El grupo automovilístico alemán Volkswagen ha incluido al fabricante italiano de motocicletas Ducati dentro de la revisión de activos que está llevando a cabo como parte de su ambicioso plan de reestructuración corporativa. La marca de Borgo Panigale figura entre las 600 empresas de las 2.000 que integran el conglomerado y que actualmente están siendo analizadas para determinar su continuidad dentro del grupo, según confirmó el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, en declaraciones recogidas por Bloomberg News.

Un plan de reestructuración a gran escala

La decisión sobre el futuro de Ducati no es un hecho aislado, sino que se enmarca en el denominado Plan Futuro 2030, presentado hace apenas una semana por la cúpula de Volkswagen. Esta hoja de ruta contempla medidas de calado, entre las que destacan la eliminación de cerca de 50.000 puestos de trabajo, la reducción a la mitad de la cartera de modelos del grupo, un recorte de aproximadamente el 75% en la complejidad de su oferta comercial y el cierre de varias plantas productivas en Alemania. El objetivo declarado es simplificar la estructura del mayor fabricante de automóviles de Europa para hacerlo más competitivo frente a un mercado cada vez más presionado por la transición eléctrica y la competencia asiática. En este contexto, el consejo de supervisión de la compañía aprobó recientemente un paquete que prevé recortar en torno a un tercio su cartera de empresas y participaciones. Esta estrategia ya ha dado sus primeros pasos: en junio, Volkswagen acordó vender el 51% de su división de motores para embarcaciones, Everllence, en una operación que se estima generará ingresos cercanos a los 7.400 millones de euros.

De la pasión de Ferdinand Piëch a un activo bajo revisión

La relación entre Volkswagen y Ducati tiene una carga simbólica que trasciende lo puramente financiero. Audi, filial del grupo, adquirió la marca boloñesa en 2012 por impulso personal de Ferdinand Piëch, histórico dirigente del consorcio y apasionado de las motocicletas, quien posteriormente se integró en el consejo de administración de la firma italiana. No es la primera vez que se plantea una desinversión: ya en 2017 se exploró la posibilidad de vender la compañía, un proceso que finalmente se abandonó ante la oposición de los representantes de los trabajadores alemanes. Desde entonces, Ducati ha consolidado su prestigio deportivo al conquistar seis campeonatos consecutivos de constructores en MotoGP desde 2020, un logro que ha reforzado su imagen de marca aspiracional, comparable en cierto modo al aura que rodea a Ferrari, y que sostiene la devoción de su legión de seguidores, conocidos popularmente como los Ducatisti.

Cifras que no convencen al grupo alemán

Pese a su prestigio deportivo y de marca, el rendimiento financiero de Ducati no cumple con los estándares que Volkswagen exige a sus divisiones. El consejero delegado del grupo, Oliver Blume, ha fijado como meta que el conjunto del conglomerado alcance un margen operativo del 9% para 2030, un umbral que la firma de motocicletas no logra superar de forma habitual. Ducati comercializa alrededor de 50.000 unidades al año y, según los últimos datos disponibles, generó el pasado ejercicio unos ingresos de 925 millones de euros junto con un beneficio operativo de 52 millones de euros. Estas cifras, si bien reflejan una operación rentable, resultan modestas en comparación con el resto de negocios del grupo y explican por qué la marca ha entrado en el radar de la revisión estratégica.

Una oferta italiana sobre la mesa

El proceso de reflexión interno de Volkswagen no ha pasado inadvertido para los inversores. Según ha trascendido en Italia, el fondo PatrItalia presentó el pasado 25 de junio una propuesta valorada en 2.500 millones de euros en efectivo para hacerse con el 100% de Ducati Motor Holding. La oferta llegó en un momento en que la posición oficial del grupo alemán seguía siendo que la marca no estaba en venta, lo que añade un matiz de incertidumbre sobre el verdadero estado de las negociaciones. Hasta el momento no hay indicios públicos de que Volkswagen haya iniciado conversaciones formales con el fondo italiano, ni de que considere aceptable la cifra propuesta. Tampoco existe, de momento, un proceso oficial de búsqueda de compradores, y Ducati continúa bajo el control total de Audi AG. El propio consejero delegado de Ducati, Claudio Domenicali, se pronunció al respecto durante la presentación de la exposición «Ducati 100 – Un siglo en exposición», organizada en Bolonia con motivo del centenario de la marca, donde reconoció que el accionista está reevaluando sus participaciones y que Ducati forma parte de ese proceso, aunque insistió en que todavía no existe ninguna decisión definitiva.

Audi también estudia su producción en Estados Unidos

Al margen del futuro de Ducati, Döllner adelantó que Audi continúa analizando alternativas para fabricar vehículos en territorio estadounidense, entre ellas la posibilidad de aprovechar capacidad productiva de una planta ya existente de Volkswagen o de la nueva fábrica de Scout Motors. Cualquier decisión en este sentido se integraría dentro de una reorganización más amplia de la red industrial del grupo. Actualmente, el Audi Q4 e-tron se ensambla en Zwickau, Alemania, mientras que los modelos Q7, Q8 y Q9 se producen en Bratislava, Eslovaquia. La fabricación del Q3, por su parte, se reparte entre las plantas de Győr, en Hungría, e Ingolstadt, en Alemania.

Reacciones en Italia y el futuro incierto de la marca

La posibilidad de que Volkswagen se desprenda de Ducati no ha sido bien recibida en Italia. El ministro de Empresas del país, Adolfo Urso, afirmó el sábado pasado que el Gobierno trabaja para proteger a la firma, un pronunciamiento que evidencia la sensibilidad política que rodea a una marca considerada patrimonio industrial nacional. Esta situación se suma a otro episodio reciente dentro del propio grupo: apenas una semana antes de conocerse la revisión sobre Ducati, había trascendido la posibilidad de un cierre de Seat, lo que refuerza la percepción de que Volkswagen atraviesa un proceso de ajuste profundo que no dejará intactas a todas sus marcas. Por ahora, la posición oficial del consorcio alemán se mantiene cautelosa: se trata de un proceso de evaluación abierto, sin plazos ni decisiones cerradas, pero que coloca a uno de los nombres más admirados del motociclismo mundial ante un futuro incierto dentro de la estructura accionarial que lo ha respaldado durante más de una década.