El comportamiento del riesgo país en América Latina durante mayo evidenció un escenario de alta heterogeneidad entre las economías de la región, con movimientos significativos tanto en los países con mayor percepción de riesgo como en aquellos que mantienen indicadores más estables. Según el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) elaborado por JPMorgan, el mes estuvo marcado por un fuerte deterioro en Bolivia, una elevada persistencia del riesgo en Venezuela y una amplia dispersión en el resto de los países latinoamericanos.

El indicador, que mide la diferencia de rendimiento entre la deuda soberana en dólares de los países emergentes y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, se mantiene como una referencia clave para evaluar la confianza de los mercados en la capacidad de pago de los Estados y el costo de financiamiento externo.

Bolivia registra el mayor deterioro del mes tras un incremento de 227 puntos básicos

El movimiento más significativo de mayo se registró en Bolivia, donde el riesgo país pasó de 378 puntos básicos el 1 de mayo a 605 puntos básicos el 22 de mayo. Este aumento de 227 puntos básicos en apenas tres semanas consolida un deterioro acelerado de la percepción de los mercados sobre la estabilidad del país.

El repunte del indicador se produce en un contexto de crisis política y social, caracterizado por protestas, bloqueos de carreteras, problemas de abastecimiento y enfrentamientos en distintas regiones. Estos factores han elevado la incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno para sostener condiciones de estabilidad interna y, en consecuencia, han impactado directamente en la valoración del riesgo soberano.

El incremento también revierte parcialmente la tendencia de mejora observada a comienzos de 2026, cuando Bolivia había logrado situar su riesgo país por debajo de los 600 puntos básicos, nivel que fue interpretado por el Gobierno como una señal de recuperación de confianza.

Venezuela continúa encabezando ampliamente el riesgo soberano en la región

A pesar del fuerte deterioro boliviano, Venezuela sigue siendo el país con mayor riesgo país de América Latina. El indicador se ubicó en 5.634 puntos básicos, manteniendo una distancia significativa respecto al resto de las economías de la región.

Aunque el nivel sigue siendo extremadamente elevado, el dato representa una mejora en comparación con los 12.674 puntos básicos registrados el 2 de enero y los 8.898 puntos básicos observados tras la reactivación de la cotización de su deuda el 5 de enero. Esto muestra una reducción parcial del riesgo percibido, aunque sin modificar su posición como el país más riesgoso del continente.

Argentina y Ecuador completan el grupo de mayor riesgo relativo

Detrás de Venezuela y Bolivia se ubican Argentina y Ecuador dentro del grupo de economías con mayor percepción de riesgo soberano.

Argentina cerró mayo con 512 puntos básicos, mientras que Ecuador se situó en 419 puntos básicos. Ambos países mantienen niveles elevados en comparación con el promedio regional, aunque por debajo del fuerte salto registrado por Bolivia durante el mes.

Estos valores reflejan economías que continúan enfrentando desafíos estructurales vinculados a la estabilidad macroeconómica, el acceso al financiamiento y la credibilidad fiscal, factores que inciden directamente en la percepción de los inversores internacionales.

Amplia dispersión regional en el resto de América Latina

Más allá de los países con mayor riesgo, el EMBI muestra una amplia dispersión en el resto de América Latina, donde conviven economías con distintos niveles de estabilidad financiera.

En el grupo intermedio se encuentran países como México, Colombia, Brasil, Costa Rica, El Salvador, República Dominicana, Honduras y Guatemala, que presentan niveles de riesgo significativamente inferiores a los de las economías más tensionadas, aunque todavía por encima de los países mejor posicionados de la región.

En la parte baja del ranking se ubican Uruguay, Panamá, Perú, Paraguay y Chile, que continúan siendo considerados por los mercados como los países con menor percepción de riesgo soberano en América Latina. Estos países mantienen niveles de estabilidad relativamente más altos, lo que se traduce en menores costos de financiamiento y mayor confianza de los inversores.

Uruguay, Panamá, Perú, Paraguay y Chile lideran la estabilidad regional

Dentro del grupo de menor riesgo, Uruguay se mantiene como el país con mejor desempeño relativo, con 67 puntos básicos. Le siguen Panamá con 115 puntos básicos y Perú con 116 puntos básicos.

También destacan Paraguay y Chile, junto con el resto de economías de menor riesgo relativo, consolidando un bloque regional caracterizado por mayor estabilidad macroeconómica y menor percepción de vulnerabilidad financiera.

Esta diferencia respecto a los países de mayor riesgo evidencia la fragmentación estructural del continente en términos de acceso al crédito y percepción de solvencia por parte de los mercados internacionales.

El riesgo país como termómetro de confianza financiera en la región

El EMBI mide la diferencia entre el rendimiento exigido a los bonos soberanos en dólares de los países emergentes y los bonos del Tesoro estadounidense. Cuanto mayor es esta diferencia, mayor es la percepción de riesgo asociada a la economía analizada.

En términos prácticos, un aumento del riesgo país implica mayores costos de financiamiento para los Estados y mayores dificultades para acceder a los mercados internacionales de deuda.

Por ello, el indicador se ha convertido en una referencia central para evaluar la confianza de los inversores y la estabilidad financiera de los países emergentes.

Un escenario regional marcado por fuertes contrastes estructurales

El comportamiento del riesgo país durante mayo confirma la existencia de una América Latina profundamente heterogénea en términos financieros.

Mientras Venezuela continúa como el país con mayor riesgo soberano de la región, Bolivia registró el mayor deterioro del mes y volvió a superar los 600 puntos básicos. En el otro extremo, países como Uruguay, Panamá, Perú, Paraguay y Chile mantienen niveles relativamente bajos, consolidando un perfil de mayor estabilidad.

La evolución del indicador refleja que los mercados siguen asignando un peso determinante a la estabilidad política, la gobernabilidad y la previsibilidad económica, factores que continúan marcando la diferencia en el acceso al financiamiento internacional en América Latina.