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sábado, mayo 23, 2026
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Trump amenaza nuevamente con bloquear el estrecho de Ormuz: el petróleo supera los 102 dólares y los mercados globales acusan el impacto

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El anuncio del presidente estadounidense de imponer un bloqueo naval al paso estratégico más importante del planeta dispara el precio del crudo un 7% en Europa y casi un 8,5% en Estados Unidos, sacude las bolsas mundiales y agudiza la incertidumbre geopolítica en un conflicto cuyo desenlace sigue abierto.

El detonante: negociaciones rotas y un bloqueo anunciado en redes sociales

El precio del petróleo se disparó más de un 7% en la apertura de los mercados este lunes después de que Donald Trump anunciara, a través de su plataforma Truth Social, el bloqueo del estrecho de Ormuz tras el colapso de las conversaciones de paz mantenidas en Islamabad entre representantes de Washington y Teherán. La delegación estadounidense, compuesta por el vicepresidente J.D. Vance, el yerno del presidente Jared Kushner y el negociador Steve Witkoff, no logró alcanzar ningún acuerdo con la parte iraní.

«Con efecto inmediato, la Armada de Estados Unidos comenzará el proceso para bloquear todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz», escribió Trump en su red social. Horas más tarde, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM), perteneciente al Departamento de Defensa, confirmó que el bloqueo de todos los puertos iraníes entraría en vigor a partir de las 10:00 horas del lunes, hora de la Costa Este, equivalente a las 16:00 en la España peninsular y a las 17:30 en Irán. El comunicado aclaraba que las fuerzas navales no impedirían la libertad de navegación de los buques que transitaran por el estrecho hacia puertos no iraníes.

El petróleo rompe la barrera de los 100 dólares por barril

La reacción inmediata en los mercados de energía fue contundente. El barril de Brent, referencia en Europa, superó los 102 dólares antes incluso de la apertura de las bolsas europeas, lo que representa un alza del 7,3% frente a los aproximadamente 72 dólares en los que cotizaba antes del inicio del conflicto bélico. Esa subida equivale a una ganancia acumulada del 40% desde el comienzo de la guerra.

El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, se encareció casi un 8,5%, hasta situarse en los 104,7 dólares por barril, aunque otras fuentes lo estimaban en torno a los 103,5 dólares. En términos acumulados desde el inicio del conflicto, el WTI acumula una subida cercana al 54%. Trump, por su parte, aseguró que hay «muchos barcos» dirigiéndose a Estados Unidos para abastecerse de petróleo y que otras naciones están trabajando activamente para impedir que Irán venda crudo en los mercados internacionales, aunque no precisó cuáles.

El peso estratégico del estrecho y el coste para Irán

El estrecho de Ormuz es el corredor marítimo más crítico para el transporte de petróleo en el mundo. Irán representa aproximadamente el 4% del suministro mundial de crudo, gran parte del cual se exporta a China. Según el economista jefe de Capital Economics, Neil Shearing, las exportaciones de petróleo iraníes equivalieron el año pasado a unos 45.000 millones de dólares, es decir, el 13% del producto interior bruto del país. Al cortar ese flujo, Washington busca desfinanciar tanto al Gobierno como a las operaciones militares de Teherán.

Según la firma de análisis de datos Kpler, Irán había incrementado sus exportaciones de crudo desde el inicio de la guerra: en los meses previos a marzo, el volumen promedio alcanzó 1,85 millones de barriles diarios, unos 100.000 barriles por encima del promedio registrado entre diciembre y febrero. El bloqueo, de ejecutarse con rigor, cortaría de raíz esa tendencia alcista y golpearía de lleno las finanzas del Estado iraní.

Shearing también advirtió de que la medida «corre el riesgo de crear nuevos posibles puntos de tensión» y planteó dos escenarios de escalada significativa: que la Marina estadounidense incaute buques aliados que hayan pagado peajes a Teherán para cruzar el estrecho —una práctica que Irán habría venido cobrando a algunos barcos— o que apunte directamente a embarcaciones chinas. Cualquiera de ambas situaciones representaría, en sus palabras, «una escalada significativa».

Los mercados bursátiles reaccionan con contención relativa

Pese a la gravedad del anuncio, la respuesta de los mercados financieros globales resultó más moderada de lo que cabría esperar. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 retrocedían apenas un 0,5% a las 6:00 GMT-5, mientras que los rendimientos del Tesoro estadounidense apenas se movieron. Los mercados asiáticos, que habían absorbido la mayor parte de la volatilidad durante la noche europea, cerraron con leves caídas: el Nikkei japonés perdió un 0,62% y el KOSPI coreano, un 0,86%.

En Europa, la apertura fue igualmente negativa pero sin desbandada. El DAX alemán caía un 1,25%; el CAC 40 francés, un 0,88%; el FTSE 100 británico, un 0,47%, y el FTSE MIB italiano, un 0,74%. Una excepción llamativa fue el índice BUX de Hungría, que subió casi un 3% tras las elecciones nacionales en las que Péter Magyar, líder del partido opositor de centroderecha Tisza, se encaminaba a una victoria aplastante que ponía fin a los 16 años de gobierno de Viktor Orbán.

El Ibex 35 se tambalea y pierde los 18.000 puntos

En España, el Ibex 35 arrancó la sesión con una caída del 1,12%, lo que llevó al selectivo a mantenerse con grandes dificultades en el entorno de los 18.000 puntos, nivel que llegó a perder en los primeros minutos de cotización. Los valores más perjudicados fueron IAG, con un descenso del 2,60%; Banco Santander, con una caída del 2,07%; ArcelorMittal, que perdía un 1,96%, y Amadeus, que retrocedía un 1,58%. Solo tres valores del índice aguantaban en positivo: Repsol avanzaba un 1,94%, Solaria sumaba un 0,52% y Enagás, apenas un 0,06%.

La revalorización de Repsol refleja la lógica del mercado ante una subida del crudo: la petrolera española se beneficia directamente del encarecimiento del petróleo, lo que explica que sea el único gran valor del índice que cotiza claramente al alza en una jornada de tensión generalizada.

¿Táctica negociadora o escalada real? El mercado se debate

La contención relativa de los mercados financieros se explica, en buena medida, por la percepción de muchos inversores de que el bloqueo forma parte de una estrategia de presión negociadora más que de una decisión irreversible. Billy Leung, estratega de inversiones en Global X ETFs, declaró a CNBC que «existe la creencia de que gran parte de esto son tácticas de negociación» y añadió que «los mercados han alcanzado la máxima incertidumbre», lo que sugiere que las nuevas noticias ya no generan reacciones tan pronunciadas como en fases anteriores del conflicto. Según Leung, el mercado ahora tiene «un mejor precio y una mejor comprensión del motivo de Trump».

En la misma línea, la gestora principal de carteras de Ten Cap, Jun Bei Liu, apuntó a los indicadores de volatilidad como prueba de que el pánico podría haber tocado techo. Los inversores, en general, parecen dispuestos a apostar por que aún existe margen para reanudar las conversaciones entre Washington y Teherán.

El propio Trump alimenta esa ambigüedad con sus declaraciones contradictorias. Por un lado, aseguró que Irán «está en muy mala situación» y que sus dirigentes están «bastante desesperados», reiterando que el régimen iraní no obtendrá armamento nuclear. Por otro, lanzó un mensaje que apuntaría en dirección contraria: «Me da igual si vuelven o no. Si no vuelven, no me importa». Al mismo tiempo, sostuvo que el alto el fuego entre ambos países se mantiene «bien». La opacidad estratégica es deliberada, y los mercados lo saben.

Una crisis con ramificaciones globales aún imprevisibles

El bloqueo del estrecho de Ormuz no es solo un acontecimiento bélico: es una medida con consecuencias económicas de primer orden para el suministro energético mundial, los equilibrios comerciales y la estabilidad financiera global. La dependencia de China del crudo iraní introduce una variable adicional de enorme peso, dado que cualquier fricción entre buques chinos y la Armada estadounidense en el estrecho abriría un frente geopolítico de proporciones mucho mayores.

Por el momento, los mercados optan por apostar a la negociación. Pero si el bloqueo se consolida, si las exportaciones iraníes se interrumpen de forma prolongada y si Teherán cumple su amenaza de tomar represalias contra buques militares en el estrecho, la contención observada este lunes podría dar paso a una corrección mucho más severa. El precio de la energía, como demuestra la rebasada barrera de los 100 dólares por barril, ya avanza en esa dirección.

