El mayor banco de Latinoamérica incorpora como socio minoritario a una gestora con unos 28.000 millones de reales bajo administración. La operación refleja cómo la banca tradicional busca nuevas fuentes de rentabilidad y capital en un mercado de crédito en transformación.
Una operación de entrada minoritaria con estructura cuidadosa
Itaú Unibanco adquirirá algo más de un tercio de Prisma Capital, gestora paulista de activos alternativos fundada en 2017. La participación del 35% se instrumentará mediante un aporte primario en acciones preferentes sin derecho a voto. Es decir, el dinero no irá a los socios vendedores sino directamente a la caja de la compañía.
Los tres fundadores, Marcelo Hallack, João Mendes y Lucas Canhoto, conservarán el 65% restante y la totalidad del capital con voto. El banco tampoco tendrá asiento en el consejo ni en el comité de inversiones. El monto de la transacción no fue divulgado y su cierre depende de la aprobación del regulador de competencia y del Banco Central.
Qué aporta Prisma a la ecuación
Prisma invierte en una amplia gama de activos: acciones públicas y privadas, crédito, inmobiliario, empresas en proceso concursal y derechos litigiosos. También participa en fondos de crédito estructurado (FIDC), que compran carteras como los préstamos con descuento en nómina, y en plataformas tecnológicas que originan crédito.
Desde su creación, la gestora ha invertido más de 14.000 millones de reales en unas 120 transacciones, y ha materializado más de 13.000 millones. Su especialidad son los instrumentos de capital y crédito estructurado: deuda que otorga participación accionaria al refinanciarse una empresa, o posiciones de capital que pueden convertirse en crédito mediante opciones de venta. La firma prefiere describirse como proveedora de soluciones de capital antes que como especialista en situaciones especiales.
El crédito como motor: el papel de las plataformas de originación
El núcleo de la estrategia son las plataformas de originación, empresas con acceso recurrente a determinados créditos bajo criterios de elegibilidad fijados por la gestora, que abastecen a sus fondos. Hoy incluyen crédito con descuento en nómina del sector público y privado, compra de activos judiciales y originación de cuotas senior.
Con el nuevo capital, Prisma planea aumentar su aporte propio en los fondos que capta y acelerar la creación o adquisición de nuevas plataformas, con foco en operaciones de crédito a medida. Su dirección no descarta una securitizadora, aunque no ha señalado objetivos concretos de fusiones y adquisiciones.
Tasas altas y nueva regulación: el telón de fondo económico
El contexto macroeconómico explica buena parte del atractivo del segmento. Las elevadas tasas de interés en Brasil han impulsado la demanda por fondos de crédito y estrategias de rendimiento superior. A esto se suma la nueva normativa contable basada en pérdidas esperadas, que obliga a los bancos a constituir provisiones sobre su cartera y, por tanto, a inmovilizar más capital.
Ese escenario empuja a las entidades a reciclar capital con mayor frecuencia, trasladando activos de crédito hacia vehículos especializados. Es justamente el espacio donde operan gestoras como Prisma, y la lógica del acuerdo se entiende mejor desde esa óptica: el banco gana exposición a un nicho en expansión sin cargar todo el riesgo en su propio balance.
Una relación previa y una negociación sin intermediarios
La operación no surgió de un proceso competitivo ni contó con asesor financiero. Nació de una relación comercial de años: Prisma ya había vendido a Itaú una corredora de seguros, Avita, y realizó múltiples negocios con la entidad. Las conversaciones sobre una sociedad accionaria comenzaron hace unos seis meses.
La gestora aclara que la alianza no implica exclusividad. Seguirá operando con otros bancos y las transacciones con Itaú continuarán a precios de mercado. Esa independencia es relevante para sus inversores, entre los que figuran instituciones locales y globales, family offices y, más recientemente, fondos de pensiones y aseguradoras.
Lectura de mercado: el espejo estadounidense
Desde la gestora se sostiene que el banco observa un amplio espacio de crecimiento para los alternativos en Brasil, siguiendo la trayectoria que tuvieron en Estados Unidos administradoras como Apollo, KKR, Blackstone y BlackRock. La comparación sugiere una madurez aún incipiente del mercado local, con margen para que el crédito privado gane peso frente al financiamiento bancario tradicional.
Para Itaú, la inversión refuerza su posición en un segmento que ya consideraba estratégico. Para Prisma, supone un socio de largo plazo con balance sólido, sin ceder el control. Entre los activos de la gestora figura además Poligono Capital, vehículo creado en 2023 junto con la gestora de activos de BTG Pactual, lo que ilustra la creciente interconexión entre los grandes actores del sector.
Qué vigilar de ahora en adelante
Quedan abiertos varios puntos: el precio pagado, que determinará la valuación implícita de la gestora; el dictamen de las autoridades; y el ritmo con que Prisma desplegará el capital nuevo en plataformas de originación. También será relevante seguir si otros bancos replican la fórmula de participaciones minoritarias en gestoras especializadas, una vía que permite expandirse en alternativos con menor consumo de capital regulatorio.




