Un informe técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado en octubre de 2025 ofrece el panorama más actualizado y detallado sobre las empresas latinoamericanas que operan más allá de sus fronteras. El documento, titulado Multilatinas en movimiento: características, motivaciones y lineamientos de política, fue elaborado por los economistas Juan S. Blyde, Pablo M. García, Andrés López y Paulo Pascuini, y analiza a 156 empresas de capital abierto originarias de 15 países de América Latina y el Caribe (ALC). El estudio combina datos de balances públicos relevados en septiembre de 2024 con una encuesta directa a 36 empresas de la región realizada entre enero y junio del mismo año. El resultado es una radiografía sin precedentes de un fenómeno que, pese a su envergadura, ha recibido históricamente menos atención que la inversión extranjera que entra a la región.

Petróleo, alimentos y telecomunicaciones lideran el podio

La tabla elaborada por el BID con las principales 50 multilatinas según ventas en 2023 permite identificar con precisión cuáles son los diez gigantes que encabezan la expansión productiva regional. La lista está dominada de forma abrumadora por empresas brasileñas y mexicanas, con una participación marginal de Argentina y Colombia.

El primer lugar corresponde a Petrobras (Brasil), la petrolera estatal que en 2023 registró ventas por USD 102.409 millones, aunque su facturación ya había alcanzado los USD 124.474 millones en 2022. Opera en 6 países con filiales y emplea a más de 40.000 personas. Su posición en el ranking no sorprende: es la única multilatina que supera la barrera de los USD 100.000 millones en ventas, y su peso refleja la dimensión de la economía brasileña y su dependencia histórica de los ingresos petroleros.

El segundo lugar es para Grupo JBS (Brasil), el mayor procesador de proteína animal del mundo, con ventas de USD 72.918 millones en 2023 y 272.565 empleados, la plantilla laboral más numerosa entre todas las multilatinas de la lista. Su presencia en 14 países evidencia una internacionalización profunda, sobre todo en el mercado norteamericano y europeo. Fundado en 1953 como un pequeño frigorífico en el estado de Goiás, su expansión global ha sido objeto tanto de admiración empresarial como de escrutinio regulatorio internacional.

En tercer lugar aparece Cosan-Raízen (Brasil), un conglomerado de energía renovable y distribución de combustibles que en 2023 registró USD 50.778 millones en ventas, casi triplicando los USD 19.336 millones de 2021. Este crecimiento explosivo del 63% en dos años es uno de los más llamativos de toda la muestra y posiciona a Raízen como una empresa emergente de alto potencial en el sector de los biocombustibles.

El cuarto puesto corresponde a América Móvil (México), la gigante de las telecomunicaciones fundada en 2000 por Carlos Slim, con USD 48.102 millones en ventas, 176.083 empleados y presencia en 21 países, lo que la convierte en la multilatina con mayor alcance geográfico del top diez. Es también la empresa mexicana mejor posicionada y la referencia ineludible del sector de telecomunicaciones en toda la región.

Vale (Brasil), la minera de hierro y níquel con sede en Río de Janeiro y fundada en 1942, ocupa el quinto lugar con USD 41.784 millones en ventas y filiales en 26 países, la cifra más alta de presencia internacional en toda la tabla. Sus 66.807 empleados operan en múltiples continentes, lo que la acerca en perfil a las grandes multinacionales globales.

El sexto lugar es para Ecopetrol (Colombia), la empresa nacional de petróleo que con USD 36.886 millones en ventas en 2023 es el único representante colombiano en el top diez. Aunque opera en apenas 4 países con filiales, su relevancia financiera la convierte en el pilar de la internacionalización empresarial colombiana.

En séptimo lugar figura Marfrig (Brasil), otro gigante del procesamiento cárnico con USD 28.192 millones en ventas y presencia en 9 países. Su crecimiento desde los USD 13.215 millones de 2021 representa más del doble de su facturación en solo dos ejercicios.

Grupo Bimbo (México), el mayor fabricante de pan del mundo, ocupa el octavo puesto con USD 23.572 millones en ventas en 2023 y filiales en 31 países, la red de presencia internacional más extensa de todo el ranking. Fundado en 1966, el grupo tiene operaciones desde México hasta China, pasando por Estados Unidos, Europa y gran parte de América Latina.

