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sábado, junio 20, 2026
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El conflicto en Oriente Medio desploma la confianza de la industria textil global a su peor nivel desde 2022, eleva costos hasta un 15% y redefine las estrategias del sector

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Por primera vez en la historia reciente de la industria textil mundial, la inestabilidad geopolítica ha superado a la débil demanda como la preocupación dominante del sector. Así lo revela la 37.ª Encuesta Global de la Industria Textil (GTIS) de la Federación Internacional de Fabricantes Textiles (ITMF), correspondiente a marzo de 2026, que registró la geopolítica como principal preocupación con un 50% de menciones, frente a un 49% de la demanda. El dato no es menor: refleja un cambio estructural en la percepción del riesgo empresarial en una industria que mueve billones de dólares al año y emplea a cientos de millones de trabajadores en todo el mundo.

El detonante es el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha alterado de manera significativa los flujos de energía globales y ha generado interrupciones logísticas de gran calado, particularmente a través del bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz. Este pasaje marítimo, por donde transita una fracción considerable del petróleo mundial y de la carga comercial intercontinental, se ha convertido en el epicentro de una crisis que va mucho más allá del campo de batalla.

El clima de negocios se deteriora: saldo negativo de 25 puntos porcentuales

El termómetro del sector no deja lugar a dudas. El indicador del clima de negocios global cayó a un saldo negativo del 25%, lo que significa que el pesimismo supera con amplitud al optimismo entre los actores del sector. África fue la única región que logró mantener un indicador en terreno positivo, mientras que América del Norte y Central registraron el descenso más pronunciado. Esta geografía del deterioro no es casual: refleja la exposición diferencial de cada región a los mercados energéticos afectados y a las cadenas de suministro dependientes de Asia.

Entre los distintos segmentos de la cadena de valor, los productores de prendas de vestir obtuvieron los resultados relativamente menos negativos, mientras que los fabricantes de maquinaria textil continuaron hundiéndose en terreno profundamente negativo, lo que anticipa una posible contracción de la inversión en capacidad productiva en los próximos trimestres.

Las expectativas se desploman al nivel más bajo desde noviembre de 2022

Lo que más inquieta a los analistas es la velocidad del deterioro en las perspectivas a corto plazo. El indicador de expectativas para los próximos seis meses se desplomó desde más del 23% hasta apenas el 5%, marcando su nivel más bajo desde noviembre de 2022. Este registro revive en el sector los temores de estanflación que se vivieron en el período posterior a la invasión rusa a Ucrania, cuando la combinación de inflación de costos y contracción de la demanda sometió a la industria a una presión simultánea desde ambos frentes.

En contraste con el panorama general, Sudamérica lidera el optimismo regional, en marcado contraste con el profundo pesimismo que caracteriza al Sudeste Asiático, región que concentra gran parte de la producción textil mundial y que siente de manera más directa el impacto de las disrupciones en el suministro de materias primas petroquímicas.

La huella del petróleo: insumos petroquímicos representan entre el 50% y el 65% del costo de producción

La dependencia estructural del sector textil respecto al petróleo y sus derivados constituye el núcleo del problema. Los insumos petroquímicos —principalmente fibras sintéticas como el poliéster, el nailon y el acrílico— representan entre el 50% y el 65% del costo de producción de prendas y textiles. Dado que el poliéster es la fibra de mayor consumo mundial, cualquier perturbación en los precios del crudo se transmite con rapidez y amplitud a lo largo de toda la cadena de valor.

El impacto ya es cuantificable. En China, cerca del 15% de la capacidad de producción de ácido tereftálico purificado (PTA), un insumo clave para fabricar poliéster, ha sido afectada, lo que ha provocado que los precios de este material se disparen un 30% desde el inicio del conflicto. En el centro textil sintético de Surat, India, el aumento de los precios del plástico combinado con la debilidad de la demanda ha generado un doble golpe que ha llevado a los productores a reducir a la mitad su producción. La volatilidad reciente de las materias primas añade además un impacto estimado del 17% sobre los costos de venta, según el estudio de la ITMF.

Si se considera el conjunto de las presiones —materias primas, energía y logística—, los expertos advierten que los costos de fabricación textil podrían elevarse entre un 10% y un 15% a nivel mundial en un escenario de escalada sostenida del conflicto.

El estrecho de Ormuz: la logística global bajo amenaza

Más allá del encarecimiento de los insumos, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha introducido una variable de riesgo logístico de primera magnitud. Este angosto paso marítimo es una arteria vital para el transporte mundial de petróleo y carga comercial. Su interrupción obliga a las navieras a recurrir a rutas alternativas más largas, lo que eleva las tarifas de flete, dispara las primas de los seguros marítimos y genera retrasos que se propagan por toda la cadena de suministro.

Para los fabricantes textiles, que operan habitualmente con plazos de producción muy ajustados y stocks reducidos, estos retrasos no son simplemente un inconveniente logístico: se traducen en pérdidas de contratos, penalizaciones y costos financieros adicionales. Los exportadores de materias primas textiles y los importadores de productos terminados en Asia, Europa y América se ven igualmente afectados por este encarecimiento del transporte internacional.

Aranceles en retirada, geopolítica en alza: un cambio en la jerarquía del riesgo

Uno de los datos más reveladores de la encuesta es el desplazamiento de los aranceles como fuente de preocupación empresarial. Si en encuestas anteriores los aranceles comerciales —en particular los derivados de las tensiones entre Estados Unidos y China— ocupaban un lugar destacado, en la medición de marzo de 2026 su peso se redujo de forma drástica, cayendo del 31% al 13%. Este giro pone de manifiesto que, ante la magnitud del choque energético y geopolítico actual, los riesgos arancelarios pasan a un segundo plano en la mente de los directivos del sector.

No por ello deja de ser significativo: la industria textil global lleva años navegando entre tensiones comerciales, disrupciones post-pandémicas y ajustes de demanda. Lo que el conflicto en Oriente Medio ha conseguido es añadir una presión de oferta energética que amplifica todos los demás factores de riesgo simultáneamente.

Estrategias de adaptación: sin grandes apuestas de capital, con ajustes tácticos

Ante este escenario de incertidumbre múltiple, las empresas del sector están recalibrando sus estrategias, pero con cautela. Los datos de la encuesta indican que las compañías están descartando las estrategias más agresivas e intensivas en capital, como la relocalización de fábricas, y optando en cambio por respuestas más ágiles y de menor inversión. Entre las medidas más extendidas se encuentran la diversificación de mercados de destino, la reducción de la dependencia del mercado estadounidense y la absorción interna de una parte de los incrementos de costos para no trasladarlos íntegramente al cliente.

A más largo plazo, la presión sobre los insumos petroquímicos podría actuar como catalizador para acelerar la adopción de fibras alternativas, materiales reciclados y fuentes de energía renovables en la producción textil. Asimismo, el nearshoring —la aproximación de la producción a los mercados de consumo— podría ganar atractivo si las perturbaciones logísticas se prolongan. Sin embargo, estas transiciones requieren tiempo e inversión, dos recursos que escasean en un entorno de incertidumbre como el actual.

Una industria global ante un riesgo sistémico

Lo que revela la 37.ª edición de la GTIS es algo más que un ajuste cíclico: es la evidencia de que la industria textil, por su profunda integración en las cadenas globales de suministro energético y logístico, es particularmente vulnerable a los shocks geopolíticos en Oriente Medio. Desde la producción de fibras en Asia hasta la venta al por menor en Europa o América, todos los eslabones de la cadena enfrentan un entorno más costoso, menos predecible y con márgenes más estrechos.

Los indicadores más optimistas —como el de Sudamérica o el de los fabricantes de prendas— no deben oscurecer la lectura de fondo: la confianza global del sector ha alcanzado su nivel más bajo en más de tres años, y las expectativas apuntan a que la recuperación, si llega, no será ni rápida ni uniforme. La guerra en Irán ha redefinido, al menos temporalmente, las reglas del juego en una industria acostumbrada a operar al límite de sus márgenes.

La Bolsa de Valores de Asunción cierra el primer trimestre de 2026 con una caída del 11,7% en marzo, afectada por la incertidumbre local e internacional

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La Bolsa de Valores de Asunción (BVA) cerró el primer trimestre de 2026 con señales claras de desaceleración, registrando operaciones por G. 13,3 billones (aproximadamente US$ 2.094 millones) entre enero y marzo, lo que representa un crecimiento interanual de apenas 3,1%, muy por debajo del 17% con que había cerrado el ejercicio 2025. Este cambio de ritmo pone fin a aproximadamente 30 meses de expansión sostenida del mercado y marca el inicio de una etapa de mayor moderación en la actividad bursátil del país.

El panorama se volvió particularmente notable en marzo, que se consolidó como el mes más débil del último año. Las operaciones del tercer mes del año alcanzaron G. 4 billones (unos US$ 671 millones), registrando una caída interanual de 11,7% y una retracción de 11,7% respecto al mes anterior. El volumen acumulado en el mercado secundario ascendió a G. 11,7 billones al cierre del trimestre, con montos que disminuyeron ininterrumpidamente desde los G. 4,3 billones registrados en enero, pasando a G. 3,9 billones en febrero, hasta llegar a G. 3,5 billones en marzo.

