El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) concretó su cuarta colocación de Bonos del Tesoro del ejercicio fiscal 2026 con una demanda que superó ampliamente el monto finalmente adjudicado. En la subasta realizada a través de la Bolsa de Valores de Asunción (BVA), los inversionistas presentaron ofertas por G. 906.000 millones, mientras que el Tesoro adjudicó títulos por G. 230.527 millones. Esto significa que la demanda fue equivalente a casi cuatro veces el monto que finalmente decidió captar el Estado, una diferencia que permitió al MEF seleccionar las propuestas y obtener mejores condiciones de financiamiento que en la operación realizada en julio.

Los títulos colocados corresponden a dos series de Bonos del Tesoro con vencimientos en 2030 y 2035. En el primer caso se adjudicaron G. 118.527 millones, con un rendimiento de 8,26%, mientras que los bonos con vencimiento en 2035 alcanzaron G. 112.000 millones, con una tasa de rendimiento de 8,70%. En conjunto, ambas series permitieron al Tesoro captar G. 230.527 millones, recursos que serán destinados al financiamiento del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2026, de acuerdo con la programación financiera y las autorizaciones establecidas para el ejercicio.

Una demanda que casi cuadruplicó el monto adjudicado

La principal característica de la operación fue la amplia diferencia entre las propuestas recibidas y el volumen de títulos que el Tesoro decidió adjudicar. Los inversionistas presentaron ofertas por G. 906.000 millones, pero el MEF tomó finalmente G. 230.527 millones, por lo que la demanda superó en aproximadamente 3,9 veces el monto colocado. En términos absolutos, existieron propuestas por G. 675.473 millones que no formaron parte de la adjudicación final.

Esta diferencia es importante para interpretar correctamente el resultado de la subasta. Los G. 906.000 millones corresponden al conjunto de ofertas presentadas por los inversionistas y no al dinero efectivamente obtenido por el Estado. Los recursos que ingresarán al financiamiento público son los G. 230.527 millones adjudicados. Sin embargo, el volumen de ofertas constituye un indicador del interés existente por los títulos ofrecidos y proporcionó al Tesoro un margen considerable para seleccionar las condiciones de financiamiento.

En una operación de estas características, una demanda superior al monto que el emisor pretende captar permite establecer un proceso más competitivo entre los inversores. El MEF no necesitó aceptar la totalidad de las propuestas recibidas y pudo adjudicar el monto previsto dentro de su programa, al tiempo que consiguió reducir los rendimientos respecto de la colocación anterior.

Dos bonos con vencimientos diferentes

La operación comprendió la reapertura de dos series de Bonos del Tesoro Público, con diferentes plazos de vencimiento y, por tanto, con distintos rendimientos. El primer instrumento tiene vencimiento el 15 de febrero de 2030 y recibió una adjudicación de G. 118.527 millones, con un rendimiento de 8,26%. El segundo corresponde a títulos con vencimiento el 12 de agosto de 2035, por los cuales fueron adjudicados G. 112.000 millones a una tasa de rendimiento de 8,70%.

La diferencia entre ambas tasas está vinculada principalmente con el plazo de los instrumentos. El bono que vence en 2035 supone que los recursos permanecerán comprometidos durante un período más prolongado que el título con vencimiento en 2030 y, en consecuencia, registra un rendimiento superior. Para el Tesoro, la posibilidad de captar recursos mediante instrumentos con diferentes fechas de vencimiento permite distribuir las obligaciones financieras a lo largo del tiempo y ampliar las alternativas disponibles dentro del mercado doméstico de deuda.

Al tratarse de una reapertura de series existentes, la operación también da continuidad a títulos que ya forman parte del mercado. Esto facilita que los inversionistas puedan acceder a instrumentos soberanos con características conocidas y diferentes horizontes de inversión, mientras el Estado amplía el volumen disponible de esas series.

El Tesoro reduce las tasas respecto de julio

Uno de los resultados más relevantes de la subasta fue la disminución de los rendimientos obtenidos respecto de la operación realizada en julio. El rendimiento del bono con vencimiento en 2030 se redujo en 24 puntos básicos, mientras que el correspondiente al bono con vencimiento en 2035 disminuyó en 30 puntos básicos. Los nuevos rendimientos quedaron establecidos en 8,26% y 8,70%, respectivamente.

Desde el punto de vista financiero, una reducción del rendimiento representa una mejora en las condiciones de financiamiento para el emisor, porque significa que el Estado consigue captar recursos pagando un costo menor que en la colocación anterior. En este caso, la elevada demanda registrada durante la subasta contribuyó a generar las condiciones para que el MEF pudiera seleccionar propuestas con menores rendimientos y cerrar la operación en mejores términos.

