Los seis principales bancos de Wall Street cerraron el primer trimestre de 2025 con ganancias netas conjuntas que superaron los 47.300 millones de dólares, impulsadas por la volatilidad de los mercados financieros derivada de una serie de shocks geopolíticos que dinamizaron los ingresos por operaciones de renta fija y acciones. Sin embargo, este desempeño financiero excepcional no impidió que las mismas instituciones suprimieran simultáneamente más de 5.000 puestos de trabajo entre enero y marzo, en un movimiento que revela con claridad la nueva lógica operativa que domina al sector: producir más con menos personal.
La combinación de resultados récord y reducción de plantilla no es una contradicción accidental. Es la expresión de una estrategia deliberada que apunta a maximizar la eficiencia estructural y reducir la base de costes fijos en anticipación a un ciclo tecnológico que promete redefinir el trabajo bancario tal como se ha conocido hasta ahora.
Wells Fargo, Citigroup y Bank of America lideran los recortes
La distribución de los recortes no fue homogénea entre las entidades. Wells Fargo encabezó la lista con la eliminación de 4.199 puestos en los tres primeros meses del año, seguida de Citigroup, que redujo su plantilla en 2.000 personas, y de Bank of America, que prescindió de 1.073 empleados. En el extremo opuesto, JPMorgan Chase y Morgan Stanley aumentaron su número de trabajadores, lo que subraya que las estrategias de gestión del capital humano difieren significativamente entre entidades, incluso dentro de un mismo sector y contexto macroeconómico.
El contraste con el mismo período del año anterior es llamativo. En el primer trimestre de 2024, los seis grandes bancos redujeron conjuntamente apenas 707 empleos. El salto hasta más de 5.000 supresiones en 2025 representa una aceleración sin precedentes recientes en el ritmo de ajuste de plantillas, y plantea preguntas estructurales sobre las causas y la magnitud del fenómeno.
El factor estacional y la lógica de las bonificaciones
Es habitual que las entidades financieras concentren sus decisiones de personal en los primeros meses del año, un período que coincide con el ciclo de pago de bonificaciones anuales. Una vez liquidados los incentivos variables comprometidos con los empleados, las organizaciones disponen de mayor margen para reorganizar equipos, cerrar posiciones redundantes o acelerar procesos de reestructuración que venían gestándose en trimestres anteriores. Este factor estacional explica, en parte, la concentración de salidas en el primer trimestre, aunque no alcanza a justificar por sí solo la magnitud del incremento observado respecto al año precedente.
La inteligencia artificial como telón de fondo
Aunque ninguno de los ejecutivos de los grandes bancos vinculó de manera explícita los recortes a la expansión de la inteligencia artificial durante las presentaciones de resultados, la tecnología sobrevoló cada conversación con analistas. Los datos que ofrecieron las propias entidades dibujan un cuadro inequívoco de penetración tecnológica acelerada.
Citigroup reveló que más del 80% de sus 224.000 empleados utiliza herramientas de inteligencia artificial en su trabajo cotidiano, lo que ha permitido a sus equipos de negociación ahorrar aproximadamente 1.700 horas de trabajo cada mes. La directora ejecutiva de la entidad, Jane Fraser, añadió un dato que ilustra el alcance de la transformación en curso: sus 10.000 ingenieros lograron reconfigurar tres décadas de código acumulado en apenas dos días mediante el uso de estas herramientas. «Me siento satisfecha con la modernización que hemos logrado», declaró Fraser a los analistas. «Otra área con la que estamos muy conformes es con las inversiones que hemos hecho en nuestros datos y arquitectura.»
Brian Moynihan, consejero delegado de Bank of America, adoptó un tono igualmente optimista, aunque cauteloso respecto al alcance futuro de la tecnología. «La inteligencia artificial nos da oportunidades. Seguimos en las etapas iniciales de lo que todo esto hará. Pero ya estamos viendo beneficios reales hoy», afirmó.
Wells Fargo: 23 trimestres consecutivos de reducción de personal
El caso de Wells Fargo merece una consideración particular por su consistencia a lo largo del tiempo. La entidad no solo lideró los recortes del primer trimestre, sino que lo hizo en el contexto de una trayectoria de ajuste ininterrumpida que ya acumula 23 trimestres consecutivos de reducción de plantilla. Su consejero delegado, Charlie Scharf, encuadró los recortes dentro de una estrategia más amplia que combina inversión en tecnología e inteligencia artificial con iniciativas sistemáticas de eficiencia operativa. «Estamos incrementando nuestras inversiones en áreas como la tecnología, incluyendo la inteligencia artificial, así como en publicidad, al tiempo que continuamos implementando nuestras iniciativas de eficiencia, lo que ha resultado en 23 trimestres consecutivos de reducción de personal», declaró Scharf.
Esta secuencia prolongada convierte a Wells Fargo en un caso de estudio sobre la capacidad del sector financiero para sostener procesos de reestructuración a largo plazo sin que ello comprometa necesariamente sus resultados comerciales, al menos en el corto plazo.
Goldman Sachs y la promesa de la transformación tecnológica
David Solomon, consejero delegado de Goldman Sachs, adoptó en sus declaraciones a analistas la perspectiva más amplia sobre el impacto de la inteligencia artificial en el conjunto del sector empresarial. Su discurso reflejó la convicción de que la tecnología no solo representa una oportunidad de eficiencia puntual, sino una reconfiguración profunda de la forma en que operan las grandes organizaciones. «No será una línea recta: cuando hay una aceleración en una nueva tecnología, habrá obstáculos, problemas de riesgo y ajustes. Pero el poder de la tecnología, la capacidad de usarla en una empresa para rehacer procesos, crear eficiencias y también generar más capacidad para invertir en crecimiento… no encuentro a ningún CEO que no esté hablando de eso», subrayó Solomon.
Ciberseguridad y el nuevo modelo de Anthropic
Los resultados trimestrales se publicaron días después de que altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, mantuvieran reuniones con los principales ejecutivos bancarios para analizar los riesgos de ciberseguridad asociados al último modelo de inteligencia artificial desarrollado por Anthropic, identificado como Claude Mythos. Las entidades destinaron los días siguientes a evaluar sus sistemas frente a posibles vulnerabilidades derivadas de este nuevo modelo, una señal de que la integración masiva de inteligencia artificial en el sector financiero también eleva la exposición a riesgos tecnológicos que las autoridades regulatorias siguen de cerca.
Un cambio estructural en el empleo financiero
Más allá de las cifras trimestrales, el panorama que emerge de estos resultados apunta a una transformación estructural en el modelo de empleo del sector financiero. Organismos internacionales de referencia como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la propia Reserva Federal han advertido en distintos foros sobre el impacto potencial de la inteligencia artificial en los mercados laborales globales, con el sector financiero entre los más expuestos por la naturaleza de sus procesos.
La paradoja que ilustra este primer trimestre de 2025 es de una nitidez incómoda: los bancos más rentables del mundo suprimen empleo a un ritmo creciente precisamente cuando más ganan, y lo hacen en un entorno en el que la tecnología que acelera esa eficiencia se expande más rápido de lo que los propios ejecutivos están dispuestos a reconocer públicamente como causa directa. La pregunta que queda abierta no es si la inteligencia artificial está transformando la estructura del empleo bancario, sino a qué velocidad y con qué consecuencias para quienes trabajan en esas instituciones.



