Al cierre del primer trimestre de 2026, las finanzas públicas de Paraguay reflejan una dinámica que se repite con persistencia: el gasto crece impulsado por componentes de baja flexibilidad, mientras que la inversión se recorta como principal válvula de ajuste. Según el Informe Financiero de la Tesorería General y datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), las transferencias totales de recursos financieros acumularon G. 14,599 billones —equivalentes a unos USD 2.246 millones— entre enero y marzo de este año, frente a G. 13,976 billones registrados en el mismo período de 2025. Esto implica una variación nominal de G. 622.592 millones y un crecimiento interanual del 4,5%.
Detrás de ese número agregado se esconde una estructura presupuestaria que, lejos de exhibir flexibilidad, consolida una concentración creciente en rubros que el Estado tiene escasa capacidad de reducir en el corto plazo. Salarios, jubilaciones y pensiones y transferencias sociales explican la mayor parte del incremento, lo que plantea interrogantes de fondo sobre la sostenibilidad fiscal del país en un contexto donde el déficit de la Administración Central ya roza los USD 500 millones acumulados y supera los USD 1.000 millones en términos anualizados.
Los servicios personales lideran el incremento con una suba del 13%
El rubro que mayor presión ejerció sobre el Tesoro durante el trimestre fue el de Servicios Personales, es decir, la masa salarial de la administración pública. Con un crecimiento del 13% respecto al mismo período del año anterior, este componente alcanzó G. 5,859 billones —USD 901,4 millones— y representa el 40,1% del total del gasto ejecutado en el trimestre. El incremento en términos nominales fue de G. 674.967 millones respecto a los G. 5,1 billones —USD 797,6 millones— desembolsados entre enero y marzo de 2025.
Desde el MEF se señaló que este aumento está motorizado principalmente por sectores como educación y seguridad pública, áreas que concentran una proporción significativa del empleo público y que registraron ajustes salariales en el período. Sin embargo, más allá de la justificación sectorial, lo que el dato pone de manifiesto es el peso estructural que la masa salarial representa dentro de las finanzas del Estado paraguayo: un peso que crece año a año y que, por su propia naturaleza, no admite reducciones abruptas sin consecuencias políticas y sociales de envergadura.
Las jubilaciones y pensiones siguen creciendo al ritmo del déficit de la Caja Fiscal
El segundo gran componente de presión es el pago de jubilaciones y pensiones, cuyas transferencias llegaron a G. 2,293 billones —USD 352,8 millones— en el período analizado, lo que representa un aumento de G. 222.918 millones respecto al primer trimestre de 2025 y una variación del 10,8%. Este crecimiento responde a dos factores que operan de forma simultánea: el incremento en el número de beneficiarios activos y los ajustes en los haberes previsionales.
El trasfondo de este aumento es el déficit acumulado por la Caja Fiscal, cuya brecha entre aportantes y beneficiarios continúa ensanchándose. Al igual que ocurre con los salarios, este componente presenta una rigidez estructural que impide cualquier recorte significativo en el corto plazo, lo que lo convierte en una fuente de presión permanente sobre las cuentas públicas.
Las transferencias sociales crecen un 21,4%, la mayor variación relativa del período
Otro componente que registró un movimiento relevante en el trimestre fue la categoría de Transferencias, que mostró una variación del 21,4% interanual, con un incremento de G. 287.165 millones. Este es el mayor aumento relativo entre los rubros del gasto analizado y sugiere una expansión en los programas de asistencia o en los compromisos sociales del Estado. Al igual que los salarios y jubilaciones, las transferencias sociales presentan alta rigidez, dado su impacto directo sobre los ingresos de los hogares receptores.
En menor escala, otros componentes del gasto corriente también mostraron subas. Los Alimentos registraron un crecimiento del 23,2%, con una expansión de G. 11.508 millones. Los Servicios Básicos aumentaron en G. 1.167 millones, equivalente al 3,2%. La categoría Otros mostró una variación del 17,0%, con un incremento de G. 103.780 millones. Si bien estos montos son más acotados en términos absolutos, su comportamiento alcista refleja presiones adicionales sobre el gasto corriente que se suman al cuadro general.
La inversión pública cae un 33,8% y actúa como variable de ajuste
En el lado opuesto del balance, la inversión pública fue el rubro que registró la reducción más pronunciada del período, con una caída de G. 416.890 millones que equivale a una disminución del 33,8%. El componente se situó en G. 815.423 millones al cierre de marzo, lo que lo coloca en uno de sus niveles más bajos en términos relativos dentro de la estructura del gasto.
Este comportamiento es consistente con un patrón recurrente en la gestión fiscal paraguaya: ante la rigidez de los gastos corrientes, la inversión pública actúa como principal variable de ajuste cuando se requiere contener el crecimiento del gasto total. El problema de fondo es que este mecanismo compromete la capacidad del Estado de sostener proyectos de infraestructura y otros programas con impacto directo en la productividad y el desarrollo a mediano y largo plazo.
En la misma dirección, Medicamentos registraron una reducción de G. 251.627 millones equivalente al 31,6%, y los Combustibles disminuyeron en G. 17.923 millones, lo que implica una caída del 40,3%. Estos ajustes alivian parcialmente la presión sobre el gasto total, pero no alteran la tendencia estructural que domina el período.
El servicio de la deuda se mantiene estable y el déficit supera los USD 500 millones
El Servicio de la Deuda mostró una variación prácticamente nula en el período, con un leve aumento del 0,3% equivalente a G. 7.528 millones, lo que indica que la carga financiera de los compromisos externos e internos se mantuvo constante en el trimestre analizado.
Sin embargo, el cuadro fiscal general no resulta alentador. La Administración Central cerró el primer trimestre de 2026 con un déficit acumulado de casi USD 500 millones, y las proyecciones anualizadas superan los USD 1.000 millones. Este resultado es consecuencia directa de la combinación entre un crecimiento de los ingresos más moderado y una estructura de gasto en la que más del 40% corresponde exclusivamente a la masa salarial, y en la que los rubros rígidos —salarios, jubilaciones y transferencias— concentran la mayor parte del incremento.
Una estructura fiscal que limita el margen de maniobra del Estado
El análisis del primer trimestre de 2026 expone con claridad un problema que no es nuevo pero que se profundiza: la estructura del gasto público en Paraguay está dominada por componentes que el Estado tiene escasa capacidad de modificar en el corto plazo. Salarios, jubilaciones y transferencias sociales no solo explican la mayor parte del crecimiento del gasto en el período, sino que además consolidan una tendencia que limita la capacidad de reasignar recursos hacia áreas estratégicas, invertir en infraestructura o responder con flexibilidad ante eventuales shocks fiscales.
En este escenario, cualquier esfuerzo por reducir el déficit sin modificar la estructura de fondo del gasto recaerá inevitablemente sobre la inversión pública, con los costos de largo plazo que eso implica. El primer trimestre del año deja planteado así un desafío que trasciende la gestión trimestral y que requerirá decisiones de mayor alcance en materia de reforma fiscal, previsional y de la función pública para poder ser abordado de manera sostenible.



