El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó este martes el informe de la Situación Financiera de la Administración Central (Situfin) correspondiente al primer cuatrimestre de 2026, el cual confirma que el deterioro fiscal del país sigue su curso. El déficit acumulado de enero a abril alcanzó G. 3,1 billones, equivalente a unos USD 485,3 millones, lo que representa el 0,8% del producto interno bruto (PIB). Si bien la cifra se mantiene dentro del límite fiscal legal del 1,5% del PIB establecido para este año, el resultado es significativamente mayor al 0,5% del PIB registrado en el mismo período de 2025, lo que evidencia una tendencia de expansión del desequilibrio fiscal.
El déficit anualizado ya supera los USD 1.300 millones
Más allá del dato cuatrimestral, el reporte revela que el déficit anualizado —calculado sobre el período móvil de los últimos 12 meses— se sitúa en torno al 2,2% del PIB, lo que implica una pérdida acumulada de G. 8,6 billones, equivalente a aproximadamente USD 1.325,2 millones. Este dato refleja la profundidad del desequilibrio estructural que arrastra el Estado paraguayo, donde los gastos continúan superando con holgura a los ingresos, incluso en términos interanuales. En paralelo, el déficit operativo —que mide el balance entre los ingresos ordinarios y los gastos corrientes necesarios para el funcionamiento del Estado— ascendió a G. 1,3 billones, es decir, unos USD 206,8 millones.
Ingresos con crecimiento moderado y presionados por el tipo de cambio
Los ingresos totales del Estado registraron un crecimiento acumulado de apenas 1,9% al cierre de abril, una dinámica que el propio MEF reconoce como insuficiente frente a las necesidades de gasto. En términos del PIB, los ingresos representaron el 4,4%, una caída de 0,2 puntos porcentuales respecto al 4,6% del PIB registrado en el mismo período del año anterior.
Dentro de esa evolución, los ingresos tributarios mostraron una recuperación más sólida, con un alza de 5,3%, impulsada principalmente por el dinamismo de los impuestos internos, cuya contribución fue del 8,6%. Los vencimientos del Impuesto a la Renta Empresarial (IRE) en el mes de abril tuvieron un rol determinante, con un crecimiento del 6,3%. A este tributo se sumaron el IVA, con una contribución positiva del 5%, y el impuesto a los dividendos y utilidades, que aportó 2,5%. En abril en particular, los ingresos de impuestos internos mensuales tuvieron un crecimiento del 21%, mientras que el acumulado al mes cerró con una suba de 14,2%.
Sin embargo, los ingresos externos —es decir, los aranceles que recauda la Aduana— presentaron una dinámica negativa, con una caída del 15,1% en abril y del 8,4% en el acumulado. Esta retracción se explica fundamentalmente por la marcada apreciación del guaraní frente al dólar, que reduce la base imponible expresada en moneda local para la recaudación vinculada al comercio exterior. Concretamente, el IVA aplicado al comercio exterior retrocedió 4,6%, los aranceles cayeron 1,5% y otros conceptos bajaron 1,7%.
A esto se sumó una caída del 9,5% en los ingresos no tributarios, producto principalmente de menores recursos provenientes de las entidades binacionales, con una contracción acumulada del 37,5%, y del impacto cambiario ya mencionado. «El comportamiento acumulado de los ingresos totales no viene acompañando lo esperado, y más aún que en este momento la prioridad es realizar pagos que regularicen la situación con proveedores de medicamentos y obras. Entonces, vemos que la situación fiscal se ha deteriorado respecto a la senda que teníamos prevista inicialmente», reconoció Nathalia Rodríguez, gerente de Economía del MEF.
El gasto público crece al 10,6% y supera con creces la evolución de los ingresos
En contraposición al moderado avance de los ingresos, el gasto público registró un incremento acumulado del 10,6% durante el primer cuatrimestre, elevando su participación sobre el PIB del 4,6% registrado en igual período del año anterior al 4,7% en 2026.
Varios factores explican este crecimiento. En primer lugar, el pago de remuneraciones al sector público aumentó de forma significativa, con especial incidencia en los sectores de educación, salud y seguridad, ramas que el MEF califica como estratégicas. También tuvieron peso relevante el incremento en jubilaciones y pensiones, así como la ejecución de programas sociales, entre los que se destacan el plan de alimentación escolar Hambre Cero y la pensión para adultos mayores. Las transferencias a entidades descentralizadas, como gobernaciones y municipalidades, también incidieron en el comportamiento del gasto.