Expansión económica del 3,8% y concentración bancaria en tarjetas definen el arranque de 2026

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La economía paraguaya registró en febrero de 2026 una expansión interanual de 3,8%, según datos preliminares del Indicador Mensual de la Actividad Económica del Paraguay (Imaep), elaborado por el Banco Central del Paraguay (BCP). Con este resultado, el indicador acumuló un crecimiento de 2,7% en el primer bimestre del año, marcando una mejora sustancial respecto al tímido avance de 0,8% registrado en enero. La proyección oficial para el cierre del año 2026 estima un crecimiento del PIB de 4,2%, lo que posicionaría al país nuevamente entre las economías de mayor expansión de la región.

El dinamismo del mes estuvo sustentado en el desempeño del sector servicios, el sector primario y, en menor escala, el sector secundario, con comportamientos heterogéneos según el rubro. Si bien los resultados globales son alentadores, persisten señales mixtas en sectores clave como la industria, el comercio y los servicios gubernamentales.

Sector primario lidera el crecimiento

El sector primario fue el de mayor expansión, con un alza interanual de 7,2% y un crecimiento acumulado de 6,3% al cierre de febrero. La agricultura se constituyó como el principal motor de ese desempeño, favorecida por mejores perspectivas de producción en cultivos como soja, arroz, mandioca, caña de azúcar, poroto, girasol y tabaco, de acuerdo con las estimaciones de la campaña agrícola 2025/2026 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Sin embargo, los resultados fueron parcialmente atenuados por caídas en la producción de maíz, algodón, sésamo y yerba mate.

La ganadería, por su parte, tuvo un desempeño negativo en términos interanuales, explicado por la reducción en la faena de bovinos. No obstante, se registraron incrementos en la faena de cerdos y aves, así como en la producción de leche cruda y huevos, lo que amortiguó parcialmente la caída del subsector pecuario.

Industria con crecimiento moderado y señales dispares

El sector secundario creció 3,0% en términos interanuales en febrero, aunque en el acumulado bimestral solo avanzó 0,9%, revelando la fragilidad de la recuperación industrial. La generación de energía eléctrica continuó mostrando caídas, aunque fue compensada por el buen desempeño de la distribución eléctrica, el suministro de agua y el saneamiento. La construcción también registró crecimiento interanual, impulsado por una mayor demanda de insumos de producción nacional.

Dentro del sector, la industria manufacturera evidenció una variación interanual de apenas 0,7% y un crecimiento acumulado de 0,3%, reflejando la lentitud de su recuperación. Los rubros que incidieron positivamente incluyeron la producción de aceites, lácteos, azúcar, molinería, panadería, bebidas, tabacos, textiles, madera, papel, minerales no metálicos, metales comunes y fabricación de muebles. En sentido contrario, registraron caídas los sectores de carnes, otros alimentos, cueros y calzados, productos químicos, metálicos, maquinaria y equipos.

Servicios como pilar estructural de la expansión

El sector servicios registró un crecimiento interanual de 3,3% y una expansión acumulada de 3,0% en el primer bimestre, consolidando su rol como uno de los principales motores de la actividad económica nacional. Las actividades que más contribuyeron al resultado positivo fueron el transporte, la intermediación financiera, las telecomunicaciones, los servicios a los hogares, los servicios inmobiliarios, los restaurantes y hoteles, y los servicios empresariales. Sin embargo, los resultados globales del sector fueron moderados por caídas en la actividad comercial y en los servicios gubernamentales, que restaron dinamismo al conjunto.

Financiamiento con tarjetas de crédito creció 30,64% interanual

En paralelo al crecimiento económico, los datos financieros del sistema bancario revelan una expansión significativa del endeudamiento de los hogares vía tarjetas de crédito. Según el reporte de la Superintendencia de Bancos (SIB), el saldo total de financiamiento a través de tarjetas alcanzó G. 6,61 billones en febrero de 2026, frente a los G. 5,0 billones registrados en el mismo mes del año anterior, lo que implica un incremento de 30,64%. El fuerte repunte del endeudamiento con tarjetas genera preocupación entre los analistas, especialmente por el avance observado en los segmentos de menores ingresos.

Tres entidades bancarias concentran más del 60% de la cartera total. Banco Itaú lidera con G. 2,17 billones, seguido por Banco Continental con G. 839.380 millones y Ueno Bank con G. 801.039 millones, según datos oficiales de la SIB.

Ueno Bank domina el volumen de plásticos con casi la mitad del mercado

En cuanto a la cantidad de tarjetas en circulación, el parque total del sistema alcanzó las 2.478.379 unidades a febrero de 2026. Dentro de ese universo, Ueno Bank lidera de manera abrumadora con 1.079.662 unidades, lo que equivale a cerca del 44% del total del sistema. Le siguen Continental con 413.583 unidades e Itaú con 400.998 plásticos activos.

El vertiginoso crecimiento de Ueno Bank en este segmento es uno de los fenómenos más llamativos del sistema financiero en los últimos años. Según los registros históricos de la SIB, la entidad registró un salto de 216% en un solo mes, pasando de 179.260 tarjetas en septiembre de 2024 a 567.082 en octubre del mismo año. A partir de noviembre de 2024, la entidad activó masivamente tarjetas, incorporando aproximadamente 400.000 nuevos tarjetahabientes en un solo mes. A la fecha, la entidad ya totaliza 1.079.662 unidades, duplicando nuevamente la cantidad en el lapso de un año.

El rápido ascenso de Ueno Bank no ha pasado desapercibido. La entidad se encuentra bajo el escrutinio público por su acelerado posicionamiento en el sistema financiero, por su captación de fondos públicos —en particular de recursos previsionales— y por su vínculo con Ueno Holding, empresa de la cual el presidente de la República, Santiago Peña, formaba parte hasta hace poco.

Depósitos públicos en la banca sumaron US$ 3.828 millones al cierre del primer bimestre

Los saldos del sector público depositados en el sistema financiero nacional ascendieron a US$ 3.828 millones al primer bimestre de 2026, lo que representa un incremento de 53,3% respecto a los US$ 2.498 millones registrados en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). En moneda local, los depósitos públicos totalizan aproximadamente G. 18 billones.

La distribución de estos recursos evidencia una marcada concentración en pocas entidades. El Banco Nacional de Fomento (BNF) encabeza la lista con G. 5,351 billones, equivalentes al 29,7% del total en guaraníes. Lo sigue Ueno Bank con G. 3,321 billones (18,5%) y Continental con G. 2,426 billones (13,5%), sumando entre las tres el 61,7% de los depósitos públicos en moneda nacional.

Más atrás se ubican Sudameris con G. 1,896 billones (10,5%), BASA con G. 1,178 billones (6,5%) y GNB con G. 706.179 millones (3,9%). Completan el grupo con participaciones relevantes Itaú (3,8%), Bancop (3,7%) y Zeta (3,5%). El resto de las entidades del sistema presenta participaciones inferiores al 3%, con niveles que oscilan entre 2,2% y registros prácticamente nulos.

El cuadro en conjunto revela una estructura financiera con signos de concentración tanto en el crédito al consumo como en la tenencia de fondos públicos, al tiempo que el crecimiento económico muestra un ritmo positivo pero con heterogeneidad sectorial que demanda atención en los meses venideros.

Argentina y Brasil enfrentan presión de la industria china y piden redefinir el acuerdo automotor del Mercosur

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La industria automotriz de Argentina y Brasil coincidió en un diagnóstico de alta preocupación durante la apertura de Automechanika 2026, realizada en Buenos Aires: la expansión acelerada de la industria china ha generado una asimetría estructural que compromete la competitividad del bloque y obliga a anticipar la revisión del Acuerdo de Complementación Económica 14 (ACE14), cuya vigencia se extiende hasta el 30 de junio de 2029.

En el encuentro participaron los principales referentes del sector automotor y autopartista de ambos países, quienes expusieron un escenario de tensión creciente marcado por diferencias de escala, presión importadora, incertidumbre regulatoria y la necesidad de redefinir las condiciones de competencia en el Mercosur.

Asimetría estructural global y expansión acelerada de la industria china

Uno de los puntos centrales del debate fue la diferencia de escala entre los principales actores globales. Según los datos expuestos, Argentina y Brasil produjeron en conjunto alrededor de 3,1 millones de vehículos en 2025, mientras que China alcanzó los 34 millones de unidades y Estados Unidos 11 millones, evidenciando una brecha productiva de magnitud estructural.

Esta asimetría se traduce en una capacidad de exportación y fijación de precios que impacta directamente en los mercados emergentes. Los dirigentes del sector advirtieron que América del Sur se ha convertido en un objetivo prioritario para la expansión china, impulsada por una guerra de precios interna en su propio mercado y la necesidad de colocar excedentes en el exterior.

En este contexto, se señaló que en marzo ingresaron once nuevas marcas chinas al mercado brasileño, acelerando un proceso que ya venía consolidándose en los últimos años.

