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Trump pide a Europa tomar el petróleo en Ormuz mientras EE. UU. evita liderar su reapertura

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató este martes una nueva ola de tensión diplomática con sus aliados al exigirles que tomaran por su cuenta el control del estrecho de Ormuz si querían garantizarse el suministro de petróleo, al tiempo que trascendía que la Casa Blanca evalúa poner fin a la ofensiva militar contra Irán sin haber resuelto el bloqueo de esa vía marítima estratégica. El mensaje, publicado en Truth Social con un tono agresivo e inusual incluso para los estándares del mandatario republicano, dejó al descubierto las profundas grietas que atraviesan la relación entre Washington y sus socios europeos tras más de un mes de guerra en Oriente Medio.

Una advertencia dirigida al corazón de la OTAN

Trump mencionó explícitamente al Reino Unido y Francia como gobiernos que se negaron a participar en los ataques coordinados que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán el 28 de febrero. «A todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones debido al estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia: número uno, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra; y número dos, reúnan el valor que les falta, vayan al estrecho y simplemente tómenlo», escribió el mandatario. Acto seguido advirtió que Washington ya no estaría disponible para proteger a aliados que no estuvieron disponibles cuando Estados Unidos los necesitó.

En un segundo mensaje publicado minutos después, Trump cargó específicamente contra el gobierno de Emmanuel Macron por impedir que aeronaves con suministros militares destinados a Israel sobrevolaran territorio francés. La advertencia fue directa: «Francia ha sido muy poco colaborativa. Estados Unidos lo recordará.» El episodio amplió la brecha entre la administración republicana y los grandes socios europeos de la OTAN en el momento más delicado del conflicto.

Un mes de guerra y sin salida clara

El conflicto, que entró este martes en su quinta semana, generó consecuencias que se extienden mucho más allá del teatro bélico. Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz al tráfico comercial general, permitiendo únicamente el paso de embarcaciones aliadas cerca de sus costas, lo que impulsó el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares y situó a la economía global ante la perspectiva de una crisis energética de envergadura. Por ese estrecho transita aproximadamente un quinto de todo el crudo que se comercializa en el mundo.

El diario The Wall Street Journal reveló este martes que Trump habría comunicado a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la campaña militar incluso si el estrecho permanece bloqueado, una postura que implicaría dejar en manos de Irán o de una coalición internacional la resolución de uno de los cuellos de botella energéticos más críticos del planeta. La evaluación interna de la Casa Blanca indica que una operación para forzar militarmente la apertura del estrecho extendería el conflicto entre cuatro y seis semanas adicionales, un horizonte que la administración considera incompatible con sus objetivos políticos y operativos.

Presión diplomática y ultimátum pospuesto

Mientras los bombardeos continúan, Trump sostuvo que Washington se encuentra en «serias conversaciones con un nuevo y más razonable régimen» en Irán. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó en conferencia de prensa que «efectivamente se produjo un cambio de régimen» y llamó a las nuevas autoridades iraníes a mostrar mayor disposición al diálogo. «Si Irán es inteligente, llegará a un acuerdo. Trump no fanfarronea», afirmó Hegseth, quien también amenazó con intensificar la campaña si Teherán no cede.

El secretario de Estado, Marco Rubio, precisó que la ofensiva militar actual concluirá en cuestión de semanas una vez alcanzados los objetivos primarios, pero advirtió que la cuestión del estrecho de Ormuz quedará pendiente y que su resolución dependerá de Irán o de una coalición internacional con participación estadounidense. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró que la reapertura del estrecho no integra los objetivos centrales de la Operación Furia Épica, cuya prioridad declarada es neutralizar la capacidad naval, de misiles y de desarrollo nuclear del régimen. Trump además pospuso hasta el 6 de abril su ultimátum a Teherán para reabrir la vía marítima, abriendo un margen para negociaciones que Irán, por su parte, niega que estén teniendo lugar.

La ofensiva continúa y la presión sobre los mercados se intensifica

En el plano militar, el Ejército de Estados Unidos atacó este martes un gran depósito de municiones en la ciudad de Isfahán con bombas antibúnker, en una operación que pone de relieve la degradación significativa de las defensas aéreas iraníes. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, confirmó que las Fuerzas Armadas comenzaron a ejecutar misiones de bombardeo con aviones B-52 sobre territorio iraní, un hito que habría resultado impensable en las primeras semanas del conflicto. Paralelamente, los Emiratos Árabes Unidos sufrieron uno de los días de mayor intensidad de ataques iraníes desde el inicio de la guerra.

Los efectos sobre los mercados financieros globales se mantienen pronunciados. La interrupción del flujo de crudo y gas natural desde el Golfo Pérsico elevó el costo de los productos básicos en múltiples economías, golpeó los índices bursátiles de todo el mundo y reavivó el fantasma de la inflación en países que ya registraban presiones sobre sus precios internos. El encarecimiento del combustible para aviación, al que Trump hizo referencia directa en su publicación, pesa especialmente sobre las aerolíneas europeas y asiáticas, cuyos costos operativos aumentaron de forma sostenida desde el inicio del bloqueo.

Una estrategia de salida que deja preguntas abiertas

La posibilidad de que Trump cierre la campaña sin resolver el bloqueo del estrecho deja abiertos interrogantes de alto impacto económico y geopolítico. Si Washington delega en sus aliados europeos y del Golfo la tarea de forzar la reapertura, esos países enfrentarán una decisión militar de enorme riesgo sin el respaldo directo de la potencia que inició el conflicto. Si la presión diplomática sobre el nuevo régimen iraní no prospera, el estrecho podría permanecer restringido durante semanas o meses adicionales, con efectos acumulativos sobre la economía mundial que serían difíciles de revertir en el corto plazo.

Trump, que basó buena parte de su narrativa sobre la guerra en la idea de que Estados Unidos estaba ganando y que la operación sería breve y decisiva, enfrenta ahora la presión de mostrar resultados concretos antes de que el costo político y económico del conflicto erosione su respaldo interno. La combinación de un bloqueo energético sin fecha de resolución, aliados ofendidos públicamente y negociaciones en curso con un régimen cuya legitimidad aún no está consolidada configura el escenario más complejo que la administración republicana ha debido gestionar desde el inicio de la ofensiva.

Nestlé confirma el robo de 12 toneladas de chocolate KitKat en Europa en plena temporada de Pascua

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Nestlé confirmó oficialmente la desaparición de 12 toneladas de chocolate KitKat —equivalentes a 413.793 unidades— durante un traslado en territorio europeo. El camión partió desde una fábrica ubicada en el centro de Italia con destino a Polonia, pero nunca llegó a su destino. Ni el vehículo ni la mercancía han sido localizados hasta el momento.

«Podemos confirmar que 12 toneladas de productos KitKat fueron robadas mientras estaban en tránsito entre nuestra fábrica en el centro de Italia y su destino en Polonia», señaló un portavoz de la multinacional suiza. La empresa aclaró que el incidente no representa un riesgo para la seguridad de los consumidores y que el abastecimiento general de sus productos no se ve afectado.

El cargamento correspondía a una nueva línea de KitKat, lo que convierte al robo también en una pérdida de lanzamiento comercial. La compañía no ha especificado el punto exacto donde ocurrió la sustracción ni los detalles del operativo delictivo.

Un robo con potencial impacto en el mercado informal europeo

Uno de los principales alertas emitidos por Nestlé apunta a que la mercancía robada podría ingresar en canales de distribución no autorizados dentro del mercado europeo. Dado el valor comercial del cargamento y la alta demanda de chocolates durante la temporada de Pascua, el riesgo de que los productos terminen en circuitos informales o plataformas digitales sin control es considerable.

Para contrarrestar ese escenario, la empresa habilitó un mecanismo de rastreo basado en los códigos de lote únicos impresos en cada barra. Cualquier persona que escanee uno de esos códigos y obtenga una coincidencia recibirá instrucciones precisas sobre cómo alertar a Nestlé, que luego pondrá las pruebas a disposición de las autoridades competentes.

No obstante, la amplitud del mercado europeo y la facilidad con que productos de alta rotación pueden circular sin despertar sospechas —especialmente en temporada alta— representan un obstáculo real para la recuperación del cargamento.