La desaceleración se venía gestando desde el inicio del año

El freno no fue abrupto. La desaceleración se venía gestando desde los primeros compases del año, aunque con señales que en principio podrían haber pasado desapercibidas. En enero, el crecimiento interanual todavía se ubicaba en 17,2%, pero ya en febrero se había moderado a 6%, para luego transformarse en una caída en marzo. Esta curva descendente refleja un mercado que fue perdiendo impulso mes a mes a lo largo del trimestre, tras haber sostenido niveles de expansión extraordinarios durante más de dos años.

El comportamiento más moderado del mercado responde, en gran medida, a un contexto de incertidumbre tanto a nivel local como internacional, que llevó a los agentes económicos a adoptar una postura más cautelosa en sus decisiones de inversión, según señalaron desde la casa de bolsa Cadiem.

El mercado primario frena su impulso y el secundario acumula dos meses de caída

El impacto de la desaceleración se hizo sentir en los distintos segmentos del mercado. Las emisiones de títulos en el mercado primario, que habían mostrado un dinamismo extraordinario en los primeros meses del año, con crecimientos interanuales de 210,4% en enero y 95,3% en febrero, registraron una caída de 11,8% en marzo. Aunque el trimestre cerró con un crecimiento acumulado de 48,7% en este segmento, este resultado representa una marcada desaceleración frente al aumento de más de 120% observado en el bimestre inicial.

Por su parte, el mercado secundario, donde se negocian títulos ya emitidos, acumuló su segundo mes consecutivo de caída. La retracción se profundizó desde el 2,7% registrado en febrero hasta el 11,5% en marzo, acentuando una tendencia negativa que ya había comenzado a gestarse el mes anterior.

La «economía de guerra» y el contexto electoral sembraron cautela en el mercado local

En el plano interno, uno de los factores que más incidió en el ánimo del mercado fue el uso del término «economía de guerra» por parte del entonces ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, en un contexto marcado por el atraso en el pago de las deudas del Estado a empresas proveedoras, y en un año en que el gobierno debe retornar a la regla de déficit fiscal de 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Desde Cadiem señalaron que ese mensaje generó señales de alerta en el mercado: «El mensaje de ‘economía de guerra’ de alguna manera hizo que quizás se frenen algunas inversiones relacionadas con el sector público. Lo más probable es que se liberen los pagos de deudas del Estado a las empresas proveedoras para movilizar obras que están paradas y así generar una sensación de movimiento económico que ayude en las elecciones». A esto se suma el ambiente de elecciones municipales, que históricamente introduce incertidumbre en las decisiones de inversión.

El conflicto en Medio Oriente agrega presión externa sobre la economía paraguaya

Más allá de las fronteras, el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán también pesó sobre el ánimo de los inversores. Desde Cadiem precisaron que «la situación de la guerra en Irán genera incertidumbre en cuanto a la logística y el costo del combustible, que es un factor transversal para varios sectores». Los efectos de este conflicto aún no se terminan de dimensionar, y su evolución continúa siendo incierta, lo que mantiene en alerta a los agentes del mercado.

Las entidades financieras reducen su presencia en el mercado bursátil

Otro elemento que explica la menor actividad en el mercado primario es la retracción de las entidades financieras como emisoras de títulos. Este repliegue estaría vinculado a una mejora en sus niveles de liquidez, lo que redujo su necesidad de captar recursos a través de la Bolsa. De acuerdo con el análisis de Cadiem, esta recuperación de liquidez se relaciona con el buen desempeño del sector agrícola, que permitió a los bancos recuperar colocaciones de crédito y disminuir así su dependencia del financiamiento bursátil.

Los bonos dominan el mercado y el guaraní mantiene su predominancia

En cuanto a la composición del mercado en marzo, las operaciones en guaraníes volvieron a ser mayoría, con una incidencia del 65% sobre el total, frente al 35% correspondiente a operaciones denominadas en dólares, una proporción similar a la de los meses previos. Por instrumento, los bonos se consolidaron como los más negociados con una participación del 98,5% del total, seguidos por las acciones con el 1,1% y los fondos de inversión con el 0,4%.

En materia de casas de bolsa, los datos del informe mensual de la BVA correspondiente a marzo de 2026 muestran que Sudameris Securities lideró el volumen negociado mensual con G. 1,614 billones, seguida de Cadiem CBSA con G. 1,468 billones y Atlas CBSA con G. 1,223 billones. En el acumulado del año, el liderazgo también lo ostenta Sudameris con G. 4,738 billones, seguida por Cadiem con G. 3,492 billones y Atlas con G. 3,382 billones.

En el segmento de emisores, el top del mercado acumulado al primer trimestre de 2026 estuvo encabezado por Telefónica Celular del Paraguay S.A.E. (Telecel SAE) con G. 914,92 miles de millones, seguida de Sudameris Bank S.A.E.C.A. con G. 531,94 miles de millones y Banco GNB Paraguay S.A. con G. 311,76 miles de millones.

El mercado no atraviesa una crisis, sino un ajuste tras un ciclo de crecimiento excepcional

Pese al freno registrado, el volumen de operaciones se mantiene en niveles elevados en términos históricos. Los datos del informe de la BVA confirman que el mercado bursátil paraguayo no atraviesa una crisis estructural, sino un proceso de ajuste natural tras un periodo de crecimiento excepcional. En perspectiva, el volumen anual acumulado al cierre de 2025 fue de G. 374,087 billones, el más alto registrado desde 2022, año en que el mercado operó G. 117,573 billones, lo que da cuenta de la profunda transformación que experimentó el mercado en los últimos años.

De cara a los próximos meses, el desempeño de la BVA estará condicionado por la evolución del contexto económico y político, tanto a nivel local como internacional, así como por la capacidad del mercado de disipar las señales de incertidumbre que actualmente pesan sobre las expectativas de los inversores. La disipación de las tensiones en torno al déficit fiscal, el cumplimiento de los pagos del Estado a sus proveedores y una mayor claridad sobre el escenario geopolítico global serán factores clave para determinar si el mercado retoma el dinamismo que lo caracterizó en los dos años previos.

Volkswagen pierde terreno en China y EE. UU. con caída del 4% en entregas globales y retroceso del 8% en eléctricos

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El Grupo Volkswagen ha comenzado 2026 con señales inequívocas de tensión estructural en sus principales mercados de ultramar. El conglomerado alemán —que agrupa marcas como Volkswagen, Audi, Seat, Cupra, Skoda, Porsche, Bentley, Lamborghini, MAN y Scania, entre otras— matriculó un total de 2,05 millones de vehículos entre enero y marzo de 2026, lo que supone un descenso del 4% respecto a los 2,13 millones de unidades entregadas en el mismo período del año anterior. Los datos, publicados este lunes por el fabricante, dibujan un escenario de creciente dificultad competitiva en Asia y América del Norte, parcialmente compensado por un comportamiento positivo en Europa y América del Sur.

Marco Schubert, miembro del comité ejecutivo responsable de ventas del grupo, no eludió la gravedad del contexto: «El primer trimestre de 2026 volvió a estar marcado por unas condiciones económicas y geopolíticas muy exigentes. En China y Estados Unidos, la caída general del mercado también afectó a nuestras entregas». El directivo añadió que, si bien el conflicto en Oriente Medio ha generado interrupciones puntuales en los mercados directamente afectados, su impacto sobre las cifras globales del grupo ha sido, por el momento, limitado.

El hundimiento en China: una crisis de competitividad estructural

El mercado chino, que durante años fue el motor de crecimiento más vigoroso para los fabricantes alemanes, se ha convertido en el principal foco de preocupación para Volkswagen. Las entregas del grupo en Asia cayeron un 14% en el primer trimestre, hasta las 618.900 unidades, con un retroceso especialmente pronunciado en China, donde el descenso alcanzó el 15% interanual.

La debacle no afecta únicamente a la marca paraguas. Porsche y Audi, los dos buques insignia del segmento premium del grupo, acusaron descensos del 14,7% y el 6,1%, respectivamente, en sus entregas trimestrales globales, con China como factor determinante de esa caída. Skoda, por su parte, prepara su retirada del mercado chino ante la imposibilidad de competir con los vehículos eléctricos de fabricación local, cuyo avance tecnológico y agresividad en precio resultan difíciles de contrarrestar desde una posición europea.

La raíz del problema es de naturaleza competitiva. Fabricantes como BYD y Geely están produciendo vehículos cada vez más sofisticados a precios que erosionan la ventaja histórica que Volkswagen mantuvo durante décadas en el gigante asiático. Esta guerra de precios, librada en el segmento de los eléctricos pero con ramificaciones en toda la gama, está redibujando el mapa de poder del mayor mercado automovilístico del mundo.

