Home Economía Salarios públicos crecen 10,8% y presionan las finanzas del Estado mientras las...

Salarios públicos crecen 10,8% y presionan las finanzas del Estado mientras las inversiones se desploman 60,8% en el arranque de 2026

0
4

La masa salarial del Estado supera los G. 3,5 billones y presiona las finanzas públicas

Los datos de la Situación Financiera de la Tesorería General, publicados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), revelan que las transferencias en concepto de salarios en la función pública acumularon G. 3,5 billones (USD 551,7 millones) en el primer bimestre de 2026, frente a G. 3,2 billones (USD 497,9 millones) registrados en el mismo período de 2025, lo que equivale a un incremento interanual de 10,8%. Del total desembolsado, el 97,7% fue financiado con recursos tributarios, es decir, unos USD 539,2 millones. En menor medida, se recurrió a recursos propios (Fuente 30) por G. 77.273 millones (USD 11,8 millones), mientras que el financiamiento vía crédito público (Fuente 20) cayó 26,5%, aunque la deuda sigue cubriendo parte de este gasto rígido, con un desembolso que alcanzó USD 617.076.

El rubro de servicios personales —el mayor componente del gasto público— pasó de G. 3,237 billones en el primer bimestre de 2025 a G. 3,587 billones en el mismo período de 2026, con un aumento de G. 349.586 millones. Las remuneraciones representan el 44,2% del total de las transferencias ejecutadas, consolidándose como el factor de mayor peso y menor flexibilidad dentro del presupuesto.

La tendencia de largo plazo: la masa salarial creció 22% desde agosto de 2023

Una mirada al comportamiento de mediano plazo confirma la trayectoria ascendente del gasto salarial. Según datos del MEF, la masa salarial de la Administración Central pasó de G. 1,600 billones en agosto de 2023 a G. 1,950 billones en febrero de 2026, acumulando un incremento cercano al 22% en ese lapso. Este crecimiento se consolidó progresivamente durante 2024 y 2025, con registros mensuales que superaron los G. 1,800 billones hacia mediados del año pasado.

El patrón estacional más marcado se observa en diciembre, mes en que el pago del aguinaldo eleva notoriamente la ejecución del gasto: G. 3,343 billones en 2023; G. 3,398 billones en 2024; y G. 3,657 billones en 2025. En ese último diciembre, las remuneraciones superaron ampliamente los G. 2,892 billones recaudados en impuestos, lo que significa que los ingresos tributarios de ese mes no alcanzaron para cubrir únicamente el gasto en salarios, situación que pone en evidencia la tensión estacional que enfrenta la caja fiscal.

Los ingresos tributarios crecen, pero a menor ritmo que el gasto salarial

Por el lado de los ingresos, también se registra una tendencia positiva, aunque más moderada. Los ingresos tributarios pasaron de G. 2,441 billones en agosto de 2023 a G. 2,634 billones en febrero de 2026, lo que representa un aumento cercano al 8%, sensiblemente inferior al 22% que acumularon las remuneraciones en igual período.

En términos relativos, la relación entre ambas variables resulta elocuente: en agosto de 2023, las remuneraciones representaban aproximadamente el 65,6% de los ingresos tributarios. Si bien en meses de alta recaudación ese ratio desciende, en períodos de mayor presión de gasto —como diciembre— supera el 100%, lo que expone la fragilidad del equilibrio fiscal en determinados momentos del año.

La creación de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), resultado de la fusión entre la Subsecretaría de Estado de Tributación y la Dirección Nacional de Aduanas, ha contribuido a mejorar la capacidad operativa y de control, con meses de recaudación más robusta. No obstante, el desafío de cerrar la brecha entre el crecimiento del gasto y el ritmo de los ingresos sigue siendo una asignatura pendiente.

