El Gobierno arrastra un rojo fiscal de USD 1.713,3 millones en los últimos doce meses, mientras el gasto público crece 11,7% impulsado por la regularización de deudas atrasadas con farmacéuticas y constructoras
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó ayer el informe de Situación Financiera de la Administración Central (Situfin) correspondiente a junio de 2026, con un diagnóstico que confirma el deterioro sostenido de las cuentas públicas paraguayas. El documento oficial revela que el déficit fiscal anualizado —el que toma en cuenta los últimos doce meses— se ubicó en 2,6% del producto interno bruto (PIB), es decir, G. 10,4 billones o USD 1.713,3 millones al tipo de cambio promedio de G. 6.070 por dólar. La cifra confirma la delicada situación de las finanzas públicas del país, marcada por compromisos atrasados con proveedores del Estado, en particular del sector farmacéutico y de la construcción.
Un rojo de USD 732,1 millones en el primer semestre
Al analizar únicamente el período de enero a junio, el desequilibrio fiscal acumulado alcanzó 1,2% del PIB, equivalente a G. 4,7 billones o USD 732,1 millones. A ese resultado se suma un déficit operativo de G. 1,6 billones (USD 259,2 millones). Según precisó el MEF, al cierre del semestre los ingresos totales del Estado representaron 6,7% del PIB, frente a un gasto que trepó a 7,1% del producto. Pese a que el número acumulado todavía se mantiene dentro del techo de 1,5% del PIB fijado por la Ley de Responsabilidad Fiscal para el año, el comportamiento anualizado —que ya casi duplica ese límite— enciende las alertas sobre la trayectoria de las cuentas públicas hacia fin de año.
Gasto público en alza por la deuda con farmacéuticas y constructoras
La cartera económica explicó que el resultado obedece al “moderado crecimiento de los ingresos totales” combinado con un mayor gasto público, este último asociado al cumplimiento de compromisos sociales y a la regularización de obligaciones pendientes del Estado. En los primeros seis meses del año, el gasto público acumulado creció 11,7%, impulsado por mayores erogaciones en bienes y servicios (4,3%), remuneraciones (3,5%), prestaciones sociales (3,5%) y donaciones (1,4%). Dentro de ese incremento, la compra de medicamentos se destacó como uno de los principales motores, con una suba interanual de 45,8% frente a igual período de 2025, en el marco del proceso de regularización de pagos a proveedores farmacéuticos. Por sectores, los mayores aumentos se registraron en salud (23,4%), educación (15,8%) y programas sociales (11%). La inversión pública, por su parte, totalizó G. 3 billones (USD 472,9 millones), equivalente a 0,7% del PIB, con un crecimiento acumulado de 3,3%. El principal impulsor fue el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), cuya ejecución subió 22,6% en el semestre y casi 36% en la comparación interanual de junio, en gran medida por el pago de deudas pendientes a empresas contratistas.
Los ingresos tributarios apenas avanzan, golpeados por las binacionales y el dólar débil
Del lado de la recaudación, el panorama fue considerablemente más débil. Los ingresos totales del Estado crecieron apenas 0,5% en el primer semestre, arrastrados por la fuerte caída de los recursos no tributarios, que retrocedieron 5,2%, principalmente por una reducción de 33% en los ingresos provenientes de las entidades binacionales. Esa merma restó, por sí sola, 2,5 puntos porcentuales al crecimiento total de los ingresos. Los ingresos tributarios, en cambio, mostraron un comportamiento acumulado positivo de 2,1% en el semestre —aunque con una caída puntual de 6,2% en junio—, sostenidos por los impuestos internos, que crecieron 11,6%, en especial el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE), con 4,8%; el Impuesto al Valor Agregado (IVA), con 4,1%; y el Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU), con 2,6%. En sentido contrario, los tributos vinculados al comercio exterior cayeron 13,3% en el acumulado, afectados por la menor recaudación del IVA a las importaciones (-7,5%). El MEF atribuyó buena parte de este fenómeno a la apreciación del guaraní: mientras el Presupuesto General de la Nación 2026 fue calculado con un dólar por encima de G. 7.800, la divisa estadounidense cotiza actualmente en torno a G. 6.100. Según datos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), esa diferencia cambiaria le restó a la recaudación tributaria unos USD 30,8 millones hasta junio. A esto se agrega una economía que, si bien sigue creciendo, lo hace a un ritmo algo menor: el PIB del segundo trimestre de 2026 se expandió 3,0%, levemente por debajo del 3,2% registrado en igual trimestre de 2025.
El gasto salarial repunta y ya pesa 54,7% sobre los ingresos tributarios
Uno de los indicadores que llamó la atención del informe fue la evolución del gasto en salarios públicos. Si bien las remuneraciones contribuyeron con 3,5 puntos al crecimiento del gasto total y registraron un aumento interanual de 3,1% en su financiamiento con recursos tributarios, la relación entre masa salarial e ingresos tributarios volvió a subir: pasó de 51,6% el año pasado a 54,7% en junio de este año, tras una caída sostenida desde 2023. En otras palabras, el peso de los sueldos estatales sobre la recaudación de impuestos aumentó en 2026 luego de varios años de reducción. El MEF sostuvo que esta suba no compromete la sostenibilidad fiscal, ya que alrededor del 80% de la masa salarial financiada con ingresos tributarios se destina a sectores considerados estratégicos, como salud, educación y las fuerzas de seguridad.
Prestaciones sociales suben 17,6% de la mano de Hambre Cero y las jubilaciones
Las prestaciones sociales fueron otro de los rubros de mayor dinamismo, con un incremento de 17,6% en el semestre. El MEF explicó que este crecimiento respondió principalmente a las mayores transferencias hacia el programa de alimentación escolar Hambre Cero, la pensión alimentaria para adultos mayores y las jubilaciones a cargo de la Caja Fiscal, en un contexto de creciente desequilibrio del sistema previsional estatal.
Un plan de convergencia fiscal cada vez más lejos de cumplirse
El Gobierno de Santiago Peña se había fijado como meta para este 2026 retornar a un déficit fiscal de 1,5% del PIB, tal como establece la Ley de Responsabilidad Fiscal, como parte de su plan de convergencia. Sin embargo, la contabilidad pública empezó a ser cuestionada por distintos sectores, que la calificaron de “maquillada”, debido a que no reflejaba con claridad las deudas atrasadas con proveedores del Estado. Tras sucesivas denuncias públicas de empresas afectadas —sobre todo farmacéuticas y constructoras— y la presión ejercida sobre las autoridades, que debieron ir regularizando gradualmente esos pagos, crecieron las dudas sobre la posibilidad real de cumplir la meta fiscal. Como referencia, el déficit fiscal de 2025 ya había cerrado en 2% del PIB —por encima del 1,5% dispuesto por ley— y equivalente a USD 1.047 millones. Con la acumulación de compromisos pendientes y una recaudación tributaria resentida por la debilidad del dólar, especialistas consultados por el sector económico consideran que el objetivo fiscal de este año difícilmente se alcanzará, e incluso anticipan un escenario similar para 2027. Como principal nudo estructural del país, señalan la incapacidad del Estado para generar mayores recursos, motivo por el cual recomiendan elevar la presión tributaria —actualmente en torno al 11% o 12%—, además de mejorar la calidad del gasto público y fortalecer los mecanismos de lucha contra la corrupción.



