La economía paraguaya registró en febrero de 2026 una expansión interanual de 3,8%, según datos preliminares del Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (Imaep), elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP). Con este resultado, el indicador acumuló un crecimiento de 2,7% en el primer bimestre del año, marcando una mejora sustancial respecto al tímido avance de 0,8% registrado en enero. La proyección oficial para el cierre del año 2026 estima un crecimiento del PIB de 4,2%, lo que posicionaría al país nuevamente entre las economías de mayor expansión de la región.
El dinamismo del mes estuvo sustentado en el desempeño del sector servicios, el sector primario y, en menor escala, el sector secundario, con comportamientos heterogéneos según el rubro. Si bien los resultados globales son alentadores, persisten señales mixtas en sectores clave como la industria, el comercio y los servicios gubernamentales.
Sector primario lidera el crecimiento
El sector primario fue el de mayor expansión, con un alza interanual de 7,2% y un crecimiento acumulado de 6,3% al cierre de febrero. La agricultura se constituyó como el principal motor de ese desempeño, favorecida por mejores perspectivas de producción en cultivos como soja, arroz, mandioca, caña de azúcar, poroto, girasol y tabaco, de acuerdo con las estimaciones de la campaña agrícola 2025/2026 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Sin embargo, los resultados fueron parcialmente atenuados por caídas en la producción de maíz, algodón, sésamo y yerba mate.
La ganadería, por su parte, tuvo un desempeño negativo en términos interanuales, explicado por la reducción en la faena de bovinos. No obstante, se registraron incrementos en la faena de cerdos y aves, así como en la producción de leche cruda y huevos, lo que amortiguó parcialmente la caída del subsector pecuario.
Industria con crecimiento moderado y señales dispares
El sector secundario creció 3,0% en términos interanuales en febrero, aunque en el acumulado bimestral solo avanzó 0,9%, revelando la fragilidad de la recuperación industrial. La generación de energía eléctrica continuó mostrando caídas, aunque fue compensada por el buen desempeño de la distribución eléctrica, el suministro de agua y el saneamiento. La construcción también registró crecimiento interanual, impulsado por una mayor demanda de insumos de producción nacional.
Dentro del sector, la industria manufacturera evidenció una variación interanual de apenas 0,7% y un crecimiento acumulado de 0,3%, reflejando la lentitud de su recuperación. Los rubros que incidieron positivamente incluyeron la producción de aceites, lácteos, azúcar, molinería, panadería, bebidas, tabacos, textiles, madera, papel, minerales no metálicos, metales comunes y fabricación de muebles. En sentido contrario, registraron caídas los sectores de carnes, otros alimentos, cueros y calzados, productos químicos, metálicos, maquinaria y equipos.
Servicios como pilar estructural de la expansión
El sector servicios registró un crecimiento interanual de 3,3% y una expansión acumulada de 3,0% en el primer bimestre, consolidando su rol como uno de los principales motores de la actividad económica nacional. Las actividades que más contribuyeron al resultado positivo fueron el transporte, la intermediación financiera, las telecomunicaciones, los servicios a los hogares, los servicios inmobiliarios, los restaurantes y hoteles, y los servicios empresariales. Sin embargo, los resultados globales del sector fueron moderados por caídas en la actividad comercial y en los servicios gubernamentales, que restaron dinamismo al conjunto.
Financiamiento con tarjetas de crédito creció 30,64% interanual
En paralelo al crecimiento económico, los datos financieros del sistema bancario revelan una expansión significativa del endeudamiento de los hogares vía tarjetas de crédito. Según el reporte de la Superintendencia de Bancos (SIB), el saldo total de financiamiento a través de tarjetas alcanzó G. 6,61 billones en febrero de 2026, frente a los G. 5,0 billones registrados en el mismo mes del año anterior, lo que implica un incremento de 30,64%. El fuerte repunte del endeudamiento con tarjetas genera preocupación entre los analistas, especialmente por el avance observado en los segmentos de menores ingresos.
Tres entidades bancarias concentran más del 60% de la cartera total. Banco Itaú lidera con G. 2,17 billones, seguido por Banco Continental con G. 839.380 millones y Ueno Bank con G. 801.039 millones, según datos oficiales de la SIB.
Ueno Bank domina el volumen de plásticos con casi la mitad del mercado
En cuanto a la cantidad de tarjetas en circulación, el parque total del sistema alcanzó las 2.478.379 unidades a febrero de 2026. Dentro de ese universo, Ueno Bank lidera de manera abrumadora con 1.079.662 unidades, lo que equivale a cerca del 44% del total del sistema. Le siguen Continental con 413.583 unidades e Itaú con 400.998 plásticos activos.
El vertiginoso crecimiento de Ueno Bank en este segmento es uno de los fenómenos más llamativos del sistema financiero en los últimos años. Según los registros históricos de la SIB, la entidad registró un salto de 216% en un solo mes, pasando de 179.260 tarjetas en septiembre de 2024 a 567.082 en octubre del mismo año. A partir de noviembre de 2024, la entidad activó masivamente tarjetas, incorporando aproximadamente 400.000 nuevos tarjetahabientes en un solo mes. A la fecha, la entidad ya totaliza 1.079.662 unidades, duplicando nuevamente la cantidad en el lapso de un año.
El rápido ascenso de Ueno Bank no ha pasado desapercibido. La entidad se encuentra bajo el escrutinio público por su acelerado posicionamiento en el sistema financiero, por su captación de fondos públicos —en particular de recursos previsionales— y por su vínculo con Ueno Holding, empresa de la cual el presidente de la República, Santiago Peña, formaba parte hasta hace poco.
Depósitos públicos en la banca sumaron US$ 3.828 millones al cierre del primer bimestre
Los saldos del sector público depositados en el sistema financiero nacional ascendieron a US$ 3.828 millones al primer bimestre de 2026, lo que representa un incremento de 53,3% respecto a los US$ 2.498 millones registrados en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). En moneda local, los depósitos públicos totalizan aproximadamente G. 18 billones.
La distribución de estos recursos evidencia una marcada concentración en pocas entidades. El Banco Nacional de Fomento (BNF) encabeza la lista con G. 5,351 billones, equivalentes al 29,7% del total en guaraníes. Lo sigue Ueno Bank con G. 3,321 billones (18,5%) y Continental con G. 2,426 billones (13,5%), sumando entre las tres el 61,7% de los depósitos públicos en moneda nacional.
Más atrás se ubican Sudameris con G. 1,896 billones (10,5%), BASA con G. 1,178 billones (6,5%) y GNB con G. 706.179 millones (3,9%). Completan el grupo con participaciones relevantes Itaú (3,8%), Bancop (3,7%) y Zeta (3,5%). El resto de las entidades del sistema presenta participaciones inferiores al 3%, con niveles que oscilan entre 2,2% y registros prácticamente nulos.
El cuadro en conjunto revela una estructura financiera con signos de concentración tanto en el crédito al consumo como en la tenencia de fondos públicos, al tiempo que el crecimiento económico muestra un ritmo positivo pero con heterogeneidad sectorial que demanda atención en los meses venideros.



