La Justicia santafesina abrió formalmente la licitación de seis plantas industriales y el portafolio de marcas de la histórica cooperativa, cuyo colapso financiero cerró un ciclo de más de una década de deterioro productivo y económico

La histórica cooperativa láctea SanCor ya tiene precio. Tras la quiebra declarada por la Justicia santafesina a mediados de abril de 2025, sus activos saldrán a subasta pública con una base total de USD 52,1 millones. El proceso, ordenado por el juez Marcelo Gelcich, incluye seis plantas industriales distribuidas entre las provincias de Santa Fe y Córdoba, más un paquete de marcas valuado por encima de los USD 24 millones, con la enseña SanCor como activo central. Al menos seis empresas han manifestado interés en participar de la licitación, en un proceso que podría redefinir el mapa de la industria láctea argentina.

La arquitectura de la licitación

La venta fue estructurada en siete lotes. Los seis primeros corresponden a las unidades productivas y el séptimo agrupa los activos intangibles de la compañía. Esta división refleja una estrategia judicial orientada a maximizar el valor de recupero y atraer a distintos tipos de compradores, ya que los interesados podrán presentar ofertas por plantas individuales, por combinaciones de activos o por la totalidad del paquete.

Para participar del proceso, cada oferente deberá adquirir un pliego valuado en USD 10.000 y constituir una garantía equivalente al 10% del monto ofertado. El precio, sin embargo, no será el único criterio de adjudicación: el juzgado ponderará también los antecedentes del oferente y sus planes concretos de continuidad operativa y laboral. Luego de la publicación de los edictos en el Boletín Oficial de Santa Fe, los interesados contarán con cinco días corridos para acceder a la documentación técnica, contable y registral mediante un data room, y con diez días corridos para presentar sus propuestas formales. Si la primera licitación fracasara, la Justicia previó avanzar en el mismo acto con una segunda convocatoria sin base mínima.

Las plantas y sus valuaciones

Las instalaciones industriales fueron tasadas en conjunto en USD 27,4 millones. La planta de Devoto encabeza las valuaciones individuales con USD 7 millones: allí se producían leche en polvo, manteca y crema. Le sigue la planta de Gálvez, valuada en USD 5,5 millones, destinada al fraccionamiento y empaque de lácteos. Las plantas de La Carlota y Balnearia fueron tasadas en USD 5 millones cada una; la primera orientada a quesos duros y la segunda a la elaboración de quesos en términos más amplios. La planta de San Guillermo, también especializada en quesos, alcanzó los USD 2,5 millones.

El caso más llamativo es el de la planta de Sunchales, donde se elaboran leche UAT, leche en polvo y dulce de leche. Un incendio registrado el 7 de junio derivó en una reducción del 20% sobre la valuación original de USD 3 millones, lo que dejó la tasación final en USD 2,4 millones. La decisión fue adoptada tras verificarse el nivel efectivo de afectación en el establecimiento.

Casi la mitad del valor total y una metodología internacional de tasación

No es un dato menor que casi la mitad de la valuación global corresponda a activos intangibles. El portafolio marcario fue tasado en USD 24,7 millones, de los cuales USD 18,7 millones corresponden a la marca SanCor propiamente dicha y USD 6 millones al conjunto de submarcas asociadas, entre ellas Mendicrim, Tolem, Quesabores, San Regim, Santa Brígida y Chelita.

La valuación fue realizada mediante la metodología internacional conocida como «Relief from Royalty» o alivio de regalías, que estima el valor de una marca en función de los ingresos que podría generar a través de licencias. El propio informe reconoce que la marca perdió valor respecto de mediciones anteriores, como consecuencia del deterioro operativo, comercial, financiero y reputacional acumulado por la cooperativa a lo largo de los últimos años.

