Las erogaciones del Estado paraguayo destinadas a cubrir compromisos ineludibles a corto plazo continúan marcando el ritmo de las finanzas públicas. Según el informe de la Situación Financiera de la Tesorería General del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), las transferencias para solventar los llamados gastos rígidos, con la totalidad de las fuentes de financiamiento, ascendieron a G. 25,6 billones durante el primer semestre del año, una cifra equivalente a USD 4.232,4 millones al tipo de cambio actual estimado en G. 6.070 por dólar.
Estos gastos rígidos —definidos como aquellos rubros obligatorios que deben honrarse independientemente del nivel de ingresos fiscales o del contexto económico— están compuestos en Paraguay por tres grandes bloques: los servicios personales (salarios, sueldos y bonificaciones de funcionarios públicos), las jubilaciones y pensiones del sector público, y el servicio de la deuda pública, que abarca tanto el pago de intereses como las amortizaciones de capital.
Los salarios públicos concentran el mayor peso del gasto estatal
El informe del MEF precisa que, considerando únicamente los recursos tributarios, estos compromisos absorbieron el 81% de las transferencias realizadas durante el primer semestre. Al incorporar todas las fuentes de financiamiento disponibles, la proporción se ubica en 70% del egreso total del Estado.
Dentro de esta estructura, el rubro salarial es el que ejerce mayor presión sobre las cuentas públicas. Las transferencias destinadas a remuneraciones, considerando todas las fuentes, alcanzaron G. 12,1 billones (USD 1.996,1 millones), lo que representa el 38,2% del gasto efectivo total del Estado, que a su vez asciende a G. 31,6 billones (USD 5.218,7 millones).
Si se toman en cuenta exclusivamente los recursos provenientes de impuestos, las remuneraciones del sector público demandaron G. 11,8 billones (USD 1.944,1 millones), equivalentes al 55% del total transferido con la denominada Fuente 10. Un dato relevante es que este rubro registró un crecimiento superior al 10% respecto del mismo período de 2025.
El servicio de la deuda y la Caja Fiscal completan el podio de gastos ineludibles
El segundo componente en orden de magnitud es el servicio de la deuda pública, cuyas transferencias totalizaron G. 5,3 billones (USD 875 millones), lo que equivale al 16,7% del gasto total. Con recursos exclusivamente tributarios, este segmento representó G. 3 billones (USD 508 millones), es decir, el 14,4% del total.
En tercer lugar se ubican las jubilaciones y pensiones del sector público, transferencias orientadas a cubrir el histórico déficit de la Caja Fiscal. Este rubro alcanzó G. 4,7 billones (USD 784,1 millones), equivalentes al 15% del total, del cual el 54% provino directamente de la recaudación impositiva.
Un remanente ajustado deja a la inversión pública en un lugar secundario
Tras cubrir estos tres compromisos, el Tesoro dispuso de un remanente de apenas G. 9,4 billones (USD 1.563,4 millones), destinado a otros gastos corrientes como servicios básicos de agua, electricidad y telefonía; transferencias a municipios y gobernaciones; y la provisión de alimentos, medicamentos y combustibles necesarios para el funcionamiento diario del aparato estatal.
En este contexto, las inversiones —particularmente en infraestructura vial— quedaron relegadas a un rol marginal dentro de la ejecución presupuestaria. El reporte del MEF indica que, hasta junio, este rubro representó apenas el 7% de las transferencias totales y solo el 0,5% de las recaudaciones tributarias, dado que el 87% de las inversiones públicas se financia mediante crédito público y no con ingresos corrientes.
El mercado local de bonos gana terreno como fuente de financiamiento en guaraníes
Un capítulo aparte dentro de las finanzas públicas paraguayas lo constituye el mercado local de Bonos del Tesoro (Botes), cuyo peso relativo dentro de la deuda pública total continúa siendo acotado, aunque su composición evidencia una utilización creciente del financiamiento en moneda local y una mayor proporción de instrumentos de mediano y largo plazo.
Según datos del MEF, al primer semestre de 2026 el stock de Botes en circulación se ubicó en G. 9,473 billones, equivalentes a US$ 1.557,6 millones, calculado con un tipo de cambio de G. 6.081,67 por dólar correspondiente al 29 de junio. Este monto representa el 7,15% de la deuda pública total y el 2,36% del Producto Interno Bruto, porcentajes que confirman que el mercado doméstico ocupa todavía una porción menor dentro de la estrategia de endeudamiento del Estado.
Pese a su tamaño relativo, la relevancia de este instrumento trasciende la lectura puramente cuantitativa. Las emisiones en guaraníes reducen la exposición del Tesoro a las fluctuaciones cambiarias y favorecen la construcción de una curva de rendimientos en moneda local, un elemento considerado clave para ampliar las alternativas de inversión y establecer referencias de mercado para el financiamiento del sector privado.
Tasas y plazos: el costo de fondearse en el mercado interno
El stock de Botes presenta una tasa nominal promedio ponderada de 8,79% y un plazo promedio de maduración de 6,78 años. Este costo refleja las distintas condiciones bajo las cuales el Tesoro colocó los instrumentos a lo largo del tiempo, con tasas que oscilaron entre 7,10% y 9,90%, según el plazo y el momento de emisión. Como es habitual en este tipo de instrumentos, las colocaciones de mayor duración tienden a exigir rendimientos más elevados, en compensación por el riesgo de inmovilizar los recursos por períodos más extensos y por la incertidumbre asociada a la evolución futura de la inflación y las tasas de interés.
Los bonos a 15 años concentran la mayor parte del stock vigente
En cuanto a la composición por plazos, los títulos originalmente emitidos a 15 años son los que mayor participación registran, con G. 3,618 billones, equivalentes al 38,2% del stock total. Le siguen los bonos a siete años, con G. 1,945 billones y una participación de 20,5%, y los instrumentos a diez años, que concentran G. 1,450 billones, el 15,3% del total.
Por su parte, los títulos a veinte años, emitidos entre 2020 y 2022, suman G. 651.312 millones, el 6,9% del stock, con una tasa nominal de 9,90%. Esta distribución de plazos permite escalonar los vencimientos de la deuda, aunque también demanda una planificación fiscal rigurosa para evitar concentraciones de pagos de capital en determinados años.
Las emisiones recientes explican más de tres cuartas partes del stock actual
Las colocaciones realizadas entre 2023 y 2026 explican la mayor parte del saldo vigente de Botes, al concentrar G. 7,265 billones, el 76,7% del total. La emisión correspondiente a 2023 es la que conserva el mayor stock por año, con G. 2,503 billones, impulsada principalmente por los bonos a siete años colocados a una tasa de 9,03%.
Por su parte, las emisiones realizadas durante 2026 acumulan G. 1,672 billones, de los cuales G. 1,512 billones corresponden a instrumentos a 15 años, colocados a una tasa de 9,50%.
El desafío de sostener el costo de la deuda en el tiempo
La elevada participación de las emisiones más recientes dentro del stock total puede interpretarse como una señal de consolidación del mercado local como fuente de financiamiento del Estado. Sin embargo, la tasa promedio de 8,79% también representa un desafío en términos del costo del servicio de la deuda hacia adelante.
En ese sentido, el crecimiento sostenido del stock de Botes plantea la necesidad de que los recursos captados se canalicen hacia inversiones y gastos con capacidad real de generar beneficios económicos y sociales, de manera que su impacto justifique el pago futuro de intereses y contribuya a preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas.