La combinación de una demanda cercana a cuatro veces el monto adjudicado y una reducción de las tasas constituye así uno de los principales resultados de la colocación. El Tesoro consiguió los recursos que buscaba sin necesidad de aceptar todas las ofertas presentadas y, al mismo tiempo, redujo el rendimiento de los títulos respecto de julio.

¿Qué significa una demanda de G. 906.000 millones?

Para comprender el resultado de la operación es necesario distinguir entre demanda y adjudicación. Los G. 906.000 millones representan el total de propuestas presentadas por los inversionistas durante la subasta, mientras que los G. 230.527 millones corresponden al monto que el MEF decidió efectivamente colocar. La diferencia entre ambas cifras no representa recursos rechazados que hubieran ingresado posteriormente al Tesoro, sino ofertas que no fueron adjudicadas dentro de la operación.

La relación de 3,9 veces indica que, por cada G. 1 que el Estado decidió captar, los inversionistas presentaron propuestas por aproximadamente G. 3,90. Este nivel de demanda permitió al Ministerio disponer de un amplio conjunto de ofertas entre las cuales seleccionar las condiciones de la colocación. En una subasta, esa competencia puede favorecer al emisor porque aumenta su capacidad para rechazar propuestas con rendimientos más elevados y priorizar aquellas que implican un menor costo financiero.

El resultado también proporciona una referencia sobre el interés de los inversionistas por los títulos de deuda pública denominados en guaraníes. La operación mostró que existía una cantidad de recursos ofrecidos superior al monto que el Tesoro había previsto adjudicar, al menos para los instrumentos y condiciones ofrecidos en esta oportunidad.

Mayor participación del financiamiento en moneda local

La colocación se realizó en el mercado doméstico y forma parte de la estrategia de financiamiento del Estado mediante títulos denominados en guaraníes. El desarrollo de este mercado permite ampliar las alternativas de financiamiento disponibles para el Tesoro y, simultáneamente, ofrece a los inversionistas locales instrumentos de deuda pública con diferentes plazos.

En esta operación, los títulos abarcan dos horizontes de vencimiento: 2030 y 2035. La existencia de instrumentos con distintos plazos permite atender diferentes perfiles de inversión y contribuye a ampliar la estructura del mercado de deuda soberana en moneda local.

La utilización de bonos en guaraníes también permite que el Estado acceda a recursos dentro del mercado financiero doméstico mediante instrumentos cuyo principal y condiciones están expresados en moneda nacional. Para los inversionistas, estos títulos representan una alternativa dentro de sus carteras, mientras que para el Tesoro constituyen una herramienta adicional para obtener los recursos contemplados en su programación financiera.

La cuarta colocación de Bonos del Tesoro en 2026

La subasta de septiembre constituye la cuarta colocación de Bonos del Tesoro Público realizada por el MEF durante 2026. La operación se desarrolló a través de la Bolsa de Valores de Asunción y forma parte del programa de financiamiento previsto para el ejercicio fiscal.

La estrategia utilizada en esta ocasión consistió en reabrir dos series de bonos existentes, con vencimientos en 2030 y 2035. La reapertura permite continuar aumentando el volumen disponible de instrumentos que ya se encuentran en circulación y facilita su negociación dentro del mercado local.

Los G. 230.527 millones obtenidos mediante la operación serán destinados al financiamiento del Presupuesto General de la Nación 2026, conforme a la programación financiera del Tesoro y las autorizaciones correspondientes. Por lo tanto, la colocación forma parte de las necesidades de financiamiento contempladas para el ejercicio y se incorpora a la estructura de deuda del Estado bajo las condiciones establecidas para cada serie.

Una operación que combina mayor demanda y menor costo

La subasta de septiembre dejó como principales resultados una adjudicación de G. 230.527 millones, una demanda de G. 906.000 millones y una reducción de las tasas respecto de la colocación de julio. Los títulos con vencimiento en 2030 fueron adjudicados a un rendimiento de 8,26%, mientras que los correspondientes a 2035 alcanzaron 8,70%, con reducciones de 24 y 30 puntos básicos, respectivamente.

El resultado permite observar el funcionamiento de una colocación competitiva de deuda pública: el Estado determina el monto que necesita captar, los inversionistas presentan sus propuestas y el volumen de demanda permite seleccionar las condiciones más convenientes dentro de las ofertas recibidas. En este caso, la diferencia entre los G. 906.000 millones ofrecidos y los G. 230.527 millones adjudicados proporcionó al MEF un margen amplio para definir la operación.

Para el mercado de capitales paraguayo, la colocación también representa una nueva operación de deuda soberana en moneda local y amplía la disponibilidad de títulos con vencimientos en 2030 y 2035. Para el Tesoro, el aspecto más relevante es que logró captar los recursos previstos para el financiamiento del PGN 2026 bajo rendimientos inferiores a los registrados en julio, aprovechando la elevada demanda existente durante la subasta.