Meta Platforms prepara una de las operaciones de financiación de infraestructura digital más grandes registradas para una sola instalación en el mundo. La compañía propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp trabaja con Morgan Stanley y JPMorgan en un paquete de endeudamiento que rondaría los 13.000 millones de dólares, destinado a respaldar la construcción de su centro de datos en El Paso, Texas. La operación, bautizada internamente como «Sopaipilla» en alusión al pastelito frito típico del suroeste estadounidense, pone de relieve la escala sin precedentes de las inversiones que la industria tecnológica está canalizando hacia la inteligencia artificial y la creciente dependencia del mercado de deuda para financiarlas.

De 1.500 millones a 10.000 millones en seis meses: la escalada de El Paso

La velocidad con la que Meta ha revalorizado su proyecto de El Paso no tiene parangón en el sector. En octubre de 2025, la compañía anunció un compromiso inicial de 1.500 millones de dólares para esta instalación, que sería su vigésimo novena infraestructura de centros de datos a nivel global y la tercera en el estado de Texas. Apenas cinco meses después, el 26 de marzo de 2026, Meta elevó esa cifra hasta los 10.000 millones de dólares, multiplicando por más de seis la apuesta original. El objetivo es alcanzar una capacidad instalada de un gigavatio antes de la apertura prevista en 2028, convirtiéndolo en uno de los centros de datos más potentes jamás construidos para un único emplazamiento.

La magnitud del proyecto tiene implicaciones directas para el empleo y la energía en la región. Una vez operativo, el campus generará más de 300 puestos de trabajo permanentes, y se prevé que durante el pico de la construcción lleguen a concentrarse en el lugar hasta 4.000 trabajadores temporales. En paralelo, Meta ha indicado que cuenta con contratos que aportarán más de 5.000 megavatios de energía limpia a la red eléctrica de Texas, además de comprometerse con organizaciones sin fines de lucro para mitigar el consumo hídrico del proyecto y garantizar el suministro de agua potable a las comunidades cercanas.

Una estructura de deuda inédita para la infraestructura digital

La dimensión financiera de la operación es tan llamativa como la técnica. Según fuentes familiarizadas con las negociaciones, el paquete de 13.000 millones de dólares consistirá mayoritariamente en deuda, con una participación minoritaria de capital propio, y Meta mantendría el control mayoritario de la instalación. Esta estructura contrasta con la que utilizó la compañía en su operación anterior, el proyecto «Beignet» en Luisiana, donde recaudó cerca de 27.000 millones de dólares a través de una empresa conjunta con Blue Owl Capital, en la que esta última ostentaba el 80% de la propiedad.

En el caso de El Paso, Morgan Stanley y JPMorgan no actuarían como prestamistas directos al modo de un fondo de crédito privado, sino que colocarían la deuda entre inversores institucionales a través de los mercados de capitales. Este enfoque sindicado refleja tanto el apetito que ha generado la infraestructura de inteligencia artificial entre los grandes tenedores de bonos como la necesidad de distribuir el riesgo en una operación de esta magnitud. Las discusiones, según Bloomberg Línea, se encuentran todavía en una fase inicial y los términos permanecen en evolución.

Un mercado que ya muestra señales de fatiga

La operación de El Paso llega en un momento en que el mercado de financiación de centros de datos se ha disparado con una intensidad que comienza a generar interrogantes. Desde que Meta cerró el acuerdo de Beignet, se han lanzado más de 20.000 millones de dólares en bonos y préstamos vinculados a infraestructura de datos solo en el segmento de alto rendimiento en el transcurso de tres semanas. A esto se suma que la propia Meta recaudó 25.000 millones de dólares adicionales en bonos en fecha reciente. Los inversores, que han absorbido un flujo extraordinario de papel, empiezan a mostrar síntomas de saturación, lo que podría encarecer o complicar las condiciones de las próximas emisiones.

La agencia S&P Global Ratings ha advertido que los centros de datos a hiperescala se están convirtiendo en una concentración de riesgo asegurable de envergadura inusual. Una exposición de 13.000 millones vinculada a un único activo, un único operador y una única configuración energética condensa la exposición de una manera que la deuda de infraestructura tradicional no había experimentado hasta ahora. Citigroup, por su parte, estima que la expansión global de los centros de datos podría requerir inversiones del orden de 3 billones de dólares hasta 2030, lo que sugiere que el flujo de operaciones no hará sino intensificarse.

El gasto de Meta: una apuesta que inquieta a Wall Street

Para comprender la escala del proyecto de El Paso hay que situarlo en el contexto del gasto total de Meta en infraestructura. La compañía destinó 39.000 millones de dólares a este concepto en 2024 y 72.000 millones en 2025. En su conferencia de resultados del primer trimestre de 2026, celebrada el 29 de abril, Meta volvió a sorprender al mercado elevando su previsión de gastos de capital para el conjunto del año hasta un rango de entre 115.000 y 145.000 millones de dólares, frente a los 115.000 a 135.000 millones que había anunciado apenas en enero. La directora financiera, Susan Li, reconoció que la compañía seguirá con capacidad de procesamiento limitada durante gran parte de 2026, lo que evidencia que la demanda supera con creces la infraestructura disponible.

Esta escalada de la inversión ha generado una reacción ambivalente en los mercados financieros. Las acciones de Meta acumulan una caída aproximada del 7,5% en lo que va de 2026, señal de que un sector del mercado no termina de ver con claridad cuándo y cómo se traducirán estas inversiones colosales en retornos proporcionales. La pregunta que subyace no es si Meta puede financiar estas apuestas, sino si el retorno sobre el capital invertido en inteligencia artificial llegará a tiempo para justificar la magnitud del endeudamiento asumido.

El nuevo paradigma del financiamiento tecnológico

El proyecto de El Paso encarna un cambio estructural en la forma en que las grandes compañías tecnológicas financian su crecimiento. La infraestructura de inteligencia artificial ha superado la escala habitual de los bienes raíces comerciales tradicionales y exige instrumentos financieros de una complejidad y volumen que históricamente estaban reservados a proyectos de infraestructura pública o energética. Scott Wilcoxen, director global de banca de inversión en infraestructura digital de JPMorgan, ha señalado que el principal cuello de botella del sector no es el capital, sino el tiempo: la velocidad a la que se pueden conectar a la red, obtener permisos y poner en marcha instalaciones de esta magnitud.

Lo que está ocurriendo en El Paso es, en definitiva, el reflejo más nítido de una carrera tecnológica que no da señales de desaceleración. Meta compite en un entorno en el que la capacidad computacional se ha convertido en el recurso más escaso y estratégico de la economía digital. La empresa está dispuesta a asumir una deuda récord, a concentrar un riesgo sin precedentes y a movilizar a miles de trabajadores en el desierto de Texas para no perder terreno en la que considera la infraestructura definitoria de la próxima década.