La expansión del comercio mundial en 2026 está modificando la geografía y la composición de los intercambios de América Latina y el Caribe. En un escenario marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbre económica y una creciente reorganización de las cadenas de suministro, la región atraviesa uno de sus períodos de mayor dinamismo comercial de los últimos años.
Según las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe aumentarán 20% en 2026, mientras que las importaciones crecerán 16%. El incremento exportador estará explicado tanto por el aumento de los precios internacionales como por una expansión de los volúmenes comercializados.
El fenómeno no es homogéneo. América del Sur, México, los países andinos, Centroamérica y el Caribe presentan desempeños diferentes, determinados por sus estructuras productivas, la evolución de los precios de las materias primas, la demanda externa y su inserción en las nuevas cadenas internacionales de valor.
En este escenario, Paraguay aparece entre las economías con una expansión exportadora significativa, pero su desempeño forma parte de una tendencia regional mucho más amplia.
El comercio latinoamericano acelera con fuerza durante 2026
La magnitud del cambio se observa al comparar el primer semestre de 2026 con el mismo período del año anterior. Las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe pasaron de crecer 4% en enero-junio de 2025 a aumentar 20% en el mismo período de 2026. Las importaciones, por su parte, aceleraron de 6% a 14%.
El crecimiento alcanza a prácticamente todas las grandes subregiones, aunque con diferencias importantes.
América del Sur registró un aumento de 18% en sus exportaciones durante el primer semestre, mientras que el Mercosur alcanzó 15%. Dentro de este último bloque, Argentina presentó una expansión de 25%, Brasil de 11%, Paraguay de 19% y Uruguay de 2%.
La Comunidad Andina mostró incluso un mayor dinamismo, con un crecimiento de 26%. Perú aumentó sus exportaciones 39%, Bolivia 57%, Colombia 14% y Ecuador 5%. En la Alianza del Pacífico, las ventas externas crecieron 24%, impulsadas por México, con 25%, y Chile, con 20%.
El desempeño también fue considerable en varios países centroamericanos y caribeños. Nicaragua aumentó sus exportaciones 33%, Guyana 24%, República Dominicana 15% y Bahamas 42% durante el primer semestre.
Por lo tanto, el dato regional de 20% no responde a un único país o sector. Es el resultado de una combinación de mayores precios internacionales, incremento de los volúmenes exportados y una demanda externa que se está desplazando hacia nuevos mercados.
Asia gana terreno y modifica la geografía comercial de la región
Uno de los principales elementos del informe de la CEPAL es que el crecimiento comercial latinoamericano ocurre al mismo tiempo que se está modificando la distribución geográfica del comercio mundial.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones latinoamericanas hacia Asia aumentaron 37%, frente a un crecimiento de 20% hacia Estados Unidos y 16% hacia la Unión Europea. Dentro de Asia, las exportaciones hacia China crecieron 24%, mientras que las destinadas a otras economías asiáticas aumentaron 60%.
India sobresale particularmente: las exportaciones latinoamericanas hacia ese mercado aumentaron 102% interanual durante los primeros seis meses del año.
La evolución también refleja un cambio en las estrategias comerciales de las principales economías de la región. Brasil, por ejemplo, incrementó sus exportaciones hacia India en aproximadamente US$2.500 millones durante el primer semestre, principalmente por mayores ventas de petróleo, minerales y productos agropecuarios. Al mismo tiempo, China continuó ampliando sus compras de soja, mineral de hierro, maíz y carnes brasileñas.
Argentina también se benefició del aumento de la demanda asiática, particularmente mediante mayores exportaciones de soja, aceite de soja, harinas oleaginosas y productos agroindustriales.
La CEPAL proyecta que, durante todo 2026, las exportaciones de bienes de la región hacia otras economías de Asia crecerán 32%, frente a 24% hacia Estados Unidos, 20% hacia la Unión Europea y 19% hacia China. Las ventas intrarregionales, en cambio, crecerían 8%.
Este desplazamiento resulta particularmente relevante porque muestra que el crecimiento comercial de América Latina no está dependiendo exclusivamente de sus mercados tradicionales.
La disputa por las cadenas de suministro también está reconfigurando el comercio
El cambio hacia Asia forma parte de una transformación más amplia del comercio mundial.
La CEPAL observa una reconfiguración de los flujos comerciales asociada a las tensiones geopolíticas y a la búsqueda de una mayor diversificación de proveedores. Durante el primer semestre de 2026, las importaciones estadounidenses procedentes de China cayeron 22,3%, mientras que las provenientes de la ASEAN aumentaron 34,1% y las de Corea del Sur 20,8%.
Al mismo tiempo, las cadenas de suministro asiáticas continúan fortaleciéndose y el comercio entre las economías de esa región registra algunas de las mayores tasas de crecimiento.
La transformación también está relacionada con la economía digital. La demanda mundial de semiconductores, componentes electrónicos y equipamiento asociado al ciclo de inversiones en inteligencia artificial está fortaleciendo el comercio de China, Corea del Sur, India y las economías de la ASEAN.
Para América Latina, este proceso abre oportunidades, pero también plantea un desafío: aprovechar la nueva demanda internacional sin limitarse a vender materias primas.
El auge de las materias primas impulsa a América del Sur
La evolución de los precios internacionales constituye otro de los grandes motores del comercio regional.
