El Índice Global de Jubilación 2026 de Natixis Investment Managers, que evalúa a 44 economías, revela una presión financiera creciente sobre los sistemas de pensiones, mientras Chile, México, Brasil y Colombia ocupan los últimos puestos del ranking mundial
La seguridad financiera en la vejez atraviesa uno de sus momentos más frágiles en décadas. El Global Retirement Index (GRI) 2026, elaborado por Natixis Investment Managers y publicado esta semana, confirma que el envejecimiento acelerado de la población, el alza sostenida de la deuda pública y una inflación persistente están erosionando la capacidad de los países —y de los propios ciudadanos— para garantizar retiros dignos. El estudio, que este año analizó 44 economías a través de 18 indicadores agrupados en cuatro subíndices (finanzas para la jubilación, salud, bienestar material y calidad de vida), fue elaborado entre marzo y mayo de 2026.
Noruega repite en la cima, pero el optimismo se agota
Por segundo año consecutivo, Noruega encabezó la clasificación general con una puntuación de 83 sobre 100, seguida de Irlanda (81%). El podio se completa con un movimiento inédito: los Países Bajos escalaron del sexto al tercer puesto, con 79%, su mejor resultado histórico en el índice. Suiza retrocedió un lugar hasta el cuarto puesto y Dinamarca se mantuvo en el quinto pese a perder un punto porcentual, superando a Australia, que quedó sexta.
Entre las grandes economías desarrolladas, Alemania fue la de mejor desempeño, con 75% y un ascenso hasta el séptimo lugar global. El top 10 se cerró con Luxemburgo, Islandia y República Checa. Estados Unidos, en cambio, retrocedió tres posiciones hasta el puesto 24, con una caída de su puntuación del 70% al 68%, un dato que el propio informe destaca como prueba de que ni siquiera los sistemas mejor posicionados están exentos de retrocesos cuando se deterioran las condiciones económicas y sociales.
Detrás de estas cifras generales, el informe de Natixis documenta un clima de ansiedad financiera generalizado entre los propios ahorradores. Según la encuesta global realizada entre inversores particulares, el 69% teme que la inflación esté erosionando el valor futuro de sus ahorros, el 66% afirma estar ahorrando menos por el encarecimiento del costo de vida cotidiano, y un 43% considera que haría falta «un milagro» para lograr una jubilación segura. El estudio subraya además que el porcentaje de personas que se sienten responsables de financiar su propio retiro —sin poder depender exclusivamente del Estado o de planes de pensión colectivos— pasó del 67% en 2015 al 78% en 2025, un salto que Natixis interpreta como el reflejo del debilitamiento gradual del histórico modelo de tres pilares (pensión estatal, plan laboral y ahorro personal) vigente desde la posguerra.
América Latina, en la parte baja de la tabla
La región latinoamericana volvió a ubicarse mayoritariamente en los últimos escalones del ranking mundial. Chile fue, una vez más, el país mejor posicionado de la región, en el puesto 37 de 44, con una puntuación general de 52%, superando a México (puesto 38, con 49%).
El avance relativo de Chile se explica principalmente por su desempeño en el subíndice de finanzas para la jubilación, donde subió un lugar hasta el séptimo puesto mundial con 70%, impulsado por un salto de 20 posiciones en el indicador de inflación (del puesto 42 al 22), en un contexto de precios cercanos a la meta del 3% del banco central chileno tras varios años de niveles elevados. Sin embargo, ese progreso convive con retrocesos en salud y calidad de vida: en este último subíndice, Chile apenas alcanzó 27%, uno de los datos más débiles de su perfil país. El informe también documenta las reformas recientes al sistema chileno, entre ellas la incorporación de una cotización adicional a cargo de los empleadores, pensada para corregir una falla estructural: durante 45 años, el sistema dependió únicamente del ahorro individual, lo que —según cifras citadas por Natixis— arrojó una tasa de reemplazo autofinanciada mediana de apenas 17% para quienes se jubilaron entre 2015 y 2022.
México, por su parte, cayó tres posiciones respecto al informe anterior, arrastrado por retrocesos en los subíndices de finanzas para la jubilación, salud y bienestar material, mientras que su calidad de vida se mantuvo estable. En finanzas para la jubilación retrocedió siete puestos, hasta el lugar 29, con una puntuación de 61%, afectada por el deterioro en la cartera de préstamos bancarios morosos y por un empeoramiento en el indicador de inflación.
