La inflación en Paraguay no da tregua. El Banco Central del Paraguay (BCP) presentó este lunes su informe correspondiente al mes de abril de 2026, con datos que confirman que la presión sobre los precios se extiende por tercer mes consecutivo, impulsada fundamentalmente por el fuerte encarecimiento de los combustibles en el mercado local.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en abril una variación mensual de 0,8%, idéntica a la de marzo, mientras que la inflación interanual se aceleró hasta 2,3%, superando el 1,9% registrado el mes anterior. La inflación acumulada de enero a abril se sitúa en 2,2%, de acuerdo con las cifras oficiales divulgadas por la entidad monetaria.
El combustible, el gran protagonista del mes
El factor determinante de la suba de precios en abril fue, sin lugar a dudas, el rubro de combustibles. Según los datos presentados por César Yunis, economista jefe del BCP, los combustibles subieron en promedio un 14,2% respecto al mes anterior y un 12,2% en términos interanuales, lo que representa casi el 30% del resultado inflacionario interanual alcanzado al mes de abril.
El gerente de Estadísticas Económicas del BCP, Gustavo Cohener, fue contundente al explicar la magnitud del impacto: el gasoil explicó por sí solo la totalidad de la inflación mensual, con una incidencia de 0,8 puntos porcentuales sobre ese mismo 0,8% registrado en el mes, y aporta 1,2 puntos porcentuales al crecimiento total de los precios.
En lo que va del año, tanto el diésel como las naftas acumulan una variación positiva de hasta 19,6%. El precio promedio del combustible subió alrededor de 2.000 guaraníes en los últimos dos meses, y el impacto se hizo notar de manera directa sobre el índice general de precios. A esto se sumó la decisión adoptada este mes por la petrolera estatal Petropar, que concretó incrementos de un 9% en el precio del diésel —equivalente a 750 guaraníes por litro— y de un 4% en las distintas variedades de nafta —300 guaraníes por litro—, en línea con los ajustes que los emblemas privados ya venían aplicando en los meses anteriores.
Un contexto internacional que no da respiro
Estos movimientos de precios se producen en un marco internacional de alta tensión. El conflicto iniciado en Oriente Medio a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra Irán, desencadenó una escalada que incluyó represalias iraníes sobre Israel y países aliados de Washington, así como el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria estratégica por la que transitaba aproximadamente el 20% de todo el petróleo crudo del mundo.
El resultado fue un repunte vigoroso del crudo a nivel global: el barril Brent registró una suba interanual de 53,6% y el WTI, de 56%. Esa volatilidad internacional se traslada sin filtros a los costos internos del país, según advirtió el analista financiero Stan Canova, quien señaló que los incrementos en los combustibles están generando una onda inflacionaria expansiva, y que el BCP deberá definir su próximo movimiento en la tasa de política monetaria ante un panorama que se prolonga ya por tercer mes consecutivo.
Alimentos se desaceleran, pero mantienen presión en rubros específicos
Si bien el comportamiento de los combustibles dominó el informe, el rubro de alimentos también requiere atención, aunque muestra señales de desaceleración. La inflación de alimentos —excluyendo frutas y verduras— cedió a 2,2% interanual desde el 3,7% de marzo, una moderación que contrastó con el 7,9% de variación que se había registrado en abril del año 2025. Esto no implica una baja de precios, sino una reducción en el ritmo de crecimiento.
En su comparación anual, los rubros con mayores incrementos fueron las frutas frescas, con un alza de 12,4%; la comida consumida fuera del hogar, con 9%; la carne vacuna, con 8,9%; los embutidos, con 5%; y las carnes de ave, con 4%. También se registraron subas en hortalizas, leche, azúcar y quesos, entre otros productos de la canasta básica.
Los servicios, por su parte, subieron levemente un 0,1%, con el transporte como el componente de mayor incidencia, al registrar un alza de 5,4%, seguido de restaurantes y hoteles, y bienes y servicios diversos, ambos con incrementos de 0,4%. En contraste, los segmentos de alimentos y bienes durables registraron caídas iguales de -0,1%.
