Los mercados bursátiles europeos experimentaron una de sus mejores jornadas en meses tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 avanzó un 3,6%, hasta los 611,73 puntos, encaminándose hacia su mejor sesión en un año. El índice DAX alemán lideró las ganancias con un alza del 4,6%, mientras que el FTSE 100 de Londres sumó un 2,3% y el Ibex 35 de Madrid registró en la apertura un avance superior al 3%. La reacción fue inmediata: el presidente Donald Trump acordó la tregua con Teherán menos de dos horas antes de que venciera el ultimátum que había dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— bajo amenaza de ataques contra su infraestructura civil.

Las semanas previas habían sido particularmente tensas para los mercados del viejo continente. Desde que estalló la campaña militar de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, el índice Stoxx Europe 600 acumulaba una caída del 8%, mientras que el S&P 500 estadounidense había retrocedido más de un 5% en marzo. La fuerte dependencia europea de las importaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, en gran parte bloqueado durante el conflicto, había agravado el deterioro del clima inversor en el continente.

El petróleo cede terreno pero los analistas advierten contra el optimismo excesivo

Los mercados energéticos respondieron con rapidez a la noticia. Los futuros del crudo Brent cayeron un 15%, situándose por debajo de los 100 dólares por barril y tocando los 95 dólares, muy lejos del pico de 118,35 dólares registrado durante las semanas de mayor tensión. Sin embargo, los analistas de Bankinter advirtieron que no cabe esperar un retorno a los niveles previos al conflicto, dado el daño acumulado en la infraestructura energética de la región. La atención del mercado se concentra ahora en si el tráfico a través del estrecho de Ormuz se reanuda efectivamente y si los flujos de crudo se van normalizando, condición necesaria para una desescalada sostenida de precios.

El sector energético bursátil pagó el costo inmediato de la caída del crudo, con una pérdida del 4,2% en el día. En sentido contrario, las acciones vinculadas al turismo, la industria y la banca avanzaron entre un 5% y un 7%, al ser consideradas las principales beneficiarias de la reducción de los costos energéticos y de la caída de los rendimientos de los bonos. Las empresas mineras, aerolíneas, operadores de cruceros, fabricantes de chips y bancos también registraron alzas significativas, mientras que las energéticas, químicas y de fertilizantes cedían posiciones.

Los mercados agrícolas también reaccionan al cese de hostilidades

El impacto del alto el fuego no se limitó a los mercados financieros y energéticos. Los futuros del trigo de Chicago cayeron casi un 3% y los del maíz retrocedieron alrededor de un 1% tras conocerse el acuerdo. Dennis Voznesenski, analista de Commonwealth Bank, explicó que la situación geopolítica había estado presionando al alza los precios del trigo durante el último mes, con las condiciones meteorológicas en EEUU como factor adicional. La baja del miércoles, calificada de bastante repentina por el propio analista, fue atribuida directamente al anuncio de la tregua. El mercado triguero enfrentaba además una presión adicional derivada de la mejora de las condiciones climáticas en EEUU y de las expectativas de un aumento de la producción rusa.

El yuan chino alcanza su nivel más fuerte desde 2023

En los mercados de divisas, el yuan onshore avanzó hasta un 0,5%, situándose en 6,8287 por dólar, su nivel más sólido desde marzo de 2023. El apetito por el riesgo generado por el alto el fuego presionó a la baja al dólar estadounidense y permitió que la moneda china extendiera una tendencia de apreciación que ya venía consolidándose en las semanas previas. El Banco Popular de China fijó su tipo de cambio oficial para la jornada en 6,8680 yuanes por dólar, la tasa de mayor fortaleza para la divisa desde abril de 2023. Sin embargo, analistas consultados por Bloomberg señalaron que esperaban una apreciación oficial aún más pronunciada, lo que sugiere que el banco central chino prefiere gestionar las ganancias del yuan de forma gradual y controlada. El tipo de cambio fijado por la institución es determinante para la cotización onshore, ya que esta solo puede desviarse en un rango máximo del 2% diario.