El ACE14 como eje del comercio automotor y su revisión anticipada

El ACE14 regula el comercio automotor dentro del Mercosur y establece que los vehículos producidos en Argentina y Brasil deben contar con al menos un 50% de contenido regional para ser considerados originarios del bloque, lo que permite su intercambio sin aranceles entre ambos países.

Los vehículos provenientes de extrazona están sujetos a un arancel del 35%, lo que constituye el principal instrumento de protección del esquema industrial regional.

Sin embargo, el avance de las importaciones chinas ha reabierto el debate sobre la suficiencia del acuerdo. Para los representantes del sector, la revisión del ACE14 no puede esperar a 2029, ya que las decisiones de inversión industrial ya están condicionadas por la incertidumbre sobre el futuro del régimen comercial.

Empleo, cadena productiva y peso estratégico del sector

La industria automotriz y autopartista entre Argentina y Brasil representa aproximadamente 5 millones de empleos directos e indirectos, y hasta 10 millones de personas vinculadas de manera ampliada a su cadena de valor, según datos del sector.

Este peso económico fue utilizado como argumento central para advertir sobre el impacto sistémico que tendría una pérdida de competitividad frente a las importaciones chinas, especialmente en un contexto de transformación tecnológica y transición hacia vehículos electrificados.

Crecimiento de los vehículos electrificados e irrupción china

Uno de los elementos más sensibles del debate fue el crecimiento de los vehículos electrificados importados. En Brasil, las importaciones pasaron de 1.200 unidades en 2016 a 270.000 en 2025, con aproximadamente el 50% de origen chino.

Este salto exponencial fue interpretado como un cambio estructural del mercado, no solo en términos de volumen, sino también en la composición de la oferta, precios y velocidad de penetración.

Reclamos de condiciones equitativas y contenido regional más exigente

Los dirigentes industriales no cuestionaron la llegada de nuevas marcas, pero sí exigieron que compitan bajo condiciones equivalentes a las empresas instaladas en la región.

Se planteó la necesidad de elevar los requisitos de integración regional, tomando como referencia el caso de México, donde el contenido local para exportar a Estados Unidos y Canadá alcanza el 75%, frente al 50% vigente en el ACE14.

El argumento central fue que la diferencia normativa genera una competencia desigual que favorece a empresas que importan vehículos sin desarrollar cadenas productivas locales equivalentes.

Debate sobre costos estructurales y límites de competitividad

El presidente de Anfavea, Igor Calvet, advirtió que existen asimetrías estructurales vinculadas al costo de infraestructura y capital en Argentina y Brasil, que no responden únicamente a la gestión empresarial sino a condiciones macroeconómicas de ambos países.

En esa línea, sostuvo que la industria enfrenta una presión simultánea entre medidas coyunturales y problemas estructurales, y que el tiempo de respuesta política es más lento que la velocidad de transformación del mercado global.

También cuestionó el modelo de ensamblaje tipo CKD, al señalar que no genera desarrollo industrial real ni valor agregado suficiente para las economías locales.

Inversión, incertidumbre y el futuro del ACE14

Desde la representación argentina, Rodrigo Pérez Graziano advirtió que el horizonte de 2029 ya condiciona las decisiones de inversión actuales, y que la falta de definiciones genera incertidumbre en la planificación industrial.

En la misma línea, se destacó que la relación entre Argentina y Brasil es considerada indispensable dentro del esquema productivo regional, y que la continuidad del ACE14 es clave para sostener la complementariedad construida durante las últimas tres décadas.

China como actor dominante y presión sobre el mercado regional

El dirigente brasileño Cláudio Sahad fue uno de los más críticos al describir la situación actual. Señaló que los aranceles vigentes no resultan suficientes para equilibrar la competencia y denunció que muchas empresas chinas llegan con promesas de inversión sin concretar producción local efectiva.

También advirtió que la estrategia exportadora china responde a una lógica de sobrecapacidad productiva y presión de precios, lo que intensifica su presencia en América Latina.

El cierre del debate: una competencia desigual y un llamado a la acción inmediata

El representante de la industria autopartista argentina, Juan Cantarella, sintetizó el diagnóstico con una metáfora contundente al comparar la situación con un deporte en el que no se verifica la igualdad de condiciones entre competidores.

En la misma línea, se reiteró que la cancha no está nivelada y que la falta de pragmatismo en la respuesta política podría agravar la pérdida de competitividad regional.

Una discusión que trasciende el comercio y se vuelve estratégica

La discusión en Automechanika 2026 dejó en evidencia que la industria automotriz de Argentina y Brasil atraviesa un punto de inflexión. La combinación de asimetría global, expansión china, presión importadora y vencimiento del ACE14 configura un escenario en el que la política industrial regional deberá redefinir con urgencia sus reglas de juego.

El consenso entre los actores del sector fue claro: la continuidad del modelo actual depende de decisiones coordinadas y anticipadas, ya que la competencia global ya no opera en los márgenes tradicionales del comercio, sino en un terreno de escala, velocidad y capacidad industrial que redefine el equilibrio del sistema automotor mundial.

Mercado agrícola global se divide en el primer trimestre de 2026 por shock energético y crisis geopolítica

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El primer trimestre de 2026 dejó al sector agrícola global profundamente dividido. Mientras el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz impulsaron al alza los cereales y aceites vegetales a través del encarecimiento de fertilizantes, energía y logística, el café y el cacao transitaron una fase de corrección asociada al reequilibrio entre oferta y demanda. El resultado fue un mercado fragmentado, donde los insumos energéticos redefinieron precios en un extremo del complejo agrícola, mientras la normalización de inventarios y consumo presionó el otro.

La divergencia responde a dos lógicas simultáneas: productos altamente sensibles a la energía y fertilizantes, y commodities guiados principalmente por ciclos de oferta agrícola y demanda industrial.

El aceite de soja lidera las subas impulsado por energía y biocombustibles

El aceite de soja se consolidó como el commodity agrícola con mejor desempeño del trimestre, con un avance del 43,48%, alcanzando máximos de varios años en los mercados de futuros de Chicago.

El movimiento estuvo impulsado por el encarecimiento del petróleo tras las disrupciones en el estrecho de Ormuz, lo que incrementó la competitividad de los biocombustibles frente a los combustibles fósiles y elevó la demanda de aceites vegetales como materia prima energética. A esto se sumaron cambios regulatorios en Estados Unidos que reforzaron los mandatos de mezcla de biocombustibles, consolidando una demanda estructural adicional para el aceite de soja.

El mercado comenzó a integrar de forma más directa la variable energética dentro de la formación de precios agrícolas, reduciendo la elasticidad tradicional del sector y amplificando los movimientos alcistas ante shocks geopolíticos.

El trigo supera el 20% por el impacto de fertilizantes y logística global

El trigo registró subas superiores al 20% en el trimestre, en un contexto donde el principal canal de transmisión fue el encarecimiento de los fertilizantes.

El estrecho de Ormuz, corredor clave del comercio energético y de insumos agrícolas, provocó disrupciones en el suministro global de urea y amoníaco, elevando los costos de producción a nivel internacional. La interrupción logística y energética afectó directamente la capacidad productiva de países dependientes del gas natural, generando además parálisis parcial en plantas de fertilizantes.

El resultado fue una reacción típica de mercado ante shocks de insumos: reducción de oferta, cobertura de posiciones, interrupciones logísticas y un rápido traslado de costos hacia los precios agrícolas. A esto se sumaron menores expectativas de siembra en Estados Unidos, lo que reforzó el sesgo alcista en el mercado del trigo.

Lo que inicialmente se configuró como un shock energético terminó convirtiéndose en una perturbación multisectorial que conecta energía, fertilizantes y alimentos dentro de una misma cadena de transmisión global.

El cacao corrige desde máximos históricos ante debilitamiento de la demanda y normalización de la oferta

El cacao registró una fuerte corrección en el trimestre, aunque el ajuste debe entenderse en el contexto de un ciclo previo de precios excepcionalmente elevados. Más que una caída aislada del período, el mercado se encuentra en un proceso de normalización tras haber alcanzado máximos cercanos a los 8.000–9.000 dólares por tonelada.

Desde esos niveles, el precio ha retrocedido hacia la zona de los 3.000 dólares por tonelada, reflejando una combinación de factores estructurales. En el lado de la demanda, la industria del chocolate respondió al período de precios altos mediante reducción del tamaño de productos, reformulación de recetas y sustitución parcial de insumos, lo que generó una contracción significativa en el consumo de cacao.

En paralelo, la oferta comenzó a mostrar señales de recuperación con mejores perspectivas de cosecha en África Occidental y acumulación de inventarios en países productores. Este reequilibrio derivó en un cambio de régimen de mercado, pasando de un escenario de escasez extrema a uno de superávit potencial, con presión bajista sobre las cotizaciones.