Brasil, la mayor economía de la región, quedó en el puesto 41 con 42%, apenas por delante de Turquía (39%), Colombia (35%) e India (9%), que cerró la tabla completa. El punto más débil de Brasil fue, por lejos, el bienestar material, con una puntuación de apenas 18%. Colombia, en tanto, obtuvo su resultado más bajo también en bienestar material (8%), aunque mostró relativa fortaleza en salud (58%) y finanzas para la jubilación (60%). Según José Luis León, responsable de Natixis Investment Managers para Colombia y Perú, el país combina fortalezas demográficas y fiscales con desafíos persistentes en desigualdad de ingresos y ciertos retrocesos en gobernanza y deuda pública. Cabe aclarar que el informe de Natixis solo analiza 44 economías del mundo, sin incluir a otros países de la región como Haití, Venezuela o Cuba.
El trasfondo estructural de estos resultados fue advertido a Bloomberg Línea por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): la región envejece a un ritmo que ya presiona los sistemas de pensiones. Según proyecciones de Naciones Unidas, en 2026 el 10,5% de la población latinoamericana tiene 65 años o más, con Cuba (17,6%), Uruguay (16,5%) y Chile (15,1%) a la cabeza. El secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, señaló que una mayor proporción de adultos mayores reduce el número de aportantes activos y aumenta el de receptores de beneficios, lo que compromete la sostenibilidad financiera de los sistemas previsionales y exige, además, políticas de cuidado de largo plazo para una población que envejece.
España deja el último lugar europeo, pero sigue rezagada
En Europa, España protagonizó uno de los movimientos más comentados de esta edición: subió seis posiciones en el ranking general, hasta el puesto 33 de 44, con una puntuación de 56%, ocho puntos más que el año anterior. El avance le permitió abandonar el farolillo rojo comunitario, posición que pasó a ocupar Grecia (puesto 36), por detrás de Finlandia (35) y Letonia (34). Pese a la mejora, España continúa por detrás de otras economías del sur de Europa: Italia se ubicó en el puesto 26 y Portugal en el 30.
El propio informe atribuye la fragilidad relativa de los sistemas de pensiones europeos, incluido el español, a la combinación de tres factores: el envejecimiento acelerado de la población, que exige sostener beneficios durante más años; la reducción proporcional de trabajadores activos que aportan al sistema; y una inflación que erosiona tanto la capacidad de ahorro como el poder adquisitivo de los ingresos destinados al retiro. En España, según cifras difundidas junto al informe, el 40% de los inversores particulares consultados teme no disponer de dinero suficiente para la jubilación, el 38% señala a la inflación como su principal preocupación, un 33% teme recortes en las prestaciones y un 25% directamente cree que nunca logrará ahorrar lo necesario.
En el resto del continente, dos movimientos llamaron la atención de los analistas de Natixis: Finlandia sufrió el mayor descenso de todo el índice, al caer 12 posiciones hasta el puesto 35 tras desplomar su puntuación del 66% al 54%, mientras que Polonia protagonizó uno de los ascensos más marcados, al subir nueve lugares hasta el puesto 19 e ingresar por primera vez al top 25 mundial.
La economía plateada: una oportunidad detrás del problema fiscal
Más allá de los rankings, el informe de Natixis introduce una lectura económica que matiza el diagnóstico alarmista sobre el envejecimiento poblacional. Según el documento, si bien el fenómeno representa una presión fiscal real —por el achicamiento de la fuerza laboral, el aumento de los pasivos previsionales y el encarecimiento de la salud—, los adultos mayores se están convirtiendo simultáneamente en uno de los motores de consumo más relevantes de las economías desarrolladas, en momentos en que la generación de «baby boomers» de mayor edad cumple 80 años. Natixis identifica a Japón como caso testigo: con el 30% de su población mayor de 65 años, el país impulsó una industria de robótica de cuidados y de tecnología para la autonomía de adultos mayores ante la escasez de cuidadores.
El informe también destaca reformas laborales orientadas a extender la vida activa sin imponer aumentos abruptos de la edad jubilatoria, como la ley de reempleo de Singapur —que este año elevó en un año ambos umbrales de edad— o el esquema sueco de retiro parcial y gradual, que combina ingresos laborales y previsionales. Para Natixis, estas políticas apuntan a un modelo de transición más que de corte abrupto entre vida laboral y retiro, como respuesta estructural a la misma presión financiera que el índice mide país por país.




