El primer informe del nuevo regulador independiente del fútbol en Inglaterra plantea una paradoja incómoda: la liga más rica, competitiva y mediática del planeta convive con una fragilidad económica de fondo. Los presidentes del organismo, David Kogan y Richard Monks, lo resumen en la introducción del documento al señalar que ese éxito deportivo y comercial coexiste con un escenario de “desastre financiero” potencial.

El regulador fue creado por una ley de 2025 y tuvo acceso a las cuentas de los 116 clubes que supervisa. Su conclusión es que casi todos operan con pérdidas.

Pérdidas generalizadas y una dependencia peligrosa de los dueños

La causa principal es el alza sostenida de los costos, tanto en plantillas como en infraestructura, incluida la modernización de estadios. Para cubrir la brecha, los clubes han recurrido a deuda, muchas veces a tasas elevadas, o a inyecciones de capital de sus propietarios.

El dato más contundente es que cerca de dos tercios de los clubes no resistirían más de 90 días sin ese respaldo. En la práctica, la solvencia de buena parte del sistema depende de la voluntad y la capacidad de pago de unos pocos accionistas.

Invertir en fútbol, una apuesta que ha castigado al capital

El informe cuestiona también la rentabilidad del negocio. Según sus estimaciones, en las cinco temporadas hasta 2025-26 los inversionistas de los clubes de las cinco principales divisiones habrían perdido el 41% de su capital original. En el mismo período, una inversión en el índice FTSE 100 habría rendido más de un 36%.

El desempeño deportivo marca la diferencia. Los equipos que ascendieron obtuvieron retornos del 85%, cifra que llegó al 187% en los que alcanzaron la Premier League. Quienes se mantuvieron en su categoría o descendieron perdieron entre el 67% y el 75%. El modelo premia con fuerza el éxito deportivo y castiga severamente al resto.

El mercado de fichajes, motor del desequilibrio

La temporada pasada, el fútbol inglés desembolsó 4.800 millones de libras en derechos de traspaso, mientras que por ventas de jugadores recuperó solo 1.500 millones de libras. Aunque los clubes amortizan esos pagos durante varios años, el regulador advierte que este esquema de financiamiento presiona los balances y genera necesidades recurrentes de liquidez.

Una brecha de ingresos cada vez más amplia

El informe subraya que el crecimiento de los ingresos no se ha distribuido de forma proporcional, lo que ha ampliado las diferencias entre divisiones y dentro de ellas. El club de la Premier League con más ingresos factura 605 veces lo que obtiene el de menores ingresos de la National League.

El caso del Wrexham ilustra el contraste. Fue adquirido en 2021 por un grupo en el que participa el actor Ryan Reynolds, cuando jugaba en esa categoría. Desde entonces ha ascendido tres veces y está a un paso de la Premier League.

El caso Manchester City y la independencia del regulador

La publicación llega en un momento sensible. El mes pasado, la Premier League informó que una investigación concluyó que el Manchester City infringió durante casi una década las normas financieras de la competición, lo que le dio mayor margen para gastar en jugadores. El club ha mantenido su inocencia. Los cargos se presentaron tras su adquisición en 2008 por una sociedad respaldada por el hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos, en pleno auge de la inversión internacional en el fútbol inglés.

Kogan afirmó que renunciaría si enfrentara presiones políticas en este asunto y sostuvo que no ha recibido ninguna. “Nuestra independencia es absoluta”, declaró, y agregó que tampoco espera presiones en el futuro.

Un plan de seis puntos y la amenaza de intervenir

El regulador propone una hoja de ruta de seis ejes para reducir el riesgo financiero. Incluye una reforma en el reparto de ingresos, la reducción de pérdidas por parte de los clubes y una mejor gestión del riesgo. Advirtió además que intervendrá si los cambios necesarios no se concretan.

La Premier League respondió que trabajará con el regulador y otros actores en una solución impulsada por los propios clubes. Desde el lado de los aficionados, el presidente de la Asociación de Aficionados al Fútbol, Tom Greatrex, calificó el informe como una señal de alarma sobre un modelo financiero “insostenible y fallido” y pidió un cambio real y duradero.

Lo que está en juego para la industria

El estudio expone que el negocio del fútbol inglés depende de ingresos extraordinarios, apalancamiento y capital paciente de sus propietarios. Si el regulador logra imponer disciplina y un reparto más equilibrado, el sector podría ganar estabilidad. Si no, la brecha entre los clubes de élite y el resto seguirá creciendo, con riesgo para la continuidad de muchas instituciones.