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lunes, julio 27, 2026

El comercio, las finanzas y los servicios sostienen la recaudación tributaria del país, mientras la base de contribuyentes activos aún no llega a los dos tercios del padrón

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Los datos oficiales de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) correspondientes al primer semestre de 2026 confirman una tendencia que se viene consolidando en la estructura fiscal paraguaya: la recaudación depende, en su mayor parte, de un puñado de actividades económicas ligadas al consumo y a la intermediación de servicios, mientras que la producción primaria mantiene una participación marginal. El fenómeno se da en un contexto de baja presión tributaria, que ronda el 11,2% del PIB, y de una presión constante para ampliar los ingresos del Estado sin descuidar la formalización de la economía.

Entre enero y junio, la DNIT recaudó G. 14 billones (unos USD 2.306 millones, al tipo de cambio promedio de G. 6.080) en concepto de impuestos internos. De ese total, el comercio aportó el 25,7%, equivalente a G. 3,59 billones (USD 591,7 millones), y se consolidó como la actividad de mayor peso fiscal. Le siguió la intermediación financiera, con 15,4% de participación y G. 2,15 billones (USD 354,9 millones), y en tercer lugar los servicios prestados a empresas, con 8,3% y G. 1,1 billones (USD 190,9 millones). Estas tres actividades explican, en conjunto, cerca de la mitad de todo lo recaudado por la DNIT en el semestre.

Cuando se suman otros componentes del sector servicios —telecomunicaciones, servicios gubernamentales, servicios a los hogares, transporte y alquiler de viviendas—, la participación del sector terciario en la recaudación interna trepa hasta el 71,1%. En contraste, el sector secundario, integrado por la industria y la manufactura, aportó 21,3% (G. 2,9 billones, USD 490,6 millones), mientras que el sector primario —agricultura, ganadería, minería, foresta y pesca— apenas representó el 7,6%, con G. 1 billón (USD 175 millones).

El IVA explica casi la mitad de todo lo recaudado

El análisis por tipo de tributo confirma el mismo patrón de concentración. El impuesto al valor agregado (IVA) fue, por lejos, el instrumento de mayor recaudación: sumó G. 6,9 billones (USD 1.142,2 millones) y representó el 49,5% de los ingresos tributarios internos. Detrás se ubicaron el impuesto a la renta empresarial (IRE) general, con 22,4%, y el impuesto a los dividendos y utilidades (IDU), con 11,1%. En cambio, el impuesto selectivo al consumo (ISC) —que recae sobre la importación y venta de cigarrillos, bebidas y otros productos— tuvo una incidencia mínima, de apenas 1,9% sobre el total recaudado.

Un padrón de más de 1,3 millones de contribuyentes, pero con dos tercios activos

Al cierre de junio, la DNIT contabilizó 1.315.787 contribuyentes inscriptos en el Registro Único del Contribuyente (RUC), una cifra que representa un crecimiento de 81% respecto de una década atrás. Sin embargo, no todo ese universo se encuentra en condiciones de operar con normalidad: solo 877.133 personas mantienen su RUC activo, equivalente al 66,7% del padrón, mientras que 407.671 registros —el 31,0%— están bajo suspensión temporal y 30.983 —el 2,4%— permanecen bloqueados.

Respecto del cierre de 2025, cuando el padrón cerró en 1.270.061 contribuyentes, el crecimiento del semestre fue de 45.726 registros, un 3,6%. No obstante, ese avance no puede leerse como una expansión pareja de la base efectivamente operativa, dado que incluye contribuyentes activos, bloqueados y suspendidos. De hecho, la categoría de contribuyentes activos explicó el 54,5% del crecimiento total del semestre, con 24.919 registros adicionales, mientras que las suspensiones temporales aportaron el 44,2% del aumento, con 20.229 registros más. Los bloqueados, por su parte, crecieron apenas en 578 casos.

Las personas físicas dominan el padrón, pero las jurídicas crecen más rápido

Por tipo de contribuyente, las personas físicas siguen siendo ampliamente mayoritarias: sumaron 1.164.972 registros a junio, el 88,5% del padrón total, frente a 150.815 personas jurídicas, un 11,5%. En términos de crecimiento semestral, las personas físicas aumentaron en 38.268 registros (3,4%), mientras que las jurídicas lo hicieron en 7.458 (5,2%), un ritmo relativo más acelerado pese a su menor peso absoluto.

Dentro de los contribuyentes activos, las personas físicas alcanzaron 783.626, con una incorporación neta de 20.777 respecto de 2025, mientras que las personas jurídicas activas pasaron de 89.365 a 93.507, una diferencia de 4.142. En el segmento de suspensión temporal, la distribución fue de 358.529 personas físicas y 49.142 personas jurídicas, y entre los bloqueados se registraron 22.817 personas físicas y 8.166 jurídicas.

