El Fondo de Reserva histórico del Instituto de Previsión Social (IPS) cerró el ejercicio 2025 con un saldo de G. 17,81 billones, tras registrar un incremento de solo 1% respecto al año anterior. Se trata de la variación interanual más baja de todo el período analizado, que abarca desde 2016, y confirma una tendencia de desaceleración que se viene profundizando en los últimos años.
Una expansión que pierde velocidad
Entre 2016 y 2025, el patrimonio del fondo pasó de G. 9,04 billones a G. 17,81 billones, es decir que prácticamente se duplicó, con un crecimiento acumulado de 97,1% en nueve años. No obstante, ese avance no fue parejo: al inicio de la serie, el fondo crecía a tasas de dos dígitos, con subas de 15% en 2017, 14% en 2018 y 13% en 2019. En 2020, en el marco de la pandemia, el crecimiento se derrumbó a apenas 2%.
Los años posteriores mostraron una recuperación parcial —8% en 2021, 5% en 2022, 7% en 2023 y 6% en 2024—, pero sin acercarse a los niveles previos a 2020. El 1% registrado en 2025 marca así el punto más bajo de toda la serie y confirma que la capacidad del fondo para seguir expandiéndose se está agotando de manera gradual.
El descalce entre aportes y jubilaciones
La pérdida de dinamismo del fondo cobra especial relevancia porque este constituye la principal herramienta de respaldo financiero del sistema jubilatorio del IPS. Según el informe actuarial del Fondo de Jubilaciones y Pensiones correspondiente al período 2024-2100, desde 2020 los aportes mensuales de los trabajadores activos ya no alcanzan para cubrir, por sí solos, el pago de las prestaciones a jubilados y pensionados.
Para compensar ese desequilibrio, el IPS recurre a las rentas generadas por las inversiones del Fondo de Reserva, que se utilizan para completar el financiamiento de jubilaciones, pensiones y aguinaldos. De acuerdo con el escenario base del estudio actuarial, estos rendimientos alcanzarían para cubrir el déficit operativo hasta aproximadamente 2036. A partir de ese punto, y una vez que las rentas dejen de ser suficientes, el Instituto se vería obligado a echar mano del capital acumulado del fondo para sostener el pago de las prestaciones, lo que reduciría de manera progresiva el margen de maniobra del sistema previsional.
Cómo está compuesto el portafolio
Al cierre de 2025, el 70% del portafolio del Fondo de Reserva, equivalente a G. 13,93 billones, estaba colocado en inversiones financieras. Le seguían los préstamos otorgados a funcionarios y jubilados, con 17% y G. 3,32 billones; los inmuebles de renta, con 10% y G. 1,97 billones; y la caja y sus equivalentes, con alrededor de G. 710.000 millones.
En materia de riesgo, el 51,1% de los activos cuenta con calificación AA, mientras que el 49,6% del portafolio está colocado a mediano plazo. El rendimiento promedio ponderado difere según la moneda: los activos en guaraníes rindieron 8,19%, frente a 5,98% de los denominados en dólares.
Por tipo de instrumento, los préstamos fueron los de mayor rendimiento, con 11,30%, seguidos por los Certificados de Depósito de Ahorro (CDA) en guaraníes, con 9,33%, y los bonos, con 7,56%. En el otro extremo, los inmuebles de renta mostraron el rendimiento más bajo, de apenas 0,92%.
Dentro de las inversiones financieras en guaraníes, los CDA concentran el 62,6% de los recursos, colocados principalmente en Sudameris Bank, UENO Bank, Banco Nacional de Fomento y Banco Continental. Los bonos representan el 32,7%, con participaciones en la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) y bancos locales, mientras que los títulos de crédito suman el 4,7% restante, con emisiones de fideicomisos vinculados al Fondo de Salud.