La corrección, por lo tanto, no responde a un evento puntual, sino a una transición estructural dentro del ciclo del cacao.

El café cae ante expectativas de mayor oferta global

El café también mostró presión bajista en el inicio de 2026, con una caída del 14,45% en el trimestre.

El movimiento estuvo asociado a mejores condiciones productivas en Brasil, acumulación de inventarios y perspectivas de aumento en la producción global para la campaña 2026/2027. Este cambio de expectativas redujo la percepción de escasez que había dominado ciclos anteriores y desplazó al mercado hacia una narrativa de mayor equilibrio entre oferta y demanda.

La mejora en la disponibilidad esperada de granos y la normalización de flujos comerciales contribuyeron a una estructura de precios más plana, reflejando menor tensión en el corto plazo.

Un mercado fragmentado con dos regímenes de precios

El balance del trimestre refleja un mercado agrícola dividido entre dos dinámicas claramente diferenciadas. Por un lado, granos y aceites operaron bajo la influencia directa de la energía y los fertilizantes. Por otro, café y cacao respondieron a ciclos propios de oferta y demanda, con ajustes tras periodos de desequilibrio previo.

El resultado es un mercado donde los shocks energéticos no solo impactan los costos de producción, sino que se transmiten directamente a la formación de precios agrícolas, mientras los commodities de consumo atraviesan una fase de normalización tras años de volatilidad extrema.

El segundo trimestre se abre así con un escenario de riesgos asimétricos, donde la persistencia o moderación del shock energético definirá la continuidad de las presiones alcistas en granos y aceites, mientras el ajuste en café y cacao dependerá de la velocidad con la que la demanda industrial se estabilice frente a nuevos niveles de precios.

Banco Mundial destaca a Paraguay como segundo mayor crecimiento en la región para 2026 y alerta sobre desaceleración en América Latina por tensiones en Medio Oriente

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El organismo multilateral proyecta una expansión del 4,4% para la economía paraguaya en 2026, por encima de su previsión de enero y del promedio regional, en un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad energética y el bajo dinamismo de América Latina y el Caribe.

Paraguay, segundo en el ranking regional de crecimiento

El Banco Mundial (BM) volvió a situar a Paraguay entre los países de mayor dinamismo económico de América Latina y el Caribe (ALC) en su más reciente informe regional, titulado «Revisitando la política industrial», presentado este miércoles. La economía paraguaya crecerá un 4,4% en 2026, cifra superior al 3,9% que el propio organismo había estimado en enero pasado y levemente por debajo de la proyección oficial del gobierno, fijada en 4,2%. Este desempeño ubica al país como el segundo de mayor expansión en la región, solo detrás de Guyana, que encabeza el ranking con un 16,3% proyectado para el mismo año.

La proyección llega tras un 2025 excepcionalmente positivo: el Producto Interno Bruto (PIB) paraguayo creció un 6,6% ese año, de acuerdo con datos recientes del Banco Central del Paraguay (BCP), consolidando al país como uno de los focos de dinamismo del Cono Sur. William Maloney, economista jefe del BM para América Latina y el Caribe, afirmó que Paraguay está «en el camino correcto» y subrayó, además, una reducción significativa de la pobreza como otro indicador de avance social asociado a ese ciclo expansivo.

El informe atribuye el desempeño superior al promedio regional a tres pilares fundamentales: las sólidas exportaciones agrícolas, la expansión de la generación de electricidad y un marco macroeconómico estable que ha sostenido tanto el consumo interno como la inversión. A ello se suma una mejora en las condiciones de financiamiento externo: el diferencial de bonos soberanos paraguayos (EMBIG) se ubicó en marzo de 2026 cerca de los 125 puntos básicos, un nivel notoriamente inferior al promedio de períodos anteriores, lo que refleja la percepción de menor riesgo soberano por parte de los mercados internacionales.

De cara a 2027, el panorama se mantiene favorable para el país, con una proyección de crecimiento del 4,2%, que lo consolidaría nuevamente como uno de los líderes regionales en expansión económica, solo por detrás de Guyana (23,5%) y Surinam (4,5%).

América Latina desacelera: crecimiento proyectado de apenas 2,1% para 2026

El contexto regional en el que se inscribe este desempeño paraguayo es considerablemente más complejo. El BM proyecta que ALC crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025, consolidando a la región como una de las de más lento crecimiento a nivel mundial. Esta cifra representa además una revisión a la baja respecto a los pronósticos anteriores: en enero de 2026, la oficina global del organismo proyectaba un 2,3% para este año, mientras que en octubre de 2025 estimaba un 2,5%.

Para 2027, el BM anticipa una leve recuperación regional hasta el 2,4%, aunque advierte que América Latina y el Caribe seguirá atrapada en el mismo ciclo de bajo crecimiento que arrastra desde hace décadas.

Los factores que explican esta moderación son múltiples y se retroalimentan. El BM señala que los elevados costos de endeudamiento restringen la inversión privada, mientras que la débil demanda externa limita el dinamismo exportador. A ello se suman las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica global, que frenan tanto la creación de empleo como la toma de decisiones empresariales. La inversión, en particular, sigue siendo el eslabón más débil de la cadena: las empresas mantienen una actitud de espera ante la falta de señales claras sobre el entorno externo y el rumbo de las políticas domésticas.

En este escenario, el consumo privado continúa siendo el principal motor del crecimiento regional, mientras la inflación baja, aunque a un ritmo más lento de lo esperado. Los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses erosionan el espacio fiscal disponible para inversión en infraestructura y gasto social, las áreas identificadas como más críticas para el crecimiento de largo plazo.

El mapa del crecimiento: ganadores, rezagados y casos extremos

El informe traza un mapa diferenciado del desempeño esperado entre los países de la región para 2026. Además de Paraguay con 4,4%, figuran entre los más dinámicos Surinam (4%), Panamá (3,9%) y Guatemala (3,7%), este último apenas por encima del bloque formado por Argentina, Costa Rica y República Dominicana, todos con 3,6%.

Argentina emerge como la principal excepción positiva entre las economías grandes de la región. El BM atribuye esta mejora a un ajuste fiscal decisivo que permitió al país pasar de un déficit considerable a un superávit primario, lo que comprimió el riesgo soberano y ancló las expectativas de inflación. La proyección de 3,6% para 2026 se sustenta en la recuperación del consumo privado, la inversión y una cosecha agrícola fuerte bajo una agenda de reformas procrecimiento.

Brasil, la mayor economía del continente, presenta una imagen más gris: crecería apenas un 1,6% en 2026 y un 1,8% en 2027, reflejando las dificultades estructurales de su economía.

En el extremo opuesto se encuentran Bolivia, con una contracción proyectada del -3,2%, la peor de la región; Jamaica con -1,0%; Haití con apenas 0,6%; Trinidad y Tobago con 0,7%; y México con un 1,3%. Para 2027, sin embargo, el panorama muestra una recuperación generalizada, con Bolivia repuntando hasta el 4,0% y Jamaica alcanzando el 3,2%.

El conflicto en Medio Oriente, nuevo factor de riesgo para la región

Uno de los elementos más destacados del informe es la advertencia del BM sobre el impacto del conflicto en Medio Oriente en las perspectivas económicas regionales. La intensificación de las tensiones geopolíticas en esa zona ha generado una mayor volatilidad en los precios de la energía, con tendencia al alza, lo que introduce riesgos inflacionarios que podrían retrasar el proceso de desinflación en América Latina, en particular para los precios de servicios y para las economías importadoras de combustibles.

Si bien el impacto inflacionario directo ha sido contenido hasta el momento, las presiones sobre los costos de energía y transporte añaden incertidumbre sobre la trayectoria futura. A ello se suma que un dólar estadounidense más débil ha atenuado parcialmente el traslado del tipo de cambio a precios, pero la relajación de la política monetaria global ha avanzado de forma gradual y el apetito por el riesgo de los inversores sigue siendo selectivo, manteniendo las condiciones financieras reales aún restrictivas.

El conflicto en Medio Oriente será, precisamente, uno de los temas centrales de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, previstas para la próxima semana en Washington. En ese marco, los bancos centrales de la región siguen en una trayectoria de relajación monetaria, aunque condicionada por estos riesgos externos.

Maloney reconoció además que la región arrastra problemas estructurales de larga data: baja productividad, déficit de formación de capital humano y escaso margen fiscal para emprender políticas de inversión pública de envergadura. «Son problemas a largo plazo a los que nos enfrentamos y que se remontan a hace un siglo», señaló el economista.

