Los mercados financieros mundiales operan bajo una presión creciente mientras se agota el plazo fijado por el presidente estadounidense Donald Trump para que Irán acepte un acuerdo que garantice la libre navegación por el estrecho de Ormuz. La fecha límite, establecida para las 20:00 horas de la costa este de Estados Unidos, amenaza con convertirse en el punto de inflexión más crítico de una guerra que ya ha provocado la mayor perturbación jamás registrada en el mercado global del petróleo. Si Irán no acepta las condiciones antes del vencimiento, Trump ha prometido lo que denominó la «demolición completa» de la infraestructura civil iraní, incluyendo centrales eléctricas y puentes.

La situación ha generado un entorno de volatilidad extrema. Los indicadores de oscilación en acciones y divisas alcanzaron máximos de varios meses, y los operadores admiten estar frustrados e inseguros ante una dinámica en la que Trump ha fijado y extendido plazos de manera reiterada en las últimas semanas, provocando fuertes fluctuaciones que obligan a los mercados a reaccionar en cuestión de horas.

El petróleo, en el centro de la tormenta

El activo más afectado es el crudo. El petróleo de referencia estadounidense WTI cotiza en 113,5 dólares por barril, mientras que el Brent, referente internacional, se ubica en torno a los 111 dólares, con subas de alrededor del 1% en la jornada. Los futuros del Brent llegan a marcar avances del 0,74% hasta los 110,63 dólares, aunque el WTI registra picos de hasta 114,69 dólares en algunos momentos de la sesión. Desde el inicio del conflicto, a finales de febrero, el crudo ha acumulado una suba superior al 50%.

El impacto se extiende a la economía cotidiana de los consumidores estadounidenses. El precio medio del galón de gasolina sin plomo en Estados Unidos alcanzó los 4,12 dólares, frente a menos de tres dólares que costaba apenas un par de días antes de que Washington e Israel lanzaran los ataques que dieron inicio a la guerra. El encarecimiento del combustible representa uno de los choques más tangibles para una economía que, pese a todo, mostró señales de resiliencia: el informe de empleo publicado el viernes reveló que las empresas contrataron más trabajadores de lo previsto por los economistas durante el mes pasado.

Wall Street: caídas en la preapertura tras un lunes positivo

La jornada del martes arranca con retrocesos en los futuros estadounidenses. En el mercado previo a la apertura, el S&P 500 cae un 0,45%, el Nasdaq Composite retrocede un 0,60% y el Dow Jones Industrial Average baja un 0,42%. El contraste con el cierre del lunes es marcado: esa jornada, el S&P 500 había subido un 0,4% y encadenado su primera semana positiva de las últimas seis, mientras que el Dow Jones sumaba 165 puntos y el Nasdaq avanzaba un 0,5%.

Entre las acciones con mayores movimientos en la preapertura del martes, destacan las subas de Humana (+9,3%), CVS Health Group (+6,7%) y UnitedHealth Group (+5,7%). En sentido contrario, las mayores caídas se registran en Loews Corp (-7,2%), Gen Digital (-5,09%) y Tyler Technologies (-3%).

Las bolsas europeas y asiáticas, con reacciones mixtas

En Europa, la apertura del martes mostró movimientos acotados y dispares. El Euro Stoxx 50 y el Stoxx 600 avanzan un 0,5%, el CAC 40 francés y el FTSE MIB italiano ganan cerca de un 1%, mientras que el DAX alemán sube apenas un 0,2% y el FTSE 100 británico opera sin cambios. En la preapertura posterior, el Euro Stoxx retrocedió un 0,15%, con el DAX en -0,07% y el FTSE en -0,05%, aunque el CAC se mantuvo en terreno positivo con una suba del 0,53%.

Asia presentó un panorama heterogéneo. El Kospi surcoreano avanzó un 0,82%, el Nikkei 225 japonés subió un 0,21% y el Taiex taiwanés y el ASX 200 australiano ganaron alrededor de un 2%. En contraposición, el Hang Seng de Hong Kong bajó un 0,8%, mientras que el Shanghai Composite sumó apenas un 0,26%.

Medidas de emergencia en Asia ante el encarecimiento del combustible

La crisis energética generada por el conflicto golpea de manera especialmente severa a las economías asiáticas, altamente dependientes del petróleo del Golfo Pérsico. Corea del Sur y Tailandia implementaron topes de precios al gasóleo y la gasolina para contener el impacto sobre los consumidores. El gobierno surcoreano fue más lejos y advirtió a las empresas petroleras que no intentaran capitalizar la situación. En Bangladés, las universidades cerraron desde el lunes, y en Filipinas numerosas instituciones públicas adoptaron una semana laboral de cuatro días. Varios países del continente ordenaron además que los equipos de aire acondicionado no se regulen por debajo de los 24 grados centígrados.

Teherán endurece su posición y amenaza con cerrar el estrecho

La Guardia Revolucionaria iraní declaró que no permitirá que «un solo litro de petróleo cruce el estrecho de Ormuz» si Estados Unidos e Israel continúan sus ataques, al tiempo que rechazó las declaraciones de Trump sobre la proximidad de un acuerdo, afirmando que será Irán quien determine la duración del conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que el país está dispuesto a continuar combatiendo.

Trump respondió con una escalada retórica sin precedentes. En su red social Truth Social, advirtió que atacarían a Irán «veinte veces más duramente» si intentan bloquear el estrecho, y que en ese caso destruirían objetivos que harían «prácticamente imposible reconstruir la nación iraní». «Se enfrentarán a la muerte, el fuego y la furia, pero confío y rezo para que no lo hagan», escribió el mandatario.

El domingo, Trump ya había anticipado el contenido de la amenaza: «El martes será el día de las centrales eléctricas y el día de los puentes, todo junto, en Irán. No habrá nada igual.»

Los inversores buscan refugio entre la incertidumbre

Ante el escenario de alta incertidumbre, el oro avanza un 0,77% hasta los 4.685 dólares la onza, mientras que la plata sube un 0,2% hasta los 72,95 dólares. El dólar se mantiene firme en los mercados internacionales. Desde los fondos de cobertura hasta los gestores de carteras, los inversores admiten estar divididos entre acumular bonos, incrementar posiciones en materias primas o simplemente mantener efectivo mientras esperan definiciones.

Thomas Hayes, presidente de Great Hill Capital en Nueva York, ofrece una lectura más optimista del panorama. «La asimetría apunta al alza», sostuvo, aunque reconoció que en el peor escenario los mercados podrían volver a probar los mínimos recientes con una caída de alrededor del 4%.

La pregunta que domina las mesas de operaciones es si el plazo del martes derivará en una nueva escalada bélica o si, como ocurrió en semanas anteriores, Trump volverá a extender el ultimátum. El propio presidente aseguró que era «muy improbable» que volviera a correrse la fecha límite, aunque sus contradicciones previas —incluyendo declaraciones opuestas sobre si la reapertura del estrecho era o no un requisito central del acuerdo— alimentan el escepticismo entre los operadores.