El noveno lugar es para Empresas Copec (Chile), uno de los mayores conglomerados energéticos y forestales del país austral, con USD 21.341 millones en ventas y presencia en 4 países. Fundado en 1934, es el principal representante chileno en el top diez y refleja el peso que Chile ha ganado en la emisión de inversión extranjera directa (IED) regional.

Cierra el top diez Grupo Techint-Ternium (Argentina), la siderúrgica del grupo industrial fundado en 1961 con USD 17.610 millones en ventas y filiales en 8 países. Es uno de los dos representantes argentinos entre las diez mayores y encarna la capacidad competitiva de la industria del acero latinoamericano en el mercado global.

La concentración geográfica: Brasil y México, el núcleo duro del fenómeno

El estudio del BID confirma que el fenómeno multilatina no es homogéneo en la región, sino que está altamente concentrado en un puñado de países. De las 156 empresas analizadas, el 26,9% son brasileñas (42 empresas), el 20,5% mexicanas (32), el 19,2% chilenas (30) y el 12,8% argentinas (20). Colombia aporta el 6,4% (10 empresas). En conjunto, estos cinco países representan más del 85% del universo relevado.

Esta concentración no es casual: responde a la dimensión económica de cada país, a la solidez de sus mercados de capitales —condición necesaria para que las empresas coticen en bolsa y sean incluidas en la muestra— y a la existencia de políticas públicas que en algunos casos han incentivado la internacionalización. Brasil, por ejemplo, fue el país que más se benefició del apoyo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para financiar la expansión internacional de empresas como Vale, Embraer y JBS. En México, en cambio, el impulso provino principalmente del sector privado y de la apertura comercial derivada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Desde el punto de vista de la emisión de inversión extranjera directa, el informe muestra que entre 2020 y 2023, Brasil aportó el 43% del total de IED saliente de ALC, seguido de Chile (22%), México (13%), Colombia (6%) y Argentina (4%). Esta distribución contrasta con la que predominó en los años noventa, cuando Argentina lideró el ranking regional con una participación del 32%, antes de que su crisis estructural redujera drásticamente su peso relativo.

Filiales globales pero con raíces regionales: dónde están y cuánto venden

Pese al alcance internacional de algunas de estas empresas, el estudio revela que la gran mayoría de su actividad económica sigue anclada en América Latina. En promedio, las multilatinas analizadas tienen filiales en 7,3 países, una cifra que palidece ante los 56 países en los que están presentes las 100 mayores multinacionales globales. El 92% de las multilatinas tiene filiales en la propia región, el 58% tiene presencia en América del Norte (fundamentalmente en Estados Unidos), el 41% en Europa, el 28% en Asia y el 18% en el resto del mundo.

En cuanto a la distribución de sus ventas, casi el 77% de la facturación total y el 93% del empleo de estas empresas se origina en América Latina y el Caribe. Esto indica que, pese a su carácter multinacional, la mayoría de las multilatinas son en realidad empresas con una internacionalización parcial, cuyo peso económico real continúa siendo predominantemente regional.

Los países que concentran la mayor cantidad de filiales de multilatinas son Estados Unidos, Perú y Colombia. Este último dato es revelador: Colombia no sólo es un país emisor de multilatinas, sino también un destino prioritario para la inversión regional, lo que habla tanto de su tamaño de mercado como de la estabilidad relativa de su entorno regulatorio.

Un sector competitivo pero rezagado en la escena global

El informe del BID sitúa a las multilatinas en su justa dimensión frente a otras potencias multinacionales del mundo emergente. Mientras las empresas aquí analizadas tienen un promedio de ventas de alrededor de USD 6.400 millones, las 100 mayores multinacionales globales facturan en promedio USD 135.700 millones y las 100 mayores del mundo emergente USD 80.300 millones. Esta brecha es considerable y refleja la limitada escala que aún tienen las empresas latinoamericanas en el tablero global.

En el ranking de 2023 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) de las 100 mayores empresas multinacionales no financieras del mundo emergente, solo hay 8 latinoamericanas, frente a 82 asiáticas (más de la mitad chinas). En 1998 había 14 latinoamericanas entre las 50 mayores del mundo emergente, lo que indica un retroceso relativo importante, aunque la profundidad de la presencia internacional de las multilatinas —medida por la proporción de activos, ventas y empleo en el exterior sobre los totales respectivos— es de 60%, mayor que el 44% de sus pares asiáticas.