Una expansión de largo plazo marcada por fuertes altibajos

La serie histórica de la DNIT muestra una ampliación sustancial del padrón desde 2010, cuando el total de contribuyentes era de 557.944, hasta los 1.315.787 de junio de 2026, un incremento acumulado de 135,8%. El salto más pronunciado se dio entre 2019 y 2020, cuando el registro pasó de 824.179 a 1.314.705 contribuyentes —un alza de 59,5%—, impulsado principalmente por el fuerte aumento de personas físicas con suspensión temporal, que treparon de 128.053 a 530.347 en ese lapso.

El máximo histórico se alcanzó en 2022, con 1.408.447 contribuyentes. Al año siguiente, el padrón sufrió una caída significativa, hasta 1.108.479, una reducción de 299.968 registros (21,3%), asociada a la fuerte disminución de las suspensiones temporales de personas físicas. Desde entonces, la tendencia volvió a ser ascendente: 1.184.882 en 2024, 1.270.061 en 2025 y 1.315.787 en junio de 2026, aunque el nivel actual todavía se ubica 92.660 registros por debajo del pico de 2022.

La facturación electrónica se acelera tras una nueva resolución de la DNIT

En paralelo a la evolución del padrón, la digitalización de los procesos tributarios avanzó con fuerza en los últimos meses. Según las estadísticas en tiempo real de la DNIT, los facturadores electrónicos suman actualmente 45.101, lo que implica que 6.139 contribuyentes se incorporaron al Sistema Integrado de Facturación Electrónica Nacional (Sifen) en menos de dos meses. A finales de mayo, los emisores electrónicos eran 38.962, por lo que el crecimiento en ese lapso fue de 15%. La comparación resulta aún más marcada frente al cierre de 2025, cuando había 21.000 facturadores: el aumento acumulado llega a 24.101 emisores, un 114,7%.

Este repunte se explica, en gran medida, por la Resolución General N° 52, mediante la cual la DNIT dispuso la incorporación obligatoria de nuevos contribuyentes al esquema de facturación electrónica. Aunque la normativa alcanza directamente a 3.000 personas, la entidad habilitó una incorporación progresiva que se extenderá hasta 2027, además de dejar abierta la posibilidad de adhesión voluntaria para otros interesados. Según explicó el organismo, el objetivo de fondo es avanzar hacia la universalización de los documentos tributarios electrónicos, con el fin de fortalecer la trazabilidad, la autenticidad y la integridad de la documentación fiscal, y contribuir así a una mayor eficiencia y transparencia en los procesos tributarios.

El crecimiento de los emisores electrónicos tuvo un correlato directo en el volumen de comprobantes emitidos: a la fecha se contabilizaron 2.525,4 millones de documentos tributarios electrónicos, más de 150 millones adicionales respecto de registros previos. Las facturas electrónicas concentraron el 96,5% de ese total, con 2.437,7 millones de unidades, seguidas por las notas de remisión (49.272.903), las notas de crédito (37.253.572), las autofacturas (821.935), las notas de débito (297.165) y las boletas resimple electrónicas, con apenas 428 emisiones.

El BID destaca mejoras en el cumplimiento del IVA tras la adopción del Sifen

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó a la DNIT los resultados preliminares de una evaluación de impacto sobre la implementación del Sifen, que arrojó mejoras significativas en el cumplimiento tributario y en la transparencia de las operaciones económicas. De acuerdo con el estudio, los contribuyentes incorporados al sistema electrónico registraron un incremento de 27,3% en la base imponible del IVA, un resultado que se descompone en un aumento de 31,3% en el IVA declarado y un crecimiento de 40,7% en el IVA efectivamente pagado. Para la DNIT, estos indicadores reflejan un mayor nivel de cumplimiento de las obligaciones tributarias entre los contribuyentes alcanzados por la facturación electrónica.

Una base tributaria que crece, pero cuya calidad aún debe consolidarse

El conjunto de los datos deja un panorama con señales mixtas. Por un lado, la digitalización fiscal avanza con rapidez y el padrón de contribuyentes se expande de forma sostenida, con un crecimiento particularmente favorable entre las personas jurídicas activas. Por otro, la recaudación sigue apoyada de manera desproporcionada en el consumo interno —vía IVA— y en un número reducido de sectores de servicios, mientras que la producción primaria aporta una fracción menor a la que su peso económico podría sugerir. A esto se suma que casi uno de cada tres contribuyentes registrados permanece bajo suspensión temporal, lo que relativiza la magnitud del crecimiento del padrón como indicador de una base tributaria efectivamente más amplia. La evolución futura de la recaudación paraguaya dependerá, en buena medida, de cuánto de ese universo de contribuyentes logre convertirse en una base activa, formal y con cumplimiento sostenido de sus obligaciones fiscales.

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