La respuesta estratégica: alianzas locales y apuesta eléctrica para China

Lejos de replegarse, Volkswagen ha optado por una estrategia de adaptación local. El grupo colabora actualmente con varios fabricantes chinos —entre ellos Xpeng— para desarrollar modelos más acordes con los gustos y las exigencias tecnológicas del consumidor local. Audi, por su parte, ha establecido una alianza con SAIC Motor para crear vehículos eléctricos sobre una plataforma diseñada específicamente para el mercado chino. De cara al Salón del Automóvil de Pekín, que se celebrará a finales de este mes de abril, el grupo confía en presentar una oleada de nuevos modelos eléctricos desarrollados con estos socios locales como palanca para recuperar cuota de mercado.

La presión arancelaria lastra las ventas en Estados Unidos

El segundo gran frente de tensión es el mercado norteamericano. Las entregas del grupo en América del Norte cayeron un 13%, hasta las 205.500 unidades, con un desplome del 20,5% registrado específicamente en Estados Unidos. La combinación de aranceles sobre vehículos importados, el fin de las subvenciones federales a los coches eléctricos y el descenso generalizado del mercado configuran un escenario especialmente hostil para los fabricantes europeos.

Este contexto arancelario, impulsado por las tensiones comerciales entre Washington y sus socios industriales, golpea con particular fuerza a Volkswagen, cuya cadena de producción para el mercado norteamericano depende en parte de instalaciones fuera de Estados Unidos. La caída de casi una quinta parte de las entregas en ese mercado supone un retroceso de magnitud significativa, y agrava la ya delicada situación financiera de un grupo que afronta simultáneamente presiones en varios frentes.

Europa y América del Sur, los únicos balones de oxígeno

Frente al sombrío panorama en Asia y América del Norte, Europa ofrece señales de estabilidad. Las entregas en Europa Occidental crecieron un 4,2% en el primer trimestre, mientras que en Europa Central y Oriental el aumento fue del 8%, lo que sitúa el total europeo en 983.800 vehículos, rozando el millón de unidades en apenas tres meses. América del Sur también contribuyó positivamente, con un incremento del 7% interanual hasta las 147.900 unidades entregadas. La región de Oriente Medio y África, en cambio, registró un descenso del 5,3%, con 92.800 vehículos matriculados.

Los eléctricos retroceden globalmente, pero avanzan en Europa

Uno de los datos más reveladores del trimestre es el comportamiento de las ventas de vehículos eléctricos de batería (BEV). El grupo acumuló 200.000 entregas de coches eléctricos en todo el mundo entre enero y marzo, frente a las 216.800 unidades del mismo período de 2025, lo que representa una caída del 8%. El retroceso es consecuencia directa de la menor demanda en China y la retirada de incentivos públicos en Estados Unidos, los dos mercados donde el crecimiento eléctrico había sido más dinámico.

Sin embargo, el desempeño europeo ofrece una lectura más esperanzadora. En el viejo continente se realizaron 176.400 operaciones de vehículos eléctricos, un 11,5% más que un año antes. Skoda fue la gran protagonista de este repunte, al casi duplicar sus ventas de eléctricos en el trimestre con un crecimiento del 91%, alcanzando las 51.800 matriculaciones a nivel mundial. Esta cifra contrasta con la decisión de la marca checa de abandonar el mercado chino, lo que sugiere una reorientación estratégica hacia el mercado europeo como terreno de crecimiento eléctrico.

En paralelo, los híbridos enchufables (PHEV) confirman su momento de auge dentro del grupo: 109.000 unidades vendidas en el trimestre suponen un aumento del 31% respecto al año anterior, lo que refuerza la percepción de que esta tecnología está ganando atractivo entre los consumidores como alternativa de transición.

El desempeño por marcas: luces y sombras en el conglomerado

El análisis por marcas revela un panorama heterogéneo dentro del grupo. La firma matriz, Volkswagen, entregó 1,04 millones de unidades, con un retroceso del 7,5%. El conjunto de marcas del segmento ‘core’ —que incluye a Volkswagen, Seat, Cupra y Skoda— completó 1,55 millones de vehículos, un 3% menos que el año anterior.

Seat y Cupra, las marcas españolas del grupo, entregaron 145.300 vehículos, prácticamente el mismo volumen que un año atrás, con una caída simbólica de apenas 600 unidades (-1%). Skoda, en cambio, se desmarca como la gran sorpresa positiva del trimestre en términos de volumen: 271.900 entregas, un 14% más que en el mismo período del año pasado. La marca de vehículos comerciales de Volkswagen también mostró dinamismo, con 88.900 unidades, un 10% por encima de lo registrado en el primer trimestre de 2025.

En el segmento premium, el Brand Group Progressive —que agrupa Audi, Bentley y Lamborghini— vendió 364.900 unidades, un 6,1% menos. Audi acumuló 360.100 coches (-6,1%), Bentley registró 2.200 matriculaciones (-9,9%) y Lamborghini entregó 2.600 unidades (-11,7%). Porsche, que conforma el Brand Group Sport Luxury, fue la marca con mayor caída relativa del grupo, con 61.000 vehículos en el período, un 14,7% menos que en los tres primeros meses de 2025.

En el segmento de camiones y vehículos industriales, el Brand Group Trucks —con MAN, Scania, Navistar y Volkswagen Truck & Bus— registró un descenso interanual del 6,1%, hasta las 68.600 unidades. No obstante, MAN se erigió como excepción positiva dentro del grupo, con un crecimiento del 14,5% hasta las 23.600 unidades.

Una industria europea en retirada, y Volkswagen en la encrucijada

Los datos de Volkswagen no son un caso aislado. Mercedes-Benz reportó la semana pasada una caída del 27% en sus ventas durante el primer trimestre, un descenso aún más pronunciado que el del período anterior. La tendencia apunta a que los fabricantes europeos están perdiendo cuota de forma acelerada en China, y que la presión arancelaria en Estados Unidos añade una segunda variable de riesgo difícil de neutralizar a corto plazo.

Para Volkswagen, la encrucijada es especialmente exigente: debe reinventarse en China mediante alianzas que implican ceder conocimiento tecnológico, resistir en Estados Unidos en un entorno proteccionista desfavorable y seguir financiando la transición eléctrica en Europa, donde la demanda crece pero los márgenes siguen siendo ajustados. La apuesta por nuevos modelos eléctricos —entre ellos la denominada Familia de Vehículos Urbanos Eléctricos para Europa— y los desarrollados localmente para China será determinante para evaluar si el grupo logra revertir la tendencia en los trimestres venideros.

Trump amenaza nuevamente con bloquear el estrecho de Ormuz: el petróleo supera los 102 dólares y los mercados globales acusan el impacto

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El anuncio del presidente estadounidense de imponer un bloqueo naval al paso estratégico más importante del planeta dispara el precio del crudo un 7% en Europa y casi un 8,5% en Estados Unidos, sacude las bolsas mundiales y agudiza la incertidumbre geopolítica en un conflicto cuyo desenlace sigue abierto.

El detonante: negociaciones rotas y un bloqueo anunciado en redes sociales

El precio del petróleo se disparó más de un 7% en la apertura de los mercados este lunes después de que Donald Trump anunciara, a través de su plataforma Truth Social, el bloqueo del estrecho de Ormuz tras el colapso de las conversaciones de paz mantenidas en Islamabad entre representantes de Washington y Teherán. La delegación estadounidense, compuesta por el vicepresidente J.D. Vance, el yerno del presidente Jared Kushner y el negociador Steve Witkoff, no logró alcanzar ningún acuerdo con la parte iraní.

«Con efecto inmediato, la Armada de Estados Unidos comenzará el proceso para bloquear todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz», escribió Trump en su red social. Horas más tarde, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM), perteneciente al Departamento de Defensa, confirmó que el bloqueo de todos los puertos iraníes entraría en vigor a partir de las 10:00 horas del lunes, hora de la Costa Este, equivalente a las 16:00 en la España peninsular y a las 17:30 en Irán. El comunicado aclaraba que las fuerzas navales no impedirían la libertad de navegación de los buques que transitaran por el estrecho hacia puertos no iraníes.

El petróleo rompe la barrera de los 100 dólares por barril

La reacción inmediata en los mercados de energía fue contundente. El barril de Brent, referencia en Europa, superó los 102 dólares antes incluso de la apertura de las bolsas europeas, lo que representa un alza del 7,3% frente a los aproximadamente 72 dólares en los que cotizaba antes del inicio del conflicto bélico. Esa subida equivale a una ganancia acumulada del 40% desde el comienzo de la guerra.

El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, se encareció casi un 8,5%, hasta situarse en los 104,7 dólares por barril, aunque otras fuentes lo estimaban en torno a los 103,5 dólares. En términos acumulados desde el inicio del conflicto, el WTI acumula una subida cercana al 54%. Trump, por su parte, aseguró que hay «muchos barcos» dirigiéndose a Estados Unidos para abastecerse de petróleo y que otras naciones están trabajando activamente para impedir que Irán venda crudo en los mercados internacionales, aunque no precisó cuáles.

El peso estratégico del estrecho y el coste para Irán

El estrecho de Ormuz es el corredor marítimo más crítico para el transporte de petróleo en el mundo. Irán representa aproximadamente el 4% del suministro mundial de crudo, gran parte del cual se exporta a China. Según el economista jefe de Capital Economics, Neil Shearing, las exportaciones de petróleo iraníes equivalieron el año pasado a unos 45.000 millones de dólares, es decir, el 13% del producto interior bruto del país. Al cortar ese flujo, Washington busca desfinanciar tanto al Gobierno como a las operaciones militares de Teherán.

Según la firma de análisis de datos Kpler, Irán había incrementado sus exportaciones de crudo desde el inicio de la guerra: en los meses previos a marzo, el volumen promedio alcanzó 1,85 millones de barriles diarios, unos 100.000 barriles por encima del promedio registrado entre diciembre y febrero. El bloqueo, de ejecutarse con rigor, cortaría de raíz esa tendencia alcista y golpearía de lleno las finanzas del Estado iraní.

Shearing también advirtió de que la medida «corre el riesgo de crear nuevos posibles puntos de tensión» y planteó dos escenarios de escalada significativa: que la Marina estadounidense incaute buques aliados que hayan pagado peajes a Teherán para cruzar el estrecho —una práctica que Irán habría venido cobrando a algunos barcos— o que apunte directamente a embarcaciones chinas. Cualquiera de ambas situaciones representaría, en sus palabras, «una escalada significativa».

Los mercados bursátiles reaccionan con contención relativa

Pese a la gravedad del anuncio, la respuesta de los mercados financieros globales resultó más moderada de lo que cabría esperar. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 retrocedían apenas un 0,5% a las 6:00 GMT-5, mientras que los rendimientos del Tesoro estadounidense apenas se movieron. Los mercados asiáticos, que habían absorbido la mayor parte de la volatilidad durante la noche europea, cerraron con leves caídas: el Nikkei japonés perdió un 0,62% y el KOSPI coreano, un 0,86%.

En Europa, la apertura fue igualmente negativa pero sin desbandada. El DAX alemán caía un 1,25%; el CAC 40 francés, un 0,88%; el FTSE 100 británico, un 0,47%, y el FTSE MIB italiano, un 0,74%. Una excepción llamativa fue el índice BUX de Hungría, que subió casi un 3% tras las elecciones nacionales en las que Péter Magyar, líder del partido opositor de centroderecha Tisza, se encaminaba a una victoria aplastante que ponía fin a los 16 años de gobierno de Viktor Orbán.

El Ibex 35 se tambalea y pierde los 18.000 puntos

En España, el Ibex 35 arrancó la sesión con una caída del 1,12%, lo que llevó al selectivo a mantenerse con grandes dificultades en el entorno de los 18.000 puntos, nivel que llegó a perder en los primeros minutos de cotización. Los valores más perjudicados fueron IAG, con un descenso del 2,60%; Banco Santander, con una caída del 2,07%; ArcelorMittal, que perdía un 1,96%, y Amadeus, que retrocedía un 1,58%. Solo tres valores del índice aguantaban en positivo: Repsol avanzaba un 1,94%, Solaria sumaba un 0,52% y Enagás, apenas un 0,06%.

La revalorización de Repsol refleja la lógica del mercado ante una subida del crudo: la petrolera española se beneficia directamente del encarecimiento del petróleo, lo que explica que sea el único gran valor del índice que cotiza claramente al alza en una jornada de tensión generalizada.

¿Táctica negociadora o escalada real? El mercado se debate

La contención relativa de los mercados financieros se explica, en buena medida, por la percepción de muchos inversores de que el bloqueo forma parte de una estrategia de presión negociadora más que de una decisión irreversible. Billy Leung, estratega de inversiones en Global X ETFs, declaró a CNBC que «existe la creencia de que gran parte de esto son tácticas de negociación» y añadió que «los mercados han alcanzado la máxima incertidumbre», lo que sugiere que las nuevas noticias ya no generan reacciones tan pronunciadas como en fases anteriores del conflicto. Según Leung, el mercado ahora tiene «un mejor precio y una mejor comprensión del motivo de Trump».

En la misma línea, la gestora principal de carteras de Ten Cap, Jun Bei Liu, apuntó a los indicadores de volatilidad como prueba de que el pánico podría haber tocado techo. Los inversores, en general, parecen dispuestos a apostar por que aún existe margen para reanudar las conversaciones entre Washington y Teherán.

El propio Trump alimenta esa ambigüedad con sus declaraciones contradictorias. Por un lado, aseguró que Irán «está en muy mala situación» y que sus dirigentes están «bastante desesperados», reiterando que el régimen iraní no obtendrá armamento nuclear. Por otro, lanzó un mensaje que apuntaría en dirección contraria: «Me da igual si vuelven o no. Si no vuelven, no me importa». Al mismo tiempo, sostuvo que el alto el fuego entre ambos países se mantiene «bien». La opacidad estratégica es deliberada, y los mercados lo saben.

Una crisis con ramificaciones globales aún imprevisibles

El bloqueo del estrecho de Ormuz no es solo un acontecimiento bélico: es una medida con consecuencias económicas de primer orden para el suministro energético mundial, los equilibrios comerciales y la estabilidad financiera global. La dependencia de China del crudo iraní introduce una variable adicional de enorme peso, dado que cualquier fricción entre buques chinos y la Armada estadounidense en el estrecho abriría un frente geopolítico de proporciones mucho mayores.

Por el momento, los mercados optan por apostar a la negociación. Pero si el bloqueo se consolida, si las exportaciones iraníes se interrumpen de forma prolongada y si Teherán cumple su amenaza de tomar represalias contra buques militares en el estrecho, la contención observada este lunes podría dar paso a una corrección mucho más severa. El precio de la energía, como demuestra la rebasada barrera de los 100 dólares por barril, ya avanza en esa dirección.

Expansión económica del 3,8% y concentración bancaria en tarjetas definen el arranque de 2026

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La economía paraguaya registró en febrero de 2026 una expansión interanual de 3,8%, según datos preliminares del Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (Imaep), elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP). Con este resultado, el indicador acumuló un crecimiento de 2,7% en el primer bimestre del año, marcando una mejora sustancial respecto al tímido avance de 0,8% registrado en enero. La proyección oficial para el cierre del año 2026 estima un crecimiento del PIB de 4,2%, lo que posicionaría al país nuevamente entre las economías de mayor expansión de la región.

El dinamismo del mes estuvo sustentado en el desempeño del sector servicios, el sector primario y, en menor escala, el sector secundario, con comportamientos heterogéneos según el rubro. Si bien los resultados globales son alentadores, persisten señales mixtas en sectores clave como la industria, el comercio y los servicios gubernamentales.

Sector primario lidera el crecimiento

El sector primario fue el de mayor expansión, con un alza interanual de 7,2% y un crecimiento acumulado de 6,3% al cierre de febrero. La agricultura se constituyó como el principal motor de ese desempeño, favorecida por mejores perspectivas de producción en cultivos como soja, arroz, mandioca, caña de azúcar, poroto, girasol y tabaco, de acuerdo con las estimaciones de la campaña agrícola 2025/2026 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Sin embargo, los resultados fueron parcialmente atenuados por caídas en la producción de maíz, algodón, sésamo y yerba mate.

La ganadería, por su parte, tuvo un desempeño negativo en términos interanuales, explicado por la reducción en la faena de bovinos. No obstante, se registraron incrementos en la faena de cerdos y aves, así como en la producción de leche cruda y huevos, lo que amortiguó parcialmente la caída del subsector pecuario.

Industria con crecimiento moderado y señales dispares

El sector secundario creció 3,0% en términos interanuales en febrero, aunque en el acumulado bimestral solo avanzó 0,9%, revelando la fragilidad de la recuperación industrial. La generación de energía eléctrica continuó mostrando caídas, aunque fue compensada por el buen desempeño de la distribución eléctrica, el suministro de agua y el saneamiento. La construcción también registró crecimiento interanual, impulsado por una mayor demanda de insumos de producción nacional.

Dentro del sector, la industria manufacturera evidenció una variación interanual de apenas 0,7% y un crecimiento acumulado de 0,3%, reflejando la lentitud de su recuperación. Los rubros que incidieron positivamente incluyeron la producción de aceites, lácteos, azúcar, molinería, panadería, bebidas, tabacos, textiles, madera, papel, minerales no metálicos, metales comunes y fabricación de muebles. En sentido contrario, registraron caídas los sectores de carnes, otros alimentos, cueros y calzados, productos químicos, metálicos, maquinaria y equipos.

Servicios como pilar estructural de la expansión

El sector servicios registró un crecimiento interanual de 3,3% y una expansión acumulada de 3,0% en el primer bimestre, consolidando su rol como uno de los principales motores de la actividad económica nacional. Las actividades que más contribuyeron al resultado positivo fueron el transporte, la intermediación financiera, las telecomunicaciones, los servicios a los hogares, los servicios inmobiliarios, los restaurantes y hoteles, y los servicios empresariales. Sin embargo, los resultados globales del sector fueron moderados por caídas en la actividad comercial y en los servicios gubernamentales, que restaron dinamismo al conjunto.