La temporada de Pascua amplifica el impacto logístico

El robo no ocurre en un momento cualquiera. La temporada de Pascua constituye uno de los picos de mayor demanda para los fabricantes de chocolate en Europa, y cualquier interrupción en la cadena de suministro puede traducirse en faltantes en góndola, retrasos en la reposición de inventarios o incluso variaciones en los precios minoristas.

Aunque la compañía insistió en que el suministro general no está comprometido, la pérdida de más de 400.000 unidades de un producto específico —especialmente uno de lanzamiento reciente— puede generar vacíos puntuales en los mercados donde ese cargamento estaba destinado a llegar.

Para el sector minorista, el efecto más visible podría ser la ausencia temporal de ciertas variedades de KitKat en las próximas semanas, con posibilidades de sustitución por productos alternativos si la mercancía no es recuperada.

La vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales

Más allá del impacto inmediato, el episodio expone una vulnerabilidad estructural que afecta a empresas de todos los tamaños en la industria alimentaria: la fragilidad de las cadenas logísticas en un entorno de distribución transnacional. El trayecto de Italia a Polonia implica cruzar múltiples fronteras, coordinar con distintos operadores de transporte y mantener la trazabilidad de un volumen significativo de mercancía.

En ese contexto, la desaparición sin rastro de un vehículo de carga ilustra las brechas que aún persisten en los sistemas de monitoreo y seguridad del transporte de larga distancia. El robo de cargamentos es, según la propia compañía, «un problema en aumento para empresas de todos los tamaños», lo que sugiere que este caso no es un hecho aislado sino parte de una tendencia que afecta al sector.

La inversión en sistemas de trazabilidad en tiempo real, protocolos de seguridad más estrictos y mecanismos de alerta temprana se vuelve cada vez más urgente para las multinacionales que operan cadenas de distribución de alta escala.

El contexto corporativo de Nestlé

El incidente ocurre en un momento de transición interna para Nestlé. El año pasado, la compañía anunció un plan de recorte de aproximadamente 16.000 puestos de trabajo a nivel global, apoyado en la automatización como herramienta para reducir costos operativos. Philipp Navratil, quien era director ejecutivo en aquel momento, admitió que la empresa necesitaba «cambiar más rápido» para asegurar su posición como líder de la industria.

Con cerca de 277.000 empleados en todo el mundo y un portafolio que incluye marcas como Nescafé y Cheerios además de KitKat, Nestlé opera en un entorno de presión creciente sobre márgenes y eficiencia logística. En ese marco, pérdidas como la registrada en este robo, aunque acotadas en términos relativos al tamaño de la compañía, refuerzan la necesidad de robustecer los sistemas de gestión de riesgos en toda la cadena de valor.

Con un tono que mezcla ironía y preocupación real, la marca recordó su célebre eslogan —»tómate un descanso»— para comentar el hecho: «Siempre animamos a la gente a tomarse un descanso con KitKat, pero parece que los ladrones se tomaron el mensaje demasiado en serio». Detrás de esa ligereza comunicacional, sin embargo, la empresa enfrenta un problema concreto cuya resolución depende en buena medida de la colaboración entre las autoridades locales, los socios logísticos y los propios consumidores.

985.000 paraguayos no alcanzan la canasta básica mientras la pobreza en el área rural cuadruplica a la urbana

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El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó su informe «Principales resultados de Pobreza Monetaria y Distribución de Ingresos 2025», que ofrece una fotografía de avances reales pero también de desequilibrios estructurales que el país aún no ha logrado resolver. Si bien 213.164 personas salieron de la pobreza durante el año pasado, casi un millón de paraguayos sigue sin poder cubrir el costo de una canasta básica de consumo, y la brecha entre el campo y la ciudad permanece como uno de los problemas más urgentes del desarrollo nacional.

La reducción existe, pero el peso sigue siendo considerable

A nivel nacional, la pobreza monetaria total alcanzó una incidencia del 16% en 2025, lo que equivale a 985.000 personas cuyos hogares no generan ingresos suficientes para cubrir una canasta básica. La pobreza extrema, por su parte, afectó al 2,4% de la población, es decir, aproximadamente 146.938 personas que ni siquiera pueden garantizarse una alimentación mínima adecuada.

La caída de 3,6 puntos porcentuales frente al año anterior representa un avance estadístico relevante y supone que más de 200.000 familias mejoraron su situación económica. Sin embargo, el volumen absoluto de personas en condición de pobreza sigue siendo elevado para un país que ha registrado tasas de crecimiento económico positivas en los últimos años, lo que plantea interrogantes sobre la distribución de esos beneficios.

La fractura territorial: el campo concentra la vulnerabilidad

Ningún dato del informe refleja con mayor claridad la desigualdad estructural del Paraguay que la diferencia entre las tasas de pobreza rural y urbana. En las ciudades, la incidencia de la pobreza total se ubicó en 13,6%; en el campo, trepó al 22,1%. La pobreza extrema amplía aún más esa brecha: 1,2% en áreas urbanas frente a 5,5% en zonas rurales, lo que significa que la incidencia extrema en el campo es más de cuatro veces superior a la de las ciudades.

Este desequilibrio no es coyuntural. Responde a factores estructurales bien documentados: mayor número de dependientes por hogar en zonas rurales, menor acceso a empleo formal, ingresos per cápita más reducidos y servicios básicos deficitarios. El campo paraguayo sigue siendo el espacio donde la pobreza se concentra con mayor intensidad y donde los mecanismos de movilidad social operan con menos eficacia.

Sin políticas sociales, los números serían mucho peores

Uno de los hallazgos más importantes del informe tiene que ver con el impacto de los programas de transferencias monetarias. Sin la intervención de iniciativas como Tekoporã, Adultos Mayores y Hambre Cero, la pobreza extrema rural no sería del 5,5% sino del 11,2%, es decir, más del doble. La pobreza total en el campo, actualmente en 22,1%, escalaría al 28,9%.

Estos datos demuestran que las políticas sociales no son un complemento accesorio del modelo económico, sino un amortiguador imprescindible ante la insuficiencia del mercado laboral rural para generar ingresos dignos. Al mismo tiempo, generan una pregunta que el informe no responde directamente: si el crecimiento económico del país no se traduce en empleo productivo para los sectores rurales, ¿qué tan sostenible es la reducción de la pobreza sin esas transferencias?

Concepción encabeza el mapa de la pobreza nacional

El análisis departamental revela que la pobreza no se distribuye de manera uniforme dentro del propio interior del país. Concepción lidera el ranking tanto en pobreza total —con una tasa del 28,7%— como en pobreza extrema, con 6,7%. Le siguen en pobreza total departamentos como Caazapá (25,1%), San Pedro (24,8%), Guairá (24,3%), Paraguarí (23,0%) y Caaguazú (22,9%). En el caso de la pobreza extrema, San Pedro alcanza el 5,8%, Canindeyú el 5,1% y Caazapá el 5,0%.

Esta concentración geográfica de la pobreza en departamentos del norte y centro del país no es nueva, pero su persistencia a lo largo de los años evidencia que los esfuerzos de desarrollo territorial no han logrado revertir dinámicas históricas de exclusión económica.

Los ingresos crecen, pero la lectura requiere matices

El informe también registra una mejora en el ingreso familiar disponible promedio, que pasó de 6.234.000 guaraníes en 2024 a 6.864.000 guaraníes en 2025, un incremento cercano al 10%. En el quintil más pobre, ese crecimiento fue aún más pronunciado: los ingresos pasaron de 1.809.000 a 2.296.000 guaraníes, lo que representa un aumento de aproximadamente 27%.

A primera vista, ese dato es alentador. Sin embargo, cuando se contrasta con una reducción de la pobreza de apenas 3,6 puntos porcentuales, la coherencia entre ambas cifras merece un análisis más cuidadoso. Parte del incremento en los ingresos laborales del quintil más pobre —que pasaron de 1.560.000 a 1.955.000 guaraníes— podría estar reflejando una mayor intensidad del trabajo o dinámicas del empleo informal, más que una mejora estructural en la calidad de los puestos. El ajuste del salario mínimo fue de apenas 4% en el promedio del período 2024-2025, lo que no explica por sí solo ese aumento del 25%.

Las transferencias familiares internas, un soporte que pasa desapercibido

Otro elemento que el informe permite detectar es el papel de las transferencias familiares dentro del país como fuente complementaria de ingreso para los hogares más pobres. En el quintil más bajo, esas transferencias internas alcanzaron 645.000 guaraníes en 2025, por encima de las remesas del exterior, que se ubicaron en 364.000 guaraníes. En los quintiles superiores, la relación se invierte, y las remesas externas adquieren mayor peso.