Jubilaciones, transferencias y deuda, los otros rubros que impulsan el gasto al alza

Más allá de los salarios, otros componentes del gasto registraron expansiones relevantes en el primer bimestre de 2026. El gasto en jubilaciones y pensiones alcanzó G. 1.505.493 millones, frente a G. 1.355.171 millones en igual período de 2025, con un incremento de G. 150.321 millones, equivalente a 11,1%, impulsado tanto por la incorporación de nuevos beneficiarios como por ajustes en los haberes previsionales.

El rubro de transferencias fue el de mayor expansión relativa: pasó de G. 468.097 millones a G. 991.755 millones, con un incremento de G. 523.658 millones, es decir, una variación de 111,9% que prácticamente duplicó el nivel del año anterior. Este salto se vincula a la implementación o ampliación de programas de asistencia o de transferencias interinstitucionales, y tiene incidencia directa sobre el resultado fiscal.

El servicio de la deuda también aumentó de forma significativa: pasó de G. 949.419 millones en 2025 a G. 1,263 billones en 2026, con una variación de G. 313.714 millones, equivalente a 33,0%, lo que consolida el peso creciente de los compromisos financieros dentro del presupuesto, posiblemente asociado a emisiones previas o al entorno de tasas de interés.

Las inversiones públicas se desploman 60,8% en el arranque del año

En sentido contrario al dinamismo de los rubros rígidos, la inversión pública registró la caída más pronunciada de todo el presupuesto. La ejecución se redujo de G. 732.075 millones en el primer bimestre de 2025 a G. 286.624 millones en igual período de 2026, una contracción de G. 445.451 millones equivalente a 60,8%.

El ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, señaló públicamente que esta caída responde, en parte, a que una porción de la inversión en obras públicas está siendo canalizada a través de alianzas público-privadas (APP) o de recursos provenientes de la Itaipú Binacional. De hecho, indicó que se tienen disponibles unos USD 600 millones para ejecución de obras, aunque no se están utilizando en su totalidad.

Con todo, la contracción de la inversión pública tiene implicancias concretas sobre sectores como la construcción y sobre la capacidad del Estado de impulsar el crecimiento económico mediante el gasto de capital.

Gastos operativos: comportamientos mixtos en alimentos, medicamentos y combustibles

En los rubros operativos, el panorama es heterogéneo. El gasto en alimentos creció 43,1%, pasando de G. 19.038 millones a G. 27.236 millones, mientras que medicamentos cayó 28,7%, al pasar de G. 327.791 millones a G. 233.616 millones, ajuste que podría responder a cambios en los procesos de adquisición o en la ejecución presupuestaria. El gasto en combustibles también se redujo de manera marcada: de G. 25.345 millones a G. 12.140 millones, una caída de 52,1%. El rubro de otros gastos operativos creció moderadamente de G. 158.128 millones a G. 178.111 millones (12,6%), en tanto que servicios básicos registró una leve reducción de G. 15.018 millones a G. 13.151 millones (-12,4%).

El plan de «economía de guerra» y los desafíos de la sostenibilidad fiscal

El comportamiento del gasto público al inicio de 2026 se produce en el marco de un plan de reforma económica anunciado por el ministro Fernández Valdovinos, denominado «economía de guerra», que prevé recortes en varios sectores. Aunque el titular del MEF aseguró que se priorizarán los salarios y el gasto social, referentes del ámbito económico cuestionan la medida, advirtiendo que la nueva política fiscal podría afectar a los sectores más vulnerables y restringir aún más la ejecución de inversiones.

La estructura del gasto evidenciada en el primer bimestre plantea un desafío estructural claro: el crecimiento se concentra en componentes de difícil ajuste —salarios, jubilaciones, transferencias y deuda—, mientras la inversión pública se contrae con fuerza. Este patrón reduce el margen de maniobra de la política fiscal y condiciona la capacidad del Estado de responder ante eventuales escenarios económicos adversos. La trayectoria de las finanzas públicas y la calidad del gasto serán, en este contexto, variables determinantes para evaluar la sostenibilidad fiscal de Paraguay en el mediano plazo.