Financiamiento con tarjetas de crédito creció 30,64% interanual

En paralelo al crecimiento económico, los datos financieros del sistema bancario revelan una expansión significativa del endeudamiento de los hogares vía tarjetas de crédito. Según el reporte de la Superintendencia de Bancos (SIB), el saldo total de financiamiento a través de tarjetas alcanzó G. 6,61 billones en febrero de 2026, frente a los G. 5,0 billones registrados en el mismo mes del año anterior, lo que implica un incremento de 30,64%. El fuerte repunte del endeudamiento con tarjetas genera preocupación entre los analistas, especialmente por el avance observado en los segmentos de menores ingresos.

Tres entidades bancarias concentran más del 60% de la cartera total. Banco Itaú lidera con G. 2,17 billones, seguido por Banco Continental con G. 839.380 millones y Ueno Bank con G. 801.039 millones, según datos oficiales de la SIB.

Ueno Bank domina el volumen de plásticos con casi la mitad del mercado

En cuanto a la cantidad de tarjetas en circulación, el parque total del sistema alcanzó las 2.478.379 unidades a febrero de 2026. Dentro de ese universo, Ueno Bank lidera de manera abrumadora con 1.079.662 unidades, lo que equivale a cerca del 44% del total del sistema. Le siguen Continental con 413.583 unidades e Itaú con 400.998 plásticos activos.

El vertiginoso crecimiento de Ueno Bank en este segmento es uno de los fenómenos más llamativos del sistema financiero en los últimos años. Según los registros históricos de la SIB, la entidad registró un salto de 216% en un solo mes, pasando de 179.260 tarjetas en septiembre de 2024 a 567.082 en octubre del mismo año. A partir de noviembre de 2024, la entidad activó masivamente tarjetas, incorporando aproximadamente 400.000 nuevos tarjetahabientes en un solo mes. A la fecha, la entidad ya totaliza 1.079.662 unidades, duplicando nuevamente la cantidad en el lapso de un año.

El rápido ascenso de Ueno Bank no ha pasado desapercibido. La entidad se encuentra bajo el escrutinio público por su acelerado posicionamiento en el sistema financiero, por su captación de fondos públicos —en particular de recursos previsionales— y por su vínculo con Ueno Holding, empresa de la cual el presidente de la República, Santiago Peña, formaba parte hasta hace poco.

Depósitos públicos en la banca sumaron US$ 3.828 millones al cierre del primer bimestre

Los saldos del sector público depositados en el sistema financiero nacional ascendieron a US$ 3.828 millones al primer bimestre de 2026, lo que representa un incremento de 53,3% respecto a los US$ 2.498 millones registrados en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). En moneda local, los depósitos públicos totalizan aproximadamente G. 18 billones.

La distribución de estos recursos evidencia una marcada concentración en pocas entidades. El Banco Nacional de Fomento (BNF) encabeza la lista con G. 5,351 billones, equivalentes al 29,7% del total en guaraníes. Lo sigue Ueno Bank con G. 3,321 billones (18,5%) y Continental con G. 2,426 billones (13,5%), sumando entre las tres el 61,7% de los depósitos públicos en moneda nacional.

Más atrás se ubican Sudameris con G. 1,896 billones (10,5%), BASA con G. 1,178 billones (6,5%) y GNB con G. 706.179 millones (3,9%). Completan el grupo con participaciones relevantes Itaú (3,8%), Bancop (3,7%) y Zeta (3,5%). El resto de las entidades del sistema presenta participaciones inferiores al 3%, con niveles que oscilan entre 2,2% y registros prácticamente nulos.

El cuadro en conjunto revela una estructura financiera con signos de concentración tanto en el crédito al consumo como en la tenencia de fondos públicos, al tiempo que el crecimiento económico muestra un ritmo positivo pero con heterogeneidad sectorial que demanda atención en los meses venideros.

Argentina y Brasil enfrentan presión de la industria china y piden redefinir el acuerdo automotor del Mercosur

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La industria automotriz de Argentina y Brasil coincidió en un diagnóstico de alta preocupación durante la apertura de Automechanika 2026, realizada en Buenos Aires: la expansión acelerada de la industria china ha generado una asimetría estructural que compromete la competitividad del bloque y obliga a anticipar la revisión del Acuerdo de Complementación Económica 14 (ACE14), cuya vigencia se extiende hasta el 30 de junio de 2029.

En el encuentro participaron los principales referentes del sector automotor y autopartista de ambos países, quienes expusieron un escenario de tensión creciente marcado por diferencias de escala, presión importadora, incertidumbre regulatoria y la necesidad de redefinir las condiciones de competencia en el Mercosur.

Asimetría estructural global y expansión acelerada de la industria china

Uno de los puntos centrales del debate fue la diferencia de escala entre los principales actores globales. Según los datos expuestos, Argentina y Brasil produjeron en conjunto alrededor de 3,1 millones de vehículos en 2025, mientras que China alcanzó los 34 millones de unidades y Estados Unidos 11 millones, evidenciando una brecha productiva de magnitud estructural.

Esta asimetría se traduce en una capacidad de exportación y fijación de precios que impacta directamente en los mercados emergentes. Los dirigentes del sector advirtieron que América del Sur se ha convertido en un objetivo prioritario para la expansión china, impulsada por una guerra de precios interna en su propio mercado y la necesidad de colocar excedentes en el exterior.

En este contexto, se señaló que en marzo ingresaron once nuevas marcas chinas al mercado brasileño, acelerando un proceso que ya venía consolidándose en los últimos años.

El ACE14 como eje del comercio automotor y su revisión anticipada

El ACE14 regula el comercio automotor dentro del Mercosur y establece que los vehículos producidos en Argentina y Brasil deben contar con al menos un 50% de contenido regional para ser considerados originarios del bloque, lo que permite su intercambio sin aranceles entre ambos países.

Los vehículos provenientes de extrazona están sujetos a un arancel del 35%, lo que constituye el principal instrumento de protección del esquema industrial regional.

Sin embargo, el avance de las importaciones chinas ha reabierto el debate sobre la suficiencia del acuerdo. Para los representantes del sector, la revisión del ACE14 no puede esperar a 2029, ya que las decisiones de inversión industrial ya están condicionadas por la incertidumbre sobre el futuro del régimen comercial.

Empleo, cadena productiva y peso estratégico del sector

La industria automotriz y autopartista entre Argentina y Brasil representa aproximadamente 5 millones de empleos directos e indirectos, y hasta 10 millones de personas vinculadas de manera ampliada a su cadena de valor, según datos del sector.

Este peso económico fue utilizado como argumento central para advertir sobre el impacto sistémico que tendría una pérdida de competitividad frente a las importaciones chinas, especialmente en un contexto de transformación tecnológica y transición hacia vehículos electrificados.

Crecimiento de los vehículos electrificados e irrupción china

Uno de los elementos más sensibles del debate fue el crecimiento de los vehículos electrificados importados. En Brasil, las importaciones pasaron de 1.200 unidades en 2016 a 270.000 en 2025, con aproximadamente el 50% de origen chino.

Este salto exponencial fue interpretado como un cambio estructural del mercado, no solo en términos de volumen, sino también en la composición de la oferta, precios y velocidad de penetración.

Reclamos de condiciones equitativas y contenido regional más exigente

Los dirigentes industriales no cuestionaron la llegada de nuevas marcas, pero sí exigieron que compitan bajo condiciones equivalentes a las empresas instaladas en la región.

Se planteó la necesidad de elevar los requisitos de integración regional, tomando como referencia el caso de México, donde el contenido local para exportar a Estados Unidos y Canadá alcanza el 75%, frente al 50% vigente en el ACE14.

El argumento central fue que la diferencia normativa genera una competencia desigual que favorece a empresas que importan vehículos sin desarrollar cadenas productivas locales equivalentes.

Debate sobre costos estructurales y límites de competitividad

El presidente de Anfavea, Igor Calvet, advirtió que existen asimetrías estructurales vinculadas al costo de infraestructura y capital en Argentina y Brasil, que no responden únicamente a la gestión empresarial sino a condiciones macroeconómicas de ambos países.

En esa línea, sostuvo que la industria enfrenta una presión simultánea entre medidas coyunturales y problemas estructurales, y que el tiempo de respuesta política es más lento que la velocidad de transformación del mercado global.

También cuestionó el modelo de ensamblaje tipo CKD, al señalar que no genera desarrollo industrial real ni valor agregado suficiente para las economías locales.

Inversión, incertidumbre y el futuro del ACE14

Desde la representación argentina, Rodrigo Pérez Graziano advirtió que el horizonte de 2029 ya condiciona las decisiones de inversión actuales, y que la falta de definiciones genera incertidumbre en la planificación industrial.

En la misma línea, se destacó que la relación entre Argentina y Brasil es considerada indispensable dentro del esquema productivo regional, y que la continuidad del ACE14 es clave para sostener la complementariedad construida durante las últimas tres décadas.

