de otros sectores de la economía, el salto resulta significativo para una actividad que históricamente se caracterizó por altos niveles de formalización. La consecuencia social de ese corrimiento es directa: el 34,3% de los trabajadores informales vive en hogares pobres, frente a apenas el 10% entre quienes tienen un empleo registrado. El fenómeno castiga en particular a las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan al mismo tiempo la caída de la actividad, el cierre de firmas competidoras y una creciente dificultad para sostener puestos de trabajo formales.

Un mapa federal de retroceso, con una sola excepción

La contracción del entramado empresarial no se circunscribe a determinadas regiones, sino que golpea a la enorme mayoría de las provincias. En mayo, las 24 jurisdicciones del país perdieron empresas respecto de abril. En la comparación interanual, 23 de las 24 provincias muestran caídas, y el mismo número acumula retrocesos desde noviembre de 2023. La única excepción es Neuquén, que incrementó su cantidad de empresas un 1,6% desde el inicio de la gestión, de la mano del desarrollo de Vaca Muerta. En el extremo opuesto se ubican La Rioja, Catamarca y Tierra del Fuego, las provincias más afectadas, con caídas acumuladas de 18,87%, 14,09% y 13,56%, respectivamente. No todos los sectores económicos exhiben resultados negativos: electricidad y gas fue el rubro de mayor crecimiento mensual, con una suba del 0,25% y una expansión acumulada del 1,74% desde noviembre de 2023, mientras que servicios administrativos lidera el crecimiento acumulado, con un 8,15% en el mismo período.

Cierres, suspensiones y despidos: los casos detrás de las cifras

El informe de Fundar también documenta situaciones puntuales que ilustran el proceso agregado. La firma de indumentaria deportiva Will Der cerró de forma definitiva su planta de Las Flores y bloqueó el ingreso de 120 trabajadores en su establecimiento de Pacheco, en un contexto que la empresa atribuye a la crisis del sector textil, la caída del consumo y la apertura importadora. Unilever cerró su planta de vegetales deshidratados que abastecía a la marca Knorr y desvinculó a 60 empleados, con el argumento de un cambio en los hábitos de consumo hacia categorías de uso anual, como pastas y ramen. En el sector alimenticio, Granja Tres Arroyos desvinculó a 250 trabajadores de su planta industrial, citando la gripe aviar, la sobreoferta interna y la caída de precios, mientras que Tía Maruca cerró de manera definitiva su planta de San Juan, que operaba al 52% de su capacidad, por la caída del consumo masivo y la competencia de segundas marcas y productores informales. En el comercio, Supermercados Toledo solo abonó el 40% de los salarios de julio y acumula conflictos salariales recurrentes durante el último año. En el rubro textil, Indumentaria Catamarca anunció su cierre definitivo para el último día de agosto, tras haber reducido su plantilla de 150 a 100 y luego a apenas 20 trabajadores. El fabricante de electrodomésticos Peabody, por su parte, dejó de producir en el país después de 16 años de actividad, desmanteló su maquinaria y trasladó su producción a Paraguay.

Las contracaras: inversiones que sostienen expectativas

El panorama no es homogéneamente negativo. El informe también relevó anuncios de inversión de magnitud durante el último mes. Mercado Libre inauguró un centro de almacenamiento en Córdoba de 60.000 metros cuadrados, con capacidad para seis millones de productos, dentro de un plan de inversión de 3.400 millones de dólares previsto para 2026. Pampa Energía avanza en la construcción de una planta de urea granulada con capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales, aprobada para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al igual que la ampliación de Compañía MEGA en la producción de líquidos de gas natural y el proyecto de litio de LIEX —del grupo chino Zijin Mining— en Tres Quebradas, con una capacidad proyectada de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

Un desafío estructural para la política productiva

El conjunto de indicadores —pérdida de empleo formal, cierre sostenido de empresas, avance de la informalidad y concentración del daño en la industria y en las pymes— describe una fragilidad estructural del entramado productivo argentino que excede la coyuntura de un mes o un sector. Los anuncios de inversión, concentrados en energía, minería y logística, conviven con el desmantelamiento de capacidad productiva en industrias intensivas en mano de obra, como la textil y la de electrodomésticos. Esa combinación plantea un interrogante de fondo sobre el rumbo de la economía real: mientras determinados sectores capitalizan ventajas competitivas y marcos regulatorios favorables como el RIGI, buena parte del tejido pyme e industrial enfrenta una combinación de caída del consumo, apertura importadora y altos costos de financiamiento que erosiona su capacidad de sostener empleo formal. La discusión sobre una política productiva que combine estabilidad macroeconómica con mejoras de competitividad aparece, a la luz de estos datos, como una necesidad cada vez más urgente para frenar el deterioro del empleo y la sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas.