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viernes, junio 19, 2026
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Ford enfrenta retiro masivo, caída en ventas, escasez de aluminio y rechazo arancelario en un trimestre crítico

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Ford Motor Company anunció el retiro preventivo de 422.613 vehículos en Estados Unidos tras detectar una falla en los sistemas de limpiaparabrisas que podría comprometer la visibilidad de los conductores y elevar el riesgo de accidentes. La campaña, registrada bajo el número 26S24 ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), abarca los modelos Lincoln Navigator y Ford Expedition de los años 2021, 2022 y 2023, así como las camionetas F-250 SD, F-350 SD, F-450 SD, F-550 SD y F-600 producidas entre 2022 y 2023.

Según el reporte presentado ante la NHTSA, el defecto puede derivar en el desgaste acelerado del motor de los limpiaparabrisas, provocando que el sistema deje de operar sin aviso previo. Este escenario representa un riesgo particular en condiciones de lluvia o nevada, cuando la visibilidad resulta indispensable para la seguridad vial. No obstante, la agencia federal indicó que hasta el momento no se han registrado accidentes graves ni lesiones vinculadas al defecto.

A partir del 13 de abril de 2026, los propietarios de los vehículos afectados recibirán una notificación por correo postal con los detalles de la falla y las instrucciones para coordinar la reparación en concesionarios autorizados. El reemplazo de los brazos del limpiaparabrisas por piezas mejoradas será gratuito y deberá realizarse exclusivamente con personal especializado. Ford recomendó a los usuarios no intentar reparaciones por cuenta propia, dado que la intervención exige el cumplimiento de parámetros técnicos específicos.

El retiro incluye tanto vehículos particulares como unidades de uso comercial. Las camionetas de la serie F se emplean extensamente en sectores como la construcción, el transporte de carga y los servicios públicos, por lo que la campaña busca evitar interrupciones en las operaciones de flotas y resguardar la confianza de los clientes empresariales. Según datos de la firma alemana Statista, Ford concentra más del 30% del mercado estadounidense de vehículos de trabajo pesado, lo que amplifica el impacto potencial de cualquier falla técnica en esta línea.

Este no es el primer retiro masivo que enfrenta la automotriz. Conforme a datos de la revista especializada Automotive News, Ford implementó distintas campañas de revisión preventiva entre 2022 y 2025, que abarcaron desde sistemas de frenos hasta componentes electrónicos. En ese contexto más amplio, el Center for Auto Safety ha documentado un aumento del 15% en los retiros por razones de seguridad desde 2020, tendencia que refleja el creciente escrutinio regulatorio sobre la industria. Tras el anuncio, las acciones de Ford en la Bolsa de Nueva York no registraron variaciones significativas, lo que sugiere que el mercado ya descontaba la posibilidad de una campaña de esta naturaleza.

Ventas en caída: un primer trimestre golpeado por aranceles, inflación y menor demanda

El retiro masivo no es el único frente que enfrenta Ford. En el primer trimestre de 2026, la compañía comercializó 457.315 vehículos en Estados Unidos, lo que representa una caída del 9% respecto a los 501.291 autos vendidos en el mismo período de 2025. El deterioro se extendió a sus segmentos más rentables: las camionetas retrocedieron 11,3% y los vehículos utilitarios deportivos cayeron 7,8% frente al año anterior.

El golpe más severo lo absorbió el segmento eléctrico. Las ventas de vehículos eléctricos de Ford en Estados Unidos se desplomaron 70%, impulsadas por la eliminación de los incentivos fiscales que el gobierno federal ofrecía a los compradores de este tipo de unidades. La pérdida de esos créditos, sumada a las elevadas tasas de interés y los precios elevados del sector, configura un escenario adverso para la electromovilidad en el corto plazo.

La caída de Ford no es un fenómeno aislado. General Motors reportó 626.429 vehículos vendidos en el trimestre, una contracción del 10% frente al primer trimestre de 2025, mientras que Stellantis vio caer sus ingresos cerca de 14% en el mismo período, según informes de Reuters. Toyota, en cambio, logró sostener sus cifras con un retroceso de apenas 0,10%, alcanzando 569.420 unidades gracias a la demanda sostenida de su modelo RAV4. Según la firma de investigación Omdia, las ventas totales de vehículos en Estados Unidos disminuyeron 5,3% durante los primeros tres meses del año.

Entre los factores que presionan a la baja, analistas consultados por Reuters señalan el encarecimiento de los vehículos impulsado por los aranceles del presidente Donald Trump, la inflación global y el impacto psicológico del conflicto en Medio Oriente sobre las expectativas de los consumidores, que temen un nuevo repunte en los precios del petróleo.

Escasez de aluminio y aranceles: la presión estructural sobre la cadena de suministro

A los problemas comerciales se suma una crisis de suministro que afecta directamente a la producción de los modelos más lucrativos de Ford. En 2025, dos incendios en la planta de laminación de aluminio de Novelis ubicada en Oswego, Nueva York, interrumpieron la operación del principal proveedor del metal para la fabricación automotriz en Estados Unidos. La instalación, que no se prevé vuelva a estar plenamente operativa antes de finales del segundo trimestre de 2026 según declaraciones de su matriz Hindalco, abastece materiales críticos para la carrocería de la camioneta F-150, modelo emblema de Ford, cuya estructura exterior es mayoritariamente de aluminio.

Ante la interrupción, Novelis comenzó a compensar el déficit con aluminio proveniente de sus plantas en Corea del Sur y Europa. Sin embargo, bajo el actual régimen comercial impuesto por la administración Trump, ese metal importado está sujeto a un arancel del 50%, lo que encarece significativamente los costos de producción. El impacto ya se reflejó en los resultados financieros de la compañía: Ford reportó en febrero una caída de aproximadamente 50% en su beneficio trimestral, que se redujo a 1.000 millones de dólares, absorbiendo el alza de costos derivada de las restricciones de suministro.

Frente a este escenario, Ford solicitó formalmente a la administración Trump una exención arancelaria temporal sobre las importaciones de aluminio, al menos hasta que la planta de Novelis retome su operación normal. Hasta el momento, la Casa Blanca no ha accedido a esa petición, aunque el Wall Street Journal reportó que las conversaciones entre los fabricantes y el gobierno continúan en curso. Stellantis y General Motors también dependen del suministro de la planta de Oswego, aunque Ford resulta el más expuesto dada la proporción de aluminio que utiliza en su línea de camionetas.

La confluencia de un retiro masivo, una caída pronunciada en las ventas, el desplome del segmento eléctrico y una crisis de insumos que el gobierno se niega a aliviar mediante exenciones arancelarias dibuja un panorama de presión múltiple para Ford en el inicio de 2026, en un mercado automotor que muestra señales claras de desaceleración a nivel sistémico.

Alto el fuego entre EEUU e Irán desencadena un repunte de hasta el 4% en las bolsas europeas, alivia los mercados energéticos y fortalece al yuan chino

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Los mercados bursátiles europeos experimentaron una de sus mejores jornadas en meses tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 avanzó un 3,6%, hasta los 611,73 puntos, encaminándose hacia su mejor sesión en un año. El índice DAX alemán lideró las ganancias con un alza del 4,6%, mientras que el FTSE 100 de Londres sumó un 2,3% y el Ibex 35 de Madrid registró en la apertura un avance superior al 3%. La reacción fue inmediata: el presidente Donald Trump acordó la tregua con Teherán menos de dos horas antes de que venciera el ultimátum que había dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— bajo amenaza de ataques contra su infraestructura civil.

Las semanas previas habían sido particularmente tensas para los mercados del viejo continente. Desde que estalló la campaña militar de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, el índice Stoxx Europe 600 acumulaba una caída del 8%, mientras que el S&P 500 estadounidense había retrocedido más de un 5% en marzo. La fuerte dependencia europea de las importaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, en gran parte bloqueado durante el conflicto, había agravado el deterioro del clima inversor en el continente.

El petróleo cede terreno pero los analistas advierten contra el optimismo excesivo

Los mercados energéticos respondieron con rapidez a la noticia. Los futuros del crudo Brent cayeron un 15%, situándose por debajo de los 100 dólares por barril y tocando los 95 dólares, muy lejos del pico de 118,35 dólares registrado durante las semanas de mayor tensión. Sin embargo, los analistas de Bankinter advirtieron que no cabe esperar un retorno a los niveles previos al conflicto, dado el daño acumulado en la infraestructura energética de la región. La atención del mercado se concentra ahora en si el tráfico a través del estrecho de Ormuz se reanuda efectivamente y si los flujos de crudo se van normalizando, condición necesaria para una desescalada sostenida de precios.

El sector energético bursátil pagó el costo inmediato de la caída del crudo, con una pérdida del 4,2% en el día. En sentido contrario, las acciones vinculadas al turismo, la industria y la banca avanzaron entre un 5% y un 7%, al ser consideradas las principales beneficiarias de la reducción de los costos energéticos y de la caída de los rendimientos de los bonos. Las empresas mineras, aerolíneas, operadores de cruceros, fabricantes de chips y bancos también registraron alzas significativas, mientras que las energéticas, químicas y de fertilizantes cedían posiciones.

Los mercados agrícolas también reaccionan al cese de hostilidades

El impacto del alto el fuego no se limitó a los mercados financieros y energéticos. Los futuros del trigo de Chicago cayeron casi un 3% y los del maíz retrocedieron alrededor de un 1% tras conocerse el acuerdo. Dennis Voznesenski, analista de Commonwealth Bank, explicó que la situación geopolítica había estado presionando al alza los precios del trigo durante el último mes, con las condiciones meteorológicas en EEUU como factor adicional. La baja del miércoles, calificada de bastante repentina por el propio analista, fue atribuida directamente al anuncio de la tregua. El mercado triguero enfrentaba además una presión adicional derivada de la mejora de las condiciones climáticas en EEUU y de las expectativas de un aumento de la producción rusa.

El yuan chino alcanza su nivel más fuerte desde 2023

En los mercados de divisas, el yuan onshore avanzó hasta un 0,5%, situándose en 6,8287 por dólar, su nivel más sólido desde marzo de 2023. El apetito por el riesgo generado por el alto el fuego presionó a la baja al dólar estadounidense y permitió que la moneda china extendiera una tendencia de apreciación que ya venía consolidándose en las semanas previas. El Banco Popular de China fijó su tipo de cambio oficial para la jornada en 6,8680 yuanes por dólar, la tasa de mayor fortaleza para la divisa desde abril de 2023. Sin embargo, analistas consultados por Bloomberg señalaron que esperaban una apreciación oficial aún más pronunciada, lo que sugiere que el banco central chino prefiere gestionar las ganancias del yuan de forma gradual y controlada. El tipo de cambio fijado por la institución es determinante para la cotización onshore, ya que esta solo puede desviarse en un rango máximo del 2% diario.

La fortaleza del yuan no es exclusivamente consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Su apreciación también refleja el impacto de la tregua comercial entre China y EEUU, el debilitamiento estructural del dólar en un contexto de rebaja de tipos de interés y las preocupaciones sobre la política fiscal estadounidense. A principios de 2025, el yuan había estado cerca de tocar mínimos no vistos desde 2007, en medio del regreso de Trump a la Casa Blanca y el temor a una escalada arancelaria que derivó en un embargo comercial cruzado de facto. En ese contexto, los analistas señalaron que Pekín había estado conteniendo la divisa por debajo de su valor real para apoyar la competitividad exportadora, sector que en 2025 aportó al crecimiento del PIB chino su mayor contribución desde 1997, con un 32,7%. Ahora, con el escenario cambiado, varios expertos pronostican que el yuan superará la barrera de las 7 unidades por dólar a lo largo de 2026.

Las tasas de interés vuelven al debate ante el cambio geopolítico

El alto el fuego también alteró las expectativas sobre la política monetaria en EEUU. Los analistas de Bankinter destacaron que, ante el nuevo escenario geopolítico, las perspectivas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal volvieron a la discusión: de una probabilidad cercana a cero, el mercado pasó a descontar un recorte de 25 puntos básicos para 2026. Los inversores estarán atentos en las próximas horas a los datos de ventas minoristas y de precios al productor de la zona euro, cuya publicación podría ofrecer más pistas sobre el impacto económico de la reciente volatilidad energética.

La tregua no incluye a Líbano y reaviva tensiones diplomáticas

A pesar del optimismo generado por el acuerdo, persisten zonas de incertidumbre significativas. El ejército israelí llevó a cabo nuevos ataques en el sur de Líbano este miércoles y renovó órdenes de evacuación para la población de la región, dejando en claro que el país no forma parte de la tregua con Irán. Israel expresó su apoyo al alto el fuego bilateral con Teherán, pero precisó que este no incluye a Líbano. Las incursiones israelíes en el país desde el 2 de marzo han causado más de 1.500 muertos y más de un millón de desplazados. Hezbolá, por su parte, indicó a los desplazados que no deben regresar a sus hogares antes de que exista un alto el fuego oficial y definitivo.

La situación generó tensión diplomática de inmediato. España y Francia se contaron entre los primeros países en exigir que la tregua se extienda a Líbano. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó de inaceptable que Israel mantuviera los combates en territorio libanés. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saludó la tregua pero advirtió que su gobierno no aplaudirá a quienes, según sus palabras, incendian el mundo para luego presentarse con un cubo de agua. En París, Emmanuel Macron reclamó que el alto el fuego incluya plenamente a Líbano durante todo su periodo de vigencia.

China respalda el acuerdo y reclama apertura permanente del estrecho de Ormuz

El Gobierno chino manifestó su apoyo al cese de hostilidades y destacó su papel de mediación durante el conflicto. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, señaló que Pekín acoge el acuerdo y reiteró su posición a favor de resolver los conflictos por vías políticas y diplomáticas. China subrayó además que el estrecho de Ormuz debe mantenerse abierto y seguro, al considerar que su estabilidad es de interés común para la comunidad internacional.

El acuerdo de alto el fuego fue posible gracias a la mediación de Pakistán, cuyo primer ministro, Shehbaz Sharif, llegó a afirmar que el cese de hostilidades abarcaba todas las partes, incluido Líbano, aunque esta interpretación fue cuestionada por Israel. Según los términos anunciados por Trump, ambas partes negociarán durante las dos semanas de tregua en Pakistán un posible acuerdo de paz basado en una propuesta de diez puntos presentada por Teherán. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, confirmó que el paso seguro a través del estrecho de Ormuz será posible durante ese período.

Los mercados, con todo, mantienen cautela. Según Reuters, los inversores quieren verificar si el alto el fuego desemboca en una salida más amplia antes de tomar grandes posiciones. La fragilidad potencial de la tregua y la ausencia de una resolución definitiva mantienen a los mercados especialmente sensibles a cualquier novedad en las negociaciones.

La deuda pública de Paraguay alcanza USD 20.694 millones en febrero y el crédito al consumo lidera la expansión financiera

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La deuda pública total de Paraguay cerró el mes de febrero de 2026 en USD 20.694 millones, según los datos más recientes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El dato implica un incremento de USD 171,3 millones respecto al mes anterior, de USD 246,1 millones frente a diciembre de 2025 y de USD 2.477 millones en comparación con el mismo mes del año pasado, cuando el saldo acumulado se situaba en USD 18.217 millones. En términos relativos al producto interno bruto (PIB), la deuda representa el 36,7%, una cifra que no incluye la reciente emisión de bonos soberanos por USD 1.000 millones colocada en el mercado internacional.

Composición y estructura del endeudamiento

La deuda está concentrada de forma mayoritaria en obligaciones externas, que ascienden a USD 16.144 millones y equivalen al 78% del total y al 28,6% del PIB. La deuda interna, por su parte, se ubica en USD 1.998 millones, representando el 9,7% del total y el 3,5% del producto. Al desagregar por tipo de instrumento, los bonos son la principal fuente de financiamiento con USD 11.202,9 millones, es decir, el 54% del endeudamiento total, seguidos por los préstamos con USD 8.968,3 millones y una participación del 43%.

En cuanto a la moneda de denominación, el 76,7% de la deuda está pactada en dólares, lo que expone las finanzas públicas a la volatilidad cambiaria. Sin embargo, el contexto actual de apreciación del guaraní frente al dólar ha generado cierto alivio para el Tesoro en el pago de intereses. Los compromisos en moneda nacional representan el 21% del total, equivalentes a USD 4.353,2 millones, con un leve incremento impulsado en parte por la emisión de bonos soberanos denominados en guaraníes.

Al desagregar por nivel institucional, la deuda del gobierno central asciende a USD 18.142,6 millones, que representa el 87,7% del total y el 32,1% del PIB, mientras que las entidades descentralizadas con garantía soberana acumulan USD 2.551 millones, equivalentes al 12,3% del endeudamiento y al 4,5% del PIB.

El ajuste del PIB incide en la proporción de la deuda

Un factor clave en la interpretación de estas cifras es el ajuste de las proyecciones del PIB. El Banco Central del Paraguay (BCP) fijó la proyección de crecimiento económico para 2026 en 4,2%, con lo que el PIB nominal en guaraníes se estima en G. 261.512.853 millones, equivalentes a USD 56.456 millones, frente a los G. 250.960.810 millones (USD 49.500 millones) del año anterior. Este incremento en la base del PIB, combinado con la baja en la cotización del dólar, explica en parte la reducción del ratio deuda-PIB desde el 41,3% registrado en diciembre hasta el 36,7% de febrero, pese al aumento en términos absolutos del saldo adeudado.

La carga financiera y la advertencia de los expertos

Pese a que el Gobierno del presidente Santiago Peña sostiene que el nivel de endeudamiento sigue siendo manejable, economistas y exfuncionarios públicos advierten sobre el peso creciente que representa el servicio de la deuda para las finanzas del Estado. El economista Luis Rojas señaló que la deuda pasó de USD 3.000 millones a cerca de USD 21.000 millones, y que el servicio de esa obligación ya alcanzó USD 2.100 millones en 2024, lo que representa casi el 30% de los ingresos tributarios del país.

El exministro de Hacienda Dionisio Borda también ha cuestionado en reiteradas ocasiones que el Ejecutivo presente el nivel de endeudamiento como un indicador favorable en comparación con otras economías emergentes, cuando la presión tributaria de Paraguay sigue siendo la más baja de la región, lo que limita la capacidad del Estado para generar recursos propios y cubrir el costo financiero de sus obligaciones. Expertos advierten además que la acumulación de deuda derivada del financiamiento de proyectos de inversión pública trasladará una pesada carga financiera a la siguiente administración y a las generaciones futuras.

El crédito al consumo lidera la expansión del sistema financiero

En paralelo con el crecimiento de la deuda pública, el BCP publicó sus indicadores financieros correspondientes a febrero de 2026, que reflejan una expansión del crédito privado liderada por el consumo. Los préstamos de consumo concentran el 31,4% de la cartera en moneda nacional, consolidándose como el segmento de mayor participación dentro del sistema financiero local.

La tasa promedio de los créditos de consumo en guaraníes se situó en 20,9%, registrando una leve reducción mensual pero manteniéndose en un nivel notoriamente superior al de otros segmentos, como los préstamos comerciales con 14,84% y los créditos de desarrollo con 11,52%.

La cartera total de préstamos del sistema alcanzó G. 189,19 billones, con un crecimiento interanual de 6,68%, mientras que los créditos al sector privado aumentaron un 15,47% respecto a febrero del año anterior. En moneda nacional, los préstamos sumaron G. 106,3 billones, con un incremento del 14,24%, impulsados principalmente por el sector servicios.

Las tarjetas de crédito, el segmento de mayor expansión

Dentro de la cartera de consumo, las tarjetas de crédito sobresalen como el segmento de mayor dinamismo, con un crecimiento interanual del 30,64% hasta alcanzar G. 6,62 billones. No obstante, este segmento también registra la mayor morosidad dentro del sistema, con un índice del 4,8% al cierre de febrero, por encima del promedio general.

Por el lado del fondeo, los depósitos totales del sistema ascendieron a G. 187,48 billones, con un crecimiento interanual del 7,76%, acompañando la expansión del crédito. El mercado de valores, por su parte, registró un volumen negociado acumulado de G. 9.332.335 millones al cierre del bimestre, con una variación interanual del 11,30%.

El BCP descarta señales de alerta por ahora

Los técnicos del BCP que presentaron los indicadores, entre ellos el economista jefe César Yunis, el gerente de Estadísticas Económicas Gustavo Cohener y el jefe de la División de Cuentas Monetarias, Financieras y Fiscales Mario Coronel, relativizaron los riesgos asociados al dinamismo del crédito al consumo. Cohener señaló que se trata de una tendencia ya observada en ciclos anteriores y que, mientras el crecimiento del consumo no supere la evolución de los ingresos de los hogares, no se identifican señales de alerta. La morosidad general del sistema se mantiene en torno al 2%, lo que los técnicos consideran un indicador de comportamiento saludable del crédito.

Los indicadores de solidez del sistema bancario y financiero refuerzan esa lectura: la liquidez se ubicó en 30,30%, la solvencia en 18,23%, la morosidad en 2,49% y la rentabilidad en 17,39% al cierre de febrero de 2026.

Plazo de Trump a Irán dispara el petróleo por encima de los 110 dólares y sacude los mercados globales en medio de la amenaza de bombardeos a infraestructura energética

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Los mercados financieros mundiales operan bajo una presión creciente mientras se agota el plazo fijado por el presidente estadounidense Donald Trump para que Irán acepte un acuerdo que garantice la libre navegación por el estrecho de Ormuz. La fecha límite, establecida para las 20:00 horas de la costa este de Estados Unidos, amenaza con convertirse en el punto de inflexión más crítico de una guerra que ya ha provocado la mayor perturbación jamás registrada en el mercado global del petróleo. Si Irán no acepta las condiciones antes del vencimiento, Trump ha prometido lo que denominó la «demolición completa» de la infraestructura civil iraní, incluyendo centrales eléctricas y puentes.

La situación ha generado un entorno de volatilidad extrema. Los indicadores de oscilación en acciones y divisas alcanzaron máximos de varios meses, y los operadores admiten estar frustrados e inseguros ante una dinámica en la que Trump ha fijado y extendido plazos de manera reiterada en las últimas semanas, provocando fuertes fluctuaciones que obligan a los mercados a reaccionar en cuestión de horas.

El petróleo, en el centro de la tormenta

El activo más afectado es el crudo. El petróleo de referencia estadounidense WTI cotiza en 113,5 dólares por barril, mientras que el Brent, referente internacional, se ubica en torno a los 111 dólares, con subas de alrededor del 1% en la jornada. Los futuros del Brent llegan a marcar avances del 0,74% hasta los 110,63 dólares, aunque el WTI registra picos de hasta 114,69 dólares en algunos momentos de la sesión. Desde el inicio del conflicto, a finales de febrero, el crudo ha acumulado una suba superior al 50%.

El impacto se extiende a la economía cotidiana de los consumidores estadounidenses. El precio medio del galón de gasolina sin plomo en Estados Unidos alcanzó los 4,12 dólares, frente a menos de tres dólares que costaba apenas un par de días antes de que Washington e Israel lanzaran los ataques que dieron inicio a la guerra. El encarecimiento del combustible representa uno de los choques más tangibles para una economía que, pese a todo, mostró señales de resiliencia: el informe de empleo publicado el viernes reveló que las empresas contrataron más trabajadores de lo previsto por los economistas durante el mes pasado.

Wall Street: caídas en la preapertura tras un lunes positivo

La jornada del martes arranca con retrocesos en los futuros estadounidenses. En el mercado previo a la apertura, el S&P 500 cae un 0,45%, el Nasdaq Composite retrocede un 0,60% y el Dow Jones Industrial Average baja un 0,42%. El contraste con el cierre del lunes es marcado: esa jornada, el S&P 500 había subido un 0,4% y encadenado su primera semana positiva de las últimas seis, mientras que el Dow Jones sumaba 165 puntos y el Nasdaq avanzaba un 0,5%.

Entre las acciones con mayores movimientos en la preapertura del martes, destacan las subas de Humana (+9,3%), CVS Health Group (+6,7%) y UnitedHealth Group (+5,7%). En sentido contrario, las mayores caídas se registran en Loews Corp (-7,2%), Gen Digital (-5,09%) y Tyler Technologies (-3%).

Las bolsas europeas y asiáticas, con reacciones mixtas

En Europa, la apertura del martes mostró movimientos acotados y dispares. El Euro Stoxx 50 y el Stoxx 600 avanzan un 0,5%, el CAC 40 francés y el FTSE MIB italiano ganan cerca de un 1%, mientras que el DAX alemán sube apenas un 0,2% y el FTSE 100 británico opera sin cambios. En la preapertura posterior, el Euro Stoxx retrocedió un 0,15%, con el DAX en -0,07% y el FTSE en -0,05%, aunque el CAC se mantuvo en terreno positivo con una suba del 0,53%.

Asia presentó un panorama heterogéneo. El Kospi surcoreano avanzó un 0,82%, el Nikkei 225 japonés subió un 0,21% y el Taiex taiwanés y el ASX 200 australiano ganaron alrededor de un 2%. En contraposición, el Hang Seng de Hong Kong bajó un 0,8%, mientras que el Shanghai Composite sumó apenas un 0,26%.

Medidas de emergencia en Asia ante el encarecimiento del combustible

La crisis energética generada por el conflicto golpea de manera especialmente severa a las economías asiáticas, altamente dependientes del petróleo del Golfo Pérsico. Corea del Sur y Tailandia implementaron topes de precios al gasóleo y la gasolina para contener el impacto sobre los consumidores. El gobierno surcoreano fue más lejos y advirtió a las empresas petroleras que no intentaran capitalizar la situación. En Bangladés, las universidades cerraron desde el lunes, y en Filipinas numerosas instituciones públicas adoptaron una semana laboral de cuatro días. Varios países del continente ordenaron además que los equipos de aire acondicionado no se regulen por debajo de los 24 grados centígrados.

Teherán endurece su posición y amenaza con cerrar el estrecho

La Guardia Revolucionaria iraní declaró que no permitirá que «un solo litro de petróleo cruce el estrecho de Ormuz» si Estados Unidos e Israel continúan sus ataques, al tiempo que rechazó las declaraciones de Trump sobre la proximidad de un acuerdo, afirmando que será Irán quien determine la duración del conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que el país está dispuesto a continuar combatiendo.

Trump respondió con una escalada retórica sin precedentes. En su red social Truth Social, advirtió que atacarían a Irán «veinte veces más duramente» si intentan bloquear el estrecho, y que en ese caso destruirían objetivos que harían «prácticamente imposible reconstruir la nación iraní». «Se enfrentarán a la muerte, el fuego y la furia, pero confío y rezo para que no lo hagan», escribió el mandatario.

El domingo, Trump ya había anticipado el contenido de la amenaza: «El martes será el día de las centrales eléctricas y el día de los puentes, todo junto, en Irán. No habrá nada igual.»

Los inversores buscan refugio entre la incertidumbre

Ante el escenario de alta incertidumbre, el oro avanza un 0,77% hasta los 4.685 dólares la onza, mientras que la plata sube un 0,2% hasta los 72,95 dólares. El dólar se mantiene firme en los mercados internacionales. Desde los fondos de cobertura hasta los gestores de carteras, los inversores admiten estar divididos entre acumular bonos, incrementar posiciones en materias primas o simplemente mantener efectivo mientras esperan definiciones.

Thomas Hayes, presidente de Great Hill Capital en Nueva York, ofrece una lectura más optimista del panorama. «La asimetría apunta al alza», sostuvo, aunque reconoció que en el peor escenario los mercados podrían volver a probar los mínimos recientes con una caída de alrededor del 4%.

La pregunta que domina las mesas de operaciones es si el plazo del martes derivará en una nueva escalada bélica o si, como ocurrió en semanas anteriores, Trump volverá a extender el ultimátum. El propio presidente aseguró que era «muy improbable» que volviera a correrse la fecha límite, aunque sus contradicciones previas —incluyendo declaraciones opuestas sobre si la reapertura del estrecho era o no un requisito central del acuerdo— alimentan el escepticismo entre los operadores.

Crisis de pagos del Estado paraliza 17 obras, elimina 50.000 empleos y amenaza el suministro de medicamentos en hospitales públicos

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El sector de la construcción en Paraguay atraviesa una de sus crisis más agudas en años recientes. La acumulación de deuda estatal —que suma unos US$ 200 millones en certificados impagos y cerca de US$ 110 millones en intereses por atrasos— ha derivado en la paralización de 17 obras públicas, la convocatoria de acreedores de seis empresas constructoras y la pérdida de más de 50.000 empleos directos. El problema, lejos de ser un fenómeno aislado, se extiende también al sector farmacéutico, donde una deuda del Ministerio de Salud Pública (MSPBS) de US$ 1.216 millones con proveedores de medicamentos amenaza con interrumpir tratamientos de pacientes crónicos en hospitales públicos. En conjunto, el Estado paraguayo arrastra compromisos impagos que superan los US$ 1.570 millones con el sector privado, en una situación que los propios gremios empresariales califican como insostenible.

Obras estratégicas paralizadas en salud, educación e infraestructura vial

La deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) con las empresas constructoras asciende a US$ 360 millones, cifra que incluye los certificados pendientes y los intereses acumulados. Este atraso ha tenido efectos concretos y verificables sobre obras de alto impacto social y económico en distintas regiones del país.

En el área de salud, los trabajos de mantenimiento y reparación edilicia de hospitales en Central y Capital, ejecutados por A&C Warehouse S.A. y Diego Rafael Beconi Ochipinti para el MSPBS, se encuentran completamente detenidos. Lo mismo ocurre con el mantenimiento de otras dependencias del Ministerio de Salud, a cargo de Corporación Lemuria S.A. y del mismo contratista.

En educación, la construcción y reparación de infraestructura en 43 colegios técnicos del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) quedó suspendida, afectando a las empresas Ascent S.A., Consorcio MEC, Diego Rafael Beconi Ochipinti y Las Cumbres S.A.

En infraestructura vial, la lista de proyectos detenidos bajo la órbita del MOPC es extensa. Entre ellos figuran el tramo San Juan–Ybyraty, ejecutado por Construpar, Tecsul y Caldetec; el corredor San Lorenzo–Plan Central 2, a cargo del Consorcio Ybera; los tres lotes de San Juan Misiones, con MM, Construpar y Tecsul como contratistas; los lotes de Graneros del Sur, a cargo de Concret Mix y EDB; y el tramo Villeta km 40–Alberdi, ejecutado por ICSA, DC, TR y Vialtec. También se encuentran paralizados los lotes del Plan Central 3, que abarcan localidades como Itá, Lambaré, Itauguá, Ypacaraí, Luque y Nueva Asunción, con empresas como Covipa, Chávez Construcciones, Miguel Ángel Chávez Hausman, Constructora Feldmann S.A., Consorcio Centro Sur, Iniciativas Constructivas S.A. y LT S.A.

Otros proyectos afectados son la construcción del geriátrico «Amadeo Buongermini» del Instituto de Previsión Social (IPS), a cargo del Consorcio ALCH, y la Ruta PY 12, Lote 4, parcialmente paralizada y ejecutada por el Consorcio Chaco Sur.

El efecto dominó sobre el empleo y la cadena productiva

El impacto de la crisis no se limita a las obras físicas. Según el presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), Paul Sarubbi, el sector llegó a emplear a más de 300.000 trabajadores en su momento de mayor actividad. Hoy ocupa a aproximadamente 245.000 personas, lo que representa la pérdida de más de 50.000 puestos de trabajo en los últimos años. Este deterioro se propaga por toda la cadena productiva, afectando a proveedores de materiales, subcontratistas y sus entornos familiares.

Las empresas constructoras, que dependen en gran medida del financiamiento bancario para sostener la ejecución de sus proyectos, enfrentan un escenario financiero cada vez más restrictivo. La falta de certeza en el cobro de sus acreencias eleva el riesgo percibido por las entidades del sistema financiero, lo que se traduce en menores líneas de crédito y tasas de interés más elevadas. Como consecuencia, varias compañías han comenzado a frenar nuevos proyectos, suspender la adquisición de maquinaria y reducir la capacitación de su personal, comprometiendo no solo la coyuntura actual sino la capacidad operativa futura del sector.

La caída sostenida del presupuesto destinado a infraestructura y la ausencia de previsibilidad en los pagos representan, advierten los gremios, un freno estructural para el desarrollo del país. La falta de rutas, viviendas e infraestructura básica limita directamente las posibilidades de expansión económica a mediano y largo plazo.

El factoring como solución en negociación y un proyecto de ley para los intereses

Ante la magnitud de la crisis, la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco) y Cavialpa trabajan junto al Gobierno en el diseño de un mecanismo de cesión de derechos de cobro —conocido como factoring— que permitiría a las empresas obtener liquidez a través de entidades financieras, sin depender de los tiempos del desembolso estatal. Los gremios ya remitieron al MEF una propuesta de reglamentación elaborada en conjunto con estudios jurídicos y el sistema financiero.

El esquema no tomará como base la Ley N.° 6542/2023 de factoraje, como se barajó en un principio, sino una disposición incorporada en el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2026, con el objetivo de lograr una aplicación más ágil frente a la urgencia del sector. En paralelo, se impulsa en el Congreso un proyecto de ley orientado a garantizar el pago de los intereses acumulados, que ya totalizan unos US$ 110 millones.

Los gremios también alertan sobre un problema adicional que agrava el panorama: la falta de desembolsos en obras financiadas por organismos multilaterales de crédito, pese a que los recursos ya están disponibles. Sin una solución inmediata en todos estos frentes, advierten que podrían sumarse más empresas en situación de insolvencia y aumentar la cantidad de obras detenidas.

La deuda farmacéutica y el riesgo de interrupción de tratamientos médicos

La crisis de pagos del Estado no se circunscribe a la construcción. El MSPBS acumula una deuda de US$ 1.216 millones con proveedores farmacéuticos, y las negociaciones para saldarla atraviesan un momento de alta incertidumbre tras la salida del ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, que frenó el avance de los acuerdos en curso.

Una reunión que estaba prevista para este martes entre representantes del sector y autoridades del MEF fue postergada ante la ausencia de nuevas autoridades designadas en la cartera. El presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma), Luis Ávila, confirmó que el sector aguarda la nueva designación del ministro de Economía para retomar las tratativas.

La situación es calificada como crítica por los propios proveedores. Según voceros del sector, lo que está en juego no es una advertencia teórica sino una consecuencia directa e inminente de la falta de pago: el riesgo de interrupción en el acceso a tratamientos médicos para pacientes crónicos que se atienden en hospitales públicos. «Esto ya no es una advertencia teórica, es una consecuencia directa de la falta de pago», advirtieron desde el sector.

Desde Cifarma señalaron que este problema viene siendo conversado desde julio del año pasado y que lo que se requiere ahora es capacidad de resolución y continuidad en la ejecución de los acuerdos, sin pausas ni transiciones prolongadas.

Las barreras legales que complican el pago a proveedores farmacéuticos

En el marco de las negociaciones con el sector farmacéutico, también se promueve el mecanismo de factoraje como vía para destrabar los cobros. Sin embargo, la normativa vigente impone restricciones que dificultan su implementación plena. Si bien el artículo 279 del PGN habilita la cesión de derechos de cobro tanto para el MSPBS como para el MOPC, el decreto reglamentario en el caso del sector salud establece que dichas cesiones deben realizarse exclusivamente sobre el subgrupo del objeto de gasto 350, correspondiente únicamente a medicamentos. Esto dejaría a varios proveedores fuera del alcance del mecanismo de cobro, sin posibilidad de acceder a la solución propuesta.

Para superar este obstáculo, ya se presentó la semana pasada en el Congreso Nacional un proyecto de ley que busca modificar la normativa vigente y ampliar el alcance de las cesiones de derechos, en una señal de que la solución definitiva depende tanto de la voluntad política como de ajustes legislativos que aún están pendientes de aprobación.

La inteligencia artificial reemplaza empleos en el sector tecnológico y redefine el mercado laboral global

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El sector tecnológico de Estados Unidos cerró el primer trimestre de 2026 con más de 52.000 despidos, consolidando el período más crítico para el empleo en la industria desde el inicio de 2023. Solo en marzo, los empleadores tecnológicos anunciaron 18.720 recortes, un incremento superior al 24% frente al mismo mes del año anterior, según datos de Challenger, Gray & Christmas Inc., firma de recolocación laboral y referente global en el monitoreo de despidos corporativos. En ese mismo mes, el total de anuncios de recortes en todos los sectores de la economía estadounidense alcanzó los 60.620 puestos, un 25% más que los 48.307 registrados en febrero.

La causa principal ya no se debate: la inteligencia artificial fue señalada como el factor determinante en el 25% de los anuncios de despidos, seguida de cierres de operaciones, reestructuraciones internas y condiciones económicas generales. Desde finales de 2023, cuando la IA comenzó a figurar como justificación explícita en los comunicados corporativos, las empresas estadounidenses le han atribuido cerca de 100.000 despidos, de acuerdo con la misma fuente.

La IA no elimina empleos enteros, sino las tareas que los sostienen

Andy Challenger, director de ingresos de Challenger, Gray & Christmas Inc., ofrece una distinción que resulta fundamental para comprender el fenómeno. Las empresas no están reemplazando a un trabajador por un algoritmo de forma directa, sino que están eliminando las capas de funciones que conforman ciertos roles. «La sustitución real de funciones se observa en empresas tecnológicas, donde la IA puede reemplazar tareas de programación», señaló el ejecutivo, quien también advirtió que los presupuestos corporativos se están redirigiendo desde el capital humano hacia inversiones en infraestructura de inteligencia artificial.

Los puestos más expuestos son los de programación, análisis de datos y soporte técnico, donde los modelos de IA pueden automatizar tareas concretas y repetitivas. Los empleos que combinan juicio humano, creatividad o interacción directa con clientes muestran mayor resiliencia. Sin embargo, el impacto ya alcanza a los llamados trabajadores de cuello blanco, históricamente considerados menos vulnerables a la automatización. A diferencia de la robotización industrial, que afectó principalmente líneas de manufactura, la IA generativa apunta al núcleo del trabajo cognitivo.

El Foro Económico Mundial proyectó en su Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 que la inteligencia artificial desplazará 92 millones de empleos para 2030. El debate central es si este proceso generará nuevos puestos a la misma velocidad que destruye los existentes. Por ahora, los datos del primer trimestre de 2026 sugieren que la balanza se inclina hacia la sustitución.

Las grandes tecnológicas aceleran recortes mientras invierten en IA

Entre las empresas que anunciaron reducciones significativas de personal en este período se destacan Meta Platforms, Oracle Corp., Block Inc., Atlassian, Pinterest, Wisetech, Crypto.com y Amazon. Cada una presentó sus recortes bajo el mismo argumento central: la necesidad de financiar una transición hacia estructuras operativas basadas en inteligencia artificial.

Meta, dirigida por Mark Zuckerberg, planea despidos que podrían afectar hasta el 20% de su plantilla, según informó Reuters, con el objetivo explícito de compensar los costos de trabajadores mediante tareas asistidas por IA. Oracle, la empresa de Larry Ellison, despide a miles de empleados mientras invierte fuertemente en infraestructura de inteligencia artificial. Atlassian recortó aproximadamente el 10% de su fuerza laboral en marzo. Block, la compañía de Jack Dorsey, eliminó casi la mitad de su personal en una reestructuración que priorizará la IA de forma integral.

El patrón se repite en sectores más allá de la tecnología. Transporte, sanidad, educación, finanzas y medios de comunicación figuran entre los ámbitos con mayor número de pérdidas de empleo en lo que va del año.

UPS y FedEx: automatización masiva con resultados pendientes

El sector del transporte y la logística ofrece dos de los casos más ilustrativos sobre cómo las empresas están apostando por la automatización a gran escala, con ahorros contabilizados en el presente y resultados operativos prometidos para el futuro.

UPS eliminó 48.000 puestos en 2025, incluyendo cerca de 34.000 roles operativos y 14.000 de gestión. Para 2026, la compañía proyecta recortar hasta 30.000 empleados adicionales a través de su iniciativa denominada Red del Futuro, que contempla el cierre de aproximadamente 200 instalaciones y la eventual operación de 400 edificios totalmente automatizados. La directora ejecutiva Carol Tomé anunció una inversión de 120 millones de dólares en robótica y una proyección de ahorro de costos de 3.000 millones de dólares para 2028.

FedEx presenta una trayectoria similar a través de su programa de transformación DRIVE, que generó 2.200 millones de dólares en ahorros permanentes de costos durante el año fiscal 2025. La empresa prevé ahorros adicionales de 1.000 millones de dólares en el año fiscal 2026 y planea cerrar más de 475 estaciones para fines de 2027, lo que representa cerca del 30% de su red de instalaciones. Sus acciones cotizaron recientemente en torno a los 387 dólares, con una suba cercana al 24% en los últimos treinta días, impulsada por la presentación de un plan orientado a alcanzar 8.000 millones de dólares en ingresos operativos para 2029.

En ambos casos, el mercado premia la hoja de ruta, no los resultados. UPS aún está desmantelando su red tradicional. FedEx mejoró sus previsiones anuales, pero el crecimiento de ingresos se mantiene en niveles modestos. Las subas bursátiles responden a la expectativa de lo que estas empresas serán cuando la automatización quede plenamente instalada, no a lo que hoy efectivamente entregan.

Meta y JPMorgan: los casos donde la IA ya genera ingresos medibles

Existe una diferencia sustancial entre las empresas que recortan personal con la promesa de automatizar y aquellas que ya construyeron la infraestructura necesaria para que la IA genere valor real. Meta Platforms y JPMorgan Chase representan esta segunda categoría.

Meta desplegó a gran escala, a mediados de 2025, su Modelo de Recomendación de Anuncios Generativos, denominado GEM. La propia compañía lo describe como cuatro veces más eficiente para mejorar el rendimiento publicitario que sus modelos de clasificación anteriores. En el cuarto trimestre de 2025, las herramientas de generación de video de Meta alcanzaron una tasa de ejecución de ingresos combinados de 10.000 millones de dólares y crecieron casi tres veces más rápido que los ingresos publicitarios totales. En ese mismo trimestre, los ingresos publicitarios globales de la empresa sumaron 58.100 millones de dólares. El CEO Mark Zuckerberg atribuyó ese crecimiento de forma directa a la integración de inteligencia artificial en toda la cadena de distribución publicitaria.

Lo que distingue a Meta es que la IA no solo reduce costos, sino que genera ingresos nuevos al automatizar desde la producción creativa hasta la coincidencia de audiencias y la optimización de campañas. Los anunciantes ya no necesitan definir públicos objetivo: el sistema decide quién debe ver qué, aprende de las interacciones pagadas y orgánicas, y mejora de manera continua. El rol humano en ese esquema ha cambiado: pasó de operar la maquinaria a aportar insumos creativos de mayor calidad.

JPMorgan Chase representa la versión institucional del mismo principio. El banco invertirá 19.800 millones de dólares en tecnología durante 2026, un 10% más que el año anterior, consolidando el mayor presupuesto tecnológico del sector bancario global. Sus 150.000 empleados utilizan la plataforma interna de IA todas las semanas y reportan un ahorro promedio de cuatro horas semanales. Los casos de uso de IA generativa se duplicaron en el último año y se concentraron en atención al cliente e ingeniería de software. El banco emplea modelos de OpenAI y Anthropic a través de su portal interno.

El director ejecutivo Jamie Dimon fue uno de los pocos líderes del sector en reconocer públicamente que JPMorgan ya había afectado puestos de trabajo por la IA, aunque aclaró que los empleados no fueron despedidos sino reubicados en distintas funciones. La plantilla total se mantuvo estable en torno a los 318.500 empleados. El personal de operaciones cayó un 4% y el de soporte un 2%, mientras que los puestos de atención al cliente y generación de ingresos crecieron un 4%. Como resultado, los empleados de operaciones gestionan un 6% más de cuentas por persona, los costos de fraude por unidad bajaron un 11% y la productividad de los ingenieros de software aumentó un 10%.

El riesgo de automatizar sin infraestructura de datos

El mercado bursátil está premiando la intención de automatizar antes de que esa automatización sea funcional. Cuando una empresa anuncia que recortará miles de empleos para incorporar IA, el precio de sus acciones tiende a subir, no necesariamente porque la tecnología ya funcione, sino porque los inversores anticipan márgenes más amplios y menor gasto salarial. La sola declaración de intención se convirtió en un catalizador de valoración.

Este fenómeno oculta un riesgo estructural que el informe Estado de la IA en la Empresa 2026, elaborado por Deloitte a partir de una encuesta a más de 3.200 líderes sénior en 24 países, documenta con precisión. Aunque el acceso de los trabajadores a la IA creció un 50% durante 2025, la mayoría de las empresas respondió principalmente con programas de capacitación y no con cambios estructurales. Solo el 33% de los líderes consultados reportó haber rediseñado las trayectorias profesionales para adaptarlas a la IA, y apenas el 30% afirmó haber replanteado la organización a partir de los patrones de uso de esta tecnología.

Los sistemas de inteligencia artificial requieren datos limpios, estructurados y bien gobernados para operar eficazmente. Sin embargo, la mayoría de las grandes organizaciones no cuenta con esa base. Su información está distribuida en sistemas heredados, construidos a lo largo de décadas y sostenidos por el conocimiento institucional de personas que comprenden cómo se conectan las distintas piezas. Cuando esos trabajadores son desvinculados antes de que los datos queden organizados, la empresa pierde el único puente entre sus sistemas antiguos y sus ambiciones tecnológicas. El ahorro de costos aparece de inmediato en los resultados financieros. El deterioro operativo se hace visible dos o tres trimestres más tarde.

La gerencia media, el eslabón más vulnerable

Los 14.000 recortes en funciones directivas anunciados por UPS no ocurrieron en puestos de nivel inicial, sino en roles de supervisión que históricamente coordinaron la estrategia con las operaciones. La lógica detrás de esta decisión es que los agentes de IA pueden asumir esa coordinación de forma más rápida y más económica. Las empresas están achatando jerarquías de manera deliberada para eliminar capas humanas entre la toma de decisiones ejecutiva y la ejecución impulsada por tecnología.

Los empleadores estadounidenses eliminaron más de 1,2 millones de empleos en 2025, el nivel más alto desde las secuelas de la crisis financiera de 2008. Los despidos se aceleraron en el cuarto trimestre y se intensificaron a comienzos de 2026. La tasa general de desempleo se mantiene baja, cerca del 4,3%, pero esa cifra oculta un cambio estructural de fondo: los puestos bien remunerados en operaciones y mandos medios están siendo reemplazados por proyectos de automatización que no alcanzarán su plena capacidad durante años.

Dimon planteó un experimento mental que resume el dilema de fondo: ¿qué ocurriría si los camiones autónomos aparecieran de un día para el otro y desplazaran a dos millones de conductores? «Ese próximo trabajo cuesta 25.000 dólares al año, reponiendo estanterías», señaló el ejecutivo. El director del banco más grande del mundo destina 20.000 millones de dólares anuales a la inteligencia artificial y, aun así, advierte en público sobre el riesgo de que esta transición deje más perdedores que ganadores si no se gestiona con cuidado. La mayoría de las empresas, sin embargo, no cuenta con la escala de JPMorgan Chase, ni con su base de 318.000 empleados ni con un presupuesto tecnológico equivalente para absorber el impacto social de la transformación que están impulsando.

Petróleo en máximos históricos: amenazas de Trump a Irán, el bloqueo del estrecho de Ormuz y la crisis de suministro global impulsan el crudo a USD 114

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El mercado internacional del petróleo arrancó la semana posterior al feriado de Pascua con una nueva jornada de tensión extrema. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 2,7% y se ubicó en USD 114,57 por barril, mientras el Brent ganó 2,2% hasta los USD 111,43, en una apertura que reflejó con precisión el grado de incertidumbre que domina el escenario energético global desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.

El detonante inmediato de la suba fue el endurecimiento del discurso del presidente estadounidense Donald Trump, quien durante el domingo lanzó amenazas directas contra infraestructura civil iraní. En términos que difícilmente puedan calificarse de diplomáticos, Trump advirtió que el martes siguiente sería «el Día de las Plantas Energéticas y el Día de los Puentes, todo en uno», y condicionó la no intervención militar a la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz. El mercado interpretó esas declaraciones como una señal inequívoca de que la desescalada no está en el horizonte próximo.

Ormuz: el cuello de botella que paraliza la energía mundial

El estrecho de Ormuz, corredor por el que transitaba cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo antes del conflicto, opera desde el 28 de febrero con severas restricciones impuestas por Teherán. Solo un número reducido de embarcaciones ha recibido autorización para cruzar el paso que conecta el Golfo Pérsico con los mercados de Asia y Europa, afectando de manera directa a exportadores clave como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

La restricción ha generado un efecto de escasez inmediata que se tradujo, incluso antes del feriado largo, en niveles de precio extraordinarios: el Brent fechado superó los USD 140 por barril, su nivel más alto desde 2008. Ese movimiento anticipó la preocupación por presiones inflacionarias adicionales, mayores costos logísticos y potenciales faltantes de combustibles en distintas economías.

La Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria iraní fue categórica al respecto: el estrecho «jamás volverá a ser como era, especialmente para Estados Unidos e Israel». El cuerpo indicó además que está «completando los preparativos operativos para el nuevo orden del Golfo Pérsico», en una advertencia que los mercados leyeron como una señal de bloqueo estructural y no meramente coyuntural.

Irak, el eslabón más vulnerable de la cadena

Entre los países más golpeados por el cierre del estrecho se destaca Irak, segundo mayor productor de la OPEP. Sus exportaciones, que antes del conflicto alcanzaban los 3,4 millones de barriles diarios, se redujeron a una fracción mínima de ese volumen. La producción cayó aproximadamente dos tercios y los tanques de almacenamiento llegaron a su límite de capacidad. Según estimaciones disponibles, Irak perdía hasta USD 224 millones por día en ingresos petroleros durante marzo como consecuencia combinada del cierre de Ormuz y de las interrupciones en su conexión con el puerto turco de Ceyhan a través del oleoducto.

Ante ese cuadro, Bagdad intentó soluciones de emergencia: inició gestiones para exportar crudo por carretera a través de Siria, una alternativa logísticamente compleja y de volúmenes marginales frente a la magnitud de la crisis. La demanda de crudo ácido —tipo predominante en la región— se disparó a nivel internacional ante la imposibilidad de los productores del Golfo de colocar sus cargamentos en el mercado global.

La excepción iraní para Irak y sus límites reales

El domingo, un portavoz militar iraní declaró que Irak queda exento de las restricciones impuestas en el estrecho, argumentando que las limitaciones se aplican exclusivamente a «estados hostiles». La declaración fue acompañada de un gesto simbólico hacia las milicias chiitas iraquíes respaldadas por Teherán, a las que el portavoz calificó como parte de «una misma trinchera» con el pueblo iraní.

En la práctica, la excepción ya comenzó a materializarse. El petrolero Ocean Thunder —de propiedad turca, con carga de un millón de barriles de crudo Basrah Heavy cargados el 2 de marzo— cruzó el estrecho cerca de la costa iraní el domingo con destino a Malasia. El ministro de Transporte de Turquía, Abdulkadir Uraloglu, confirmó el tránsito y precisó que con ese buque suman tres los navíos turcos que han cruzado Ormuz sin inconvenientes, mientras ocho embarcaciones del mismo país aún aguardan autorización para salir de la región junto a sus 156 tripulantes.

También lograron cruzar un portacontenedores de propiedad francesa, buques de bandera china y omaní, y Pakistán informó haber alcanzado un acuerdo que habilitaría el paso de 20 embarcaciones bajo su pabellón.

Sin embargo, analistas y operadores advierten que la declaración iraní no resuelve el problema de fondo. No quedó claro si la excepción aplica a buques con bandera o domicilio iraquí, o a cualquier embarcación que transporte carga de origen iraquí. Más relevante aún: la decisión de reanudar el tránsito por una zona de alto riesgo dependerá en última instancia de las compañías navieras y sus aseguradoras, no de las declaraciones políticas de Teherán. Si Irak logra restablecer su capacidad de exportación, podría reincorporar hasta 3 millones de barriles diarios a los mercados internacionales, un volumen significativo pero que requiere tiempo para su efectiva reactivación.

La respuesta de la OPEP+ y sus limitaciones estructurales

Frente a la escalada de precios, la alianza OPEP+ —liderada por Arabia Saudita y Rusia— anunció el domingo un incremento de producción de 206.000 barriles diarios a partir del 1 de mayo, replicando el mismo volumen ya comprometido para abril. Los ocho países que participaron de la reunión virtual reconocieron los daños a la infraestructura energética y advirtieron que su restauración «es costosa y requiere mucho tiempo». Subrayaron además la «importancia crítica de salvaguardar las rutas marítimas internacionales para garantizar el flujo ininterrumpido de energía».

El mercado recibió el anuncio con escepticismo. El incremento de producción tiene un impacto práctico limitado mientras el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado para la mayor parte del tráfico marítimo internacional: los únicos miembros de la OPEP+ con capacidad excedentaria significativa para desplegar son precisamente los países del Golfo cuyo acceso a los mercados exteriores está obstruido. El gesto fue interpretado, en el mejor de los casos, como una señal política antes que una solución operativa.

En ese marco, si Irak logra normalizar su actividad exportadora, la OPEP+ le permitiría producir hasta 4,326 millones de barriles diarios en mayo sin incumplir las cuotas del acuerdo, lo que representaría un alivio significativo para las finanzas públicas de Bagdad y una contribución real —aunque parcial— a la oferta global.

Un mercado que opera en modo de crisis permanente

Desde el inicio del conflicto, el petróleo acumuló una escalada de dimensiones históricas. Solo en marzo, el Brent avanzó 63%, su mayor salto mensual en décadas. El WTI quebró repetidamente la barrera de los USD 110 y cerró el período previo al feriado en niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008.

Con los ataques aún activos, la retórica bélica en ascenso desde Washington y Teherán, y sin señales de una reapertura plena y sostenida del estrecho de Ormuz, el mercado petrolero opera bajo una lógica de máxima tensión. Cada movimiento diplomático o militar en la región impacta de inmediato sobre los precios, en un escenario donde la energía volvió a convertirse en el indicador más sensible de la crisis global. La pregunta que domina los escritorios de operadores, gobiernos y organismos internacionales ya no es si los precios seguirán subiendo, sino cuánto puede absorber la economía mundial antes de que el shock energético se transforme en recesión.

Itaipú aprueba presupuesto de USD 3.055,9 millones para 2026 con brecha laboral de USD 87 millones entre Paraguay y Brasil

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El Consejo de Administración de la Itaipú Binacional aprobó el 18 de marzo de 2026 los estados financieros correspondientes al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2025. El documento fue auditado de forma independiente por el Consorcio BDO en representación binacional y recibió una opinión sin salvedades, lo que en términos contables significa que las cifras reflejan razonablemente la situación financiera de la entidad. Los estados ya fueron remitidos oficialmente a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y a la Empresa Brasileira de Participações em Energia Nuclear e Binacional (ENBPar), sus respectivas contratantes.

Resultado positivo de USD 134 millones en un año de alta volatilidad cambiaria

A pesar de que el Anexo C del Tratado de Itaipú establece expresamente que la entidad no tiene fines de lucro, el ejercicio 2025 cerró con un resultado contable positivo de USD 134,0 millones. La binacional precisó que este saldo no constituye una ganancia comercial, sino un indicador de equilibrio operativo alcanzado tras cubrir todos sus costos, gastos, regalías y compensaciones a los Estados socios.

Este resultado se logró en un contexto de marcada volatilidad monetaria. El balance revela que el guaraní se apreció un 16,0% frente al dólar estadounidense —moneda funcional de la entidad— mientras que el real brasileño lo hizo en un 11,1%, generando variaciones cambiarias que fueron debidamente consignadas en las notas explicativas del informe financiero.

USD 1.213,9 millones en inversión socioambiental; Paraguay recibió USD 524,8 millones

Uno de los datos más destacados del balance aprobado es el volumen de recursos canalizados hacia el rubro socioambiental. Durante 2025, la Itaipú Binacional desembolsó un total de USD 1.213,9 millones en acciones socioambientales en ambas márgenes. De ese total, USD 524,8 millones correspondieron exclusivamente a la margen paraguaya, aplicados a programas estratégicos en las áreas de energía, educación, seguridad, salud e infraestructura.

La entidad destacó que al sumar la ejecución de 2024, que ascendió a USD 331,6 millones, con la de 2025, el Paraguay acumuló USD 856,4 millones recibidos bajo este concepto en apenas dos años. Las diferencias en los montos ejecutados entre ambas márgenes fueron explicadas por la entidad como resultado de estrategias diferenciadas de aplicación y de la posibilidad de transferir saldos presupuestarios para su utilización posterior.

Suministro energético: 72,4 millones de MWh en 2025 y cobertura del 87,6% de la demanda paraguaya

En términos operativos, la central hidroeléctrica cerró 2025 con un suministro de 72,4 millones de MWh, cifra que representa un incremento frente a los 66,7 millones de MWh registrados durante 2024. La binacional es responsable de aproximadamente el 87,6% de la energía eléctrica consumida en Paraguay y del 6,7% de la demanda total de Brasil.

Plan de Actualización Tecnológica: USD 110,5 millones ejecutados de un proyecto total de USD 979 millones

Los estados financieros de 2025 revelan avances concretos en el Plan de Actualización Tecnológica (PAT), la iniciativa de modernización integral de la infraestructura de la central y sus subestaciones. Este proyecto, que inició formalmente en 2022, tiene una duración estimada de 14 años y un costo total proyectado de USD 979 millones, orientado a renovar los sistemas críticos de supervisión, control, protección, monitoreo y medición de la usina.

Al cierre de 2025, la Itaipú había destinado de forma acumulada USD 110,5 millones al PAT. Solo durante el año pasado se ejecutaron USD 36,5 millones, fondos aplicados tanto a la adquisición de equipos de última generación como a la construcción de infraestructura complementaria, incluyendo nuevos almacenes para el resguardo de materiales sensibles y la habilitación de centros de capacitación técnica para el personal. Contablemente, estos recursos se registran bajo el rubro de activo inmovilizado. La entidad subrayó que la actualización es una medida vital para mitigar los riesgos de obsolescencia tecnológica en una planta que ya supera las cuatro décadas de operación continua.

Presupuesto 2026: USD 3.055,9 millones con paridad en gastos de explotación pero asimetría en costos laborales

El Consejo de Administración de la Itaipú Binacional formalizó mediante la Resolución RCA-018/2024 del 9 de mayo de 2024 el Presupuesto Económico Global (OEG) para el ejercicio 2026, fijándolo en USD 3.055,9 millones. La estructura financiera de este presupuesto refleja la nueva realidad de la entidad tras la cancelación de su deuda histórica, volcando el grueso de sus recursos hacia la operación, el mantenimiento y los beneficios directos para los Estados socios. Las autoridades de la margen izquierda señalaron que los niveles presupuestados son equivalentes a los establecidos para los años 2024 y 2025, reafirmando la política de tarifas moderadas orientada a garantizar precios justos de electricidad para consumidores de ambos países.

Los ingresos ordinarios por facturación están proyectados en USD 2.807,5 millones. De ese total, ENBPar de Brasil aportará USD 2.144,2 millones, consolidándose como el principal pagador de la entidad, mientras que la ANDE de Paraguay contribuirá con USD 663,3 millones. Adicionalmente, se presupuestan USD 248,3 millones bajo el concepto de cesión de energía, que corresponde a la compensación que Brasil transfiere a Paraguay por el excedente energético paraguayo no utilizado por el país.

El rubro de mayor peso en el gasto es el costo del servicio eléctrico, que iguala los ingresos ordinarios en USD 2.807,5 millones. Dentro de este, los gastos de explotación suman USD 2.170,4 millones, distribuidos de forma equitativa: tanto la margen derecha paraguaya como la margen izquierda brasileña dispondrán de USD 1.085,2 millones cada una. En ese marco, se destina una inversión de USD 41,7 millones por margen para la continuación del proceso de actualización y modernización tecnológica de la central.

Diferencia de USD 87 millones en costos laborales entre Paraguay y Brasil

Un punto llamativo del desglose presupuestario es la marcada asimetría en el rubro de personal. Mientras la margen izquierda de Brasil prevé un gasto de USD 178 millones en este concepto, la margen derecha de Paraguay presupuestó USD 265,2 millones para el mismo ítem, una diferencia de USD 87 millones que refleja una estructura de costos laborales más pesada en el lado paraguayo, ya sea por una mayor cantidad de personal, por un esquema de beneficios más amplio o por una combinación de ambos factores.

Royalties de USD 533,3 millones y compensación por cesión de energía con destino en municipios y gobernaciones

El presupuesto 2026 también contempla los componentes del denominado Anexo C, que en conjunto ascienden a USD 637,7 millones. El ítem más relevante de este bloque son los royalties, estimados en USD 533,3 millones a ser distribuidos entre los Estados socios. En el caso paraguayo, una parte de esos recursos financia el Presupuesto General de la Nación, mientras que otra porción es transferida por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a gobiernos departamentales y municipales. En cuanto a la compensación por cesión de energía, los fondos se incorporan al Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae) y un porcentaje también es distribuido a municipios y gobernaciones.

El rubro de servicio de la deuda figura en el presupuesto con USD 26,6 millones, sin detalles adicionales al respecto. Asimismo, bajo el concepto de recursos de terceros se incluyen convenios para el refuerzo del sistema eléctrico en el Alto Paraná, específicamente en una línea de transmisión de 66 kV y en la Subestación Itakyry de 220 kV, aunque llamativamente el documento no especifica los montos asignados a dichos proyectos.

Nike desploma su beneficio un 35% y prevé una nueva caída del 20% en China mientras sus acciones pierden un 17% en 2026

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Nike registró un beneficio neto de 520 millones de dólares en el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, correspondiente al período entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, lo que representa una caída del 35% frente a los 794 millones de dólares obtenidos en el mismo período del año anterior. A pesar del deterioro en la rentabilidad, los ingresos totales se mantuvieron prácticamente estables en 11.279 millones de dólares, cifra que superó las expectativas de Wall Street, aunque no logró compensar la preocupación generada por las perspectivas del trimestre en curso.

Las ganancias por acción se situaron en 35 centavos, por encima de los 29 centavos que los analistas habían proyectado, si bien se alejan considerablemente de los 54 centavos registrados un año antes. El aumento del 2% en los costes de las ventas, que ascendieron a 6.749 millones de dólares, fue uno de los factores que presionó los márgenes durante el trimestre, junto con una actividad de descuentos que continuó siendo un elemento estructural en la estrategia comercial de la empresa.

China, el eslabón débil de una recuperación desigual

El mercado chino sigue siendo el principal foco de tensión para Nike. Los ingresos en esa región cayeron un 7% interanual hasta los 1.615 millones de dólares, lo que representa una mejora respecto a la contracción del 17% registrada en el trimestre anterior, pero confirma una tendencia de debilitamiento estructural de la demanda que los ejecutivos no esperan revertir en el corto plazo.

La compañía anticipó una caída del 20% en las ventas en China durante el trimestre en curso, una proyección que generó una reacción inmediata en los mercados. Las acciones cayeron un 9,1% en las operaciones posteriores al cierre de la sesión del martes en Nueva York y profundizaron ese retroceso en el premercado del miércoles. En lo que va de 2026, el título acumula una pérdida superior al 17%, y desde los máximos de agosto del año pasado —cuando cotizaba a 80,16 dólares— el descenso acumulado supera el 34%. Durante marzo, Nike fue el valor más penalizado del Dow Jones, con una caída mensual del 15%.

Norteamérica y EMEA como contrapeso, aunque insuficiente

En contraste con el deterioro en Asia, las regiones de Norteamérica y Europa, Oriente Próximo y África (EMEA) ofrecieron señales alentadoras. Norteamérica registró un crecimiento del 3% interanual con una facturación de 5.026 millones de dólares, mientras que EMEA creció un 2% hasta los 2.874 millones de dólares. Asia Pacífico y Latinoamérica aportaron un avance modesto del 1%, con ingresos de 1.490 millones de dólares.

Sin embargo, estos avances no lograron compensar la debilidad en China ni el menor dinamismo de la marca Converse y las líneas de ropa deportiva, que continuaron restando impulso al crecimiento consolidado. La empresa también advirtió sobre niveles elevados de inventario en Europa y Oriente Medio, sumados a interrupciones logísticas vinculadas al conflicto bélico en la región, factores que podrían añadir volatilidad adicional al negocio en los próximos meses.

Perspectivas para el cuarto trimestre y el horizonte fiscal

La directiva de Nike proyecta una caída de entre el 2% y el 4% en los ingresos del cuarto trimestre fiscal, con un leve crecimiento en Norteamérica que se vería neutralizado por la continuidad de las caídas en China y por el flojo desempeño de Converse. La empresa espera que el descenso se mantenga en un porcentaje bajo de un solo dígito durante el resto del año.

Matthew Friend, vicepresidente ejecutivo y director financiero, señaló que las medidas implementadas en el trimestre más reciente comenzarán a mostrar resultados tangibles en el ejercicio fiscal 2027, con un efecto que se intensificará durante el ejercicio 2028. La perspectiva de que los beneficios de la reestructuración se materialicen recién en dos años refuerza la percepción de que la recuperación de la empresa será un proceso extendido.

La estrategia de Elliott Hill y el desafío de la transformación

Elliott Hill, presidente y consejero delegado de Nike, reconoció durante la conferencia posterior a la publicación de resultados que el ritmo de avance es dispar según el segmento y la región. «La dirección es clara, la urgencia es real y la base se está fortaleciendo. Para finales de año, esperamos haber finalizado nuestras acciones para lograr resultados inmediatos», afirmó Hill ante analistas e inversores.

El CEO, que asumió la conducción de la compañía en el marco de un proceso de reposicionamiento competitivo, insistió en que las áreas priorizadas siguen impulsando el crecimiento, aunque reconoció que algunas unidades de negocio están evolucionando con mayor lentitud de la prevista. La estrategia declarada apunta a restaurar márgenes, acelerar la transformación del portafolio de productos y concentrar recursos en los segmentos con mayor potencial.

Nueve meses de ejercicio fiscal con rentabilidad erosionada

En el acumulado de los primeros nueve meses del ejercicio fiscal, Nike registró un beneficio neto de 2.039 millones de dólares, un descenso del 32% respecto al mismo período del año anterior. Los ingresos totales en ese lapso ascendieron a 35.426 millones de dólares, con un incremento marginal del 1%, lo que evidencia que la empresa logra sostener su volumen de negocio pero a costa de una rentabilidad significativamente menor.

El cuadro general que emerge de los resultados del tercer trimestre es el de una compañía que mantiene su posición de volumen en la mayoría de sus mercados, pero que enfrenta presiones estructurales en China, costos crecientes y márgenes en contracción. La confianza de la dirección en la recuperación de mediano plazo contrasta con la cautela del mercado, que castiga el valor ante la ausencia de señales inmediatas de mejora en los indicadores clave de rentabilidad.

Recaudación tributaria repunta 10% en marzo pero el dólar barato recorta ingresos del Estado y presiona el gasto público

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La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) registró en marzo de 2026 una recaudación en efectivo de G. 3,4 billones (US$ 529 millones), lo que representa un crecimiento interanual del 10% frente al mismo mes del año anterior, equivalente a G. 320.329 millones adicionales (US$ 49 millones). El resultado cierra un primer trimestre que, pese a la turbulencia cambiaria, acumuló ingresos por G. 9,30 billones (US$ 1.431 millones), con una variación positiva del 2,8% respecto al mismo período de 2025, es decir, G. 262.009 millones más.

El desempeño de marzo contrasta con el retroceso registrado en febrero, cuando la DNIT reportó una caída del 2,9% en sus ingresos, arrastrada principalmente por la baja del 10% en la recaudación aduanera, afectada por la depreciación del dólar. En el acumulado del primer bimestre, la reducción había sido del 1%.

Impuestos internos lideran el rebote

El motor del repunte fue el comportamiento de los impuestos internos, que en marzo recibieron las liquidaciones correspondientes al Impuesto a la Renta Personal y Empresarial. Este ingreso extraordinario estacional dinamizó los resultados globales y reflejó una mayor actividad en el mercado interno, impulsada por sectores como el comercio, transporte, restaurantes y hoteles, construcción, fabricación de productos metálicos y ganadería, entre otros.

El guaraní se aprecia y el dólar sigue cediendo terreno

El dólar inició la semana con un valor de G. 6.510 a la venta y G. 6.440 a la compra, con una caída de 20 puntos respecto al cierre de la semana anterior. En términos acumulados, la moneda local acumula una apreciación del 3,33% en lo que va de 2026 y del 18,60% en términos interanuales. Si bien a finales de febrero el dólar tuvo un repunte puntual, en las semanas siguientes volvió a estabilizarse en torno a los G. 6.500.

La encuesta de Expectativa de Variables Económicas del Banco Central del Paraguay (BCP) correspondiente a marzo de 2026 muestra que los agentes económicos proyectan un tipo de cambio de G. 6.500 para el mes en curso, por debajo de la estimación anterior de G. 6.650. Para abril, la expectativa se mantiene en G. 6.500, mientras que para el cierre de 2026 se estima G. 6.725, y para el cierre de 2027, los agentes proyectan G. 6.900.

Un factor geopolítico pesó sobre los mercados regionales a inicios de marzo: la disrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz elevó el riesgo global, disparó la volatilidad en el precio del crudo y el gas, y reorientó el apetito por activos refugio hacia el dólar, lo que provocó movimientos cambiarios en la región. En ese contexto, el peso argentino retrocedió un 0,57%, el peso colombiano un 0,71%, el peso uruguayo un 0,76% y el real brasileño se depreció un 1,44%.

El BCP sin intervenir desde hace cinco meses

Al cierre de marzo, el Banco Central lleva cinco meses sin realizar intervenciones en el mercado cambiario mediante venta de divisas, una postura marcadamente distinta a la de 2025, cuando la institución mantuvo operaciones activas de mercado abierto durante los primeros seis meses del año. La estabilidad relativa del tipo de cambio en torno a G. 6.500 ha permitido esta distancia del regulador, aunque el nivel actual sigue generando presiones estructurales sobre las finanzas públicas.

El fisco pierde US$ 600 millones y los proveedores del Estado presionan por más de US$ 1.000 millones

El dólar barato representa un alivio para los precios de bienes durables y derivados del petróleo, pero golpea con fuerza las arcas estatales. El Ministerio de Economía estima que el Tesoro Público dejará de percibir US$ 600 millones durante 2026 como consecuencia de la caída en la cotización de la moneda norteamericana, lo que obligará a un ajuste en el gasto público para evitar un mayor desequilibrio en el Presupuesto General de la Nación (PGN).

La situación se agrava porque, en paralelo a la caída de ingresos, las presiones de cobro por parte de proveedores del Estado superan los US$ 1.000 millones, ampliando el descalce financiero que ya enfrenta el gobierno. La caída en las recaudaciones aduaneras de casi un 10% al mes de febrero es el reflejo más directo de este fenómeno, dado que la base imponible de las importaciones se liquida en dólares.

Exportadores y frigoríficos también resienten el impacto

El efecto no se circunscribe al fisco. Las agroexportadoras y los frigoríficos también acusan el deterioro de sus ingresos por la caída en la cotización del dólar. En el caso particular de los frigoríficos, la menor rentabilidad exportadora redujo el incentivo a colocar carne en mercados externos, con una contracción observable en los volúmenes exportados.

La canasta básica y los bienes duraderos, entre los beneficiados

En el lado opuesto de la ecuación, expertos señalan que la apreciación sostenida del guaraní desde el segundo semestre de 2025 debería mantener bajo control los precios de bienes duraderos, como electrónica y electrodomésticos, durante la primera mitad del año. El BCP estima que los bienes importados representan alrededor del 30% de los productos de la canasta básica, por lo que la fortaleza de la moneda local tendría un efecto moderador sobre la inflación en ese segmento, un dato relevante para los hogares paraguayos en un contexto de ajuste fiscal que podría presionar otros rubros del presupuesto familiar.