Unilever cerró los tres primeros meses de 2026 con una facturación de 12.562 millones de euros, lo que supone un retroceso del 3,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La causa principal de este descenso no radica en una pérdida de competitividad comercial, sino en el impacto de un tipo de cambio desfavorable que erosionó los ingresos de la multinacional angloneerlandesa al convertir sus ventas en mercados emergentes a euros. En términos subyacentes, es decir, al despojar las cifras del efecto divisas y de las operaciones corporativas, la compañía creció un 3,8%, apoyada en un avance del 2,9% en volumen y del 0,9% en precio. Una lectura que, si bien permite matizar el aparente retroceso, no oculta la presión estructural que enfrenta el grupo en un entorno global marcado por la incertidumbre geopolítica y la inflación de costes.

Un crecimiento real impulsado por mercados emergentes

El dinamismo de las economías en desarrollo fue el principal motor del crecimiento orgánico de Unilever en el trimestre. India y Latinoamérica destacaron como los mercados más vigorosos, con una recuperación notable en la región latinoamericana y un desempeño sólido del subcontinente asiático. En contraste, Europa y Norteamérica mostraron una evolución menos favorable, reflejo de una demanda más contenida en los mercados maduros y de presiones inflacionarias que condicionan el gasto del consumidor en esas regiones. Fernando Fernández, consejero delegado de la compañía, valoró positivamente el arranque del año al señalar que el grupo comenzó el ejercicio impulsado por el volumen de ventas de sus marcas líderes y por un desempeño positivo en todos los grupos empresariales, con especial mención al dinamismo de los mercados emergentes.

Las denominadas Power Brands, el conjunto de marcas estratégicas prioritarias del grupo, registraron un crecimiento orgánico del 5%, con un avance del 4% en volumen. Entre estas marcas figuran algunas de las más reconocidas del portafolio de Unilever a escala global, lo que indica que la apuesta por concentrar recursos en los productos con mayor potencial de rentabilidad está dando resultados en términos de tracción comercial.

Resultados desiguales por divisiones: belleza y alimentación, las más golpeadas

El análisis por segmentos de negocio revela un panorama heterogéneo. La división de cuidado personal, que agrupa marcas como Dove, Axe o Rexona, fue la única en elevar su volumen de negocio, con un avance del 0,6% hasta 3.278 millones de euros. El resto de las divisiones sufrió caídas en sus ingresos reportados. La de belleza retrocedió un 5,4%, hasta 3.103 millones; la de hogar bajó un 2,6%, hasta 2.977 millones; y la de alimentación acusó la mayor contracción, con un descenso del 5,6% hasta 3.204 millones de euros, penalizada tanto por el efecto cambiario como por el proceso de desinversión en marcha.

En marzo de este año, Unilever completó la venta de su división de alimentación a McCormick por 15.700 millones de dólares, una operación que incluye marcas icónicas como Hellmann’s, Knorr y Calvé, y que se espera se cierre definitivamente a mediados de 2027. Esta desinversión estratégica responde a la voluntad de la compañía de concentrar sus esfuerzos en categorías con mayores márgenes y mayor potencial de crecimiento, alejándose de segmentos de alimentación más maduros y de menor rentabilidad.

Por regiones geográficas, las ventas en Asia Pacífico y África retrocedieron un 4,9%, hasta 5.596 millones de euros, mientras que en América la contracción fue del 1,8%, hasta 4.691 millones. En Europa, los ingresos cayeron un 2,2%, hasta 2.275 millones.

El conflicto en Oriente Medio dispara los costes y amenaza con nuevas subidas de precios

Uno de los elementos más preocupantes del informe trimestral de Unilever es la advertencia sobre el impacto del conflicto bélico en Irán sobre su estructura de costes. La compañía prevé costes adicionales de hasta 500 millones de euros, equivalentes a unos 585 millones de dólares, directamente relacionados con la guerra. Este conflicto está encareciendo una cadena de suministro que abarca desde los envases de plástico, fabricados a partir de derivados petroquímicos, hasta los fletes y costes de transporte internacional.

El director financiero de la compañía, Srinivas Phatak, explicó que la categoría de cuidado del hogar, que incluye detergentes y aerosoles de limpieza, es la más expuesta a esta presión porque sus productos incorporan ingredientes derivados del petróleo y operan con márgenes más estrechos que otras divisiones como la de belleza. Ante este escenario, Phatak no descartó subidas de precios en esa categoría, aunque las calificó de medidas suaves y señaló que la fijación de precios es el último recurso al que recurre la compañía. Afirmó también que el aumento total de costes previsto para este año se sitúa entre el 2,7% y el 3,3%, un rango que describió como manejable. En términos geográficos, el impacto de estas presiones recaería principalmente sobre los mercados emergentes, ya que la mayor parte de los productos de cuidado del hogar de Unilever se comercializa en esos mercados, mientras que Estados Unidos no se ha visto afectado de forma significativa.

La compañía reconoció también que trabaja en reducir costes en sus cadenas de suministro, incluyendo la posible reformulación de algunos productos, una estrategia que busca compensar el encarecimiento de las materias primas sin trasladar íntegramente el impacto al precio final.

Programa de eficiencia adelantado y perspectivas cautelosas para el resto del año

En el plano de la gestión interna, Unilever destacó los avances de su programa de productividad lanzado en 2024, que al cierre del primer trimestre de 2026 ya había generado ahorros acumulados de 750 millones de euros, frente a un objetivo anual de 800 millones. El ritmo de ejecución de este plan supera las previsiones iniciales, lo que ofrece cierto margen de maniobra financiero en un entorno de costes crecientes.

Pese a los resultados del trimestre y a la incertidumbre geopolítica, Unilever mantuvo sin cambios sus perspectivas para el conjunto del ejercicio 2026. La compañía espera que el crecimiento subyacente de las ventas se sitúe en el extremo inferior de su horquilla de referencia plurianual, que oscila entre el 4% y el 6%, con un crecimiento subyacente del volumen de al menos el 2% para el año completo. Además, anticipa una mejora modesta en el margen operativo subyacente anual, en comparación con el 20% registrado en 2025. No obstante, la dirección anticipó que revisará estas perspectivas el próximo trimestre, cuando el impacto del conflicto en Medio Oriente sea más tangible y se pueda evaluar con mayor precisión su efecto sobre la confianza del consumidor y la dinámica inflacionaria a escala global. Las acciones de Unilever respondieron positivamente a la presentación de resultados, con una subida de hasta el 2,1% en la bolsa de Londres.

Un gigante que redefine su perfil en un entorno de máxima exigencia

Los resultados de Unilever en el primer trimestre de 2026 presentan una lectura compleja que conviene no reducir a la cifra de caída del 3,3%. La realidad subyacente muestra a una empresa que crece en volumen, avanza en eficiencia y mantiene la confianza de los inversores, pero que enfrenta vientos en contra de carácter estructural: una geopolítica adversa que encarece sus insumos, una presión cambiaria que distorsiona sus resultados reportados y un proceso de reestructuración del portafolio que implica abandonar divisiones históricamente relevantes. La venta de su negocio de alimentación a McCormick marca un punto de inflexión en la identidad corporativa del grupo, que apuesta por un perfil más centrado en marcas de cuidado personal y hogar con mayor potencial de margen. La pregunta que queda abierta es si ese reposicionamiento llegará a tiempo para compensar las presiones externas que, por ahora, amenazan con trasladarse al precio que pagará el consumidor final.