El BM llama a replantear la política industrial y apostar por reformas de fondo

Más allá del diagnóstico de corto plazo, el informe «Revisitando la política industrial» plantea un llamado de fondo a la región para repensar su estrategia de desarrollo. El BM sostiene que la frustración acumulada por el bajo crecimiento crónico ha devuelto la política industrial al centro del debate en múltiples países, y advierte que para que estas políticas sean efectivas no basta con intervenciones sectoriales aisladas.

El organismo recomienda un conjunto de medidas estructurales: cerrar las brechas de capital humano mediante educación y formación técnica, ampliar el acceso a financiamiento para facilitar la toma de riesgos en mercados más profundos, profundizar la integración comercial —incluyendo el potencial acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea— para insertar a las empresas en cadenas de valor globales, y fortalecer la capacidad institucional como condición habilitante de la competitividad.

«Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer», sostuvo Maloney.

El BM también destacó las fortalezas estratégicas con que cuenta la región para sostener ese proceso: alrededor del 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre global, una matriz energética relativamente limpia y, en varios países, un creciente impulso reformador. Aprovechar esos activos requerirá, según el organismo, construir bases técnicas y empresariales orientadas a una competitividad sostenida.

«América Latina y el Caribe cuenta con los activos y la capacidad de reforma para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad», concluyó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del BM para la región.

Shell anticipa ganancias extraordinarias en trading de petróleo gracias a la volatilidad generada por la guerra en Oriente Medio

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La división de comercialización de petróleo de Shell Plc anticipó resultados «significativamente más altos» en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior, según informó la compañía en una declaración comercial publicada este miércoles, con vistas a la presentación formal de ganancias prevista para el próximo mes. El anuncio llega en un contexto de disrupción extrema en los mercados energéticos globales, tras la escalada del conflicto armado en Oriente Medio que llevó al precio del petróleo desde niveles cercanos a USD 60 a principios de año hasta máximos próximos a USD 119 el barril en marzo, configurando uno de los episodios de mayor volatilidad en las últimas décadas.

El negocio comercial interno de la mayor petrolera con sede en Londres opera con petróleo, gas, combustibles, productos químicos y energía renovable, comercializando tanto producción propia como suministro de terceros. Aunque Shell no desglosa los beneficios de esta división de forma separada, su desempeño es seguido de cerca por el mercado como un factor determinante de los resultados globales de la compañía. En entornos de alta volatilidad, la fragmentación de precios entre regiones, los cuellos de botella logísticos y los movimientos bruscos en la curva del crudo permiten capturar márgenes extraordinarios que pueden compensar, e incluso superar, el impacto negativo de interrupciones físicas en producción o transporte.

El conflicto en Irán y el cierre de Ormuz reconfiguran el mercado energético global

El conflicto desencadenado por los ataques estadounidenses e israelíes a finales de febrero provocó huelgas iraníes en el Golfo Pérsico que dañaron refinerías, campos petrolíferos, puertos y plantas de gas en la región. El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, quedó prácticamente paralizado, generando uno de los mayores shocks de suministro en la historia reciente de los mercados energéticos según la Agencia Internacional de Energía.

Este escenario impulsó directamente los márgenes de refinación de Shell, cuyo margen indicativo de refino subió a USD 17 por barril en el primer trimestre, frente a USD 14 en el cuarto trimestre anterior, con las refinerías operando a tasas de procesamiento más elevadas. Al mismo tiempo, la reciente tregua de dos semanas acordada entre Estados Unidos e Irán provocó una caída abrupta del crudo por debajo de los USD 100 el barril, arrastrando las acciones de Shell y las de sus competidores en la jornada del miércoles. El episodio ilustra hasta qué punto el mercado energético sigue siendo rehén de los titulares geopolíticos.

Daños en Qatar deprimen la producción integrada de gas, pese a la diversificación geográfica

El impacto del conflicto sobre el negocio físico de Shell es directo y mensurable. La producción integrada de gas de la compañía —que comprende el gas natural licuado y la producción de gas a líquidos en Qatar— cayó a un rango de entre 880.000 y 920.000 barriles equivalentes diarios, por debajo de los 948.000 del cuarto trimestre de 2025 y por debajo de la propia guía de la empresa, que anticipaba entre 920.000 y 980.000 barriles equivalentes diarios para este período.

El complejo de Ras Laffan, en Qatar, donde Shell es socio clave, concentra tanto la mayor terminal de exportación de GNL del mundo —que suministraba alrededor de una quinta parte de los envíos mundiales de gas por mar antes de sufrir daños significativos— como la mayor instalación de conversión de gas a líquidos del planeta, impactada durante un ataque con misiles y cuya reparación requerirá aproximadamente un año. Más allá de Qatar, Shell mantiene empresas conjuntas en Irak, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, territorios igualmente expuestos a la inestabilidad regional.

A pesar de estas disrupciones, el punto medio de la guía para volúmenes de licuefacción de GNL se mantuvo en 7,8 millones de toneladas, estable respecto al trimestre anterior, gracias en parte a la aceleración del proyecto LNG Canada, que compensó parcialmente las pérdidas en Oriente Medio. El resultado pone de relieve el valor estratégico de una cartera geográficamente diversificada para amortiguar shocks regionales de esta magnitud.

El capital de trabajo y la deuda reflejan el costo financiero de operar en un mercado en crisis

El otro lado de los beneficios extraordinarios en trading es el aumento significativo de las necesidades de capital. Shell reportó un capital de trabajo de entre USD 10.000 millones y USD 15.000 millones en el trimestre, una cifra que el analista de RBC Capital Markets, Biraj Borkhataria, describió como reflejo del entorno sin precedentes de precios de las materias primas. La compañía atribuyó este incremento a ventas realizadas en marzo cuyos pagos se efectuarán en abril o mayo, y anticipó que el nivel debería retroceder en línea con la normalización de precios, como ha ocurrido históricamente en picos anteriores.

En paralelo, Shell advirtió que su deuda neta no monetaria aumentará entre USD 3.000 millones y USD 4.000 millones, como consecuencia del encarecimiento de los componentes variables de los contratos de arrendamiento de buques a largo plazo, cuyas tarifas se han disparado ante la disrupción del transporte marítimo. Estos factores señalan que las ganancias en comercialización no son un beneficio neto sin costos: están acompañadas de mayores requerimientos de financiamiento, mayor exposición a la volatilidad del mercado y una presión creciente sobre la estructura de capital de la compañía.

Energías renovables y deterioro de activos: señales complementarias del trimestre

En el segmento de energías renovables, que ha perdido protagonismo dentro de la cartera de Shell en los últimos años, la compañía proyectó un resultado ajustado de entre USD 200 millones y USD 700 millones para el primer trimestre, impulsado principalmente por operaciones de trading, lo que contrasta favorablemente con los USD 130 millones del cuarto trimestre anterior.

Notablemente, Shell no anunció ningún cargo por deterioro de valor relacionado con sus activos dañados en Oriente Medio, una decisión que los mercados observarán con atención en la presentación formal de resultados del próximo mes, dado el alcance de los daños reportados en Qatar y otras ubicaciones de la región.

El mercado pondera el equilibrio entre riesgos operativos y oportunidades comerciales

Varios analistas que cubren a Shell, entre ellos equipos de Barclays Plc y RBC Capital Markets, señalaron que la actualización del miércoles muestra la resiliencia operativa de la compañía frente a los eventos en Oriente Medio, donde mantiene intereses estratégicos de primer orden. Sin embargo, sus acciones han quedado rezagadas respecto a las de sus competidores a lo largo del año.

La reacción bursátil del miércoles —caída en línea con el precio del crudo tras el anuncio del alto el fuego— refleja la naturaleza dual del modelo de negocio: cuando el petróleo sube por tensión geopolítica, las petroleras integradas capturan márgenes extraordinarios en trading, pero asumen riesgos operativos elevados; cuando el precio cae por una desescalada del conflicto, esos riesgos se alivian, pero también desaparecen las oportunidades de arbitraje. El caso de Shell en este primer trimestre de 2026 ejemplifica con precisión esa dinámica, y anticipa que la evolución del conflicto en Oriente Medio seguirá siendo la variable determinante para los resultados del sector en los próximos meses.

Itaipú destinó USD 1.213,9 millones a programas socioambientales en 2025, con un resultado contable positivo de USD 134 millones

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Los estados financieros de Itaipú Binacional correspondientes al ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2025 fueron aprobados por su Directorio Ejecutivo y sometidos a auditoría independiente a cargo del Consorcio BDO, que emitió una opinión sin salvedades. El balance refleja un resultado contable positivo de USD 134,0 millones, al tiempo que revela una expansión sustancial del gasto socioambiental, que trepó a USD 1.213,9 millones, superando en USD 342 millones la cifra registrada en 2024.