China como actor dominante y presión sobre el mercado regional

El dirigente brasileño Cláudio Sahad fue uno de los más críticos al describir la situación actual. Señaló que los aranceles vigentes no resultan suficientes para equilibrar la competencia y denunció que muchas empresas chinas llegan con promesas de inversión sin concretar producción local efectiva.

También advirtió que la estrategia exportadora china responde a una lógica de sobrecapacidad productiva y presión de precios, lo que intensifica su presencia en América Latina.

El cierre del debate: una competencia desigual y un llamado a la acción inmediata

El representante de la industria autopartista argentina, Juan Cantarella, sintetizó el diagnóstico con una metáfora contundente al comparar la situación con un deporte en el que no se verifica la igualdad de condiciones entre competidores.

En la misma línea, se reiteró que la cancha no está nivelada y que la falta de pragmatismo en la respuesta política podría agravar la pérdida de competitividad regional.

Una discusión que trasciende el comercio y se vuelve estratégica

La discusión en Automechanika 2026 dejó en evidencia que la industria automotriz de Argentina y Brasil atraviesa un punto de inflexión. La combinación de asimetría global, expansión china, presión importadora y vencimiento del ACE14 configura un escenario en el que la política industrial regional deberá redefinir con urgencia sus reglas de juego.

El consenso entre los actores del sector fue claro: la continuidad del modelo actual depende de decisiones coordinadas y anticipadas, ya que la competencia global ya no opera en los márgenes tradicionales del comercio, sino en un terreno de escala, velocidad y capacidad industrial que redefine el equilibrio del sistema automotor mundial.

Mercado agrícola global se divide en el primer trimestre de 2026 por shock energético y crisis geopolítica

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El primer trimestre de 2026 dejó al sector agrícola global profundamente dividido. Mientras el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz impulsaron al alza los cereales y aceites vegetales a través del encarecimiento de fertilizantes, energía y logística, el café y el cacao transitaron una fase de corrección asociada al reequilibrio entre oferta y demanda. El resultado fue un mercado fragmentado, donde los insumos energéticos redefinieron precios en un extremo del complejo agrícola, mientras la normalización de inventarios y consumo presionó el otro.

La divergencia responde a dos lógicas simultáneas: productos altamente sensibles a la energía y fertilizantes, y commodities guiados principalmente por ciclos de oferta agrícola y demanda industrial.

El aceite de soja lidera las subas impulsado por energía y biocombustibles

El aceite de soja se consolidó como el commodity agrícola con mejor desempeño del trimestre, con un avance del 43,48%, alcanzando máximos de varios años en los mercados de futuros de Chicago.

El movimiento estuvo impulsado por el encarecimiento del petróleo tras las disrupciones en el estrecho de Ormuz, lo que incrementó la competitividad de los biocombustibles frente a los combustibles fósiles y elevó la demanda de aceites vegetales como materia prima energética. A esto se sumaron cambios regulatorios en Estados Unidos que reforzaron los mandatos de mezcla de biocombustibles, consolidando una demanda estructural adicional para el aceite de soja.

El mercado comenzó a integrar de forma más directa la variable energética dentro de la formación de precios agrícolas, reduciendo la elasticidad tradicional del sector y amplificando los movimientos alcistas ante shocks geopolíticos.

El trigo supera el 20% por el impacto de fertilizantes y logística global

El trigo registró subas superiores al 20% en el trimestre, en un contexto donde el principal canal de transmisión fue el encarecimiento de los fertilizantes.

El estrecho de Ormuz, corredor clave del comercio energético y de insumos agrícolas, provocó disrupciones en el suministro global de urea y amoníaco, elevando los costos de producción a nivel internacional. La interrupción logística y energética afectó directamente la capacidad productiva de países dependientes del gas natural, generando además parálisis parcial en plantas de fertilizantes.

El resultado fue una reacción típica de mercado ante shocks de insumos: reducción de oferta, cobertura de posiciones, interrupciones logísticas y un rápido traslado de costos hacia los precios agrícolas. A esto se sumaron menores expectativas de siembra en Estados Unidos, lo que reforzó el sesgo alcista en el mercado del trigo.

Lo que inicialmente se configuró como un shock energético terminó convirtiéndose en una perturbación multisectorial que conecta energía, fertilizantes y alimentos dentro de una misma cadena de transmisión global.

El cacao corrige desde máximos históricos ante debilitamiento de la demanda y normalización de la oferta

El cacao registró una fuerte corrección en el trimestre, aunque el ajuste debe entenderse en el contexto de un ciclo previo de precios excepcionalmente elevados. Más que una caída aislada del período, el mercado se encuentra en un proceso de normalización tras haber alcanzado máximos cercanos a los 8.000–9.000 dólares por tonelada.

Desde esos niveles, el precio ha retrocedido hacia la zona de los 3.000 dólares por tonelada, reflejando una combinación de factores estructurales. En el lado de la demanda, la industria del chocolate respondió al período de precios altos mediante reducción del tamaño de productos, reformulación de recetas y sustitución parcial de insumos, lo que generó una contracción significativa en el consumo de cacao.

En paralelo, la oferta comenzó a mostrar señales de recuperación con mejores perspectivas de cosecha en África Occidental y acumulación de inventarios en países productores. Este reequilibrio derivó en un cambio de régimen de mercado, pasando de un escenario de escasez extrema a uno de superávit potencial, con presión bajista sobre las cotizaciones.

La corrección, por lo tanto, no responde a un evento puntual, sino a una transición estructural dentro del ciclo del cacao.

El café cae ante expectativas de mayor oferta global

El café también mostró presión bajista en el inicio de 2026, con una caída del 14,45% en el trimestre.

El movimiento estuvo asociado a mejores condiciones productivas en Brasil, acumulación de inventarios y perspectivas de aumento en la producción global para la campaña 2026/2027. Este cambio de expectativas redujo la percepción de escasez que había dominado ciclos anteriores y desplazó al mercado hacia una narrativa de mayor equilibrio entre oferta y demanda.

La mejora en la disponibilidad esperada de granos y la normalización de flujos comerciales contribuyeron a una estructura de precios más plana, reflejando menor tensión en el corto plazo.

Un mercado fragmentado con dos regímenes de precios

El balance del trimestre refleja un mercado agrícola dividido entre dos dinámicas claramente diferenciadas. Por un lado, granos y aceites operaron bajo la influencia directa de la energía y los fertilizantes. Por otro, café y cacao respondieron a ciclos propios de oferta y demanda, con ajustes tras periodos de desequilibrio previo.

El resultado es un mercado donde los shocks energéticos no solo impactan los costos de producción, sino que se transmiten directamente a la formación de precios agrícolas, mientras los commodities de consumo atraviesan una fase de normalización tras años de volatilidad extrema.

El segundo trimestre se abre así con un escenario de riesgos asimétricos, donde la persistencia o moderación del shock energético definirá la continuidad de las presiones alcistas en granos y aceites, mientras el ajuste en café y cacao dependerá de la velocidad con la que la demanda industrial se estabilice frente a nuevos niveles de precios.

Banco Mundial destaca a Paraguay como segundo mayor crecimiento en la región para 2026 y alerta sobre desaceleración en América Latina por tensiones en Medio Oriente

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El organismo multilateral proyecta una expansión del 4,4% para la economía paraguaya en 2026, por encima de su previsión de enero y del promedio regional, en un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad energética y el bajo dinamismo de América Latina y el Caribe.

Paraguay, segundo en el ranking regional de crecimiento

El Banco Mundial (BM) volvió a situar a Paraguay entre los países de mayor dinamismo económico de América Latina y el Caribe (ALC) en su más reciente informe regional, titulado «Revisitando la política industrial», presentado este miércoles. La economía paraguaya crecerá un 4,4% en 2026, cifra superior al 3,9% que el propio organismo había estimado en enero pasado y levemente por debajo de la proyección oficial del gobierno, fijada en 4,2%. Este desempeño ubica al país como el segundo de mayor expansión en la región, solo detrás de Guyana, que encabeza el ranking con un 16,3% proyectado para el mismo año.

La proyección llega tras un 2025 excepcionalmente positivo: el Producto Interno Bruto (PIB) paraguayo creció un 6,6% ese año, de acuerdo con datos recientes del Banco Central del Paraguay (BCP), consolidando al país como uno de los focos de dinamismo del Cono Sur. William Maloney, economista jefe del BM para América Latina y el Caribe, afirmó que Paraguay está «en el camino correcto» y subrayó, además, una reducción significativa de la pobreza como otro indicador de avance social asociado a ese ciclo expansivo.

El informe atribuye el desempeño superior al promedio regional a tres pilares fundamentales: las sólidas exportaciones agrícolas, la expansión de la generación de electricidad y un marco macroeconómico estable que ha sostenido tanto el consumo interno como la inversión. A ello se suma una mejora en las condiciones de financiamiento externo: el diferencial de bonos soberanos paraguayos (EMBIG) se ubicó en marzo de 2026 cerca de los 125 puntos básicos, un nivel notoriamente inferior al promedio de períodos anteriores, lo que refleja la percepción de menor riesgo soberano por parte de los mercados internacionales.

