La agroindustria paraguaya cerró la primera mitad de 2026 con cifras que confirman su peso creciente en la economía nacional. Tanto el complejo sojero como el sector triguero registraron aumentos significativos en volumen y en generación de divisas, de acuerdo con los datos difundidos por la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y por el Banco Central del Paraguay (BCP). A este panorama se sumó, además, una nueva disposición sanitaria del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) orientada a reforzar los controles en la producción bovina.
La soja consolida su rol como motor económico
Entre enero y junio de 2026, Paraguay exportó 5.894.301 toneladas de soja en grano, un salto considerable frente a las 4.106.112 toneladas colocadas en igual período de 2025. El incremento, de 1.788.188 toneladas, se tradujo en un ingreso de divisas de USD 2.273 millones, unos USD 766,8 millones por encima de los USD 1.506 millones obtenidos un año atrás.
El buen momento no se limitó al grano sin procesar. Las exportaciones de aceite de soja llegaron a 319.020 toneladas, por encima de las 305.556 toneladas del primer semestre de 2025, mientras que los envíos de pellets pasaron de 1.003.494 a 1.150.237 toneladas. Con estos resultados, el complejo sojero en su conjunto generó ingresos por USD 2.978 millones hasta junio, frente a los USD 2.093 millones registrados en el mismo lapso del año anterior. La asesora de Comercio Exterior de la Capeco, Sonia Tomassone, subrayó que este desempeño repercutió positivamente en toda la economía del país gracias al importante flujo de divisas que aporta el sector.
Argentina y Brasil concentran casi la totalidad de las compras
En el plano de los destinos comerciales, Argentina se mantuvo como el principal comprador de soja paraguaya en grano, con el 86% de las exportaciones, seguida por Brasil con el 9%. Entre ambos países absorbieron el 95% de los envíos, mientras que el 5% restante se repartió entre Arabia Saudita, Estados Unidos, Vietnam, Uruguay, Chile y Corea del Sur.
Los datos del Banco Central confirman el impulso del complejo sojero
Las cifras oficiales del BCP ratifican la tendencia relevada por la Capeco. Según el ente emisor, el complejo soja generó entre enero y junio ingresos por USD 2.978,1 millones, considerando tanto el grano en estado natural como sus derivados industrializados. De ese total, USD 2.273,8 millones correspondieron a los envíos de grano, lo que implicó un crecimiento del 50% frente a los USD 1.506,9 millones del mismo período de 2025. En volumen, se exportaron 5.894,3 miles de toneladas de grano, un 43% más que las 4.105 miles de toneladas embarcadas un año antes.
El BCP destacó también el buen desempeño de los productos industrializados. Las exportaciones de aceite de soja alcanzaron USD 354,7 millones, con un alza del 22%, mientras que el volumen comercializado creció 13%, hasta 319,0 miles de toneladas. La harina de soja, por su parte, generó USD 349,6 millones, un 53% más que en el primer semestre de 2025, con un volumen embarcado que aumentó 14%, hasta 1.150,2 miles de toneladas. El organismo señaló que las industrias oleaginosas vienen sosteniendo un elevado ritmo de procesamiento, lo que ha elevado los niveles de utilización de la capacidad instalada de las plantas en la comparación interanual.
Al desagregar por destino, Argentina concentró el 91,3% del valor total exportado de grano, con compras por USD 2.075,7 millones, un 57,2% más que los USD 1.320,7 millones de un año atrás, y un volumen de 5,35 miles de toneladas, con un alza del 49,4%. Brasil se ubicó en segundo lugar, con compras por USD 187,2 millones —8,2% del total— y un crecimiento del 37,4% en valor y del 33,6% en volumen, al importar 517.400 toneladas. En contraste, el resto de los mercados mostró una fuerte caída: las exportaciones a estos destinos sumaron apenas USD 10,9 millones, un derrumbe del 78,2%, con un volumen que se redujo 81%, hasta 25.700 toneladas, lo que dejó a estos países con una participación marginal de 0,5% en valor y 0,4% en volumen.
El trigo repunta con fuerte crecimiento en la zafra 2025
El trigo también mostró señales claras de recuperación. Según la Capeco, entre octubre de 2025 y junio de 2026 —periodo que corresponde a los primeros nueve meses de comercialización de la zafra 2025— Paraguay exportó 602.728 toneladas del cereal, un 30% más que las 465.058 toneladas embarcadas en igual lapso de la zafra anterior, lo que representa un incremento de 137.670 toneladas.
Analizado por año calendario, el crecimiento es aún más pronunciado: entre enero y junio de 2026 se exportaron 425.178 toneladas de trigo, muy por encima de las 248.810 toneladas del mismo período de 2025. Este mayor volumen se reflejó en la generación de divisas, que alcanzó USD 92,4 millones entre enero y junio, frente a los USD 60,7 millones obtenidos un año antes.
Brasil se mantuvo como el comprador dominante, con el 99% de las exportaciones de la campaña, mientras que el 1% restante se distribuyó entre Bolivia, Uruguay y Argentina. Precisamente hacia el mercado argentino se registró un hito: Paraguay concretó su primera exportación de trigo a ese país, por 672 toneladas, según destacó Sonia Tomassone.
Nativa lidera el ranking de exportadoras de trigo
En el plano empresarial, Nativa encabezó el listado de exportadoras con el 16% del volumen total, seguida por Agrofértil con el 12% y la Cooperativa Pindó con el 8%. Sumar y la Cooperativa Colonias Unidas participaron con el 7% cada una, mientras que Ovetril, Unexpa y Agrosilo Santa Catalina se ubicaron con el 6% cada una. Cerraron el grupo principal Lar, con el 4%, y Francisco Vierci, con el 3%. En total, 38 empresas participaron de las exportaciones de trigo de la zafra 2025 hasta junio de 2026, lo que refleja una amplia base de operadores privados en la comercialización internacional del cereal.
Senacsa endurece los controles sanitarios en la ganadería bovina
En paralelo al desempeño exportador de los granos, el Senacsa reglamentó el tiempo de retiro de los productos veterinarios que contienen el principio activo etión, ya sea de manera individual o combinada con otros compuestos, para uso en bovinos. La medida quedó establecida en la Resolución 1090, del 20 de julio de 2026, que fija un periodo de retiro obligatorio de 130 días entre la última aplicación del producto y la faena del animal destinado al consumo.
La normativa alcanza tanto a los productos ya registrados como a los que se encuentran en trámite de registro, y obliga a los fabricantes a actualizar el tiempo de retiro en cajas, etiquetas y prospectos de forma impresa. El Senacsa otorgó además un plazo de 180 días desde la vigencia de la resolución para que las empresas adecuen el etiquetado de sus productos, período durante el cual estará permitido el reetiquetado con el nuevo tiempo de espera. Con esta disposición, la autoridad sanitaria busca reforzar los controles sobre el uso de medicamentos veterinarios en la producción bovina y garantizar la inocuidad de la carne paraguaya, en un contexto en el que el agro continúa siendo uno de los pilares de la economía nacional.