Gasto socioambiental supera en volumen a royalties y compensaciones

El monto ejecutado en programas de responsabilidad social y ambiental durante 2025 supera con amplitud los USD 871,9 millones desembolsados el año anterior y, según consigna el propio documento, excede en volumen los recursos transferidos a los estados paraguayo y brasileño en concepto de royalties y compensaciones. Del total de USD 1.213,9 millones, USD 524,8 millones fueron destinados a la margen paraguaya, aplicados a áreas de energía, educación, seguridad, salud e infraestructura, entre otras.

El contexto de este gasto remite a una decisión institucional adoptada en 2003, cuando la entidad incorporó la responsabilidad social y ambiental entre sus objetivos estratégicos de forma permanente. Ese cambio de misión fue ratificado mediante las Notas Reversales n.º 228/05 de la Embajada de Brasil en Asunción y n.º 1/05 del Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay, ambas del 31 de marzo de 2005. Sin embargo, legisladores del Congreso del Brasil advirtieron el año pasado que dichas notas reversales no fueron aprobadas por los parlamentos de ambos países, cuestionando su validez jurídica.

Apoyo a los sistemas eléctricos nacionales, el rubro de mayor peso

El soporte financiero a los sistemas eléctricos nacionales continúa siendo la partida de mayor peso dentro del presupuesto socioambiental. En 2025, Brasil recibió USD 306,5 millones por este concepto, frente a los USD 301 millones de 2024, mientras que las transferencias a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) de Paraguay ascendieron a USD 123,2 millones, contra los USD 117,7 millones del ejercicio anterior. El documento señala que ambos incrementos fueron moderados y orientados a minimizar el impacto tarifario en las dos márgenes.

Estos datos cobran relevancia en un contexto en el que Itaipú provee aproximadamente el 87,6% de la energía consumida en Paraguay y el 6,7% de la demanda brasileña.

Sustentabilidad social y apoyo a organismos gubernamentales

El programa de sustentabilidad social y regional experimentó un salto marcado, pasando de USD 53,3 millones en 2024 a USD 120,9 millones en 2025. Entre las transferencias más relevantes de este rubro figuran los convenios con la Fundación Itaiguapy para subsidiar servicios de salud en la triple frontera a usuarios del Sistema Único de Salud (SUS), la asignación de recursos para la construcción del puente carretero internacional sobre el río Paraguay —que unirá Carmelo Peralta con Porto Murtinho— y el proyecto Más IDEB en Municipios Fronterizos, destinado a fortalecer la educación en los 16 municipios linderos al lago de Itaipú.

El apoyo a organismos gubernamentales brasileños creció hasta los USD 141,4 millones, impulsado en buena medida por convenios vinculados a obras de infraestructura y gestión ambiental en Belém de Pará, de cara a la realización de la COP30. En contraste, el apoyo a organismos gubernamentales paraguayos, aunque también aumentó respecto a los USD 39,2 millones de 2024, se ubicó en USD 64,6 millones, prácticamente la mitad de lo transferido al Brasil en este rubro.

Educación, vulnerabilidad e infraestructura registran los mayores crecimientos

Los sectores de educación y atención a segmentos vulnerables mostraron las expansiones más pronunciadas del ejercicio. El apoyo a la educación pasó de USD 25,6 millones en 2024 a USD 72,6 millones en 2025, mientras que el rubro de sostenibilidad de segmentos vulnerables dio un salto exponencial, de apenas USD 172.000 a más de USD 64,1 millones en el último período. En sentido inverso, el gasto en salud en la frontera retrocedió de USD 64,2 millones a USD 27,6 millones.

En infraestructura vial, la inversión en caminos regionales para todo tiempo se duplicó, de USD 20,9 millones a USD 50,9 millones, sin que el documento especifique la distribución por margen. A esto se suma el Plan 1000 para el fortalecimiento vial en Paraguay, que recibió una asignación inicial de USD 47,5 millones en su primer año de ejecución.

Biodiversidad, UNILA y nuevos programas completan el cuadro

Otros rubros de relevancia incluyen la inversión en biodiversidad, que ascendió a USD 40,7 millones, y el apoyo a la infraestructura para el desarrollo económico territorial, que alcanzó los USD 37,7 millones. El programa Itaipú, más que energía registró una expansión notable al escalar de USD 334.000 a USD 32,5 millones, en tanto que el financiamiento a la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA) totalizó USD 39,6 millones. El programa de educación en sustentabilidad recibió USD 10 millones y otros gastos socioambientales de carácter diverso sumaron USD 33,3 millones.

En términos agregados, el balance 2025 de Itaipú refleja una inyección de USD 341,9 millones adicionales a la economía regional respecto al ejercicio anterior, consolidando al ente binacional como uno de los actores de mayor incidencia financiera en el desarrollo de la región.

Ford enfrenta retiro masivo, caída en ventas, escasez de aluminio y rechazo arancelario en un trimestre crítico

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Ford Motor Company anunció el retiro preventivo de 422.613 vehículos en Estados Unidos tras detectar una falla en los sistemas de limpiaparabrisas que podría comprometer la visibilidad de los conductores y elevar el riesgo de accidentes. La campaña, registrada bajo el número 26S24 ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), abarca los modelos Lincoln Navigator y Ford Expedition de los años 2021, 2022 y 2023, así como las camionetas F-250 SD, F-350 SD, F-450 SD, F-550 SD y F-600 producidas entre 2022 y 2023.

Según el reporte presentado ante la NHTSA, el defecto puede derivar en el desgaste acelerado del motor de los limpiaparabrisas, provocando que el sistema deje de operar sin aviso previo. Este escenario representa un riesgo particular en condiciones de lluvia o nevada, cuando la visibilidad resulta indispensable para la seguridad vial. No obstante, la agencia federal indicó que hasta el momento no se han registrado accidentes graves ni lesiones vinculadas al defecto.

A partir del 13 de abril de 2026, los propietarios de los vehículos afectados recibirán una notificación por correo postal con los detalles de la falla y las instrucciones para coordinar la reparación en concesionarios autorizados. El reemplazo de los brazos del limpiaparabrisas por piezas mejoradas será gratuito y deberá realizarse exclusivamente con personal especializado. Ford recomendó a los usuarios no intentar reparaciones por cuenta propia, dado que la intervención exige el cumplimiento de parámetros técnicos específicos.

El retiro incluye tanto vehículos particulares como unidades de uso comercial. Las camionetas de la serie F se emplean extensamente en sectores como la construcción, el transporte de carga y los servicios públicos, por lo que la campaña busca evitar interrupciones en las operaciones de flotas y resguardar la confianza de los clientes empresariales. Según datos de la firma alemana Statista, Ford concentra más del 30% del mercado estadounidense de vehículos de trabajo pesado, lo que amplifica el impacto potencial de cualquier falla técnica en esta línea.

Este no es el primer retiro masivo que enfrenta la automotriz. Conforme a datos de la revista especializada Automotive News, Ford implementó distintas campañas de revisión preventiva entre 2022 y 2025, que abarcaron desde sistemas de frenos hasta componentes electrónicos. En ese contexto más amplio, el Center for Auto Safety ha documentado un aumento del 15% en los retiros por razones de seguridad desde 2020, tendencia que refleja el creciente escrutinio regulatorio sobre la industria. Tras el anuncio, las acciones de Ford en la Bolsa de Nueva York no registraron variaciones significativas, lo que sugiere que el mercado ya descontaba la posibilidad de una campaña de esta naturaleza.

Ventas en caída: un primer trimestre golpeado por aranceles, inflación y menor demanda

El retiro masivo no es el único frente que enfrenta Ford. En el primer trimestre de 2026, la compañía comercializó 457.315 vehículos en Estados Unidos, lo que representa una caída del 9% respecto a los 501.291 autos vendidos en el mismo período de 2025. El deterioro se extendió a sus segmentos más rentables: las camionetas retrocedieron 11,3% y los vehículos utilitarios deportivos cayeron 7,8% frente al año anterior.

El golpe más severo lo absorbió el segmento eléctrico. Las ventas de vehículos eléctricos de Ford en Estados Unidos se desplomaron 70%, impulsadas por la eliminación de los incentivos fiscales que el gobierno federal ofrecía a los compradores de este tipo de unidades. La pérdida de esos créditos, sumada a las elevadas tasas de interés y los precios elevados del sector, configura un escenario adverso para la electromovilidad en el corto plazo.

La caída de Ford no es un fenómeno aislado. General Motors reportó 626.429 vehículos vendidos en el trimestre, una contracción del 10% frente al primer trimestre de 2025, mientras que Stellantis vio caer sus ingresos cerca de 14% en el mismo período, según informes de Reuters. Toyota, en cambio, logró sostener sus cifras con un retroceso de apenas 0,10%, alcanzando 569.420 unidades gracias a la demanda sostenida de su modelo RAV4. Según la firma de investigación Omdia, las ventas totales de vehículos en Estados Unidos disminuyeron 5,3% durante los primeros tres meses del año.

