Home Internacional El petróleo se derrumba hasta un 13% y los mercados se disparan...

El petróleo se derrumba hasta un 13% y los mercados se disparan ante la inminencia de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en Oriente Medio

0
3

El mercado energético mundial vivió este miércoles una de sus sesiones más convulsas de los últimos meses. La posibilidad de un acuerdo diplomático entre Washington y Teherán para poner fin al conflicto que desde finales de febrero mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz provocó un desplome histórico en los precios del crudo y una reacción alcista generalizada en los principales índices bursátiles del planeta. El detonante fue un reporte del medio estadounidense Axios, que reveló que ambas potencias se encuentran cerca de firmar un memorando de entendimiento de una sola página cuyo borrador, según funcionarios consultados, podría convertirse en una salida diplomática en un plazo no mayor a 48 horas.

El barril de Brent, referencia del crudo europeo, llegó a perder casi un 12% durante la sesión, situándose por debajo de los 97 dólares, su nivel más bajo desde el 22 de abril. El West Texas Intermediate (WTI) retrocedió cerca de un 13%, perforando la barrera psicológica de los 90 dólares por barril. Ambas referencias acumulaban así una caída de dos días consecutivos tras haber escalado cerca de un 50% desde el inicio del conflicto a finales de febrero, cuando los bloqueos mutuos en el estrecho de Ormuz cortaron el acceso de cientos de millones de barriles a los mercados internacionales. El gas natural TTF, referencia en Europa, también se hundió un 12,62%, hasta los 41,18 euros por megavatio hora.

El contenido del memorando: moratoria nuclear, sanciones y reapertura de Ormuz

Según la información detallada por Axios con base en fuentes directamente involucradas en las negociaciones, el memorando contempla compromisos sustanciales de ambas partes. Irán se comprometería a suspender su programa de enriquecimiento de uranio, mientras que Estados Unidos aceptaría el levantamiento progresivo de sanciones y la liberación de miles de millones de dólares en fondos iraníes congelados. El punto más sensible del texto en negociación es la duración de la moratoria sobre el programa nuclear iraní: las fuentes consultadas por Axios apuntan a un plazo de entre 12 y 15 años, muy por encima de la oferta inicial de Teherán de cinco años, aunque también por debajo de la exigencia original de Washington de veinte. El documento también contemplaría una cláusula que prolongaría automáticamente esa moratoria ante cualquier incumplimiento iraní, así como la posibilidad de permitir, al vencimiento del plazo, únicamente un enriquecimiento de bajo nivel del 3,67%.

Uno de los aspectos que Washington considera prioritarios es la retirada del uranio altamente enriquecido del territorio iraní, con la posibilidad, según Axios, de que ese material sea trasladado incluso a territorio estadounidense. El acuerdo también contempla inspecciones reforzadas por parte de organismos de la ONU y el compromiso formal de Irán de no desarrollar armas nucleares ni operar instalaciones subterráneas vinculadas a ese programa.

En lo que respecta al estrecho de Ormuz, el memorando incluiría el levantamiento escalonado y recíproco de las restricciones al tráfico marítimo: tanto el bloqueo iraní al transporte commercial como el bloqueo naval estadounidense a los puertos de Teherán serían retirados de forma gradual durante un periodo de transición. El texto establece además el inicio formal de un cese de hostilidades y la apertura de un periodo de treinta días para definir un acuerdo más ambicioso sobre la apertura permanente del estrecho, la limitación definitiva del programa nuclear y el levantamiento total de las sanciones.

La arquitectura diplomática detrás del acuerdo

El equipo negociador estadounidense está encabezado por Steve Witkoff y Jared Kushner, por encargo directo del presidente Donald Trump, quienes conducen el diálogo tanto directamente con representantes iraníes como a través de terceros mediadores. Un papel central en ese proceso de intermediación lo desempeña Pakistán: el primer ministro Shehbaz Sharif expresó su esperanza de que el impulso actual conduzca a un acuerdo duradero que garantice estabilidad regional. China también se involucró activamente en la mediación: el canciller Wang Yi instó a Irán a continuar negociando en busca de una tregua estable durante una reunión con el principal diplomático de Teherán, celebrada pocos días antes de la visita prevista del presidente Trump a Pekín.