De cara a 2027, el panorama se mantiene favorable para el país, con una proyección de crecimiento del 4,2%, que lo consolidaría nuevamente como uno de los líderes regionales en expansión económica, solo por detrás de Guyana (23,5%) y Surinam (4,5%).

América Latina desacelera: crecimiento proyectado de apenas 2,1% para 2026

El contexto regional en el que se inscribe este desempeño paraguayo es considerablemente más complejo. El BM proyecta que ALC crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025, consolidando a la región como una de las de más lento crecimiento a nivel mundial. Esta cifra representa además una revisión a la baja respecto a los pronósticos anteriores: en enero de 2026, la oficina global del organismo proyectaba un 2,3% para este año, mientras que en octubre de 2025 estimaba un 2,5%.

Para 2027, el BM anticipa una leve recuperación regional hasta el 2,4%, aunque advierte que América Latina y el Caribe seguirá atrapada en el mismo ciclo de bajo crecimiento que arrastra desde hace décadas.

Los factores que explican esta moderación son múltiples y se retroalimentan. El BM señala que los elevados costos de endeudamiento restringen la inversión privada, mientras que la débil demanda externa limita el dinamismo exportador. A ello se suman las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica global, que frenan tanto la creación de empleo como la toma de decisiones empresariales. La inversión, en particular, sigue siendo el eslabón más débil de la cadena: las empresas mantienen una actitud de espera ante la falta de señales claras sobre el entorno externo y el rumbo de las políticas domésticas.

En este escenario, el consumo privado continúa siendo el principal motor del crecimiento regional, mientras la inflación baja, aunque a un ritmo más lento de lo esperado. Los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses erosionan el espacio fiscal disponible para inversión en infraestructura y gasto social, las áreas identificadas como más críticas para el crecimiento de largo plazo.

El mapa del crecimiento: ganadores, rezagados y casos extremos

El informe traza un mapa diferenciado del desempeño esperado entre los países de la región para 2026. Además de Paraguay con 4,4%, figuran entre los más dinámicos Surinam (4%), Panamá (3,9%) y Guatemala (3,7%), este último apenas por encima del bloque formado por Argentina, Costa Rica y República Dominicana, todos con 3,6%.

Argentina emerge como la principal excepción positiva entre las economías grandes de la región. El BM atribuye esta mejora a un ajuste fiscal decisivo que permitió al país pasar de un déficit considerable a un superávit primario, lo que comprimió el riesgo soberano y ancló las expectativas de inflación. La proyección de 3,6% para 2026 se sustenta en la recuperación del consumo privado, la inversión y una cosecha agrícola fuerte bajo una agenda de reformas procrecimiento.

Brasil, la mayor economía del continente, presenta una imagen más gris: crecería apenas un 1,6% en 2026 y un 1,8% en 2027, reflejando las dificultades estructurales de su economía.

En el extremo opuesto se encuentran Bolivia, con una contracción proyectada del -3,2%, la peor de la región; Jamaica con -1,0%; Haití con apenas 0,6%; Trinidad y Tobago con 0,7%; y México con un 1,3%. Para 2027, sin embargo, el panorama muestra una recuperación generalizada, con Bolivia repuntando hasta el 4,0% y Jamaica alcanzando el 3,2%.

El conflicto en Medio Oriente, nuevo factor de riesgo para la región

Uno de los elementos más destacados del informe es la advertencia del BM sobre el impacto del conflicto en Medio Oriente en las perspectivas económicas regionales. La intensificación de las tensiones geopolíticas en esa zona ha generado una mayor volatilidad en los precios de la energía, con tendencia al alza, lo que introduce riesgos inflacionarios que podrían retrasar el proceso de desinflación en América Latina, en particular para los precios de servicios y para las economías importadoras de combustibles.

Si bien el impacto inflacionario directo ha sido contenido hasta el momento, las presiones sobre los costos de energía y transporte añaden incertidumbre sobre la trayectoria futura. A ello se suma que un dólar estadounidense más débil ha atenuado parcialmente el traslado del tipo de cambio a precios, pero la relajación de la política monetaria global ha avanzado de forma gradual y el apetito por el riesgo de los inversores sigue siendo selectivo, manteniendo las condiciones financieras reales aún restrictivas.

El conflicto en Medio Oriente será, precisamente, uno de los temas centrales de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, previstas para la próxima semana en Washington. En ese marco, los bancos centrales de la región siguen en una trayectoria de relajación monetaria, aunque condicionada por estos riesgos externos.

Maloney reconoció además que la región arrastra problemas estructurales de larga data: baja productividad, déficit de formación de capital humano y escaso margen fiscal para emprender políticas de inversión pública de envergadura. «Son problemas a largo plazo a los que nos enfrentamos y que se remontan a hace un siglo», señaló el economista.

El BM llama a replantear la política industrial y apostar por reformas de fondo

Más allá del diagnóstico de corto plazo, el informe «Revisitando la política industrial» plantea un llamado de fondo a la región para repensar su estrategia de desarrollo. El BM sostiene que la frustración acumulada por el bajo crecimiento crónico ha devuelto la política industrial al centro del debate en múltiples países, y advierte que para que estas políticas sean efectivas no basta con intervenciones sectoriales aisladas.

El organismo recomienda un conjunto de medidas estructurales: cerrar las brechas de capital humano mediante educación y formación técnica, ampliar el acceso a financiamiento para facilitar la toma de riesgos en mercados más profundos, profundizar la integración comercial —incluyendo el potencial acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea— para insertar a las empresas en cadenas de valor globales, y fortalecer la capacidad institucional como condición habilitante de la competitividad.

«Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer», sostuvo Maloney.

El BM también destacó las fortalezas estratégicas con que cuenta la región para sostener ese proceso: alrededor del 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre global, una matriz energética relativamente limpia y, en varios países, un creciente impulso reformador. Aprovechar esos activos requerirá, según el organismo, construir bases técnicas y empresariales orientadas a una competitividad sostenida.

«América Latina y el Caribe cuenta con los activos y la capacidad de reforma para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad», concluyó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del BM para la región.

Shell anticipa ganancias extraordinarias en trading de petróleo gracias a la volatilidad generada por la guerra en Oriente Medio

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La división de comercialización de petróleo de Shell Plc anticipó resultados «significativamente más altos» en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior, según informó la compañía en una declaración comercial publicada este miércoles, con vistas a la presentación formal de ganancias prevista para el próximo mes. El anuncio llega en un contexto de disrupción extrema en los mercados energéticos globales, tras la escalada del conflicto armado en Oriente Medio que llevó al precio del petróleo desde niveles cercanos a USD 60 a principios de año hasta máximos próximos a USD 119 el barril en marzo, configurando uno de los episodios de mayor volatilidad en las últimas décadas.

El negocio comercial interno de la mayor petrolera con sede en Londres opera con petróleo, gas, combustibles, productos químicos y energía renovable, comercializando tanto producción propia como suministro de terceros. Aunque Shell no desglosa los beneficios de esta división de forma separada, su desempeño es seguido de cerca por el mercado como un factor determinante de los resultados globales de la compañía. En entornos de alta volatilidad, la fragmentación de precios entre regiones, los cuellos de botella logísticos y los movimientos bruscos en la curva del crudo permiten capturar márgenes extraordinarios que pueden compensar, e incluso superar, el impacto negativo de interrupciones físicas en producción o transporte.

El conflicto en Irán y el cierre de Ormuz reconfiguran el mercado energético global

El conflicto desencadenado por los ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero provocó huelgas iraníes en el Golfo Pérsico que dañaron refinerías, campos petrolíferos, puertos y plantas de gas en la región. El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, quedó prácticamente paralizado, generando uno de los mayores shocks de suministro en la historia reciente de los mercados energéticos según la Agencia Internacional de Energía.

Este escenario impulsó directamente los márgenes de refinación de Shell, cuyo margen indicativo de refino subió a USD 17 por barril en el primer trimestre, frente a USD 14 en el cuarto trimestre anterior, con las refinerías operando a tasas de procesamiento más elevadas. Al mismo tiempo, la reciente tregua de dos semanas acordada entre Estados Unidos e Irán provocó una caída abrupta del crudo por debajo de los USD 100 el barril, arrastrando las acciones de Shell y las de sus competidores en la jornada del miércoles. El episodio ilustra hasta qué punto el mercado energético sigue siendo rehén de los titulares geopolíticos.

Daños en Qatar deprimen la producción integrada de gas, pese a la diversificación geográfica

El impacto del conflicto sobre el negocio físico de Shell es directo y mensurable. La producción integrada de gas de la compañía —que comprende el gas natural licuado y la producción de gas a líquidos en Qatar— cayó a un rango de entre 880.000 y 920.000 barriles equivalentes diarios, por debajo de los 948.000 del cuarto trimestre de 2025 y por debajo de la propia guía de la empresa, que anticipaba entre 920.000 y 980.000 barriles equivalentes diarios para este período.