Entre los factores que presionan a la baja, analistas consultados por Reuters señalan el encarecimiento de los vehículos impulsado por los aranceles del presidente Donald Trump, la inflación global y el impacto psicológico del conflicto en Medio Oriente sobre las expectativas de los consumidores, que temen un nuevo repunte en los precios del petróleo.

Escasez de aluminio y aranceles: la presión estructural sobre la cadena de suministro

A los problemas comerciales se suma una crisis de suministro que afecta directamente a la producción de los modelos más lucrativos de Ford. En 2025, dos incendios en la planta de laminación de aluminio de Novelis ubicada en Oswego, Nueva York, interrumpieron la operación del principal proveedor del metal para la fabricación automotriz en Estados Unidos. La instalación, que no se prevé vuelva a estar plenamente operativa antes de finales del segundo trimestre de 2026 según declaraciones de su matriz Hindalco, abastece materiales críticos para la carrocería de la camioneta F-150, modelo emblema de Ford, cuya estructura exterior es mayoritariamente de aluminio.

Ante la interrupción, Novelis comenzó a compensar el déficit con aluminio proveniente de sus plantas en Corea del Sur y Europa. Sin embargo, bajo el actual régimen comercial impuesto por la administración Trump, ese metal importado está sujeto a un arancel del 50%, lo que encarece significativamente los costos de producción. El impacto ya se reflejó en los resultados financieros de la compañía: Ford reportó en febrero una caída de aproximadamente 50% en su beneficio trimestral, que se redujo a 1.000 millones de dólares, absorbiendo el alza de costos derivada de las restricciones de suministro.

Frente a este escenario, Ford solicitó formalmente a la administración Trump una exención arancelaria temporal sobre las importaciones de aluminio, al menos hasta que la planta de Novelis retome su operación normal. Hasta el momento, la Casa Blanca no ha accedido a esa petición, aunque el Wall Street Journal reportó que las conversaciones entre los fabricantes y el gobierno continúan en curso. Stellantis y General Motors también dependen del suministro de la planta de Oswego, aunque Ford resulta el más expuesto dada la proporción de aluminio que utiliza en su línea de camionetas.

La confluencia de un retiro masivo, una caída pronunciada en las ventas, el desplome del segmento eléctrico y una crisis de insumos que el gobierno se niega a aliviar mediante exenciones arancelarias dibuja un panorama de presión múltiple para Ford en el inicio de 2026, en un mercado automotor que muestra señales claras de desaceleración a nivel sistémico.

Alto el fuego entre EEUU e Irán desencadena un repunte de hasta el 4% en las bolsas europeas, alivia los mercados energéticos y fortalece al yuan chino

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Los mercados bursátiles europeos experimentaron una de sus mejores jornadas en meses tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 avanzó un 3,6%, hasta los 611,73 puntos, encaminándose hacia su mejor sesión en un año. El índice DAX alemán lideró las ganancias con un alza del 4,6%, mientras que el FTSE 100 de Londres sumó un 2,3% y el Ibex 35 de Madrid registró en la apertura un avance superior al 3%. La reacción fue inmediata: el presidente Donald Trump acordó la tregua con Teherán menos de dos horas antes de que venciera el ultimátum que había dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— bajo amenaza de ataques contra su infraestructura civil.

Las semanas previas habían sido particularmente tensas para los mercados del viejo continente. Desde que estalló la campaña militar de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, el índice Stoxx Europe 600 acumulaba una caída del 8%, mientras que el S&P 500 estadounidense había retrocedido más de un 5% en marzo. La fuerte dependencia europea de las importaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, en gran parte bloqueado durante el conflicto, había agravado el deterioro del clima inversor en el continente.

El petróleo cede terreno pero los analistas advierten contra el optimismo excesivo

Los mercados energéticos respondieron con rapidez a la noticia. Los futuros del crudo Brent cayeron un 15%, situándose por debajo de los 100 dólares por barril y tocando los 95 dólares, muy lejos del pico de 118,35 dólares registrado durante las semanas de mayor tensión. Sin embargo, los analistas de Bankinter advirtieron que no cabe esperar un retorno a los niveles previos al conflicto, dado el daño acumulado en la infraestructura energética de la región. La atención del mercado se concentra ahora en si el tráfico a través del estrecho de Ormuz se reanuda efectivamente y si los flujos de crudo se van normalizando, condición necesaria para una desescalada sostenida de precios.

El sector energético bursátil pagó el costo inmediato de la caída del crudo, con una pérdida del 4,2% en el día. En sentido contrario, las acciones vinculadas al turismo, la industria y la banca avanzaron entre un 5% y un 7%, al ser consideradas las principales beneficiarias de la reducción de los costos energéticos y de la caída de los rendimientos de los bonos. Las empresas mineras, aerolíneas, operadores de cruceros, fabricantes de chips y bancos también registraron alzas significativas, mientras que las energéticas, químicas y de fertilizantes cedían posiciones.

Los mercados agrícolas también reaccionan al cese de hostilidades

El impacto del alto el fuego no se limitó a los mercados financieros y energéticos. Los futuros del trigo de Chicago cayeron casi un 3% y los del maíz retrocedieron alrededor de un 1% tras conocerse el acuerdo. Dennis Voznesenski, analista de Commonwealth Bank, explicó que la situación geopolítica había estado presionando al alza los precios del trigo durante el último mes, con las condiciones meteorológicas en EEUU como factor adicional. La baja del miércoles, calificada de bastante repentina por el propio analista, fue atribuida directamente al anuncio de la tregua. El mercado triguero enfrentaba además una presión adicional derivada de la mejora de las condiciones climáticas en EEUU y de las expectativas de un aumento de la producción rusa.

El yuan chino alcanza su nivel más fuerte desde 2023

En los mercados de divisas, el yuan onshore avanzó hasta un 0,5%, situándose en 6,8287 por dólar, su nivel más sólido desde marzo de 2023. El apetito por el riesgo generado por el alto el fuego presionó a la baja al dólar estadounidense y permitió que la moneda china extendiera una tendencia de apreciación que ya venía consolidándose en las semanas previas. El Banco Popular de China fijó su tipo de cambio oficial para la jornada en 6,8680 yuanes por dólar, la tasa de mayor fortaleza para la divisa desde abril de 2023. Sin embargo, analistas consultados por Bloomberg señalaron que esperaban una apreciación oficial aún más pronunciada, lo que sugiere que el banco central chino prefiere gestionar las ganancias del yuan de forma gradual y controlada. El tipo de cambio fijado por la institución es determinante para la cotización onshore, ya que esta solo puede desviarse en un rango máximo del 2% diario.

La fortaleza del yuan no es exclusivamente consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Su apreciación también refleja el impacto de la tregua comercial entre China y EEUU, el debilitamiento estructural del dólar en un contexto de rebaja de tipos de interés y las preocupaciones sobre la política fiscal estadounidense. A principios de 2025, el yuan había estado cerca de tocar mínimos no vistos desde 2007, en medio del regreso de Trump a la Casa Blanca y el temor a una escalada arancelaria que derivó en un embargo comercial cruzado de facto. En ese contexto, los analistas señalaron que Pekín había estado conteniendo la divisa por debajo de su valor real para apoyar la competitividad exportadora, sector que en 2025 aportó al crecimiento del PIB chino su mayor contribución desde 1997, con un 32,7%. Ahora, con el escenario cambiado, varios expertos pronostican que el yuan superará la barrera de las 7 unidades por dólar a lo largo de 2026.

Las tasas de interés vuelven al debate ante el cambio geopolítico

El alto el fuego también alteró las expectativas sobre la política monetaria en EEUU. Los analistas de Bankinter destacaron que, ante el nuevo escenario geopolítico, las perspectivas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal volvieron a la discusión: de una probabilidad cercana a cero, el mercado pasó a descontar un recorte de 25 puntos básicos para 2026. Los inversores estarán atentos en las próximas horas a los datos de ventas minoristas y de precios al productor de la zona euro, cuya publicación podría ofrecer más pistas sobre el impacto económico de la reciente volatilidad energética.

La tregua no incluye a Líbano y reaviva tensiones diplomáticas

A pesar del optimismo generado por el acuerdo, persisten zonas de incertidumbre significativas. El ejército israelí llevó a cabo nuevos ataques en el sur de Líbano este miércoles y renovó órdenes de evacuación para la población de la región, dejando en claro que el país no forma parte de la tregua con Irán. Israel expresó su apoyo al alto el fuego bilateral con Teherán, pero precisó que este no incluye a Líbano. Las incursiones israelíes en el país desde el 2 de marzo han causado más de 1.500 muertos y más de un millón de desplazados. Hezbolá, por su parte, indicó a los desplazados que no deben regresar a sus hogares antes de que exista un alto el fuego oficial y definitivo.

