El comisario europeo de Asociaciones Internacionales, Jozef Síkela, realizó entre el 19 y el 24 de junio una visita oficial a Brasil con el objetivo de consolidar la asociación estratégica entre la Unión Europea (UE) y el país sudamericano en el marco de la estrategia Global Gateway. Durante su estancia, Síkela mantuvo encuentros con representantes de los sectores público y privado y participó en un foro de inversiones bilaterales en Brasilia, donde defendió un modelo de cooperación que, según sus palabras, va más allá de la simple extracción de recursos e incluye procesamiento, refinado y reciclaje a nivel local, transferencia tecnológica y capacitación laboral.
La agenda se centró en cuatro ejes: infraestructura sostenible, cadenas de valor de materias primas críticas, energía limpia y conectividad digital. De todos ellos, el que concentró mayor atención fue el de las materias primas críticas (CRM, por sus siglas en inglés), consideradas esenciales tanto para la transición ecológica y digital como para las industrias aeroespacial, de defensa, automotriz y de inteligencia artificial.
El marco normativo europeo y la búsqueda de nuevos socios
La estrategia europea se apoya en dos pilares regulatorios. El primero es el Reglamento sobre Materias Primas Críticas, vigente desde mayo de 2024. El segundo es el Plan de Acción RESourceEU, adoptado en diciembre de 2025, que prioriza el abastecimiento de minerales necesarios para sectores como la industria automotriz, los motores industriales, la defensa, la industria aeroespacial, los chips de inteligencia artificial y los centros de datos.
En este plan, Bruselas ya identifica a América Latina como una región clave para diversificar el suministro. La UE mantiene alianzas activas sobre cadenas de valor de materias primas con Argentina y Chile, y el propio Plan RESourceEU anunció formalmente el inicio de conversaciones con Brasil para construir una asociación equivalente. Fuentes de la Comisión Europea, que pidieron mantener el anonimato por no estar autorizadas a hablar públicamente, señalaron que la UE también está dispuesta a asegurar suministros en otros países con proyectos sostenibles prometedores, a través de instrumentos como las solicitudes de Proyectos Estratégicos y el Mecanismo de Materias Primas.
El peso económico de América Latina en la minería estratégica
La magnitud del recurso regional es considerable. Según datos de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), América Latina y el Caribe concentran el 25 % de la producción mundial de minerales estratégicos para la transición energética. El cobre y el litio encabezan esa producción por su papel en la electrificación, las redes eléctricas, las baterías y la movilidad eléctrica, mientras que el níquel, el grafito y las tierras raras ganan peso progresivamente por su uso en tecnologías limpias.
Olacde calcula que la región genera unos 180.000 millones de dólares anuales en minerales críticos, de los cuales aproximadamente 70.000 millones corresponden solo al cobre, con Chile y Perú como principales productores.
Los proyectos concretos que unen a Brasil y Europa
Más allá del diagnóstico general, las fuentes consultadas confirmaron que la UE está cerrando asociaciones estratégicas con tres países latinoamericanos para desarrollar cadenas de valor sostenibles, un esquema pensado para beneficiar a ambas partes: la UE garantiza acceso a minerales críticos y los países socios reciben apoyo para desarrollar capacidades locales de procesamiento y refinación.
Entre los proyectos identificados como prioritarios destaca la refinería de níquel y cobalto São Miguel Paulista, operada por la empresa Jervois, que busca abastecer con productos refinados tanto al mercado brasileño como al europeo. También sobresale el proyecto de tierras raras Colossus, desarrollado por la firma Viridis en el estado de Minas Gerais, señalado como una de las cuatro iniciativas prioritarias para acelerar la colaboración bilateral en cadenas de suministro seguras. Según explicaron los funcionarios europeos, este tipo de alianzas no se limita a la fase extractiva, sino que abarca toda la cadena de valor con el fin de generar empleo, industria y transferencia tecnológica dentro del propio Brasil, una condición que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha planteado como innegociable para sus socios internacionales.