Trump había anticipado el avance de las conversaciones en un mensaje publicado en Truth Social, donde anunció que Estados Unidos pausaría el operativo militar diseñado para escoltar embarcaciones a través del estrecho de Ormuz —denominado ‘Proyecto Libertad’— con el objetivo de facilitar el acuerdo, señalando que se habían logrado «grandes progresos» hacia un entendimiento definitivo. La medida fue presentada como un gesto de buena fe a petición del propio gobierno pakistaní.

El secretario de Estado Marco Rubio declaró ante la prensa que la «Operación Furia Épica ha concluido» 66 días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran los bombardeos sobre territorio iraní, afirmando que «logramos los objetivos de esa operación». Al referirse a los detalles del texto en negociación, Rubio señaló que no es necesario cerrar el documento en un solo día, aunque subrayó la necesidad de contar con compromisos claros desde el inicio. El secretario también cuestionó la disposición de sectores del régimen iraní para alcanzar el pacto, describiendo a parte de esa cúpula como «insanos». Funcionarios de la Casa Blanca admitieron ante Axios que las divisiones internas dentro del liderazgo iraní son reales y que no hay garantías de que se alcance un consenso, advirtiendo que cualquier incumplimiento podría llevar a Washington a restablecer el bloqueo o retomar acciones militares. Las negociaciones podrían trasladarse a Islamabad o Ginebra si el memorando es completado.

El impacto en los mercados financieros: bolsas en verde y petróleo en caída libre

La reacción de los mercados financieros fue inmediata y pronunciada. Los futuros de Wall Street operaron en terreno positivo, con los principales índices avanzando entre un 0,7% y un 1,3%. Las plazas europeas registraron subidas superiores al 2% en Londres, Fráncfort y París. En España, el IBEX 35 llegó a avanzar un 2,8%, rozando zonas de máximos históricos al situarse cerca de los 18.200 puntos.

Sin embargo, los analistas advierten que el impacto sobre el mercado energético no será ni inmediato ni lineal. «Incluso si vemos algunos titulares de desescalada, la recuperación de la oferta se retrasa de manera inherente», señaló Dilin Wu, estratega de investigación de Pepperstone Group. «No se trata de un interruptor que se pueda accionar sin más: todavía se ve un envío limitado de petróleo a través del estrecho y aún se necesita tiempo para que los petroleros varados sean desviados, para que el mercado de seguros revalúe el riesgo y para que la producción vuelva a aumentar.» En ese mismo sentido, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, informó que más de 1.550 buques comerciales siguen atrapados en el Golfo Pérsico, transportando a unos 22.000 marineros, y que la normalización total del mercado petrolero podría prolongarse por un período de aproximadamente seis meses.

Carl Larry, analista de petróleo y gas de Enverus, también llamó a la cautela: «Estamos manteniendo el patrón de subida a recogida de beneficios cada día. Los mercados pueden tomárselo con calma, pero la exuberancia irracional suele sacar lo mejor del mercado.»

Desde el frente de inventarios, los datos de la industria publicados esta semana en Estados Unidos mostraron que las reservas de crudo cayeron 8,1 millones de barriles la semana pasada, lo que representaría el mayor descenso desde mediados de febrero de confirmarse con los datos oficiales previstos para el miércoles.

El largo camino hacia la normalización energética

El derrumbe de los precios del crudo no implica necesariamente el fin de la volatilidad. Analistas del mercado advierten que el movimiento actual tiene características similares a episodios vividos en los años noventa: caídas bruscas en un primer momento, seguidas de semanas de alta volatilidad mientras los fundamentos del mercado se recalibran. Técnicamente, el Brent pone a prueba su media móvil de 50 sesiones, y una ruptura de ese nivel abriría la puerta hacia la zona de los 80 a 85 dólares por barril.

La Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán aseguró que garantizará el paso seguro por el estrecho, aunque sin precisar si impondrá tasas al tránsito, lo que mantiene en suspenso una parte del escenario logístico. Washington espera recibir la respuesta iraní a la propuesta en los próximos dos días.

Lo que el reporte de Axios deja en claro es que el acuerdo actual se enfoca en detener las hostilidades y reabrir las rutas comerciales como primer paso, mientras que el acuerdo nuclear de largo plazo y el levantamiento total de sanciones quedarían para una fase posterior de negociación. Eso significa que, incluso en el escenario más optimista, los mercados energéticos se enfrentarán a semanas o meses de incertidumbre antes de que los flujos de crudo del Golfo Pérsico retornen plenamente a los niveles previos al conflicto.