Los inversores de Wall Street esperan esta semana el cambio más profundo en la política de emisión de deuda de Estados Unidos desde comienzos de 2024. El Departamento del Tesoro presentará el miércoles su declaración trimestral de refinanciación, un documento que durante más de dos años ha transmitido una idea de estabilidad en los montos de notas y bonos que se ofrecen al mercado. Muchos operadores creen que esa continuidad podría terminar, o al menos suavizarse con un lenguaje más flexible.
El interés es mayor porque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya sorprendió en los últimos meses con una actitud poco habitual: la disposición a intervenir para contener el alza de los rendimientos. Esa postura le da peso a la hipótesis de que el Gobierno también ajustará su estrategia de financiamiento.
Recortes en los plazos largos y más peso del corto plazo
El escenario que más se discute es una reducción de las ventas de deuda a plazos largos en 2027, compensada con mayores subastas de letras y notas de corto plazo. Citigroup va más lejos: prevé que el Tesoro anuncie recortes en las emisiones a 20 y 30 años desde este mismo mes, lo que contradiría la guía publicada en la declaración anterior.
Otras entidades son más prudentes. JPMorgan espera que se mantenga la fórmula actual hasta 2027 y que los volúmenes de subasta no cambien hasta agosto, cuando comenzarían aumentos concentrados en los vencimientos de dos a diez años. UBS tampoco prevé modificaciones reales antes de mayo, y considera más probable una nueva orientación que una acción inmediata. Barclays propone eliminar la referencia a “al menos” los próximos trimestres, para que el Tesoro gane margen sobre el calendario y la composición de las emisiones.
Rendimientos elevados y la presión de Bessent
La señal de fondo es la incomodidad del Gobierno con el nivel de las tasas. A comienzos de octubre, los rendimientos de largo plazo tocaron su máximo en más de dos décadas. Aunque luego retrocedieron, el bono a 30 años cerró la semana pasada por encima del 5,30%, similar al nivel de mediados de agosto, cuando Bessent amplió el programa de recompras.
Esas recompras se triplicaron hasta los 6.000 millones de dólares por operación en el tramo de 10 a 30 años. Algunos estrategas consideran que son demasiado pequeñas para mover el mercado. Como resumió una gestora de Insight Investment, si la herramienta principal del Tesoro es la emisión, el ajuste de las tasas pasa por modificar la oferta de deuda.
Los límites de apoyarse en las letras del Tesoro
Financiarse con más deuda de corto plazo tiene un costo creciente. Estos instrumentos deben renovarse constantemente, de modo que el Tesoro queda más expuesto a cambios bruscos en el apetito de los inversores. Estados Unidos ya coloca más de medio billón de dólares en una semana normal, y la semana pasada vendió un récord de 839.000 millones.
Además, las letras representan cerca del 22% de la deuda en circulación, por encima del 20% que un comité asesor del propio Tesoro consideró adecuado como promedio de largo plazo en 2024. JPMorgan advierte que recortar los plazos largos no sería prudente, dado el volumen de financiamiento que se avecina y las primeras señales de estancamiento en la demanda de letras. Las compras de estos títulos con stablecoins, presentadas por las autoridades como un nuevo soporte, aún no han alcanzado escala relevante.
Déficits cercanos a los 2 billones de dólares
El telón de fondo es un déficit anual en torno a los 2 billones de dólares, que obliga a una necesidad de endeudamiento sostenida. Los mercados esperaban que, tras la guía fijada por la administración anterior, los aumentos en la emisión de notas y bonos se reanudaran con el tiempo. Eso no ha ocurrido, y la presión se ha trasladado a los instrumentos más cortos.
El lunes el Tesoro actualizará su estimación de necesidades de financiamiento trimestral. Si las dimensiones de las subastas no cambian, las colocaciones de la semana próxima sumarán 125.000 millones de dólares: 58.000 millones en notas a tres años el 9 de noviembre, 42.000 millones a diez años el 10 y 25.000 millones en bonos a 30 años el 12.
Rebote tecnológico y alivio petrolero en las bolsas
Mientras se espera esa definición, los mercados abrieron la semana con tono positivo. Los futuros de Wall Street apuntaban a una subida moderada: 0,5% en el S&P 500, 0,9% en el Nasdaq y 0,6% en el Dow Jones. El sector tecnológico buscaba recuperarse de las pérdidas de la semana anterior, y el ETF de semiconductores avanzaba cerca de 1,6% antes de la apertura.
El petróleo WTI cedió alrededor de 4,5%, hasta aproximadamente 99 dólares por barril, ante reportes de negociaciones en Oriente Medio para evitar posibles hostilidades. El rendimiento del bono del Tesoro cotizaba estable en torno al 4,92%. El oro rondaba los 3.900 dólares la onza y el bitcoin los 77.800 dólares.
Una agenda cargada de datos y resultados
La semana viene con mucha información. Apple y Palantir reportan tras el cierre del lunes, y durante los próximos días lo harán AMD, Amgen, Qualcomm, McDonald’s, Shopify, Uber y ConocoPhillips. En el frente macroeconómico, el martes se publica la encuesta de vacantes y rotación laboral (JOLTS) y el viernes el informe de empleo de octubre, claves para evaluar el mercado laboral frente al encarecimiento de la energía.
Para los inversores, la combinación es delicada: una posible reorientación de la deuda pública, rendimientos aún altos, un petróleo cercano a los 100 dólares y un sector tecnológico que intenta estabilizarse. La declaración del miércoles puede marcar el rumbo de las tasas en los próximos meses.