El BID también señala que el nivel de transnacionalización real de las multilatinas es mayor al que sugieren los rankings de tamaño, precisamente porque sus empresas, aunque más pequeñas en facturación absoluta, tienen una presencia geográfica proporcionalmente más diversificada que las grandes multinacionales de China o India, cuyos activos externos siguen siendo una fracción menor de su tamaño total.

Las motivaciones para invertir y los obstáculos que frenan la expansión

La encuesta realizada por el BID entre enero y junio de 2024 a 36 empresas multilatinas de 10 países aporta una dimensión cualitativa fundamental. Entre los factores más valorados al decidir invertir dentro de América Latina, las empresas destacaron la existencia de un marco legal sólido y la posibilidad de aprovechar capacidades locales que mejoren la eficiencia global de la corporación. El acceso al mercado interno del país de destino y la posibilidad de expandirse a nuevos segmentos de consumidores también figuraron entre las prioridades, por encima de incentivos fiscales o financieros.

Para las inversiones fuera de ALC, los factores clave son el acceso a mercados nuevos, la seguridad jurídica y la cercanía geográfica o la existencia de acuerdos de libre comercio. A diferencia de lo que ocurre en las inversiones dentro de la región, el acceso a proveedores especializados cobra mayor relevancia cuando se trata de expandirse hacia mercados desarrollados, lo que sugiere que las multilatinas buscan complementar sus capacidades productivas con ecosistemas industriales más sofisticados.

En cuanto a los obstáculos, el informe no detalla una clasificación exhaustiva en términos cuantitativos, pero la propia estructura del análisis evidencia que la inestabilidad macroeconómica, la volatilidad regulatoria y la escala limitada de las empresas frente a sus pares globales son los condicionantes estructurales más relevantes. Significativamente, el 86% de las empresas encuestadas declaró no haber contemplado siquiera la relocalización de sus inversiones como respuesta a los nuevos escenarios geopolíticos globales, lo que indica tanto una relativa estabilidad estratégica como una limitada integración en las cadenas globales de valor que actualmente se están reorganizando a escala mundial.

Una agenda pendiente: política pública, género y sostenibilidad

El informe del BID no se limita al diagnóstico: también plantea que la internacionalización productiva de las empresas latinoamericanas puede generar beneficios para sus países de origen mediante transferencias de conocimiento, expansión de proveedores y mejoras de productividad. Sin embargo, advierte que estos beneficios no son automáticos y que la política pública tiene un rol que desempeñar. Solo unos pocos países de la región —Brasil con el BNDES y la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex-Brasil), México con ProMéxico (ya disuelto) y Chile con ProChile— han desarrollado instrumentos activos de apoyo a la inversión directa saliente.

En materia de género, los datos son preocupantes: el 25% de las empresas no tiene ninguna mujer en su directorio y el 34% carece de mujeres en la alta gerencia. Solo el 2,6% tiene una mujer como directora ejecutiva o CEO. Estas cifras están por debajo de los promedios globales y regionales, aunque el informe matiza que las comparaciones son difíciles dado que la participación femenina tiende a ser menor en empresas de mayor tamaño, que es precisamente el segmento analizado.

En sostenibilidad ambiental, en cambio, el panorama es más alentador. El 90% de las empresas que cotizan en bolsa reporta programas de responsabilidad ambiental y la mayoría publica indicadores de sostenibilidad con estándares de auditoría externos comparables a los de las grandes corporaciones globales. Este dato sugiere que la presión de los mercados de capitales internacionales —donde cotizan muchas de estas empresas— está impulsando estándares corporativos más exigentes, independientemente de lo que ocurra en el ámbito regulatorio nacional.

El informe del BID constituye, en definitiva, un aporte riguroso y necesario para entender qué son, cuánto pesan y hacia dónde van las multilatinas. El fenómeno es real, significativo y en expansión, pero todavía está lejos de alcanzar el peso global que tienen sus pares asiáticas. La concentración en Brasil y México, la dependencia del mercado regional y la brecha de escala frente a las multinacionales globales marcan los límites de un proceso de internacionalización que, con la política pública adecuada, podría consolidarse como un motor de desarrollo para toda la región.