La situación generó tensión diplomática de inmediato. España y Francia se contaron entre los primeros países en exigir que la tregua se extienda a Líbano. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó de inaceptable que Israel mantuviera los combates en territorio libanés. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saludó la tregua pero advirtió que su gobierno no aplaudirá a quienes, según sus palabras, incendian el mundo para luego presentarse con un cubo de agua. En París, Emmanuel Macron reclamó que el alto el fuego incluya plenamente a Líbano durante todo su periodo de vigencia.

China respalda el acuerdo y reclama apertura permanente del estrecho de Ormuz

El Gobierno chino manifestó su apoyo al cese de hostilidades y destacó su papel de mediación durante el conflicto. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, señaló que Pekín acoge el acuerdo y reiteró su posición a favor de resolver los conflictos por vías políticas y diplomáticas. China subrayó además que el estrecho de Ormuz debe mantenerse abierto y seguro, al considerar que su estabilidad es de interés común para la comunidad internacional.

El acuerdo de alto el fuego fue posible gracias a la mediación de Pakistán, cuyo primer ministro, Shehbaz Sharif, llegó a afirmar que el cese de hostilidades abarcaba todas las partes, incluido Líbano, aunque esta interpretación fue cuestionada por Israel. Según los términos anunciados por Trump, ambas partes negociarán durante las dos semanas de tregua en Pakistán un posible acuerdo de paz basado en una propuesta de diez puntos presentada por Teherán. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, confirmó que el paso seguro a través del estrecho de Ormuz será posible durante ese período.

Los mercados, con todo, mantienen cautela. Según Reuters, los inversores quieren verificar si el alto el fuego desemboca en una salida más amplia antes de tomar grandes posiciones. La fragilidad potencial de la tregua y la ausencia de una resolución definitiva mantienen a los mercados especialmente sensibles a cualquier novedad en las negociaciones.

La deuda pública de Paraguay alcanza USD 20.694 millones en febrero y el crédito al consumo lidera la expansión financiera

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La deuda pública total de Paraguay cerró el mes de febrero de 2026 en USD 20.694 millones, según los datos más recientes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El dato implica un incremento de USD 171,3 millones respecto al mes anterior, de USD 246,1 millones frente a diciembre de 2025 y de USD 2.477 millones en comparación con el mismo mes del año pasado, cuando el saldo acumulado se situaba en USD 18.217 millones. En términos relativos al producto interno bruto (PIB), la deuda representa el 36,7%, una cifra que no incluye la reciente emisión de bonos soberanos por USD 1.000 millones colocada en el mercado internacional.

Composición y estructura del endeudamiento

La deuda está concentrada de forma mayoritaria en obligaciones externas, que ascienden a USD 16.144 millones y equivalen al 78% del total y al 28,6% del PIB. La deuda interna, por su parte, se ubica en USD 1.998 millones, representando el 9,7% del total y el 3,5% del producto. Al desagregar por tipo de instrumento, los bonos son la principal fuente de financiamiento con USD 11.202,9 millones, es decir, el 54% del endeudamiento total, seguidos por los préstamos con USD 8.968,3 millones y una participación del 43%.

En cuanto a la moneda de denominación, el 76,7% de la deuda está pactada en dólares, lo que expone las finanzas públicas a la volatilidad cambiaria. Sin embargo, el contexto actual de apreciación del guaraní frente al dólar ha generado cierto alivio para el Tesoro en el pago de intereses. Los compromisos en moneda nacional representan el 21% del total, equivalentes a USD 4.353,2 millones, con un leve incremento impulsado en parte por la emisión de bonos soberanos denominados en guaraníes.

Al desagregar por nivel institucional, la deuda del gobierno central asciende a USD 18.142,6 millones, que representa el 87,7% del total y el 32,1% del PIB, mientras que las entidades descentralizadas con garantía soberana acumulan USD 2.551 millones, equivalentes al 12,3% del endeudamiento y al 4,5% del PIB.

El ajuste del PIB incide en la proporción de la deuda

Un factor clave en la interpretación de estas cifras es el ajuste de las proyecciones del PIB. El Banco Central del Paraguay (BCP) fijó la proyección de crecimiento económico para 2026 en 4,2%, con lo que el PIB nominal en guaraníes se estima en G. 261.512.853 millones, equivalentes a USD 56.456 millones, frente a los G. 250.960.810 millones (USD 49.500 millones) del año anterior. Este incremento en la base del PIB, combinado con la baja en la cotización del dólar, explica en parte la reducción del ratio deuda-PIB desde el 41,3% registrado en diciembre hasta el 36,7% de febrero, pese al aumento en términos absolutos del saldo adeudado.

La carga financiera y la advertencia de los expertos

Pese a que el Gobierno del presidente Santiago Peña sostiene que el nivel de endeudamiento sigue siendo manejable, economistas y exfuncionarios públicos advierten sobre el peso creciente que representa el servicio de la deuda para las finanzas del Estado. El economista Luis Rojas señaló que la deuda pasó de USD 3.000 millones a cerca de USD 21.000 millones, y que el servicio de esa obligación ya alcanzó USD 2.100 millones en 2024, lo que representa casi el 30% de los ingresos tributarios del país.

El exministro de Hacienda Dionisio Borda también ha cuestionado en reiteradas ocasiones que el Ejecutivo presente el nivel de endeudamiento como un indicador favorable en comparación con otras economías emergentes, cuando la presión tributaria de Paraguay sigue siendo la más baja de la región, lo que limita la capacidad del Estado para generar recursos propios y cubrir el costo financiero de sus obligaciones. Expertos advierten además que la acumulación de deuda derivada del financiamiento de proyectos de inversión pública trasladará una pesada carga financiera a la siguiente administración y a las generaciones futuras.

El crédito al consumo lidera la expansión del sistema financiero

En paralelo con el crecimiento de la deuda pública, el BCP publicó sus indicadores financieros correspondientes a febrero de 2026, que reflejan una expansión del crédito privado liderada por el consumo. Los préstamos de consumo concentran el 31,4% de la cartera en moneda nacional, consolidándose como el segmento de mayor participación dentro del sistema financiero local.

La tasa promedio de los créditos de consumo en guaraníes se situó en 20,9%, registrando una leve reducción mensual pero manteniéndose en un nivel notoriamente superior al de otros segmentos, como los préstamos comerciales con 14,84% y los créditos de desarrollo con 11,52%.

La cartera total de préstamos del sistema alcanzó G. 189,19 billones, con un crecimiento interanual de 6,68%, mientras que los créditos al sector privado aumentaron un 15,47% respecto a febrero del año anterior. En moneda nacional, los préstamos sumaron G. 106,3 billones, con un incremento del 14,24%, impulsados principalmente por el sector servicios.

Las tarjetas de crédito, el segmento de mayor expansión

Dentro de la cartera de consumo, las tarjetas de crédito sobresalen como el segmento de mayor dinamismo, con un crecimiento interanual del 30,64% hasta alcanzar G. 6,62 billones. No obstante, este segmento también registra la mayor morosidad dentro del sistema, con un índice del 4,8% al cierre de febrero, por encima del promedio general.

Por el lado del fondeo, los depósitos totales del sistema ascendieron a G. 187,48 billones, con un crecimiento interanual del 7,76%, acompañando la expansión del crédito. El mercado de valores, por su parte, registró un volumen negociado acumulado de G. 9.332.335 millones al cierre del bimestre, con una variación interanual del 11,30%.

El BCP descarta señales de alerta por ahora

Los técnicos del BCP que presentaron los indicadores, entre ellos el economista jefe César Yunis, el gerente de Estadísticas Económicas Gustavo Cohener y el jefe de la División de Cuentas Monetarias, Financieras y Fiscales Mario Coronel, relativizaron los riesgos asociados al dinamismo del crédito al consumo. Cohener señaló que se trata de una tendencia ya observada en ciclos anteriores y que, mientras el crecimiento del consumo no supere la evolución de los ingresos de los hogares, no se identifican señales de alerta. La morosidad general del sistema se mantiene en torno al 2%, lo que los técnicos consideran un indicador de comportamiento saludable del crédito.

Los indicadores de solidez del sistema bancario y financiero refuerzan esa lectura: la liquidez se ubicó en 30,30%, la solvencia en 18,23%, la morosidad en 2,49% y la rentabilidad en 17,39% al cierre de febrero de 2026.