Una relación que Bruselas define como estratégica, no de dependencia
Los representantes europeos insistieron en que, en el actual contexto de competencia geopolítica, la respuesta de la UE no consiste en exigir a sus socios que elijan bando, sino en construir vínculos diversificados y sostenibles con regiones como América Latina. Recordaron que la Unión Europea es el mayor inversionista en América Latina y el Caribe, su tercer socio comercial externo y el principal donante de cooperación, y que las inversiones europeas en la región respaldan cerca de tres millones de empleos.
Esa cooperación se traduce en proyectos concretos que trascienden la minería. El Diálogo Digital UE-Brasil y el Partnership Facility impulsan la armonización regulatoria digital y el apoyo a empresas emergentes. La iniciativa Amazonía Verde, en alianza con Nokia, despliega conectividad móvil 4G en la región amazónica. Junto con Francia y el Banco Interamericano de Desarrollo, Bruselas financia además la ampliación de un cable submarino que conecta Europa con el norte de Brasil, mientras que en materia de transporte cofinancia la Línea 6 del Metro de São Paulo, calificado como el mayor proyecto de infraestructura actualmente en ejecución en toda América Latina. A esto se suma el acuerdo comercial UE-Mercosur, orientado a profundizar el acceso a los mercados y facilitar que las empresas de ambas regiones diversifiquen proveedores y fortalezcan sus cadenas de suministro.
La dependencia de China que Europa busca reducir
El trasfondo de esta ofensiva diplomática es la fuerte concentración del suministro europeo de tierras raras en muy pocos países. Según datos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), el comercio comunitario de tierras raras repuntó en 2025 tras el fuerte descenso registrado el año anterior. Las importaciones crecieron un 17,1 %, hasta 15.100 toneladas, y las exportaciones aumentaron un 21,1 %, hasta 6.700 toneladas. En valor, las importaciones subieron un 23,2 %, hasta 124,9 millones de euros, y las exportaciones se incrementaron un 29,9 %, hasta 124,7 millones de euros.
Las tierras raras agrupan a 17 metales considerados de alto riesgo de suministro y gran importancia económica, empleados en tecnologías cotidianas como teléfonos móviles y ordenadores, así como en dispositivos médicos avanzados y energías renovables. En 2025, China concentró el 46,8 % del peso total importado por la UE (7.100 toneladas), seguida de Rusia, con el 25,9 % (3.900 toneladas), y Malasia, con el 23,1 % (3.500 toneladas). Muy por detrás se situaron Japón, con el 1,6 %, y Estados Unidos, con el 0,9 %. En conjunto, cerca del 97 % de las tierras raras importadas por la Unión Europea proceden de solo tres países, una concentración que Bruselas considera un riesgo estructural para su seguridad económica.
Brasil, segundo mayor reservorio mundial de tierras raras
En este escenario, Brasil emerge como un socio codiciado. El país sudamericano posee las segundas mayores reservas mundiales de tierras raras, con unos 21 millones de toneladas estimadas en su subsuelo, frente a los 44 millones que se calculan en China. Esta posición ha convertido a Brasil en objeto de un interés creciente por parte de múltiples potencias que buscan asegurar el acceso a estos materiales esenciales para la transición energética.
El comisario Síkela subrayó en Brasilia que el grupo de trabajo conjunto entre ambas partes ya ha identificado al menos cuatro proyectos prometedores de colaboración en este ámbito. Con ello, buscó diferenciar el enfoque europeo del de otros actores globales, al sostener que Bruselas no se limita a invertir en la extracción, sino que también apuesta por el procesamiento local, el apoyo normativo y la formación de mano de obra especializada.
El desafío de fondo para Brasil
El planteamiento de Lula da Silva añade una capa adicional de complejidad a estas negociaciones. El mandatario brasileño ha condicionado la apertura de sus reservas estratégicas a que los socios internacionales transfieran tecnología de procesamiento al país, con el objetivo de romper con un patrón económico que, durante los últimos cinco siglos, ha situado a Brasil como mero exportador de materias primas sin capturar el valor agregado de su transformación industrial.
Queda por ver si la oferta europea —centrada en el procesamiento local, la diversificación de mercados y el financiamiento de infraestructura— resulta suficientemente atractiva frente a otras potencias que también compiten por el acceso a los minerales críticos brasileños, en un momento en que la seguridad del suministro se ha convertido en una prioridad geopolítica de primer orden tanto para Europa como para el resto del mundo industrializado.