La inflación núcleo da señales moderadas
Un dato que merece ser destacado es el comportamiento de la inflación núcleo, que excluye los componentes más volátiles como frutas y verduras. Este indicador mostró una moderación al ubicarse en una tasa interanual de 1,9%, por debajo del 2,2% de marzo, y registró una variación mensual de apenas 0,2%. Esta señal es interpretada como un indicio de que las presiones de fondo sobre los precios son más contenidas, siendo los combustibles el elemento disruptivo por excelencia.
En cuanto a la amplitud de las subas, el 41,3% de la canasta analizada por el BCP registró aumentos en abril, superando el 36,1% del mes anterior, aunque aún se ubica por debajo del promedio histórico.
Paraguay, entre los países con menor inflación de la región
Pese a la presión registrada, Paraguay mantiene una posición favorable en el contexto regional. Según los datos comparativos presentados en el informe, el país se ubicó entre las economías con menor inflación mensual, por debajo de Argentina, que registró un IPC de 3,4%, y de Perú, con un resultado de 2,4%.
Salario mínimo: el ajuste seguirá siendo modesto
El dato de inflación tiene implicancias directas sobre el debate en torno al reajuste del salario mínimo legal (SML). Tomando como base la variación interanual del IPC de 2,3%, el incremento correspondiente sería de apenas 66.678 guaraníes para este año. Sin embargo, el cálculo más relevante para el reajuste considera la variación desde el último ajuste aplicado en julio de 2025. Desde esa fecha hasta abril del presente año, la inflación acumulada es de 2,4%, y con los datos de mayo y junio aún pendientes, se estima que el reajuste final se acercaría al 3%, lo que equivaldría aproximadamente a 86.971 guaraníes.
Este panorama reaviva el debate sobre la metodología utilizada para el cálculo del SML, cuestionada por sectores laborales que sostienen que la inflación interanual no refleja adecuadamente la realidad de los trabajadores que perciben dicha remuneración, dado el escaso impacto que representa sobre el poder adquisitivo de los salarios más bajos.
La recaudación tributaria creció 9,4% en abril, pero Aduanas acusa el golpe del guaraní fuerte
En paralelo al informe de inflación, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) reportó resultados mixtos para el mes de abril. La recaudación total en efectivo alcanzó los 4,8 billones de guaraníes, equivalentes a 807,1 millones de dólares, lo que representa un crecimiento nominal de 9,4% respecto al mismo mes del año anterior, con una variación positiva de 415.463 millones de guaraníes —unos 69,5 millones de dólares adicionales—.
El 73,5% de esa recaudación correspondió a impuestos internos, que totalizaron 3,5 billones de guaraníes —593,3 millones de dólares—, con un crecimiento interanual de 20,8%. El principal motor fue el impuesto a la renta empresarial (IRE), cuyo desempeño positivo fue atribuido por la DNIT a una mejora en la actividad económica y en los niveles de cumplimiento tributario, especialmente en sectores como electricidad y agua, productos químicos, agricultura, intermediación financiera, alquileres, y telecomunicaciones, información y comunicación.
Sin embargo, el resultado en Aduanas fue negativo. La recaudación aduanera se ubicó en 1,2 billones de guaraníes —213,8 millones de dólares—, registrando una caída interanual de 13,3%. La explicación oficial apunta a la fuerte apreciación del guaraní frente al dólar, que redujo la base imponible en moneda local en un 16%, erosionando así el valor en guaraníes de las importaciones sobre las que se calculan los tributos aduaneros.
Este contraste entre el dinamismo de los impuestos internos y la caída en la recaudación de Aduanas refleja las tensiones que genera el tipo de cambio sobre las finanzas públicas, un factor que seguirá siendo monitoreado de cerca en los próximos meses ante la continuidad de la apreciación cambiaria.



