Ueno Bank, una de las entidades financieras privadas de mayor crecimiento en Paraguay, atraviesa un momento delicado en los mercados internacionales. Sus bonos globales con vencimiento en 2031 pasaron de cotizar cerca de 99 centavos por dólar en su debut, en marzo, a unos 87 centavos en las últimas jornadas. Para un título de deuda, ese descuento indica que los inversores exigen hoy mucha más prima de riesgo que hace siete meses.
La entidad afirma que no está de brazos cruzados. En una entrevista con Bloomberg, Alejandro Gómez Abente, miembro de su directorio, adelantó que el banco prevé anunciar medidas de capitalización antes de que termine octubre. Habló de “muy buenas noticias para el mercado”, aunque no dio detalles de la operación. Aseguró además que el plan fue diseñado antes de que se acentuara la caída de los títulos.
Qué mueve el precio de los bonos: calificadoras, filtraciones y deudas ajenas
La presión sobre los papeles de Ueno tiene varias fuentes. La primera es la calificadora Fitch Ratings, que recientemente cambió la perspectiva de la deuda del banco de estable a negativa. Entre sus argumentos señaló el rápido crecimiento del balance y el elevado peso de los activos intangibles. También mencionó un mayor escrutinio sobre operaciones con partes vinculadas, la concentración de fondos del sector público, las prácticas contables y ciertas partidas del balance.
La segunda es la difusión de documentos que provendrían supuestamente del Banco Central del Paraguay (BCP). Esos papeles sugerían una concesión excesiva de créditos a empresas relacionadas con el Grupo Vázquez, el conglomerado que controla la entidad. La tercera es un informe del BCP sobre las principales instituciones del sistema, elaborado a pedido de legisladores, que incluye a Ueno y que, según el directorio, inquieta a los inversores.
A esto se suman las dificultades de deuda de Frigorífico Concepción, una empresa paraguaya de peso que Gómez Abente señaló como otro factor de presión. Su razonamiento es que Ueno es el único banco local con títulos cotizados en el exterior. Por eso concentra cualquier sentimiento adverso hacia el sistema financiero paraguayo.
La investigación del Banco Central y los límites a préstamos vinculados
En septiembre, la autoridad monetaria abrió una investigación administrativa de cuatro meses para determinar si Ueno financió de forma indirecta la compra de una cartera de préstamos. El presidente del banco, Juan Manuel Gustale, rechazó que esa financiación haya existido y dijo que la entidad colabora con el proceso.
Gustale y Gómez Abente afirmaron además que Ueno cumple actualmente con los límites regulatorios de crédito a partes vinculadas. Explicaron que hubo un incumplimiento que se subsanó en junio, dentro del plazo concedido por los reguladores. El tema es sensible en cualquier sistema bancario: los préstamos a empresas del mismo grupo económico son una de las fuentes clásicas de riesgo que los supervisores vigilan de cerca.
Depósitos públicos y fusión: el modelo de crecimiento que está en la mira
Uno de los datos más relevantes es el peso del Estado en el fondeo del banco. De acuerdo con las cifras que recoge Bloomberg, los depósitos del gobierno en Ueno crecieron con fuerza desde 2023 y rondan los 5 billones de guaraníes, unos US$869 millones. A fines de junio, eso equivalía al 29% de todos los depósitos de la entidad.
Ueno es hoy el sexto banco del país por volumen de depósitos, tras fusionarse en 2024 con Visión Banco y seguir una estrategia agresiva de captación, incluidos los fondos públicos. Esa concentración explica en parte por qué Fitch y otros observadores prestan atención a la estructura de financiamiento. Una base de depósitos muy dependiente de un solo tipo de cliente puede volverse un factor de vulnerabilidad si cambian las condiciones.
Un cruce de intereses que alimenta la polémica política
El caso tiene también una dimensión institucional. Carlos Carvallo, actual presidente del Banco Central, dirigió Ueno hasta 2023, antes de asumir la conducción de la política monetaria. Gustale, por su parte, trabajó en el BCP y en una entidad estatal de desarrollo antes de llegar al banco. Estos antecedentes llevaron a varios legisladores a pedir al presidente Santiago Peña que solicite la destitución de la cúpula del Banco Central para restablecer la confianza en la institución.
Peña respaldó la supervisión del BCP sobre Ueno. El 9 de octubre sostuvo que abrir una investigación no equivale a una intervención ni a un cierre, y que se trata de un asunto técnico que, mal comunicado, solo genera alarma. También advirtió que el ruido mediático daña la reputación de un sistema bancario que describió como rentable y bien capitalizado.
Lo que está en juego para la imagen financiera de Paraguay
El episodio llega en un mal momento simbólico. En marzo, Ueno colocó bonos por US$350 millones, la mayor emisión corporativa de la historia del país, según destacó Bloomberg. El hito se apoyaba en el ascenso de la deuda soberana paraguaya a grado de inversión por parte de S&P Global Ratings y Moody’s a fines del año pasado.
Por eso, la evolución del caso se sigue más allá de una sola entidad. Un desenlace ordenado, con capital fresco y una investigación que se resuelva con transparencia, reforzaría la credibilidad del mercado local. Una crisis de confianza prolongada, en cambio, podría encarecer el acceso al financiamiento externo para otras empresas paraguayas que aspiren a emitir deuda en el exterior.
Futuro y escenarios probables
El anuncio de capitalización prometido por Ueno será el primer dato concreto a observar: su monto, su origen y el momento en que se comunique. Después vendrán los resultados de la investigación administrativa del Banco Central, que se extiende por cuatro meses desde septiembre, y la reacción de las calificadoras. Las autoridades y los directivos del banco coinciden en que se trata de un proceso técnico. Lo que dirá el mercado, con el precio de los bonos como termómetro, sigue siendo una incógnita.




