back to top
14.6 C
Asunción
lunes, junio 15, 2026

Banco Mundial proyecta desaceleración global por conflicto en Oriente Medio, pero mantiene perspectiva favorable para Paraguay

- Anuncio -spot_img
- Anuncio -spot_img

El Banco Mundial publicó su informe de Perspectivas Económicas Mundiales correspondiente a junio de 2026, en el que advierte que el conflicto en Oriente Medio está generando perturbaciones significativas en los mercados internacionales de materias primas y presionando los precios a nivel global, lo que condiciona las expectativas de expansión económica mundial hacia una desaceleración pronunciada.

Según el documento, se prevé que el crecimiento mundial disminuirá al 2,5% en 2026, frente al 2,9% registrado en 2025, lo que representaría la tasa más baja desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Las previsiones para dos tercios de las economías del mundo fueron revisadas a la baja en comparación con las proyecciones de enero de este año. En el escenario más adverso, si las interrupciones del suministro de energía resultaran más graves y se acompañaran de tensiones financieras significativas, el crecimiento mundial podría caer hasta apenas el 1,3% en 2026.

El cierre del estrecho de Ormuz ha causado graves disrupciones en los mercados energéticos. Como resultado, se proyecta que el petróleo crudo Brent alcanzará un precio promedio de 94 dólares por barril en 2026, un 36% por encima de los niveles de 2025. Paralelamente, se espera que los precios de los fertilizantes aumenten considerablemente, con efectos indirectos sobre los precios de los alimentos. En conjunto, estas presiones están empujando la inflación mundial al alza, con una proyección del 4,0% para este año, frente al 3,3% registrado en 2025.

Economías emergentes bajo presión, con escaso margen de maniobra

Para el conjunto de las economías emergentes y en desarrollo, el informe proyecta que el crecimiento caerá a su nivel más bajo desde la pandemia, alcanzando un 3,6% en 2026, por debajo del 4,4% registrado en 2025. Las economías del Golfo Pérsico serán las más perjudicadas, con una caída desde el 3,9% en 2025 hasta cerca de cero en 2026, aunque se espera una recuperación hacia el 5% en 2027-2028 a medida que el comercio se normalice y comience la reconstrucción.

El informe también pone el foco en la situación fiscal de los países en desarrollo, señalando que desde 2010 la deuda pública total en estas economías ha subido de menos del 40% del PIB a más del 70%. Este endeudamiento creciente limita el margen para aplicar políticas anticíclicas y encarece el costo de nuevos préstamos, especialmente en los países más vulnerables.

Ajay Banga, presidente del Grupo Banco Mundial, reconoció los desafíos que enfrentan los países en desarrollo: «El impacto varía según el país, pero la prueba básica es la misma: proteger a las personas y preservar la estabilidad en el presente, sin renunciar al crecimiento y al empleo en el futuro». En ese marco, la institución puso a disposición de manera inmediata entre 50.000 y 60.000 millones de dólares a través de instrumentos existentes para los países afectados, y podría ampliar ese apoyo hasta entre 80.000 y 100.000 millones de dólares a lo largo de 15 meses si el conflicto y sus repercusiones persisten.

América Latina y el Caribe: resiliencia parcial ante el choque externo

En lo que respecta a América Latina y el Caribe, el Banco Mundial proyecta una desaceleración del crecimiento al 2,2% en 2026, como reflejo de una demanda interna aún débil y un menor dinamismo de la economía mundial, para luego fortalecerse gradualmente durante 2027-2028 hasta alcanzar un promedio del 2,5%.

El informe destaca que varias economías de la región se benefician de su condición de exportadoras netas de energía, lo que les confiere mayor resiliencia ante las perturbaciones externas. Es el caso de Brasil, Colombia, Ecuador y Guyana, cuyo desempeño exportador se ha mantenido sólido gracias a la evolución favorable de los precios del petróleo. Pese a esto, Brasil verá desacelerarse su crecimiento al 1,9% en 2026, mientras que Colombia lo hará al 2,3%, con la inflación como principal obstáculo para la flexibilización monetaria.

México, por su parte, enfrenta un panorama particular: su exposición a la crisis energética es limitada dada su posición comercial equilibrada en ese sector, pero la contracción de la actividad económica como consecuencia del debilitamiento de la demanda externa y la incertidumbre en torno al T-MEC condicionan sus perspectivas. Se proyecta que su crecimiento repuntará al 1,3% en 2026 y se fortalecerá hasta promediar el 1,8% en 2027-2028.

En América Central y el Caribe, la mayoría de las economías son importadoras netas de energía, lo que las expone a mayores costos de importación y presiones inflacionarias. No obstante, los flujos de remesas y la recuperación del turismo mitigan en parte esos efectos adversos, y se proyecta que el Caribe crecerá un 4% en 2026.

Paraguay, con proyección de crecimiento entre las más altas de la región

En este contexto de turbulencia global, Paraguay emerge como uno de los casos más favorables dentro del informe. El Banco Mundial mantiene su proyección de expansión del PIB paraguayo en un 4,4% para 2026, lo que lo posiciona entre las economías de mayor dinamismo en América Latina y el Caribe, superando holgadamente el promedio regional del 2,2%.

Esta proyección cobra mayor relevancia considerando que el PIB estimado del país asciende a 60.238 millones de dólares, según datos de abril del Ministerio de Economía. Se proyecta además que Paraguay mantenga un crecimiento estable de 4,2% en 2027 y 4,0% en 2028, lo que refleja una trayectoria de expansión sostenida en el mediano plazo.

Entre los factores que explican este desempeño se encuentra la estructura productiva del país, con un perfil exportador basado en productos agropecuarios y energía —sectores que en el contexto actual pueden beneficiarse de precios internacionales elevados—, así como una gestión macroeconómica que ha contribuido a mantener la estabilidad.

Reformas y diversificación, claves para sortear la crisis

El economista en jefe adjunto del Grupo Banco Mundial, Ayhan Kose, subrayó que pese a los efectos negativos del conflicto, este momento abre una oportunidad para fortalecer los marcos de política económica. «Este momento debe aprovecharse para fortalecer los marcos de políticas, invertir en infraestructura, acelerar las reformas que facilitan la actividad empresarial y movilizar capital privado para respaldar la creación de empleo a gran escala», afirmó.

El informe señala además que alrededor de dos tercios de las economías en desarrollo —y casi el 90% de los países de ingreso bajo— son exportadoras de productos básicos, lo que las hace especialmente vulnerables a la volatilidad de precios. Cinco años después de un aumento repentino de esos precios, gran parte de los ingresos extraordinarios obtenidos se gastaron en lugar de ahorrarse, debilitando las posiciones fiscales. Ante ello, la institución recomienda apoyarse en normas fiscales bien diseñadas, fondos soberanos de inversión con mandatos claros y una mayor diversificación económica como herramientas para gestionar la volatilidad de forma sostenible.

- Anuncio -spot_img

Mas Artículos

- Anuncio -spot_img

Ultimos Artículos