El complejo de Ras Laffan, en Qatar, donde Shell es socio clave, concentra tanto la mayor terminal de exportación de GNL del mundo —que suministraba alrededor de una quinta parte de los envíos mundiales de gas por mar antes de sufrir daños significativos— como la mayor instalación de conversión de gas a líquidos del planeta, impactada durante un ataque con misiles y cuya reparación requerirá aproximadamente un año. Más allá de Qatar, Shell mantiene empresas conjuntas en Irak, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, territorios igualmente expuestos a la inestabilidad regional.

A pesar de estas disrupciones, el punto medio de la guía para volúmenes de licuefacción de GNL se mantuvo en 7,8 millones de toneladas, estable respecto al trimestre anterior, gracias en parte a la aceleración del proyecto LNG Canada, que compensó parcialmente las pérdidas en Oriente Medio. El resultado pone de relieve el valor estratégico de una cartera geográficamente diversificada para amortiguar shocks regionales de esta magnitud.

El capital de trabajo y la deuda reflejan el costo financiero de operar en un mercado en crisis

El otro lado de los beneficios extraordinarios en trading es el aumento significativo de las necesidades de capital. Shell reportó un capital de trabajo de entre USD 10.000 millones y USD 15.000 millones en el trimestre, una cifra que el analista de RBC Capital Markets, Biraj Borkhataria, describió como reflejo del entorno sin precedentes de precios de las materias primas. La compañía atribuyó este incremento a ventas realizadas en marzo cuyos pagos se efectuarán en abril o mayo, y anticipó que el nivel debería retroceder en línea con la normalización de precios, como ha ocurrido históricamente en picos anteriores.

En paralelo, Shell advirtió que su deuda neta no monetaria aumentará entre USD 3.000 millones y USD 4.000 millones, como consecuencia del encarecimiento de los componentes variables de los contratos de arrendamiento de buques a largo plazo, cuyas tarifas se han disparado ante la disrupción del transporte marítimo. Estos factores señalan que las ganancias en comercialización no son un beneficio neto sin costos: están acompañadas de mayores requerimientos de financiamiento, mayor exposición a la volatilidad del mercado y una presión creciente sobre la estructura de capital de la compañía.

Energías renovables y deterioro de activos: señales complementarias del trimestre

En el segmento de energías renovables, que ha perdido protagonismo dentro de la cartera de Shell en los últimos años, la compañía proyectó un resultado ajustado de entre USD 200 millones y USD 700 millones para el primer trimestre, impulsado principalmente por operaciones de trading, lo que contrasta favorablemente con los USD 130 millones del cuarto trimestre anterior.

Notablemente, Shell no anunció ningún cargo por deterioro de valor relacionado con sus activos dañados en Oriente Medio, una decisión que los mercados observarán con atención en la presentación formal de resultados del próximo mes, dado el alcance de los daños reportados en Qatar y otras ubicaciones de la región.

El mercado pondera el equilibrio entre riesgos operativos y oportunidades comerciales

Varios analistas que cubren a Shell, entre ellos equipos de Barclays Plc y RBC Capital Markets, señalaron que la actualización del miércoles muestra la resiliencia operativa de la compañía frente a los eventos en Oriente Medio, donde mantiene intereses estratégicos de primer orden. Sin embargo, sus acciones han quedado rezagadas respecto a las de sus competidores a lo largo del año.

La reacción bursátil del miércoles —caída en línea con el precio del crudo tras el anuncio del alto el fuego— refleja la naturaleza dual del modelo de negocio: cuando el petróleo sube por tensión geopolítica, las petroleras integradas capturan márgenes extraordinarios en trading, pero asumen riesgos operativos elevados; cuando el precio cae por una desescalada del conflicto, esos riesgos se alivian, pero también desaparecen las oportunidades de arbitraje. El caso de Shell en este primer trimestre de 2026 ejemplifica con precisión esa dinámica, y anticipa que la evolución del conflicto en Oriente Medio seguirá siendo la variable determinante para los resultados del sector en los próximos meses.

Itaipú destinó USD 1.213,9 millones a programas socioambientales en 2025, con un resultado contable positivo de USD 134 millones

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Los estados financieros de Itaipú Binacional correspondientes al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2025 fueron aprobados por su Directorio Ejecutivo y sometidos a auditoría independiente a cargo del Consorcio BDO, que emitió una opinión sin salvedades. El balance refleja un resultado contable positivo de USD 134,0 millones, al tiempo que revela una expansión sustancial del gasto socioambiental, que trepó a USD 1.213,9 millones, superando en USD 342 millones la cifra registrada en 2024.

Gasto socioambiental supera en volumen a royalties y compensaciones

El monto ejecutado en programas de responsabilidad social y ambiental durante 2025 supera con amplitud los USD 871,9 millones desembolsados el año anterior y, según consigna el propio documento, excede en volumen los recursos transferidos a los estados paraguayo y brasileño en concepto de royalties y compensaciones. Del total de USD 1.213,9 millones, USD 524,8 millones fueron destinados a la margen paraguaya, aplicados a áreas de energía, educación, seguridad, salud e infraestructura, entre otras.

El contexto de este gasto remite a una decisión institucional adoptada en 2003, cuando la entidad incorporó la responsabilidad social y ambiental entre sus objetivos estratégicos de forma permanente. Ese cambio de misión fue ratificado mediante las Notas Reversales n.º 228/05 de la Embajada de Brasil en Asunción y n.º 1/05 del Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay, ambas del 31 de marzo de 2005. Sin embargo, legisladores del Congreso del Brasil advirtieron el año pasado que dichas notas reversales no fueron aprobadas por los parlamentos de ambos países, cuestionando su validez jurídica.

Apoyo a los sistemas eléctricos nacionales, el rubro de mayor peso

El soporte financiero a los sistemas eléctricos nacionales continúa siendo la partida de mayor peso dentro del presupuesto socioambiental. En 2025, Brasil recibió USD 306,5 millones por este concepto, frente a los USD 301 millones de 2024, mientras que las transferencias a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) de Paraguay ascendieron a USD 123,2 millones, contra los USD 117,7 millones del ejercicio anterior. El documento señala que ambos incrementos fueron moderados y orientados a minimizar el impacto tarifario en las dos márgenes.

Estos datos cobran relevancia en un contexto en el que Itaipú provee aproximadamente el 87,6% de la energía consumida en Paraguay y el 6,7% de la demanda brasileña.

Sustentabilidad social y apoyo a organismos gubernamentales

El programa de sustentabilidad social y regional experimentó un salto marcado, pasando de USD 53,3 millones en 2024 a USD 120,9 millones en 2025. Entre las transferencias más relevantes de este rubro figuran los convenios con la Fundación Itaiguapy para subsidiar servicios de salud en la triple frontera a usuarios del Sistema Único de Salud (SUS), la asignación de recursos para la construcción del puente carretero internacional sobre el río Paraguay —que unirá Carmelo Peralta con Porto Murtinho— y el proyecto Más IDEB en Municipios Fronterizos, destinado a fortalecer la educación en los 16 municipios linderos al lago de Itaipú.

El apoyo a organismos gubernamentales brasileños creció hasta los USD 141,4 millones, impulsado en buena medida por convenios vinculados a obras de infraestructura y gestión ambiental en Belém de Pará, de cara a la realización de la COP30. En contraste, el apoyo a organismos gubernamentales paraguayos, aunque también aumentó respecto a los USD 39,2 millones de 2024, se ubicó en USD 64,6 millones, prácticamente la mitad de lo transferido al Brasil en este rubro.

Educación, vulnerabilidad e infraestructura registran los mayores crecimientos

Los sectores de educación y atención a segmentos vulnerables mostraron las expansiones más pronunciadas del ejercicio. El apoyo a la educación pasó de USD 25,6 millones en 2024 a USD 72,6 millones en 2025, mientras que el rubro de sostenibilidad de segmentos vulnerables dio un salto exponencial, de apenas USD 172.000 a más de USD 64,1 millones en el último período. En sentido inverso, el gasto en salud en la frontera retrocedió de USD 64,2 millones a USD 27,6 millones.

En infraestructura vial, la inversión en caminos regionales para todo tiempo se duplicó, de USD 20,9 millones a USD 50,9 millones, sin que el documento especifique la distribución por margen. A esto se suma el Plan 1000 para el fortalecimiento vial en Paraguay, que recibió una asignación inicial de USD 47,5 millones en su primer año de ejecución.

Biodiversidad, UNILA y nuevos programas completan el cuadro

Otros rubros de relevancia incluyen la inversión en biodiversidad, que ascendió a USD 40,7 millones, y el apoyo a la infraestructura para el desarrollo económico territorial, que alcanzó los USD 37,7 millones. El programa Itaipú, más que energía registró una expansión notable al escalar de USD 334.000 a USD 32,5 millones, en tanto que el financiamiento a la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA) totalizó USD 39,6 millones. El programa de educación en sustentabilidad recibió USD 10 millones y otros gastos socioambientales de carácter diverso sumaron USD 33,3 millones.

En términos agregados, el balance 2025 de Itaipú refleja una inyección de USD 341,9 millones adicionales a la economía regional respecto al ejercicio anterior, consolidando al ente binacional como uno de los actores de mayor incidencia financiera en el desarrollo de la región.