Un componente particular fue el rubro de bienes y servicios, cuya incidencia respondió en gran medida a la regularización de pagos atrasados en concepto de medicamentos, deuda que arrastra el Estado con el sector farmacéutico. En el caso de los intereses de la deuda pública, en cambio, se registró una leve desaceleración, con una contracción interanual de 0,5%, lo que moderó parcialmente el crecimiento del gasto total.
Inversión pública a la baja y ejecución concentrada en el MOPC
En materia de inversión pública, el primer cuatrimestre arrojó un gasto acumulado de G. 1.804 mil millones, equivalente a USD 278,5 millones, lo que representa el 0,45% del PIB. Esta cifra es inferior al 0,6% del PIB registrado en el mismo período de 2025, cuando se realizó una inversión extraordinaria para la compra de radares militares, lo que distorsiona la comparación interanual.
La ejecución de inversión estuvo motorizada principalmente por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), que registró un incremento acumulado de 9,1%, explicado en parte por la regularización de pagos atrasados vinculados a obras viales, deuda que el Estado también arrastraba con empresas del sector.
Apreciación cambiaria: el guaraní en G. 6.348 por dólar con una variación interanual del 20,7%
Uno de los factores transversales que atraviesa todo el análisis fiscal es el comportamiento del tipo de cambio. El Presupuesto General de la Nación 2026 fue elaborado sobre la base de un dólar por encima de los G. 7.800, sin embargo, la realidad del mercado es bien diferente: en abril, el tipo de cambio promedio se ubicó en G. 6.348 por dólar, con una apreciación interanual del 20,7%.
Esta brecha cambiaria tiene consecuencias directas y negativas sobre los ingresos fiscales vinculados al comercio exterior y sobre los recursos provenientes de las binacionales, cuyos montos se expresan en dólares y, al convertirlos a guaraníes, generan una recaudación sensiblemente menor a la proyectada. «Sigue siendo muy pronunciada la apreciación que se registra en nuestro país respecto a otros países», señaló Nathalia Rodríguez.
En cuanto a las importaciones, que constituyen la base de la recaudación aduanera, el primer cuatrimestre mostró un crecimiento del 13% en valores y del 7% en volumen acumulados a abril. No obstante, al comparar la base de importaciones del año anterior con la de 2026, se observó un deterioro del 7,2%.
Crecimiento económico sostenido e inflación dentro de la meta
El informe Situfin también abarcó la situación macroeconómica general, donde el panorama es más alentador. El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) registró una variación interanual del 8,2% a marzo, con casi todos los sectores mostrando una expansión positiva. El sector primario lideró el desempeño con un crecimiento interanual de 10,4%, mientras que la manufactura avanzó 4,5%. Llamativamente, el IMAEP sin agricultura ni binacionales alcanzó una variación de 8,3%, por encima del índice total, lo que refleja la solidez del resto de la economía más allá de los sectores más volátiles.
En materia inflacionaria, el país se mantiene dentro del rango meta del Banco Central del Paraguay (BCP). La inflación interanual a abril se ubicó en 2,3%, por encima del 1,9% de marzo, pero por debajo del 4% registrado en abril de 2025. El aumento de los precios de los combustibles explicó en buena medida esa aceleración puntual. En ese contexto, el Comité de Política Monetaria del BCP resolvió mantener la tasa de política monetaria en 5,5% anual en su última reunión mensual.
Un escenario fiscal que demanda ajuste y vigilancia
El conjunto de datos presentados por el MEF dibuja un escenario fiscal que, si bien aún se mueve dentro de los parámetros legales vigentes, muestra señales de deterioro que requieren atención. La combinación de ingresos que no acompañan las proyecciones —presionados por la caída de las binacionales, la apreciación del guaraní y la desaceleración aduanera— con un gasto que crece a una tasa más de cinco veces superior, configura una trayectoria que el propio equipo técnico del ministerio reconoce como alejada de la senda prevista. La gestión de la deuda con proveedores, el comportamiento del tipo de cambio y la evolución de la recaudación interna serán variables clave para determinar si el resultado fiscal de 2026 logra mantenerse dentro del límite del 1,5% del PIB al cierre del año.