El comportamiento de las remesas internacionales mostró una expansión más marcada, probablemente impulsada por factores cambiarios en los países de origen, como Estados Unidos, España o Argentina. Este dato introduce un elemento de incertidumbre sobre la sostenibilidad de esos flujos, ya que están sujetos a variables externas que el Paraguay no controla.

Una mejora real que convive con deudas pendientes

El informe del INE describe un país que avanza, aunque de manera desigual y con bases que requieren seguimiento. La reducción de la pobreza es un dato positivo que no debe minimizarse, pero la persistencia de casi un millón de personas bajo la línea de pobreza, la magnitud de la brecha rural-urbana y la dependencia de los sectores más vulnerables respecto de transferencias estatales y familiares configuran un escenario que demanda políticas más ambiciosas.

La fotografía que ofrecen los datos del INE no es la de un país en crisis, pero tampoco la de uno que ha resuelto sus asimetrías estructurales. Es la de un Paraguay que necesita preguntarse si el crecimiento económico está llegando donde más falta hace.

Guerra en Oriente Medio: Trump amenaza con destruir infraestructura iraní mientras el petróleo supera los US$ 100 y los mercados globales entran en pánico

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El conflicto bélico desatado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán ha entrado en su fase más peligrosa e imprevisible. Lejos de ceder, la guerra se intensifica en múltiples frentes simultáneos: militares, diplomáticos y económicos. Donald Trump lanzó este lunes una amenaza explícita contra la infraestructura energética iraní —incluyendo pozos de petróleo, centrales eléctricas, plantas desalinizadoras y la estratégica isla de Kharg— si Teherán no accede a un acuerdo de paz «en breve» y no reabre el estrecho de Ormuz al tráfico comercial internacional. La amenaza, publicada en su plataforma Truth Social, representa la escalada verbal más contundente de Washington desde el inicio del conflicto y ha sumergido a los mercados globales en una espiral de volatilidad sin precedentes.

Irán rechaza la hoja de ruta estadounidense y escala su respuesta militar

A pesar de que Trump aseguró el domingo —a bordo del Air Force One— que Irán había cedido en «la mayoría» de los 15 puntos del plan de paz propuesto por su administración y transmitido a través de intermediarios pakistaníes, la realidad diplomática presenta un cuadro radicalmente distinto. Teherán rechazó públicamente esa lista de condiciones, calificándola de «poco realistas, ilógicas y excesivas», y respondió con cinco exigencias propias, entre ellas el mantenimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, vía marítima por la que transita aproximadamente el 25% del crudo transportado por mar a nivel global.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, fue contundente en rueda de prensa: «Nuestra postura es clara. Estamos sufriendo una agresión militar. Por lo tanto, todos nuestros esfuerzos y fuerzas se centran en defendernos». Al mismo tiempo, el Parlamento iraní estudia una posible retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear, lo que agravaría aún más las tensiones con Washington, que citó precisamente la amenaza nuclear iraní como una de las razones del ataque inicial del 28 de febrero.

En el plano estrictamente militar, este lunes Irán y Israel se bombardearon mutuamente. El ejército israelí informó haber interceptado dos drones provenientes de Yemen —lanzados por los hutíes en su primera intervención directa desde el inicio del conflicto— y ejecutó ataques con misiles contra infraestructura militar en Teherán y contra posiciones de Hezbolá en Beirut, dejando una nube de humo negro sobre la capital libanesa. La milicia libanesa también lanzó cohetes contra Israel el mismo lunes.

La doble carta de Trump: diplomacia y despliegue militar simultáneos

La estrategia de Washington resulta deliberadamente ambigua. Por un lado, Trump reivindica avances en las negociaciones y describe a los nuevos líderes iraníes —tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei el primer día del conflicto, sustituido por su hijo Mojtaba— como «muy razonables». Por otro, ordena el despliegue de miles de soldados adicionales en la región, incluyendo un buque de asalto anfibio con aproximadamente 3.500 marines llegado el viernes pasado, así como unidades de la 82ª División Aerotransportada. El mandatario aclaró el domingo que las negociaciones no excluyen nuevas acciones militares: «Nunca se sabe con Irán, porque negociamos con ellos y luego siempre tenemos que hacerlos explotar».

La amenaza más perturbadora para los mercados llegó de una entrevista con el Financial Times publicada el domingo, en la que Trump evaluó la posibilidad de «tomar el petróleo de Irán» y planteó la captura de la isla de Kharg —principal terminal de exportación de crudo iraní y sede de una base naval— como una opción concreta, comparando dicha eventual ocupación con la presencia estadounidense en la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro en enero. Aunque el mandatario reconoció que esa operación «significaría que tendríamos que estar allí un tiempo», la sola declaración bastó para catapultar los precios del crudo a niveles no vistos en casi dos décadas.

La respuesta iraní a este escenario fue inmediata: el canciller Abbas Araghchi advirtió que su país atacaría instalaciones de empresas estadounidenses en la región si Washington golpea la infraestructura energética iraní. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Qalibaf, fue aún más directo, afirmando que sus fuerzas aguardan la llegada de soldados estadounidenses «sobre el terreno para atacarlos y castigar de una vez por todas a sus aliados regionales».

El petróleo supera los US$ 100 y los mercados financieros se desploman

Las consecuencias económicas del conflicto ya son de magnitud histórica. El barril de petróleo Brent, referencia del mercado londinense, cotiza en torno a los US$ 117, mientras que el WTI ha superado holgadamente los US$ 100. En términos acumulados, el crudo ha escalado cerca de un 60% solo en el transcurso del mes de marzo, impulsado por las interrupciones en el suministro global derivadas del bloqueo iraní al estrecho de Ormuz. Analistas de PVM Energy advierten que, si Estados Unidos concreta una invasión terrestre o si Irán intensifica sus ataques a la infraestructura energética del Golfo, la posibilidad de ver el barril en US$ 200 dejaría de ser un escenario teórico para convertirse en una amenaza inminente con capacidad de hundir a la economía global en una crisis sin precedentes.

El nerviosismo se trasladó con rapidez a los mercados financieros internacionales. Las bolsas de Asia registraron caídas de entre el 1% y el 3% este lunes, mientras que en Europa la tendencia fue mixta tras una semana de retrocesos constantes. El factor detonante del pánico bursátil fue la vulnerabilidad de la infraestructura energética: se reportaron ataques con misiles iraníes contra una refinería en la ciudad israelí de Haifa, generando columnas de humo negro visibles a kilómetros de distancia.

Irán extendió además su ofensiva hacia objetivos civiles y estratégicos en el entorno del Golfo. Según informes de la agencia AFP, fuerzas iraníes atacaron una planta de desalinización de agua en Kuwait, en represalia por incursiones que dejaron a oscuras amplios sectores de la capital iraní. Arabia Saudita, por su parte, confirmó la interceptación de cinco misiles balísticos, consolidando un escenario de guerra regional de plena escala.

El aluminio se dispara un 6% y los metales industriales acusan el impacto

El conflicto no se circunscribe a los mercados energéticos. El mercado de metales industriales sufrió un fuerte golpe este lunes tras la ofensiva de la Guardia Revolucionaria de Irán contra infraestructura en Baréin y los Emiratos Árabes Unidos. Los ataques, ejecutados con drones y misiles contra plantas que Teherán vincula al aparato militar estadounidense, provocaron que el precio del aluminio se disparara un 6% en las primeras operaciones de la Bolsa de Metales de Londres. Aunque la tendencia se moderó parcialmente, el metal —esencial para las industrias automotriz y tecnológica— se estabilizó con un alza del 4,2%, cotizando en torno a los US$ 3.435 por tonelada.

Analistas de Swissquote Bank señalan que la expansión del conflicto ha colocado al crudo y al aluminio bajo una presión extrema, dado que Oriente Medio se consolidó como proveedor estratégico para las potencias occidentales tras las sanciones impuestas al aluminio ruso como consecuencia de la guerra en Ucrania. Expertos del banco ANZ advierten que la región es actualmente un nodo logístico crucial para la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, y que cualquier interrupción adicional en las entregas no solo restringirá la oferta física del material, sino que ejercerá una presión alcista sostenida sobre los precios y las primas del aluminio a escala internacional.

Gobiernos aplican planes de emergencia; el G7 convoca reunión de urgencia

La magnitud del impacto económico obligó a varios gobiernos a activar medidas de contingencia para proteger a sus poblaciones. Noruega y Australia anunciaron recortes temporales en los impuestos a la gasolina y el diésel. Bangladesh ordenó a sus empleados públicos apagar luces y limitar el uso de aire acondicionado para hacer frente a la crisis energética. En Corea del Sur, la escasez anticipada desató una compra masiva de bolsas de residuos plásticos —derivados del petróleo— en Seúl, lo que obligó al Ministerio de Energía a intervenir para calmar a la población.

En el plano multilateral, el ministro de Finanzas de Francia, Roland Lescure, confirmó que los miembros del G7 mantendrán reuniones de urgencia este lunes, con la participación de jefes de bancos centrales y organismos internacionales, con el objetivo de evaluar las consecuencias macroeconómicas del conflicto y coordinar una respuesta común ante un escenario que los inversores ya califican como de «triple choque».

Esfuerzos diplomáticos en Islamabad, con escasos resultados concretos

En paralelo al fragor militar, se mantiene abierto un frágil canal diplomático en Islamabad. Los cancilleres de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita se reunieron desde el domingo para explorar vías de salida al conflicto. El canciller pakistaní Ishaq Dar declaró que Pakistán está dispuesto a mediar y a acoger conversaciones «sustantivas» entre Washington y Teherán, señalando que ambas partes han expresado confianza en su país como sede de futuras negociaciones. Sin embargo, un funcionario de seguridad pakistaní reconoció que, en este momento, conversaciones directas entre Washington y Teherán esta semana parecen «poco probables».

El conflicto, entretanto, continúa expandiéndose más allá de las fronteras iraníes. En Líbano, los ataques israelíes han causado 1.238 muertos desde el 2 de marzo, entre ellos 124 niños. La misión de la ONU en el país, UNIFIL, confirmó además este lunes la muerte de un casco azul indonesio tras el impacto de un proyectil en una de sus posiciones en el sur del territorio libanés.

Con el estrecho de Ormuz aún bloqueado —aunque Trump afirmó que Irán permitirá el paso de 20 buques petroleros sin precisar los términos del acuerdo—, los mercados energéticos y de materias primas permanecen en vilo, y las proyecciones de crecimiento global para el resto del año han quedado supeditadas al desenlace de un conflicto que, lejos de encontrar una salida, acumula nuevas capas de complejidad con cada jornada que pasa.

La industria automotriz argentina acumula siete meses de caída productiva, despidos y una carga fiscal que frena sus exportaciones

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El mercado argentino de automóviles 0 km registró un crecimiento de 47% en 2025, pasando de 227.800 unidades vendidas en 2024 a 244.800 el año siguiente. Un dato que, a primera vista, podría leerse como señal de recuperación sectorial. Sin embargo, ese mismo período fue testigo de un incremento del 97% en las importaciones, lo que dejó al descubierto una realidad más incómoda: la industria local apenas creció un 7,4% en ese lapso. El mercado se expandió, pero la producción nacional quedó rezagada.

El desequilibrio entre la demanda de unidades y la capacidad de la manufactura doméstica para satisfacerla es solo uno de los frentes que enfrenta el sector. El otro, igualmente preocupante, es el de las exportaciones, que llevan ocho meses consecutivos de números rojos interanuales. El primer bimestre de 2026 cerró con una caída del 23,4% respecto al mismo período del año anterior. Así, las fábricas argentinas no solo perdieron terreno en el mercado interno frente a los vehículos importados, sino que también vienen perdiendo posiciones en sus mercados externos, en particular en Brasil.

Stellantis, Toyota y una industria que ajusta hacia abajo

El cierre de uno de los dos turnos de producción en la planta de Peugeot en el Palomar, perteneciente al grupo Stellantis, sintetiza de manera concreta la situación que atraviesa el sector. A partir de mayo, la operación se reducirá y la empresa iniciará un programa de retiros voluntarios para adecuar su estructura al nuevo nivel de demanda, especialmente en los mercados de exportación. El proceso no fue abrupto: comenzó con un mes completo de vacaciones en diciembre —el doble del habitual— y continuó con tres paradas entre febrero y marzo que sumaron 13 jornadas perdidas. La marca retrocedió un 28% en ventas en los dos primeros meses del año, la mayor caída del segmento en ese período.

Toyota, por su parte, se encamina a eliminar el tercer turno de producción que había incorporado en su planta de Zárate desde enero de 2023, cuando la operación funcionaba las 24 horas de lunes a viernes. La empresa comenzó a comunicar a sus operarios una nueva ola de 500 despidos, que se suma a las sucesivas etapas de retiros voluntarios y reducciones de personal que acompañaron la implementación del modelo económico de la actual administración. Paralelamente, Toyota avanza en un proceso de robotización de su línea de producción para adaptarla a nuevas exigencias tecnológicas y mantener un ritmo estimado de alrededor de 180.000 unidades anuales.

Los datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) confirman la tendencia: la producción del sector acumuló siete meses consecutivos de retroceso interanual, con una caída del 30,1% en el último mes disponible respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las exportaciones cayeron un 28,9% en la misma comparación. El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) ya alertó sobre el riesgo para el empleo y la sostenibilidad de la cadena de autopartes.

Las que crecen, pero no en las mismas condiciones

No todas las marcas atraviesan el mismo ciclo. Ford registró un crecimiento del 31% en el bimestre, y Chevrolet, del 27%. Sin embargo, los fundamentos de esas alzas difieren sustancialmente del resto. Ford introdujo el Territory, un modelo nuevo que lidera las ventas del mercado y que se importa desde China. Chevrolet, en tanto, recupera cuota de mercado que había perdido por las restricciones a la importación de 2023. El caso de Nissan es ilustrativo: también creció un 16% en el bimestre, incluso después de haber cesado su producción local de vehículos. Son alzas que no generan valor agregado industrial en el país.

El resto del cuadro resulta más austero. Toyota tuvo una baja de ventas del 24,5%, Renault del 23,8%, Citroën del 19%, Volkswagen del 18% y Fiat del 12%.

El problema de fondo es Brasil y la competencia china

El mercado de exportaciones argentino depende de manera determinante de Brasil. Y el mercado brasileño está cambiando su lógica de compra: los consumidores encuentran condiciones más favorables para adquirir vehículos chinos —tanto en términos tecnológicos como de precio— que para optar por los automóviles fabricados en Argentina. China es el líder mundial indiscutido en electrificación vehicular y subsidia activamente sus exportaciones automotrices. Argentina, en contraste, aplica al precio de venta exterior una carga impositiva total que, entre todos sus componentes, llega al 16% antes de descuentos.

Este diferencial de competitividad explica en buena medida por qué las marcas que logran mantener o aumentar sus volúmenes exportados —Toyota, Ford y Mercedes-Benz— lo hacen en vehículos comerciales livianos: pick-ups, furgones y vans. Ese segmento conserva demanda en Brasil y en otros países de América Latina. Los automóviles de pasajeros y los SUV, que son precisamente los vehículos que Brasil está dejando de comprarle a la Argentina, quedan fuera de ese flujo.

La respuesta estratégica del sector es clara: concentrarse en los vehículos comerciales que sí tienen salida. Stellantis ya produce las pick-ups Fiat Titano y Ram Dakota en Córdoba. Renault anunció que fabricará este año la Niágara Concept en Santa Isabel. Volkswagen retiró el Taos de producción para concentrar toda la capacidad en la nueva generación de la pick-up Amarok. Y Prestige Auto amplió su operación con la expectativa de volver a exportar Mercedes-Benz Sprinter a Estados Unidos durante este año. Ninguna de estas iniciativas incluye autos de pasajeros ni SUV.

Una carga fiscal que erosiona cada unidad exportada

El pedido formal del sector para reducir la carga fiscal sobre las exportaciones lleva tiempo en discusión y parece acercarse a una resolución. El gobierno nacional evalúa la eliminación gradual del arancel de exportación vigente, cuya alícuota nominal es del 4,5%, pero cuyo peso real varía entre el 2% y el 2,5%, dado que se aplica únicamente sobre los componentes de integración nacional y no sobre las partes importadas. Así, un vehículo con un 30% de contenido nacional tributa apenas un 1,3% efectivo, mientras que uno con el 70% de integración local soporta un 3,1%.

Sin embargo, el componente más pesado de la carga no proviene de los aranceles nacionales, sino de los impuestos subnacionales. Según datos presentados por Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina y Ford Sudamérica, al equipo económico nacional en enero pasado, los tributos provinciales y municipales —básicamente Ingresos Brutos (7%) y tasas municipales (3%)— suman un 10% adicional al costo de cada unidad exportada. En total, la carga llega al 16%, que se reduce al 12% de impacto efectivo gracias a dos mecanismos de compensación: la Ley de Promoción de la Industria Automotriz, que devuelve el 2% correspondiente a la retención pero únicamente para los modelos nuevos incorporados a partir de 2023, y un sistema de reintegros que devuelve otro 2%, aunque con plazos de pago tan extendidos que, en la práctica, el sector señala que el beneficio «casi se licúa» antes de materializarse.

Un sector en reconversión forzada

La industria automotriz argentina se encuentra en una etapa de reconversión acelerada por las circunstancias: migración hacia los vehículos comerciales, ajuste del empleo, robotización de líneas y presión creciente para que el Estado reduzca una carga impositiva que deteriora la competitividad exportadora. Las decisiones de Stellantis y Toyota no son casos aislados: son síntomas de un modelo productivo que necesita redefinir su inserción tanto en el mercado local —donde la importación avanza sin pausa— como en el regional, donde China gana terreno de forma sostenida. La respuesta del sector privado ya está en marcha. La del sector público, todavía en evaluación.

Tras la reducción de la pobreza, 985.000 paraguayos aún no cubren la canasta básica y 147.000 sobreviven con G. 13.000 al día

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El INE registró una caída de 3,6 puntos porcentuales respecto a 2024, con 213.000 personas que dejaron la pobreza; los programas sociales Tekoporã, Adultos Mayores y Hambre Cero evitaron que otras 239.000 cayeran bajo esa línea

El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó este viernes los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) correspondientes al período 2022-2025, con datos que combinan avances estadísticos concretos y una realidad social que sigue siendo estructuralmente preocupante. La pobreza monetaria total en Paraguay descendió al 16,0% de la población en 2025, frente al 19,6% registrado en 2024, lo que representa una reducción de 3,6 puntos porcentuales y equivale a unas 213.000 personas que dejaron esa condición en el último año. Sin embargo, detrás del indicador porcentual persiste una masa humana de 985.000 personas —equivalente a tres estadios llenos de Cerro Porteño— cuyos ingresos diarios no alcanzan para cubrir una canasta básica de consumo.

Casi un millón de pobres: la magnitud detrás del porcentaje

La cifra absoluta pone en perspectiva el alcance real del problema. En términos concretos, las 985.126 personas en situación de pobreza monetaria total en 2025 viven en hogares cuyo ingreso per cápita es inferior al costo de la canasta básica de consumo, fijada en G. 933.108 mensuales por persona en el área urbana, es decir, G. 31.104 diarios. En el área rural, ese umbral cae a G. 681.839 mensuales, equivalente a G. 22.728 por día.

La distribución geográfica de la pobreza refleja una brecha urbano-rural marcada. En las ciudades, la tasa se ubica en 13,6%, con unas 597.000 personas afectadas. En el campo, el indicador casi se duplica al llegar al 22,1%, con cerca de 388.000 personas en esa situación. La reducción interanual fue significativa en ambos territorios: en zonas urbanas la tasa bajó de 16,9% a 13,6%, y en rurales de 26,3% a 22,1%.

Pobreza extrema: 147.000 personas sobreviven con menos de G. 13.000 al día

El segmento más vulnerable de la población registra también una mejora, aunque la situación de fondo continúa siendo severa. La pobreza extrema —definida por ingresos inferiores al costo de la canasta básica de alimentos— afectó al 2,4% de la población en 2025, bajando desde el 3,7% de 2024. En términos absolutos, esto representa aproximadamente 146.938 personas, de las cuales unas 51.000 residen en zonas urbanas y cerca de 96.000 en áreas rurales.

Las líneas de pobreza extrema ilustran la precariedad extrema de este segmento: en el área urbana, el umbral se fijó en G. 412.618 mensuales por persona, es decir, G. 13.754 diarios; en el área rural, en G. 376.816 mensuales, equivalente a G. 12.561 por día. La reducción de 1,3 puntos porcentuales a nivel nacional fue especialmente pronunciada en el campo, donde la pobreza extrema cayó de 8,2% a 5,5%.

Los programas sociales, factor decisivo en la contención de la pobreza

Uno de los elementos más reveladores del informe del INE es la cuantificación del impacto de las transferencias monetarias del Estado. Según los datos presentados por el director del INE, Iván Ojeda, los programas Tekoporã, Adultos Mayores y Hambre Cero actuaron como un dique frente a una pobreza que, de otro modo, habría sido significativamente mayor.

El ejercicio contrafactual elaborado por el INE es contundente: sin esas transferencias, la pobreza total en 2025 habría alcanzado el 19,9% en lugar del 16,0%, y la pobreza extrema el 4,8% en lugar del 2,4%. En términos de personas, las políticas sociales evitaron que unas 239.000 personas cayeran en pobreza total y que cerca de 150.000 lo hicieran en pobreza extrema. Este dato sitúa los programas sociales no como complemento marginal de la política económica, sino como componente estructural del indicador.

El INE también señaló que la mejora en los ingresos laborales y no laborales de los hogares de menores recursos —que crecieron por encima del incremento en los precios de las canastas básicas— contribuyó igualmente a la reducción observada.

Ajuste metodológico: nueva serie estadística basada en el Censo 2022

El INE acompañó la presentación de los datos con una aclaración metodológica relevante. Los resultados publicados corresponden a una nueva serie estadística que incorpora dos ajustes técnicos orientados a una mayor precisión en la medición.

El primero refiere a los factores de ponderación: las proyecciones de población revisadas en 2025, basadas en los datos del Censo 2022, permitieron recalibrar los ponderadores de la muestra de la EPHC para el período 2022-2025. El segundo ajuste tiene que ver con la valorización del almuerzo escolar, que incorporó el aporte energético de los 35 platos del menú escolar utilizando los precios de la Canasta Básica de Alimentos como referencia. Este último ajuste contó con la participación del Comité Técnico Interinstitucional de Pobreza, que acompaña al INE desde 2009.

El organismo estadístico precisó que estos cambios metodológicos no alteran la tendencia descendente registrada a lo largo del período analizado, sino que apuntan a mejorar la calidad de la medición de cara a futuras publicaciones.

Una mejora pero con margen de lectura crítica

La reducción de 213.000 personas en situación de pobreza en un solo año es un avance estadístico que el Gobierno celebró como resultado de su gestión. No obstante, la lectura de los datos exige matices. Que casi un millón de paraguayos aún no pueda cubrir su canasta básica de consumo —y que 147.000 de ellos sobrevivan con ingresos diarios de menos de G. 13.000— revela que la pobreza sigue siendo un fenómeno de escala considerable en el país.

A ello se suma que la dependencia de los programas sociales para sostener el indicador es muy alta: sin Tekoporã, Adultos Mayores y Hambre Cero, la tasa de pobreza total prácticamente retornaría a los niveles del año anterior. Esto plantea una pregunta estructural sobre la sostenibilidad del descenso en ausencia de transferencias directas del Estado, y sobre el peso real que tienen la generación de empleo de calidad y el crecimiento de los ingresos autónomos de los hogares más vulnerables en la mejora registrada.

Guerra en múltiples frentes le costó a Israel el 8,6% de su PIB en dos años y agrava su trayectoria fiscal con nuevos compromisos de US$13.000 millones

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El Banco de Israel publicó su informe anual 2025 con una conclusión que sintetiza dos años de economía de guerra: el país perdió el equivalente al 8,6% de su producto interior bruto anual —177.000 millones de shekels, unos US$57.000 millones— durante el período transcurrido entre 2023 y 2025. La cifra, que abarca las operaciones militares en Gaza y el Líbano pero excluye la guerra actual contra Irán, convierte a este ciclo bélico en el de mayor costo económico en la historia moderna del Estado israelí.

Una economía sometida a restricciones de oferta estructurales

El impacto no fue únicamente financiero en el sentido contable. El PIB creció apenas un 0,9% en 2024 frente a 2023, mientras que la producción empresarial se contrajo un 0,8%. El presupuesto de defensa de 2024 se expandió hasta el 7% del PIB, una de las tasas más elevadas a nivel global, generando un déficit fiscal pronunciado y una deuda pública en escalada acelerada.

El mecanismo de transmisión fue múltiple. La movilización masiva de reservistas retiró fuerza laboral calificada del sector tecnológico, motor histórico de la economía israelí. La prohibición de ingreso a trabajadores palestinos, que representaban una porción sustancial de la mano de obra en construcción y agricultura, agravó el cuadro. La reducción de esas restricciones de oferta fue gradual a lo largo del año, condicionada por la ausencia prolongada de reservistas y residentes de zonas de conflicto de sus puestos de trabajo habituales. Desde el inicio de la guerra, el consumo del gobierno se convirtió en prácticamente el único motor relevante del crecimiento, mientras que la inversión y las exportaciones cayeron en 2023 y 2024, contrastando con la expansión sostenida que habían registrado en la década previa.

El déficit y la deuda como legado fiscal de largo plazo

El gobernador del Banco Central, Amir Yaron, fue directo al valorar las perspectivas: «Antes del actual conflicto asumimos una tasa de crecimiento del 5,2% y un objetivo de déficit del 3,9% para este año, que se suponía estabilizarían nuestra relación deuda/PIB. Con un objetivo de déficit más alto y una probable revisión a la baja de la previsión de crecimiento, la relación deuda/PIB aumentará».

El déficit presupuestario se disparó hasta el 6,8% del PIB en 2024, el nivel más alto desde la pandemia, y se proyecta que la ratio deuda/PIB pase de alrededor del 60% antes de la guerra a casi el 70%. Para contener ese deterioro, el gobierno introdujo medidas de austeridad que incluyeron recortes del 3% en todos los ministerios y un aumento del IVA del 17% al 18%. Las agencias de calificación respondieron en consecuencia: Moody’s rebajó la nota crediticia de Israel de A1 a A2, y posteriormente a Baa1; Fitch también degradó su calificación de «A» a «A-», ambas con perspectiva negativa.

La guerra con Irán suma presión adicional al presupuesto de 2026

El informe del Banco de Israel no contempla aún los efectos del conflicto abierto con Irán, que ya supera las cuatro semanas al momento de su publicación. Israel ha mantenido ataques aéreos diarios sobre territorio iraní mientras absorbe represalias. El gabinete aprobó este mes un presupuesto estatal revisado para 2026 que añade US$13.000 millones para cubrir los gastos de esa guerra.

El propio informe registra que la guerra de 12 días sostenida con Irán en junio supuso una pérdida de producción del 0,3% del PIB. Ese breve intercambio de misiles fue suficiente para que los analistas redujeran sus perspectivas de crecimiento para 2025 en 0,4 puntos porcentuales, con efectos que se sintieron en todos los sectores. También provocó el cierre temporal de dos de los tres campos de gas del país y detuvo las exportaciones de hidrocarburos.

Exportaciones resentidas por el posicionamiento político europeo

Uno de los hallazgos más singulares del informe es la identificación de un patrón comercial con connotaciones geopolíticas. Los investigadores del Banco de Israel estimaron que las exportaciones israelíes a ocho miembros de la Unión Europea considerados más críticos con la conducta de Israel cayeron en US$1.000 millones en 2024 y en US$1.500 millones en 2025, mientras que el comercio con otros socios aumentó. El banco central advirtió expresamente que «este patrón puede indicar que las posiciones políticas están influyendo en los volúmenes de exportación a estos países», una señal de que el aislamiento diplomático comienza a traducirse en variables económicas concretas.

El sector tecnológico, bajo presión

El sector tecnológico, históricamente el activo diferencial de la economía israelí, comenzó a mostrar fisuras: la producción hi-tech se estancó, el pool de personal de investigación y desarrollo se contrajo, la formación de startups y el crecimiento del empleo tecnológico cayeron por debajo de los niveles de la última década, y la captación de capital de riesgo entró en declive. Las inversiones en nuevas empresas israelíes se concentraron en ciberseguridad y software empresarial, lo que reduce la diversificación del sector y lo expone a eventuales cambios en esos nichos específicos.

Una recuperación condicionada a la duración del conflicto

Incluso en el período posterior al alto el fuego de octubre de 2025 con Hamás, la producción se mantenía por debajo del nivel previo a la guerra, y dado el crecimiento poblacional de alrededor del 2% anual, el PIB per cápita seguía siendo inferior al registrado antes del inicio del conflicto.

El costo acumulado de la guerra de Gaza transformó la arquitectura fiscal de Israel de manera que difícilmente podrá revertirse en el corto plazo. El presupuesto de defensa absorbió recursos que históricamente se destinaban a educación, infraestructura y capital humano. La reintegración de reservistas al mercado laboral, la reconstrucción de zonas fronterizas y la compensación al sector privado prolongarán el impacto de estos US$57.000 millones durante años. A eso se suma ahora la factura abierta de la guerra con Irán, cuya magnitud final aún no puede cuantificarse. El reto del gobierno de Netanyahu es sostener la credibilidad fiscal que permitió a Israel construir una de las economías más dinámicas de la OCDE en las dos décadas previas, mientras financia simultáneamente un estado de conflicto que muestra pocas señales de cierre definitivo.

La BVA consolida su plataforma Nasdaq y concentra cinco colocaciones de bonos corporativos y soberanos

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La Bolsa de Valores de Asunción (BVA) atraviesa una semana de actividad en dos frentes: la consolidación de su plataforma tecnológica con Nasdaq y el inicio de colocaciones de bonos corporativos y soberanos por parte de cinco emisores del mercado local, con instrumentos denominados tanto en guaraníes como en dólares.

La BVA en la sede de Nasdaq

Desde enero de 2026 opera oficialmente la nueva plataforma de negociación desarrollada por Nasdaq, empresa líder global en tecnología de mercados financieros. El sistema fue adoptado con el objetivo de alinear las operaciones de la BVA con estándares internacionales en materia de eficiencia, seguridad y escalabilidad.

El 23 de marzo, cuatro representantes de la institución viajaron a Nueva York para una visita formal a la sede de Nasdaq, donde se realizó el acto fotográfico institucional que marca este avance. Desde la BVA señalaron que la plataforma ha tenido una recepción positiva entre los participantes del mercado y ha acompañado el crecimiento de los volúmenes operados desde su puesta en funcionamiento.

AFD coloca bonos ODS a seis años por G. 140.000 millones

La emisión de mayor volumen en el período corresponde a la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), entidad estatal con calificación AAApy. El 24 de marzo inició la colocación de la Serie 2 del Programa de Emisión Global de Bonos ODS denominado AFD.G22, por un monto de G. 140.000 millones, a una tasa de 7,70% anual, con pago trimestral de intereses y capital al vencimiento. El plazo es de seis años, con fecha de vencimiento el 24 de marzo de 2032. La colocación se realiza mediante subasta holandesa o precio único, con una ventana horaria de 11:00 a 11:30, a través de la Bolsa de Valores y Productos de Asunción S.A.

Rieder & Cía lanza diez series en dólares con plazos escalonados

También el 24 de marzo, Rieder & Cía S.A.C.I. inició la colocación de las Series 1 a 10 del Programa de Emisión Global de Bonos USD5, con calificación BBB+py Estable. Cada serie tiene un monto de USD 500.000, sumando un total de USD 5.000.000. Las tasas de interés van de 8,25% en la Serie 1, con vencimiento el 23 de abril de 2029, hasta 8,90% en las Series 9 y 10, con vencimiento el 23 de marzo de 2031. Los plazos se escalonan entre 1.126 y 1.825 días. En todos los casos el capital se paga al vencimiento y los intereses de forma trimestral. El agente colocador es Cadiem Casa de Bolsa S.A.

Biedermann Publicidad emite G. 2.000 millones a 13,75%

El 25 de marzo, Biedermann Publicidad S.A.E. lanzó la Serie 5 del Programa de Emisión Global de Bonos G4, con calificación BBB-py Estable. El monto asciende a G. 2.000 millones, con una tasa de interés de 13,75% anual, pago trimestral de intereses y capital al vencimiento en el plazo de 1.521 días, el 24 de mayo de 2030. El código ISIN asignado es PYBIE05F0000. El intermediario colocador es Valores Casa de Bolsa S.A. y casas de bolsa habilitadas por la Superintendencia de Valores.

Eladia S.A. coloca USD 500.000 a tres años

En la misma jornada del 25 de marzo, Eladia S.A. inició la colocación de la Serie 2 del Programa de Emisión Global de Bonos USD2. La emisión es por USD 500.000 a una tasa de 7,75% anual, con pago trimestral de intereses y capital al vencimiento el 25 de marzo de 2029, en un plazo de 1.096 días. La calificación es BBBpy Estable, asignada por Feller Rate Clasificadora de Riesgo Ltda. El agente organizador y colocador es Sudameris Securities Casa de Bolsa S.A.

Proberis S.A.E. coloca G. 1.500 millones a 13,25%

El 26 de marzo, Proberis S.A.E. abrió la colocación de la Serie 6 del Programa de Emisión Global de Bonos G2, con calificación BBB-py Estable. El monto es de G. 1.500 millones, a una tasa de 13,25% anual, con intereses pagaderos trimestralmente y capital al vencimiento el 25 de septiembre de 2029, en un plazo de 1.279 días. El código ISIN es PYPBE06F0000. El agente organizador y colocador es Valores Casa de Bolsa S.A.

Brasil lanza un paquete de crédito de 2.900 millones de dólares para proteger empresas y sectores estratégicos ante la inestabilidad geopolítica global

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El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció la firma de una medida provisional que habilita una nueva línea de crédito de 15.000 millones de reales, equivalentes a unos 2.900 millones de dólares, destinada a empresas brasileñas afectadas por la inestabilidad geopolítica internacional. La iniciativa, que será intermediada por el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES), amplía el alcance del programa Brasil Soberano e incorpora a sectores que van desde la industria siderúrgica y automotriz hasta el agropecuario, en un contexto donde la guerra en Oriente Medio y los conflictos comerciales con Estados Unidos continúan presionando la economía brasileña.

Una respuesta estructurada ante múltiples frentes de presión

La medida provisional firmada por Lula representa una segunda fase del programa Brasil Soberano, creado en 2025 como respuesta a la política arancelaria implementada por la administración de Donald Trump, que impuso un arancel del 50% a las exportaciones brasileñas hacia el mercado estadounidense. En aquella oportunidad, el esquema de financiamiento aprobó más de 16.000 millones de reales en crédito para las empresas más perjudicadas por ese llamado «tarifazo» unilateral, según declaraciones de Aloizio Mercadante, presidente del BNDES.

Ahora, el programa se adapta a un escenario más complejo: la guerra en Oriente Medio no solo agravó las tensiones en los mercados energéticos globales, sino que también interrumpió cadenas de suministro de fertilizantes e impactó en los costos de los fletes y los combustibles. Ante ese panorama, el gobierno busca extender el alcance del financiamiento a sectores que aún sufren presiones arancelarias —como el siderúrgico, metalúrgico, automotriz y de autopartes— y también a rubros sensibles para la balanza comercial, entre ellos el farmacéutico, el de maquinaria y equipos, y el electrónico.

Fertilizantes, cadena agroindustrial y vulnerabilidad estructural

Uno de los ejes más críticos de esta nueva fase del programa es el impacto sobre el sector agropecuario. Brasil depende en gran medida de las importaciones de fertilizantes para abastecer su producción agrícola, que incluye cultivos de alto valor exportador como soja, maíz, algodón y trigo. Las interrupciones en las rutas de suministro causadas por los conflictos internacionales elevaron los costos de estos insumos y generaron incertidumbre sobre la próxima campaña agrícola.

El paquete de financiamiento apunta justamente a que parte de los recursos se destinen a ampliar la producción local de insumos, mejorar la logística y sostener la competitividad exportadora. Para el gobierno, este punto es estratégico: Brasil ocupa un papel central en el abastecimiento mundial de granos, carne y biocombustibles, y cualquier caída en su producción agrícola tendría repercusiones tanto internas como globales. La medida también contempla que los fondos sean aplicados a capital de trabajo, adquisición de bienes de capital e inversiones orientadas a adaptar procesos productivos, ampliar capacidades y fomentar la innovación tecnológica.

Los recursos para financiar el programa provendrán de excedentes del Tesoro nacional, de un fondo de garantía para exportaciones y de otras fuentes presupuestarias, en condiciones diseñadas para ser favorables para las empresas más afectadas por el actual escenario internacional.

Inflación, política monetaria y cautela en los mercados

El lanzamiento de este paquete de crédito se produce en un momento delicado para la economía brasileña. El Banco Central redujo recientemente la tasa básica de interés, la Selic, de 15% anual a 14,75%, un recorte de apenas 25 puntos básicos que resultó más moderado de lo que los economistas esperaban. La propia autoridad monetaria reconoció que las incertidumbres derivadas del conflicto en Oriente Medio influyeron de manera determinante en esa decisión más cautelosa.

El ciclo de alivio monetario, que debería servir como impulso a la actividad económica, enfrenta así un obstáculo externo de difícil resolución. Analistas del mercado advierten que la cautela del banco central persistirá en las próximas decisiones de política monetaria, al menos mientras persistan las presiones inflacionarias asociadas al alza del petróleo y al costo de los insumos. Liam Peach, economista sénior de mercados emergentes de Capital Economics, señaló que si los precios del petróleo se mantienen en el escenario base proyectado, el debate del comité de política monetaria en su próxima reunión de finales de abril podría quedar nuevamente entre un recorte de 25 o de 50 puntos básicos.

El gobierno ya tomó medidas para intentar moderar las presiones sobre los precios: redujo tributos sobre combustibles en un intento de contener el traslado del alza internacional a los consumidores. Sin embargo, los temores inflacionarios no se han disipado. En Brasil, la inflación está fuertemente correlacionada con el precio de los combustibles, los alimentos y los insumos agrícolas, lo que hace que el contexto externo tenga efectos directos y amplificados sobre el poder adquisitivo interno.

El mercado de capitales resiente la incertidumbre

Los efectos de la inestabilidad internacional no se limitan a los costos productivos. La volatilidad ha comenzado a afectar también el mercado de capitales brasileño, con consecuencias visibles en la agenda de operaciones financieras previstas para 2026. BRK Ambiental, empresa que tenía planeada una oferta pública de venta (OPV) para comienzos de año, evalúa postergar la operación, según fuentes cercanas a la compañía. El caso ilustra una tendencia más amplia: las empresas que buscaban captar recursos a través del mercado accionario están reevaluando sus cronogramas ante la incertidumbre prevaleciente, incluso aquellas con sólidos perfiles de generación de caja.

La situación también afecta a los mecanismos de inversión en infraestructura. Durante el mes de marzo, cinco subastas de asociaciones público-privadas y concesiones programadas terminaron siendo suspendidas, en respuesta a una mayor selectividad por parte de los inversores. Se trata de una señal preocupante para un país que mantiene una agenda de proyectos de infraestructura ambiciosa y que depende de la participación privada para su ejecución.

Modernización del sistema de crédito a la exportación

En paralelo al paquete de financiamiento de emergencia, el gobierno presentó un proyecto de ley para crear el Sistema Brasileño de Crédito Oficial a la Exportación, que moderniza los marcos de seguro y financiamiento para las exportaciones del país. La iniciativa amplía las atribuciones del BNDES en materia de comercio exterior e introduce mecanismos para incentivar operaciones vinculadas a la economía verde y la descarbonización, en línea con la agenda climática que Brasil ha posicionado como eje de su política económica exterior.

Otra novedad significativa del proyecto es la extensión del plazo de cobertura del riesgo comercial para micro, pequeñas y medianas empresas en la fase de preembarque: el límite anterior de 180 días se ampliaría a 750 días, lo que facilita que empresas de menor escala puedan acceder a financiamiento en condiciones más competitivas para sus operaciones de exportación.

Un escenario que exige respuestas de fondo

La combinación de factores que enfrentan las empresas brasileñas —conflicto en Oriente Medio, aranceles estadounidenses, inflación de insumos, restricciones en los mercados de capitales y cautela monetaria— configura un escenario donde las respuestas de corto plazo, como las líneas de crédito, son necesarias pero no suficientes. El programa Brasil Soberano ha logrado posicionarse como un instrumento ágil de respuesta ante shocks externos, y su ampliación refleja la capacidad del gobierno para adaptar sus herramientas de política económica. Sin embargo, los analistas advierten que la efectividad de estas medidas dependerá también de la evolución del conflicto internacional y de la trayectoria de los precios del petróleo, dos variables sobre las que Brasil tiene escasa influencia directa.

El paquete de 15.000 millones de reales representa, en ese marco, una apuesta por la estabilidad productiva en un entorno de alta incertidumbre. El desafío del gobierno es transformar ese esfuerzo financiero en resultados concretos: mantener el empleo, sostener las exportaciones y contener la inflación en un año en que la coyuntura internacional no ofrece señales claras de distensión.

Operaciones por 580 millones de dólares en futuros de petróleo segundos antes del anuncio de Trump sobre Irán generan sospechas de uso de información privilegiada

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Los mercados energéticos globales fueron escenario el pasado lunes de una secuencia que ha encendido las alarmas entre analistas, reguladores y observadores financieros: en apenas un minuto, entre las 6:49 y las 6:50 de la mañana (hora del Este de Estados Unidos), operadores desconocidos movilizaron aproximadamente 580 millones de dólares en contratos de futuros de petróleo crudo, solo 15 minutos antes de que el presidente Donald Trump publicara en su red Truth Social que Washington había mantenido conversaciones «muy buenas y productivas» con Teherán para una «resolución completa y total» del conflicto. Lo que siguió fue una caída vertical del precio del petróleo de hasta un 17%, con el barril Brent hundiéndose por debajo de los 100 dólares, y un repunte inmediato de los principales índices bursátiles. Quienes habían apostado minutos antes por ese escenario obtuvieron ganancias millonarias. La pregunta que recorre ahora los círculos financieros es si esas apuestas fueron fruto de la intuición o del acceso anticipado a información reservada.

El minuto que lo dice todo

Los datos de mercado revisados tanto por el Financial Times como por la BBC trazan con precisión el momento exacto en que el volumen de operaciones se disparó de manera inusual. A las 6:49, los operadores realizaron 734 contratos de crudo WTI en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex). Un minuto después, esa cifra se había multiplicado casi por tres, alcanzando 2.168 contratos, equivalentes a unos 170 millones de dólares. El patrón se repitió en el mercado del Brent: entre las 6:48 y las 6:50, el volumen de operaciones saltó de 20 a más de 1.650 contratos, lo que representa aproximadamente 150 millones de dólares adicionales. En total, los 6.200 contratos ejecutados en ese brevísimo lapso sumaron cerca de 580 millones de dólares, poco más de 500 millones de euros al cambio actual.

No se trató de un fenómeno aislado en el crudo. Movimientos similares fueron detectados de manera simultánea en futuros del S&P 500 —el índice que agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de Estados Unidos— y del Euro Stoxx 50, el referente europeo. Esto implica que los operadores involucrados no solo apostaron por la caída del petróleo, sino también por la recuperación de los mercados bursátiles a ambos lados del Atlántico, todo ello en los minutos previos al anuncio presidencial. Cuando Trump publicó su mensaje a las 7:04, los mercados respondieron exactamente como esas posiciones anticipaban: el petróleo cayó hasta los 84 dólares por barril en referencia al WTI, mientras las bolsas repuntaban.

El contexto diplomático y su impacto energético

Para entender la magnitud del movimiento de mercado, es necesario reconstruir los días previos. El sábado, Trump había elevado la presión sobre Teherán al amenazar públicamente con «aniquilar» las centrales eléctricas iraníes si el país no reabría el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Por ese estrecho transita alrededor del 20% del petróleo y el gas mundial, lo que convierte su cierre en un factor de presión geopolítica y económica de primera magnitud. Los mercados asiáticos, que reabrieron el lunes ante ese ultimátum vigente, registraron fuertes caídas, mientras el precio del crudo comenzaba a subir.

Sin embargo, el lunes por la mañana, antes de la apertura oficial de Wall Street, Trump contradijo su propio ultimátum y ordenó aplazar cualquier ataque militar. El anuncio de conversaciones diplomáticas «constructivas» fue recibido por los mercados como una señal de distensión, provocando la caída del Brent de hasta un 17% y el desplome del WTI hasta los 84 dólares. Quienes tenían posiciones cortas en petróleo —es decir, que habían apostado por la baja del precio— y posiciones largas en índices bursátiles en ese preciso margen de 15 minutos se encontraron en una posición extraordinariamente rentable.

Sospechas de información privilegiada y respuesta oficial

Varios analistas del mercado han señalado abiertamente que la sincronización entre esas operaciones masivas y el anuncio presidencial resulta difícil de atribuir a la casualidad. Los futuros, como instrumentos financieros, son contratos que fijan hoy el precio de compra o venta de un activo para una fecha posterior: quien los adquiere antes de un movimiento brusco de mercado y los vende en el momento adecuado puede obtener ganancias de magnitud considerable con una inversión inicial relativamente acotada. Que ese «momento adecuado» coincidiera con el minuto preciso en que Trump cambió su postura pública ha alimentado la hipótesis de que algunos de esos operadores conocían de antemano la decisión del presidente.

Ante las consultas de los medios, el portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, negó categóricamente que el gobierno permita que «ningún funcionario de la administración se lucre ilegalmente aprovechándose de información privilegiada», y calificó cualquier insinuación al respecto, sin pruebas, de «infundada e irresponsable». Sin embargo, la negativa institucional no ha cerrado el debate. La BBC confirmó haber contactado al regulador financiero estadounidense, la Comisión de Comercio de Futuros sobre Mercancías (CFTC), así como a la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido, sin que al momento de la publicación se hubiera obtenido respuesta oficial de ninguna de las dos instituciones. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, publicó en X una acusación directa contra Washington y Tel Aviv, a los que responsabilizó de usar «noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros».

Un patrón que se repite

Lo ocurrido el lunes no es un episodio sin antecedentes. El propio reportaje de la BBC recuerda que en enero pasado se registró un fenómeno similar en Polymarket, una plataforma de predicciones basada en criptomonedas, cuando una serie de usuarios apostó con anticipación a que el presidente venezolano Nicolás Maduro abandonaría el poder antes de que terminara ese mes. Horas después, fuerzas estadounidenses lo detuvieron en el marco de un operativo en Caracas. La coincidencia entre esas apuestas anticipadas y los hechos posteriores generó entonces las mismas preguntas que hoy rodean a las operaciones petroleras del lunes.

Más allá de los casos puntuales, existe un patrón más amplio que varios analistas han señalado durante la segunda administración Trump: la volatilidad extrema de los mercados ante cada declaración o decisión presidencial ha creado condiciones objetivas para que quienes tengan acceso anticipado a esas decisiones puedan monetizarlas. En ese contexto, los mecanismos de supervisión financiera enfrentan una prueba de credibilidad que trasciende este episodio concreto.

El enriquecimiento del círculo presidencial como telón de fondo

El episodio del lunes se inscribe en un patrón más vasto de enriquecimiento vinculado a las decisiones de la administración Trump. La familia del presidente acumuló ingresos superiores a los 1.000 millones de dólares provenientes de inversiones en criptomonedas, sector que recibió impulso directo de políticas públicas de la actual administración republicana. Durante su primer mandato, Trump fue el presidente estadounidense que mayor crecimiento de patrimonio privado registró en ejercicio: cuando abandonó la Casa Blanca en enero de 2021, su fortuna había aumentado en 2.400 millones de dólares. El año 2025 siguió esa tendencia agregada: los multimillonarios del país incrementaron su riqueza en conjunto un 22%.

A finales de 2025, el Financial Times informó sobre un acuerdo de fusión entre el grupo mediático de la familia Trump y TAE Technologies, empresa de energía de fusión nuclear con fuertes inversiones de Google. La operación fue valorada en 6.000 millones de dólares y representó una apuesta directa del entorno presidencial en el cruce entre energía nuclear e inteligencia artificial, dos sectores que también han recibido respaldo regulatorio y político de la administración.

Este conjunto de hechos sitúa el episodio de los futuros petroleros del lunes en un marco más amplio: el de una administración en la que las fronteras entre decisión política, comunicación presidencial y movimiento de mercados permanecen bajo escrutinio permanente, y donde la opacidad en torno a quién opera qué y cuándo sigue siendo una pregunta sin respuesta institucional satisfactoria.