La fortaleza del yuan no es exclusivamente consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Su apreciación también refleja el impacto de la tregua comercial entre China y EEUU, el debilitamiento estructural del dólar en un contexto de rebaja de tipos de interés y las preocupaciones sobre la política fiscal estadounidense. A principios de 2025, el yuan había estado cerca de tocar mínimos no vistos desde 2007, en medio del regreso de Trump a la Casa Blanca y el temor a una escalada arancelaria que derivó en un embargo comercial cruzado de facto. En ese contexto, los analistas señalaron que Pekín había estado conteniendo la divisa por debajo de su valor real para apoyar la competitividad exportadora, sector que en 2025 aportó al crecimiento del PIB chino su mayor contribución desde 1997, con un 32,7%. Ahora, con el escenario cambiado, varios expertos pronostican que el yuan superará la barrera de las 7 unidades por dólar a lo largo de 2026.

Las tasas de interés vuelven al debate ante el cambio geopolítico

El alto el fuego también alteró las expectativas sobre la política monetaria en EEUU. Los analistas de Bankinter destacaron que, ante el nuevo escenario geopolítico, las perspectivas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal volvieron a la discusión: de una probabilidad cercana a cero, el mercado pasó a descontar un recorte de 25 puntos básicos para 2026. Los inversores estarán atentos en las próximas horas a los datos de ventas minoristas y de precios al productor de la zona euro, cuya publicación podría ofrecer más pistas sobre el impacto económico de la reciente volatilidad energética.

La tregua no incluye a Líbano y reaviva tensiones diplomáticas

A pesar del optimismo generado por el acuerdo, persisten zonas de incertidumbre significativas. El ejército israelí llevó a cabo nuevos ataques en el sur de Líbano este miércoles y renovó órdenes de evacuación para la población de la región, dejando en claro que el país no forma parte de la tregua con Irán. Israel expresó su apoyo al alto el fuego bilateral con Teherán, pero precisó que este no incluye a Líbano. Las incursiones israelíes en el país desde el 2 de marzo han causado más de 1.500 muertos y más de un millón de desplazados. Hezbolá, por su parte, indicó a los desplazados que no deben regresar a sus hogares antes de que exista un alto el fuego oficial y definitivo.

La situación generó tensión diplomática de inmediato. España y Francia se contaron entre los primeros países en exigir que la tregua se extienda a Líbano. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó de inaceptable que Israel mantuviera los combates en territorio libanés. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saludó la tregua pero advirtió que su gobierno no aplaudirá a quienes, según sus palabras, incendian el mundo para luego presentarse con un cubo de agua. En París, Emmanuel Macron reclamó que el alto el fuego incluya plenamente a Líbano durante todo su periodo de vigencia.

China respalda el acuerdo y reclama apertura permanente del estrecho de Ormuz

El Gobierno chino manifestó su apoyo al cese de hostilidades y destacó su papel de mediación durante el conflicto. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, señaló que Pekín acoge el acuerdo y reiteró su posición a favor de resolver los conflictos por vías políticas y diplomáticas. China subrayó además que el estrecho de Ormuz debe mantenerse abierto y seguro, al considerar que su estabilidad es de interés común para la comunidad internacional.

El acuerdo de alto el fuego fue posible gracias a la mediación de Pakistán, cuyo primer ministro, Shehbaz Sharif, llegó a afirmar que el cese de hostilidades abarcaba todas las partes, incluido Líbano, aunque esta interpretación fue cuestionada por Israel. Según los términos anunciados por Trump, ambas partes negociarán durante las dos semanas de tregua en Pakistán un posible acuerdo de paz basado en una propuesta de diez puntos presentada por Teherán. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, confirmó que el paso seguro a través del estrecho de Ormuz será posible durante ese período.

Los mercados, con todo, mantienen cautela. Según Reuters, los inversores quieren verificar si el alto el fuego desemboca en una salida más amplia antes de tomar grandes posiciones. La fragilidad potencial de la tregua y la ausencia de una resolución definitiva mantienen a los mercados especialmente sensibles a cualquier novedad en las negociaciones.