Las bolsas de Asia abrieron la sesión del 7 de julio con un tono claramente negativo, en un giro respecto al cierre alcista registrado el lunes en Wall Street tras el largo fin de semana por el Día de la Independencia. Aquella jornada había estado marcada por el liderazgo del Nasdaq y por un fuerte impulso de los valores de semiconductores, que llegaron a avanzar cerca de un 7% ante la expectativa de los resultados preliminares de Samsung Electronics. Sin embargo, la publicación de esas cifras, lejos de calmar al mercado, se convirtió en el detonante de una corrección que golpeó con especial dureza al surcoreano índice Kospi y reavivó el debate sobre si las valoraciones del sector tecnológico vinculado a la inteligencia artificial se han alejado demasiado de sus fundamentos.
Samsung Electronics se desploma pese a superar las previsiones de beneficio
El mayor fabricante mundial de chips de memoria anunció unos ingresos operativos preliminares de 89,4 billones de wones (unos 58.400 millones de dólares) para el segundo trimestre, una cifra que superó con holgura la previsión media del mercado, situada en 84,2 billones de wones, y que incluso superó la suma de los beneficios obtenidos por la compañía durante los últimos tres años. En términos interanuales, el resultado operativo se multiplicó por 19, impulsado por el auge de la demanda de chips de memoria destinados a los centros de datos de inteligencia artificial.
La paradoja fue que los ingresos consolidados, aunque marcaron un máximo histórico trimestral con 171 billones de wones, quedaron ligeramente por debajo de la expectativa de 173,9 billones de wones. Ese matiz bastó para inclinar el sentimiento del mercado hacia la cautela, y las acciones de Samsung llegaron a hundirse cerca de un 10% en la jornada, perdiendo el umbral psicológico de los 300.000 wones y cotizando temporalmente en torno a los 287.000 wones, con lo que volvió a poner a prueba el nivel de soporte técnico de los 280.000 wones (aproximadamente 183 dólares) que ya se había establecido en junio.
El deterioro no es un fenómeno de una sola sesión. El título acumula una caída superior al 20% desde que tocó máximos el 19 de junio, en un contexto de crecientes dudas sobre una posible sobrecapacidad en infraestructura de inteligencia artificial. Analistas técnicos advierten de que, si el valor perfora de forma definitiva el soporte de los 280.000 wones, el siguiente objetivo bajista se situaría en el entorno de los 230.000 wones, nivel desde el que arrancó el repunte de mayo.
Bonificaciones desiguales alimentan el malestar interno en Samsung
A la presión de mercado se suma un conflicto laboral que amenaza con convertirse en un nuevo foco de inestabilidad para la compañía. Según distintos informes, los empleados de la división de semiconductores recibirán este año bonificaciones por rendimiento de hasta 600 millones de wones (unos 416.000 dólares), mientras que el personal de la división de electrónica de consumo cerrará el ejercicio con incentivos de apenas 6 millones de wones (unos 4.000 dólares). La brecha, de hasta cien veces entre una división y otra, ha sido calificada internamente como una distribución injusta y ha derivado en protestas y disputas entre los trabajadores. Se espera que miles de empleados se manifiesten en la sede de Suwon el próximo 16 de julio, un episodio que añade presión reputacional y de valoración sobre un título ya de por sí volátil.
Dudas sobre el techo de la inversión en inteligencia artificial
El nerviosismo en torno a Samsung no es un caso aislado, sino el reflejo de una preocupación más amplia sobre el ritmo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial. Circularon recientemente versiones sobre un eventual plan de Meta para vender exceso de capacidad de computación, lo que alimentó las dudas sobre si el gasto de las grandes tecnológicas en centros de datos habría tocado techo. A ello se sumó la decisión de Apple de encarecer sus modelos de MacBook y iPad para trasladar al consumidor el alza de los costes de memoria, un movimiento que el mercado interpretó como una señal de alerta sobre el posible freno de la demanda final de dispositivos, con efectos directos sobre toda la cadena global de semiconductores.
En este contexto, desde BlackRock Investment Institute, el equipo dirigido por Jean Boivin planteó abiertamente la pregunta que recorre los mercados: si la inteligencia artificial es o no una burbuja. Su lectura es que la respuesta dependerá de si la tecnología logra transformar la actual escasez de capacidad en abundancia futura, ya que los precios de mercado están descontando cada vez más un escenario en el que la inteligencia artificial impulsa la productividad y el crecimiento lo suficiente como para sostener los beneficios extraordinarios que hoy exhiben las compañías del sector.
