El mercado de tarjetas de crédito en Paraguay atraviesa una transformación estructural. Entre mayo de 2024 y mayo de 2026, la cantidad de personas físicas con tarjeta pasó de 688.067 a 1.569.790, un incremento de 128,1% que equivale a 881.723 nuevos usuarios en apenas dos años. El dato, difundido por el Banco Central del Paraguay (BCP) a través de sus redes sociales, reabrió el debate sobre si el fenómeno responde a un avance genuino de la inclusión financiera o si esconde riesgos de sobreendeudamiento, particularmente entre los hogares de menores ingresos.
Más usuarios, menos deuda individual
Según el informe oficial, el saldo total de la cartera de tarjetas de crédito de personas físicas pasó de G. 4,2 billones a G. 6,8 billones en el mismo período, un crecimiento de 62,8%. Sin embargo, al incorporar también a personas jurídicas, la cifra global se ubicó en torno a los G. 7 billones a mayo de 2026, monto que representa menos del 4% del crédito total del sistema financiero paraguayo.
Lo llamativo del fenómeno es que el aumento de la cartera fue proporcionalmente mucho menor al aumento de usuarios. Esto se refleja en el saldo promedio por persona, que cayó de G. 6,07 millones a G. 4,34 millones, una reducción de 28,5%. Para el Banco Central, este dato es clave: indica que el crecimiento del «tarjeteo» no se explica por un mayor endeudamiento de quienes ya tenían tarjeta, sino por la incorporación masiva de nuevos usuarios con líneas de crédito más acotadas.
El segmento de líneas pequeñas, el más dinámico
El mayor dinamismo se concentró en las tarjetas con líneas de crédito inferiores a G. 3.000.000. En ese segmento, la cantidad de usuarios pasó de unas 465.000 a más de 1,36 millones, con un incremento de 193% entre mayo de 2024 y mayo de 2026. El saldo de este tramo escaló de G. 720.000 millones a G. 1,6 billones, un salto de 128%, y llegó a crecer hasta 50% de forma interanual a mayo de 2026, frente a un ritmo general que superó el 30% anual en el mismo lapso.
El Banco Central sostiene que esta expansión responde a una estrategia habitual de las entidades financieras: otorgar líneas iniciales bajas e irlas ampliando a medida que los clientes construyen historial de pago. A esto se suma, según el organismo, el impulso de los medios de pago electrónicos y los incentivos comerciales —reintegros, descuentos y promociones— que fomentan un mayor uso del plástico como herramienta transaccional.
Morosidad estable, según el BCP
Un punto central del argumento oficial es la evolución de la calidad de la cartera. De acuerdo con el análisis, la morosidad de las tarjetas de crédito ronda actualmente el 4,8%, nivel que, según explicó el economista Miguel Yunis, se mantiene dentro de los promedios históricos para este tipo de financiamiento. El BCP remarca que los indicadores de mora por tramos de línea se ubican dentro de los rangos observados en años recientes, lo que respaldaría la lectura de que el crecimiento del crédito ocurrió sin «señales de deterioro relevante» en la capacidad de pago de los usuarios.
El rol de Ueno Bank en la expansión
Buena parte del salto en la cantidad de tarjetahabientes coincide con la consolidación de un actor puntual del sistema financiero. Según registros de la Superintendencia de Bancos (SIB), Ueno Bank —tras su fusión con Visión Banco en 2024— vio crecer su cartera de tarjetas de 68.552 a 222.735 plásticos, con una aceleración marcada desde noviembre de ese año. Para octubre de 2024 ya administraba 567.082 tarjetas, y los registros indican que en un solo mes la entidad incorporó cerca de 400.000 nuevos tarjetahabientes.
Actualmente, según la misma fuente, Ueno Bank supera las 1.085.761 tarjetas, lo que equivale a 43% de todo el parque de tarjetas administrado por la banca paraguaya, consolidándose como el actor de mayor peso detrás del salto estadístico observado a nivel nacional.
Inclusión financiera versus riesgo de sobreendeudamiento
Pese a la lectura optimista del ente monetario, el debate no está cerrado. Economistas y especialistas en finanzas vienen cuestionando el ritmo de expansión del consumo y del uso de tarjetas, advirtiendo sobre los riesgos de endeudamiento en los sectores de menores ingresos, donde una porción del crédito se destinaría a cubrir gastos básicos antes que a consumo discrecional.
A este llamado de atención se sumó el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en un informe reciente se refirió al acelerado crecimiento del consumo en Paraguay y recomendó mantenerse alerta ante indicadores que puedan anticipar riesgos en el sistema. El propio BCP reconoce que el período analizado, desde mayo de 2024, coincide con una expansión significativa de cuentas y tarjetas digitales impulsada por una entidad en particular, lo que explica en gran medida la magnitud del salto observado en las estadísticas agregadas.
En síntesis, el Banco Central defiende que el crecimiento del tarjeteo es, ante todo, una señal de bancarización y de mayor acceso de la población paraguaya a productos financieros formales. No obstante, la velocidad del fenómeno, el peso creciente de las líneas de crédito pequeñas y las señales de alerta de organismos internacionales mantienen abierta la discusión sobre la necesidad de un monitoreo más cercano de los indicadores de endeudamiento familiar.
Banco Mundial aprueba nuevo marco de alianza con Paraguay por USD 2.000 millones
En paralelo a la discusión sobre el crédito interno, el Directorio Ejecutivo del Grupo Banco Mundial aprobó el lunes un nuevo Marco de Alianza con Paraguay (Country Partnership Framework) para el período 2027-2034, que prevé movilizar al menos USD 2.000 millones en su primera fase.
El documento reemplaza la estrategia vigente hasta ahora y se alinea con el Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno paraguayo, con el objetivo declarado de que el país transite hacia una economía «más competitiva, resiliente e impulsada por el sector privado», capaz de generar mejores empleos y ampliar oportunidades para la población.
«Hoy abrimos un nuevo capítulo en esta alianza, enfocado en ayudar al país a sostener un crecimiento dinámico liderado por el sector privado», afirmó Peter Siegenthaler, director del Banco Mundial para Argentina, Paraguay y Uruguay. En la misma línea, Manuel Reyes Retana, director de la Corporación Financiera Internacional (IFC) para la región, subrayó que «la inversión privada será esencial para la próxima etapa de crecimiento de Paraguay».
Para implementar el plan, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la IFC y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) trabajarán de forma articulada bajo el esquema «Un solo GBM», combinando líneas de crédito, asesoría técnica y garantías. La estrategia se apoya en dos ejes centrales: por un lado, infraestructura y capital humano, con mejoras en conectividad, logística, energía y resiliencia climática; por otro, productividad e inversión privada, a través de un mejor clima de negocios para atraer capitales.