El peso de esta cifra adquiere otro relieve cuando se la compara con antecedentes recientes. En 2018, Adecoagro había ofrecido USD 45 millones únicamente por dos plantas —Chivilcoy y Morteros— y las marcas Las Tres Niñas y Angelita. Hoy, la Justicia fija una base de USD 52,1 millones para vender seis plantas y la totalidad del portafolio marcario de SanCor. La diferencia entre ambas cifras resume con elocuencia el nivel de deterioro patrimonial que atravesó la cooperativa en ese período.

Hay además una cuestión pendiente sobre dos de las marcas incluidas en la licitación. Mendicrim y Santa Brígida son objeto de una disputa judicial con el fondo holandés BAF LATAM Trade Finance Fund B.V., que reclama derechos sobre esos activos. Para evitar que ese conflicto obstaculice la operación, el pliego establece que el comprador recibirá las marcas libres de restricciones, aunque una parte del dinero quedará inmovilizada en una cuenta judicial hasta que exista una resolución definitiva.

Los interesados: jugadores del sector lácteo y un empresario de medios

Al menos seis potenciales compradores han tomado contacto con el proceso. Según informó el gremio Atilra, entre los interesados figuran Savencia —propietaria de la marca Milkaut—, Adecoagro —fabricante de Las Tres Niñas—, Punta del Agua, Elcor —dueña de La Tonadita— y La Tarantela. Todos ellos pertenecen al sector lácteo y mantienen conversaciones con SanCor desde finales de 2025, cuando el juez a cargo del concurso en la Cámara de Rafaela convocó a los acreedores a presentar alternativas concretas para reactivar la empresa.

El sexto nombre que circula en el proceso es el del empresario Gustavo Scaglione, propietario de señales de televisión en Rosario, Salta, Tucumán y Bahía Blanca, y accionista del Grupo América, dueño de Telefe. Scaglione no participó de la reunión que el gremio mantuvo con los potenciales oferentes, aunque adelantó la posibilidad de presentar una propuesta integral con respaldo de socios del exterior. En mayo ya había enviado una nota para participar de las instancias informativas vinculadas a la venta.

A fines de mayo, el juez Gelcich convocó a una reunión informativa en Sunchales con potenciales interesados, donde se presentaron detalles sobre la situación económica, operativa y patrimonial de la empresa. Esa instancia anticipó los lineamientos del proceso que ahora quedó formalmente abierto. Desde el entorno del proceso judicial se señaló que la expectativa es que el comprador adquiera el conjunto: «La propuesta es que el que compra, compra todo».

De gigante lácteo a quiebra propia con una deuda de USD 120 millones

La quiebra de SanCor fue el desenlace de un largo proceso de deterioro que se extendió por más de una década. El concurso preventivo iniciado en febrero de 2025 no logró alcanzar una solución con acreedores e inversores, y a mediados de abril la propia cooperativa solicitó su quiebra ante la imposibilidad de revertir la situación. En su fallo, el juez Gelcich caracterizó el caso como una «quiebra indirecta por frustración anticipada y expresamente reconocida del trámite preventivo» y concluyó que la firma ya no resultaba económicamente viable en el mediano plazo.

La magnitud de la crisis quedó expuesta en el expediente judicial. SanCor acumulaba una deuda postconcursal impositiva y previsional de $6.349.470.914 de capital, a la que se sumaban salarios netos adeudados entre mayo de 2025 y enero de 2026 por $12.788.850.187, más obligaciones con obras sociales, ART y sindicatos por $3.380.071.061. La deuda total superaba los USD 120 millones.

Pese a la quiebra, la Justicia autorizó la continuidad operativa de la empresa con el propósito de preservar los puestos de trabajo de los 914 empleados en relación de dependencia. El fallo sostuvo que el cese total de actividades causaría un perjuicio severo a trabajadores, proveedores y acreedores laborales, por lo que la producción siguió funcionando mientras avanza el proceso de venta. En ese contexto, la licitación no es solo una operación comercial: es también una carrera contra el tiempo para evitar que el deterioro continúe erosionando el valor de los activos y el empleo de quienes dependen de ellos.