El estrecho de Ormuz vuelve a encender la tensión geopolítica
En paralelo al frente bursátil, la jornada estuvo marcada por un nuevo episodio de tensión en Oriente Medio. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán disparó al menos dos misiles contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, según informó Axios citando a un funcionario estadounidense. Reportes independientes señalaron que uno de los buques alcanzados era un petrolero de gas natural licuado de bandera catarí. La agencia iraní Fars sostuvo que la embarcación intentó transitar por la ruta omaní e ignoró advertencias reiteradas antes del ataque.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, advirtió que las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo no podrán retomarse mientras persistan las amenazas contra el país, lo que proyecta incertidumbre sobre la vía diplomática en curso. Pese a la gravedad del incidente, su traslado a los mercados de materias primas y divisas fue, de momento, limitado: el petróleo West Texas Intermediate cotizó por debajo de los 69 dólares por barril, presionado por señales de un creciente exceso de oferta, los recortes de precios aplicados por Arabia Saudí y la constatación de que el tráfico marítimo por Ormuz continuó fluyendo con normalidad.
Los mercados asiáticos y europeos reflejan la cautela inversora
El índice MSCI Asia Pacífico retrocedió un 0,3%, con una ligera mayoría de valores en terreno negativo y las acciones tecnológicas al frente de las pérdidas. El Kospi surcoreano llegó a caer más de un 6% de forma intradía, perforando la barrera de los 8.000 puntos, antes de moderar su descenso a lo largo de la sesión. Las acciones de SK Hynix también retrocedieron cerca de un 1%, coincidiendo con el inicio formal del proceso de comercialización de cara a su salida a bolsa en Estados Unidos.
Los futuros de renta variable europea anticipaban una apertura más débil, con los futuros del Euro Stoxx 50 cediendo un 0,3%. En el resto de la región, el Topix japonés avanzaba un 0,5%, los futuros del Hang Seng subían un 0,1% y el S&P/ASX 200 australiano bajaba un 0,2%. Los futuros del S&P 500 se mantenían prácticamente planos hacia media mañana en Tokio, en una muestra de que la corrección se concentraba, por ahora, en Asia.
Divisas, deuda y materias primas: un mercado a la espera de la Reserva Federal
En el mercado de divisas, el dólar se mostró progresivamente más firme frente a sus pares, mientras el índice Bloomberg Dollar Spot se mantenía prácticamente sin cambios. El euro cotizaba estable en torno a 1,1441 dólares y el yuan offshore permanecía prácticamente plano en 6,7945 unidades por dólar. El yen japonés registró un comportamiento algo mejor de lo esperado, en torno a 162,12 unidades por dólar, después de que un funcionario nipón desmintiera las informaciones que apuntaban a que el Gobierno estaría presionando al Banco de Japón para recortar los tipos de interés; el movimiento resulta llamativo teniendo en cuenta que los fondos de cobertura mantienen su posicionamiento más negativo sobre la divisa japonesa desde 2007.
En renta fija, los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo subieron ligeramente durante la sesión de Nueva York, en un contexto en el que el informe de empleo de la semana anterior siguió influyendo en las expectativas del mercado, que redujo la probabilidad de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal en los próximos meses. El rendimiento del bono a 10 años se mantuvo prácticamente estable en el 4,47%, mientras que el bono japonés a igual plazo cedió un punto básico hasta el 2,820% y el bono australiano a 10 años se mantuvo en el 4,79%.
En materias primas, el crudo West Texas Intermediate avanzaba un 0,4%, hasta los 68,85 dólares por barril, mientras que el oro al contado retrocedía un 0,2%, hasta los 4.155,95 dólares por onza. En criptoactivos, el bitcoin subía un 0,3%, hasta los 63.993,85 dólares, y el ether ganaba un 0,3%, hasta los 1.797,96 dólares.
Una corrección que pone a prueba la narrativa de la inteligencia artificial
El episodio protagonizado por Samsung condensa buena parte de las tensiones que atraviesan hoy a los mercados globales: resultados empresariales objetivamente sólidos, e incluso históricos, que no bastan para sostener el precio de las acciones cuando las expectativas ya descuentan un escenario casi perfecto. A ello se añaden un conflicto laboral interno que erosiona la cohesión corporativa, una tensión geopolítica latente en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta y un mercado que observa con atención cada señal de la Reserva Federal sobre el rumbo de los tipos de interés. El resultado es un cóctel de factores que, de momento, apunta más a una corrección técnica que a un cambio de tendencia estructural, pero que deja en evidencia la fragilidad con la que cotiza el actual ciclo de euforia en torno a la inteligencia artificial.




