Diez frigoríficos ya están habilitados para vender en el país azteca. Mientras tanto, Chile y Taiwán auditan plantas locales, en un momento clave para sostener y diversificar las exportaciones cárnicas.
La carne bovina paraguaya ya tiene luz verde para ingresar a México. El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) confirmó la habilitación tras recibir la comunicación oficial de su par mexicano, el Senasica. Con esto, el país completa el acceso sanitario a los tres mercados de Norteamérica, un logro que el sector esperaba desde hacía tiempo y que ahora debe traducirse en negocios concretos.
Un cierre estratégico para el bloque norteamericano
El presidente del Senacsa, José Carlos Martin, explicó que la apertura mexicana se suma a las de Estados Unidos, lograda en 2023, y Canadá, en 2024. México integra con ellos el tratado comercial de América del Norte y era la pieza que faltaba. Entre los tres mercados reúnen a unos 550 millones de consumidores.
El proceso fue largo. La auditoría prevista se postergó y la negociación se extendió más de lo que el complejo cárnico preveía. Martin sostuvo incluso que los requisitos fueron más exigentes que los del mercado estadounidense. Para la institución, el resultado reconoce la solidez y transparencia del Servicio Veterinario Oficial, así como el trabajo en vigilancia epidemiológica, control sanitario y trazabilidad.
Diez plantas habilitadas y envíos antes de fin de año
En esta primera etapa quedaron habilitados 10 frigoríficos y ya está homologado el certificado sanitario, el documento que permite concretar los embarques. Martin anticipó que los primeros envíos deberían darse antes de que termine el año, como prueba comercial, y que el mercado quedaría plenamente activo en 2027.
Como referencia, el titular del Senacsa mencionó una meta inicial de 10.000 toneladas. Estimó que las ventas a México podrían superar las de Canadá, aunque sin alcanzar los volúmenes de Estados Unidos. Sobre los cortes, opinó que podrían ser principalmente los del delantero, aunque aclaró que esa definición corresponde al sector privado.
Un mercado de gran tamaño, pero con reglas de competencia
México importó unas 290.000 toneladas de carne bovina el año pasado, un volumen que dimensiona la oportunidad. Sin embargo, el acceso no será automático. Existe un cupo global de importación de 70.000 toneladas con arancel cero, disponible para países sin tratado de libre comercio con México, como Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. Ese volumen no es exclusivo para los productores paraguayos. Se asigna mediante una licitación pública de la Secretaría de Economía mexicana, con criterio de precio mínimo.
Fuera de ese cupo, la carne fresca o refrigerada paga un arancel del 20% y la congelada, del 25%. La rentabilidad dependerá entonces de la capacidad de los frigoríficos para competir en precio y de su acceso al beneficio arancelario. Martin advirtió que competir en estos mercados exige un compromiso creciente de toda la cadena productiva, desde los organismos reguladores hasta los demás eslabones.
Chile y Taiwán, dos auditorías que definen el presente exportador
La apertura mexicana coincide con dos misiones sanitarias internacionales en el país. Técnicos de Chile evalúan 10 mataderos y frigoríficos entre el 25 de octubre y el 12 de noviembre, para renovar las habilitaciones de las plantas que exportan carne bovina y hamburguesas a ese destino. Taiwán, por su parte, inspecciona establecimientos entre el 26 de octubre y el 5 de noviembre, con el objetivo de renovar habilitaciones y autorizar nuevas plantas de carne bovina y porcina.
Los números explican la importancia de estas visitas. En 2025, Chile lideró las compras de carne vacuna paraguaya con US$ 643 millones, seguido por Estados Unidos con US$ 302 millones y Taiwán con US$ 292,5 millones. Un resultado desfavorable en cualquiera de estas auditorías podría afectar flujos comerciales ya consolidados.
Taiwán, un socio que crece más allá de la carne vacuna
Paraguay es el único país del Mercosur que mantiene comercio activo con Taiwán, un vínculo que gana peso. Entre enero y setiembre de 2026, las ventas de carne porcina a ese mercado sumaron 11.531 toneladas por US$ 34 millones. El 13 de octubre, además, llegó a la isla el primer contenedor de productos avícolas paraguayos, con 150 toneladas y una proyección de alcanzar las 500 toneladas mensuales.
El desafío: convertir la habilitación en ingresos
Una habilitación sanitaria abre la puerta, pero no garantiza ventas. El impacto económico dependerá de las condiciones de acceso, la demanda y los volúmenes que efectivamente se concreten. Para un país que busca diversificar destinos y sostener el crecimiento de su cadena cárnica, el escenario combina oportunidad y presión competitiva. Las auditorías en curso y la licitación mexicana serán las primeras pruebas de que la credibilidad sanitaria alcanzada se traduzca en divisas y empleo.




