El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una supuesta misión encubierta que, según afirmó, permitió trasladar más de 100 millones de barriles de petróleo a través del estrecho de Ormuz sin que Irán lo detectara. Las declaraciones, realizadas desde el Despacho Oval y amplificadas en su plataforma Truth Social, fueron presentadas como una victoria estratégica en medio del conflicto bélico con Teherán. Sin embargo, la reacción de los mercados financieros internacionales fue la opuesta a la deseada: el crudo siguió subiendo, Wall Street cerró en rojo y la inflación en Estados Unidos tocó su nivel más alto en más de tres años.
Una misión sin precedentes según Trump
Trump describió la operación con un tono triunfalista que combinó el lenguaje militar con el de la campaña política. En una publicación en Truth Social, el mandatario afirmó haber «ordenado» a las fuerzas armadas «ejecutar una misión secreta para apoyar a los buques petroleros y otros barcos comerciales» en su tránsito por el estrecho. Según sus palabras, más de 200 embarcaciones comerciales cruzaron la vía marítima con éxito, y el flujo de crudo resultante permitió que el precio del barril se mantuviera en torno a los 85 dólares, evitando que, según él, alcanzara los 200 dólares.
El presidente detalló que un grupo de 22 barcos cruzó el estrecho «tarde en la noche y sin luces», aprovechando que Irán, según sus afirmaciones, habría perdido sus sistemas de radar tras los ataques militares estadounidenses. «¿Sabes quién no lo sabe? Irán, hasta ahora mismo», declaró ante la prensa. La afirmación fue tan llamativa como difícil de verificar de manera independiente, y ninguna fuente gubernamental o militar confirmó los detalles operativos de la supuesta misión.
El estrecho de Ormuz como escenario de tensión permanente
El estrecho de Ormuz es una de las arterias energéticas más sensibles del planeta. Por él transita una porción significativa del comercio mundial de petróleo, lo que convierte cualquier perturbación en su navegabilidad en un evento de repercusión global inmediata. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en enero pasado, la posibilidad de un bloqueo iraní sobre esta vía ha mantenido en vilo a los mercados energéticos y a los gobiernos importadores de crudo.
Las declaraciones de Trump apuntaban directamente a ese nerviosismo colectivo. Al presentar la operación como una demostración del control estadounidense sobre el estrecho, el mandatario buscaba transmitir un mensaje de estabilidad: que el flujo de petróleo estaba garantizado independientemente de las acciones de Teherán. Sin embargo, la escalada simultánea del conflicto —con nuevos ataques anunciados para ese mismo miércoles— socavó cualquier efecto tranquilizador que pudiera haber tenido el anuncio.
Los mercados ignoran el optimismo presidencial
La reacción de los mercados financieros e energéticos fue elocuente. El crudo de referencia estadounidense West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 2% hasta los 91,84 dólares por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte, referencia internacional, subió un 1,7% y alcanzó los 94,68 dólares por barril. Ambos precios se ubican muy por encima del umbral de 85 dólares que Trump señaló como resultado de su operación, lo que pone en evidencia la brecha entre el relato presidencial y la dinámica real del mercado.
Los inversores no encontraron en las declaraciones del mandatario razones suficientes para reducir su prima de riesgo geopolítico. Por el contrario, las nuevas rondas de ataques militares estadounidenses contra Irán, las represalias de Teherán contra objetivos norteamericanos en la región y las amenazas iraníes contra buques que transiten el estrecho alimentaron la incertidumbre. Wall Street reflejó ese estado de ánimo con cierres en terreno negativo, y las bolsas asiáticas amplificaron la cautela durante la jornada del jueves.
Asia acusa el golpe: caídas generalizadas en los mercados bursátiles
Las plazas financieras de Asia cerraron con pérdidas generalizadas. El Nikkei 225 de Tokio cedió un 1,5% hasta los 63.239,52 puntos. En Hong Kong, el Hang Seng retrocedió un 1,2% para cerrar en 24.105,73 puntos, mientras que el índice compuesto de Shanghái perdió un 0,6% y terminó en 3.969,31 unidades. También registraron descensos los mercados de Seúl, Singapur, Sídney, Wellington y Taipéi, en una jornada marcada tanto por el conflicto en Oriente Medio como por las expectativas crecientes de un endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos.
La inflación como telón de fondo incómodo
El mismo día en que Trump celebraba su supuesta victoria logística en Ormuz, el gobierno de Estados Unidos publicó el dato de inflación de mayo: un 4,2% interanual, el nivel más alto en más de tres años y el doble del objetivo fijado por la Reserva Federal. La cifra no fue recibida como una simple estadística técnica, sino como el termómetro de un problema estructural que la guerra está agravando. El encarecimiento de la energía, directamente vinculado al conflicto con Irán iniciado en enero, ha sido el principal motor de ese repunte inflacionario.
La reacción del presidente ante la pregunta de un periodista sobre estos datos fue, cuanto menos, llamativa: «Me encanta la inflación», afirmó, para luego intentar encuadrar el comentario dentro de su narrativa sobre el control del estrecho y la bajada futura de precios. La frase, sacada de contexto, generó ruido mediático, pero en su desarrollo Trump argumentó que la inflación caerá «como una piedra» una vez que el conflicto concluya. Se trata de un pronóstico que ningún analista independiente ha avalado y que depende de un escenario de paz cuya materialización luce, por ahora, incierta.
La Reserva Federal, entre las tasas y la presión política
El dato de inflación, combinado con cifras de empleo superiores a las esperadas publicadas días antes, ha intensificado las especulaciones sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal. La próxima reunión de política monetaria está prevista para la semana siguiente, y aunque los analistas consideran poco probable que el nuevo presidente del organismo, Kevin Warsh, impulse un aumento de tasas en su primera reunión al frente de la institución, los mercados de futuros ya están incorporando la posibilidad de un ajuste antes de que termine el año.
Un ciclo de alzas de tasas en este contexto representaría un doble golpe para la economía estadounidense: más presión sobre el crédito al consumo y a las empresas, al mismo tiempo que los hogares enfrentan precios de energía y alimentos más elevados. El escenario recuerda al de la estanflación, un fenómeno que la economía norteamericana no ha experimentado con intensidad desde los años setenta, y que los banqueros centrales temen especialmente porque no tiene una respuesta de política monetaria limpia.
Un alto el fuego que no termina de cuajar
Las declaraciones de Trump sobre nuevos ataques contra Irán «con dureza» este miércoles confirmaron que el supuesto progreso hacia un acuerdo de paz sigue siendo frágil. El mandatario admitió estar «muy cerca de un acuerdo», pero acusó a Teherán de hacerle «perder el tiempo». Los bombardeos del martes, en represalia por el derribo de un helicóptero estadounidense en el estrecho de Ormuz, y la nueva ronda anunciada para el miércoles, dejan las negociaciones en un limbo que los mercados leen con preocupación creciente.
Mientras el conflicto continúe abierto, el estrecho de Ormuz seguirá siendo el punto de mayor tensión en el tablero energético global. Las afirmaciones de Trump sobre operaciones secretas y el control absoluto de esa vía marítima pueden ser políticamente útiles, pero los 94,68 dólares del barril de Brent son, por ahora, el argumento más contundente sobre la distancia que separa el relato oficial de la realidad económica.




