Petrobras cerró el tercer trimestre de 2026 con un nuevo récord de producción de petróleo y gas, acompañado por una utilización prácticamente plena de su parque de refinación. El desempeño fortalece la posición de Brasil como principal potencia energética de América Latina y, al mismo tiempo, plantea un desafío económico para la empresa estatal: sostener el abastecimiento interno con precios de combustibles que permanecen por debajo de las referencias internacionales.
La petrolera produjo en el tercer trimestre un promedio de 3,512 millones de barriles equivalentes de petróleo por día, un incremento interanual de 11,7% y de 5,3% frente al segundo trimestre. En los primeros nueve meses del año, el promedio alcanzó 3,359 millones de barriles equivalentes diarios, 13,9% más que en el mismo período de 2025.
El crecimiento combina mayores volúmenes de extracción con una mejora de la eficiencia operativa, la incorporación progresiva de nuevas plataformas y una reducción de las pérdidas asociadas a paradas de mantenimiento. El resultado adquiere especial importancia para Brasil porque la expansión de la producción energética incrementa la capacidad del país para abastecer su mercado interno y, simultáneamente, sostener su presencia exportadora.
El presal se consolida como motor de la expansión petrolera brasileña
El principal soporte del crecimiento continúa siendo el presal, donde Petrobras ha concentrado buena parte de sus inversiones y del desarrollo tecnológico de sus operaciones en aguas profundas.
Durante el tercer trimestre, la producción propia de petróleo, líquidos de gas natural y gas alcanzó un récord de 3,512 millones de barriles equivalentes diarios. En el presal, la producción propia llegó a 2,96 millones de barriles equivalentes diarios, mientras que la producción total operada en esa zona alcanzó 4,46 millones.
Durante el trimestre también entraron en operación 12 nuevos pozos productores, seis en la cuenca de Campos y seis en la cuenca de Santos. La incorporación de estos pozos permitió ampliar la capacidad productiva y aprovechar mejor la infraestructura existente.
Búzios y Mero tienen un papel central en esta dinámica. En Mero, el FPSO Alexandre de Gusmão alcanzó primero su capacidad original de 180.000 barriles diarios y posteriormente llegó a un nuevo máximo de 190.000 barriles diarios. El campo registró una producción promedio conjunta de 760.000 barriles diarios durante el trimestre.
En Búzios, el FPSO Almirante Tamandaré alcanzó en julio una producción mensual récord de 263.000 barriles diarios, manteniéndose como la plataforma de mayor producción del país.
Brasil concentra una parte creciente de la producción regional
La expansión de Petrobras se produce dentro de una tendencia más amplia que ha llevado a Brasil a consolidarse como líder regional en hidrocarburos.
El país aportó 41% de la producción latinoamericana de petróleo en mayo, mientras su participación en el gas llegó al 26%. Entre mayo y agosto, la producción brasileña de petróleo pasó de 4,3 a 4,6 millones de barriles diarios, mientras la extracción de gas aumentó de 206 a 221 millones de metros cúbicos diarios.
El peso del sector también se refleja en el comercio exterior. El petróleo fue el principal producto de exportación de Brasil durante 2025, con un saldo de aproximadamente US$44.000 millones. La producción petrolera alcanzó entonces un récord de 3,77 millones de barriles diarios, mientras cerca de cuatro quintas partes de la producción de petróleo y gas procedieron del presal.
Esto convierte al sector energético en una pieza relevante no solamente para la balanza comercial brasileña, sino también para la generación de divisas y la posición externa de la mayor economía sudamericana.
La refinación opera prácticamente al límite de su capacidad
El otro elemento clave del desempeño de Petrobras está en el segmento de refinación. Durante el tercer trimestre, sus refinerías trabajaron con un factor de utilización de 99%, alcanzando además un récord trimestral de producción de diésel.
La producción total de derivados llegó a 1,873 millones de barriles diarios durante el trimestre, mientras que las ventas internas de derivados alcanzaron 1,854 millones de barriles diarios, el mayor volumen desde el tercer trimestre de 2021 y el mejor resultado considerando el parque de refinación actual.
El incremento de las ventas fue particularmente importante en productos vinculados al transporte y la actividad económica. Las ventas de diésel aumentaron 14,4%, mientras que las de combustible de aviación crecieron 9,9%.
El diésel alcanzó una producción trimestral récord de 769.000 barriles diarios, mientras que en julio se registró un máximo mensual de 792.000 barriles diarios. También se registraron máximos de producción en determinados tipos de gasolina, gas licuado de petróleo y nafta.
La elevada utilización de las refinerías adquiere especial relevancia porque Petrobras está procesando una proporción cada vez mayor de petróleo nacional. Durante los primeros nueve meses del año, el 93% de la carga procesada correspondió a petróleo brasileño y el 72% procedió del presal.
Esto permite reducir la necesidad de importar petróleo para alimentar el parque industrial y aumenta el grado de integración de la cadena energética brasileña.
El aumento de la producción también fortalece las exportaciones
La mayor actividad industrial no se limitó al mercado brasileño. Petrobras registró exportaciones récord de 1,251 millones de barriles diarios de petróleo y derivados durante el tercer trimestre.
La logística también alcanzó nuevos máximos. En julio se embarcaron 37,2 millones de barriles de petróleo para exportación y en agosto se superó esa marca con 37,8 millones de barriles.
El resultado refleja una combinación entre mayor producción, elevada utilización del parque de refinación y una optimización de las operaciones logísticas. La empresa consiguió reducir tiempos de espera y mejorar la utilización de rutas y recursos para acompañar el aumento de los volúmenes producidos.