El IPS administra además 776 inmuebles destinados a la generación de renta, que en 2025 produjeron un canon total de G. 14.624 millones, y mantiene 49.693 préstamos activos, de los cuales el 77% corresponde a jubilados y pensionados y el 23% a funcionarios.
Una cobertura que no llega a la mitad de los obligados
Más allá del comportamiento financiero del fondo, el Anuario Estadístico 2025 del IPS expone una brecha estructural en la cobertura del sistema. Al cuarto trimestre de 2025, la Población Económicamente Activa, Ocupada y Obligada (Peaoo) —es decir, los trabajadores que por su situación laboral deben aportar— ascendía a 1.825.482 personas. De ese universo, solo 955.359 se encontraban efectivamente asegurados, lo que equivale a una cobertura de 52%.
El dato contrasta con la evolución de los cotizantes titulares, que sí muestra una tendencia creciente: de 743.852 en 2016 a 1.043.644 en 2025, con un salto de 983.803 a 1.043.644 solo entre 2024 y 2025, equivalente a un 6% de aumento. Al cierre de diciembre de 2025, el sistema contaba con 1.043.644 cotizantes titulares y 597.418 beneficiarios, para una población protegida total de 1.641.062 personas. Pese a este crecimiento, la cobertura del IPS sobre el total de la población paraguaya se ubicó en 25,7%.
Aportantes concentrados en los salarios más bajos
La estructura salarial de los cotizantes también refleja una fuerte concentración en los tramos de menores ingresos. El grupo más numeroso, con 382.486 aportantes, corresponde a quienes ganan entre uno y dos salarios mínimos legales (SML). Le siguen los que perciben menos de un salario mínimo, con 209.700 personas, y quienes ganan exactamente un salario mínimo, con 161.624 aportantes.
En los tramos más altos, 124.745 cotizantes perciben entre dos y tres salarios mínimos, 60.113 se ubican entre tres y cinco salarios mínimos, y solo 31.124 superan los cinco salarios mínimos. Esta composición es determinante para la sostenibilidad financiera del sistema, en la medida en que la capacidad de generar ingresos por aportes depende tanto del tamaño de la base de cotizantes como del nivel de las remuneraciones sobre las que se calculan las contribuciones.
El comercio, motor de la recaudación
Por actividad económica, el comercio al por mayor y menor es la principal fuente de ingresos del IPS, con el 30,92% del total recaudado por actividad del empleador. En segundo lugar se ubican los servicios prestados al público y a empresas comerciales, con 17,03%.
Completan el cuadro los servicios generales, hoteles, bares y restaurantes (5,41%); el magisterio oficial (5,13%); jubilados y veteranos (4,39%); seguros (4,21%); industrias manufactureras de productos alimenticios (3,66%); construcciones (3,57%); transporte (2,97%); ganadería (2,76%), y fabricación de sustancias y productos químicos (2%). A estos se suman el magisterio privado (1,78%), electricidad, gas y vapor (1,76%), bancos, financieras y cooperativas (1,42%), y comunicaciones (1,23%). El 11,76% restante se reparte entre diversas actividades con participaciones individuales menores.
Microempresas, un segmento aún marginal
Dentro del régimen especial, la figura de microempresa mantiene una participación reducida. En diciembre de 2025 se registraron 421 dueños, titulares o propietarios de microempresas, 20 socios y 9 responsables, lo que suma 450 cotizantes bajo estas categorías. Este grupo forma parte de los 236.110 trabajadores que integran el régimen especial, diferenciado tanto del régimen general como del régimen no contributivo.
En conjunto, la desaceleración del Fondo de Reserva y la baja cobertura frente a los trabajadores obligados configuran dos de los principales desafíos económicos que enfrenta el sistema previsional paraguayo: sostener el financiamiento de las jubilaciones actuales sin erosionar el capital acumulado y, al mismo tiempo, ampliar la base efectiva de aportantes para fortalecer la capacidad contributiva del régimen a futuro.