Desde el punto de vista económico, esta combinación amplía el margen de maniobra de Brasil en un mercado energético internacional caracterizado por una elevada volatilidad. El país puede incrementar el suministro interno y mantener al mismo tiempo una importante capacidad exportadora.
El crecimiento del gas plantea un desafío diferente
El liderazgo brasileño en gas requiere, sin embargo, una lectura más cuidadosa. El aumento de la extracción no significa que todo el gas producido quede inmediatamente disponible para el mercado.
Una parte importante del gas asociado al petróleo es utilizada dentro de los propios yacimientos, principalmente mediante procesos de reinyección destinados a mantener la presión de los reservorios y favorecer la extracción de crudo.
En el caso de Petrobras, la eficiencia en el aprovechamiento del gas también mejoró. El índice de utilización del gas asociado alcanzó 98,3% durante el tercer trimestre, un récord para la compañía.
Búzios, además, superó por primera vez una exportación promedio de gas natural de más de 11 millones de metros cúbicos diarios durante el trimestre. El avance refuerza la importancia creciente del gas producido en el presal para el abastecimiento energético brasileño.
El desafío económico consiste ahora en transformar el crecimiento de la producción en una mayor disponibilidad efectiva para consumidores e industrias, lo que requiere infraestructura suficiente para transportar, procesar y comercializar el recurso.
El precio de los combustibles abre una tensión económica para Petrobras
El fuerte crecimiento productivo ocurre en un momento particularmente complejo para el mercado energético internacional. El precio del Brent se mantiene por encima de los US$110 por barril, mientras Petrobras mantiene sus precios internos de combustibles por debajo de las referencias internacionales.
El precio promedio del diésel de Petrobras a la salida de las refinerías se encontraba 3,76 reales por litro por debajo de la paridad de importación, una diferencia equivalente al 115%. En el caso de la gasolina, el precio se situaba 24% por debajo de los niveles internacionales.
Esta diferencia constituye uno de los principales puntos económicos del escenario actual. Mantener precios internos inferiores a las referencias internacionales puede contribuir a contener el impacto de los combustibles sobre el transporte, la logística y la inflación, pero simultáneamente aumenta la presión sobre los márgenes de la empresa.
Brasil ha recurrido además a subsidios y reducciones tributarias para amortiguar el impacto de los mayores costos energéticos sobre los consumidores. La política permite contener parcialmente la transmisión de los precios internacionales hacia otros sectores de la economía, aunque implica costos que deben ser absorbidos por las cuentas públicas o por la propia estructura económica de Petrobras.
La tensión aumenta cuando el precio internacional del petróleo permanece elevado. Cuanto mayor es la diferencia entre los valores internacionales y los precios internos, mayor es el desafío para mantener una política de combustibles baratos sin deteriorar la capacidad financiera de la principal petrolera brasileña.
Nuevas plataformas apuntan a sostener el crecimiento
El récord de producción no parece ser un fenómeno aislado. Petrobras tiene previsto incorporar nuevas plataformas en Búzios durante 2027, entre ellas las unidades P-80 y P-82, que ya iniciaron su traslado desde Singapur hacia Brasil.
Cada una de estas plataformas tiene capacidad nominal para producir 225.000 barriles diarios y comprimir 12 millones de metros cúbicos de gas natural por día. Ambas forman parte de un conjunto de seis grandes unidades destinadas a ampliar la producción del campo de Búzios.
La llegada de nuevas plataformas proporciona a Petrobras una base productiva mayor para los próximos años y permite anticipar una continuidad de la expansión de la extracción en el presal.
Para Brasil, el efecto económico puede ser significativo. Una mayor producción puede traducirse en más exportaciones, mayores ingresos vinculados al sector energético, mayor generación de divisas y una posición más sólida frente a eventuales interrupciones del suministro internacional.
Petrobras también avanza en combustibles renovables
La expansión de la actividad petrolera convive con una estrategia de diversificación hacia combustibles de menor intensidad de carbono.
Petrobras avanzó durante el trimestre en proyectos destinados a producir combustible sostenible para aviación y diésel renovable. En la refinería de Presidente Bernardes se proyecta una planta dedicada a combustibles renovables con una capacidad de hasta 15.000 barriles diarios.
La refinería de Duque de Caxias, por su parte, obtuvo certificación para producir combustible sostenible de aviación mediante coprocesamiento destinado al mercado internacional.
El movimiento refleja una estrategia de transición que no abandona el petróleo y el gas como principales fuentes de generación de ingresos, pero busca incorporar progresivamente productos vinculados al mercado de combustibles renovables.
La expansión energética refuerza la posición económica de Brasil
El desempeño de Petrobras refleja una transformación estructural de la matriz energética brasileña. El desarrollo del presal, la incorporación de plataformas de gran escala, la mejora de la eficiencia operacional y la elevada utilización de las refinerías han permitido al país incrementar simultáneamente su producción de crudo, gas y derivados.
La posición brasileña adquiere especial relevancia en un contexto internacional de elevada volatilidad energética. El país dispone de una creciente capacidad para producir petróleo, procesarlo internamente, abastecer su mercado doméstico y mantener una importante corriente exportadora.
El desafío ahora consiste en convertir esa ventaja productiva en una ventaja económica sostenible. Petrobras deberá equilibrar el aumento de la inversión y la producción con la necesidad de garantizar combustibles competitivos para el mercado brasileño y preservar los márgenes necesarios para financiar su expansión futura.
El récord del tercer trimestre demuestra que la capacidad productiva brasileña continúa creciendo. Pero la verdadera dimensión económica del avance estará determinada por cuánto de esa producción puede transformarse en exportaciones, ingresos, combustibles competitivos y mayor seguridad energética sin trasladar excesivamente el costo de la política de precios a la empresa o al Estado.