La CEPAL estima que el índice de precios de los principales productos básicos exportados por América Latina y el Caribe aumentará 20,4% durante 2026. Los minerales y metales registrarían un incremento de 31,2%, mientras que los minerales críticos alcanzarían un aumento promedio de 38,6%.
Este comportamiento tiene una incidencia especialmente fuerte sobre América del Sur debido a su elevada especialización en recursos naturales.
La CEPAL proyecta que las exportaciones sudamericanas aumentarán 17% en 2026, pero con una composición muy diferente a la del conjunto regional: 15 puntos porcentuales provendrían del aumento de precios y solamente 2 puntos del crecimiento de los volúmenes.
Esto marca una diferencia importante con otras economías.
En México, por ejemplo, la expansión proyectada de las exportaciones será de 26%, pero estará impulsada fundamentalmente por los volúmenes, que crecerían 21%, mientras que los precios aumentarían 5%. Perú tendrá un crecimiento de 30%, con un incremento de 25% en precios y 5% en volumen. Bolivia crecerá 23%, casi exclusivamente por precios, con un aumento de 24% y una caída de 1% en volumen.
Brasil tendrá un crecimiento proyectado de 16%, compuesto por un aumento de 13% en precios y 3% en volumen. Argentina crecerá 19%, con 10% de incremento en precios y 9% en cantidades exportadas.
La diferencia es significativa: mientras algunos países están creciendo principalmente por el encarecimiento de sus productos de exportación, otros muestran una expansión más vinculada al aumento de las cantidades comercializadas.
Paraguay: una expansión exportadora que combina precios y mayores volúmenes
Dentro de este escenario regional, Paraguay presenta uno de los desempeños más relevantes del Mercosur.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones paraguayas de bienes aumentaron 19% interanual, después de haber registrado una caída de 7% en el mismo período de 2025. Las importaciones crecieron 10%, frente a un aumento de 8% un año antes.
La proyección anual de la CEPAL mantiene ese ritmo: las exportaciones paraguayas de bienes aumentarían 19% en 2026 y las importaciones 14%.
Pero la composición del crecimiento paraguayo merece especial atención. El aumento de las exportaciones estaría explicado por un incremento de 7% en los precios y de 12% en los volúmenes. En las importaciones, los precios aumentarían 3% y los volúmenes 11%.
Esto diferencia a Paraguay de buena parte de América del Sur. Mientras las exportaciones sudamericanas crecerían 17%, impulsadas principalmente por un aumento de 15% en los precios y apenas 2% en los volúmenes, Paraguay presenta una expansión mucho más orientada hacia las cantidades exportadas.
En otras palabras, el crecimiento paraguayo proyectado para 2026 no depende solamente del ciclo favorable de precios internacionales. La expansión del volumen exportado tiene un peso mayor.
El contraste también resulta visible frente a otros socios del Mercosur. Argentina crecería 19%, Brasil 16% y Uruguay apenas 5% en el valor de sus exportaciones de bienes. Paraguay, con 19%, se ubica así entre los mejores desempeños proyectados del bloque.
Brasil y Argentina aprovechan el crecimiento de la demanda asiática
El desempeño de Brasil y Argentina resulta fundamental para entender la evolución del Mercosur.
Brasil combina su enorme base exportadora de productos agropecuarios y minerales con una estrategia de diversificación de mercados. Además de la fuerte expansión hacia India, el país está identificando a Indonesia, Malasia, Tailandia y Viet Nam como mercados prioritarios.
Argentina, por su parte, está aprovechando el aumento de la demanda asiática de productos agroindustriales. La soja, el aceite de soja, las harinas oleaginosas y otros productos agroindustriales explican buena parte de la expansión hacia esos mercados.
En ambos casos, el escenario internacional favorable está ampliando las posibilidades de colocación de productos primarios y agroindustriales, aunque también vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la diversificación productiva.
Perú, Bolivia, México y Chile muestran modelos diferentes
Los países de la región no están aprovechando el ciclo comercial de la misma manera.
Perú es uno de los grandes beneficiados por el actual ciclo de precios. La CEPAL proyecta un crecimiento de 30% en sus exportaciones durante 2026, con un incremento de 25% en precios y 5% en volumen.
Bolivia presenta un patrón todavía más concentrado en precios: sus exportaciones aumentarían 23%, pese a una caída de 1% en los volúmenes, debido a un incremento de 24% en los precios de exportación.
México representa el caso opuesto. Sus exportaciones crecerían 26%, pero el principal motor serían los volúmenes, con un aumento proyectado de 21%. Los precios aportarían 5%.
Chile, en cambio, tendría una expansión de 13%, explicada por un incremento de 22% en precios y una reducción de 7% en volúmenes.
Estas diferencias muestran que detrás del crecimiento regional existen realidades económicas muy distintas: economías que se benefician del ciclo de materias primas, países manufactureros que aumentan cantidades exportadas y otros que combinan ambos factores.
Los servicios se convierten en otro motor del comercio regional
El informe de la CEPAL no se limita al comercio de bienes. Uno de sus principales ejes es el creciente peso de los servicios, especialmente los denominados servicios modernos.
Las exportaciones de servicios de América Latina y el Caribe crecerían 11% en 2026, mientras que las importaciones aumentarían 9%. La expansión representa una aceleración frente a 2025.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones regionales de servicios crecieron 8%. El transporte tuvo un fuerte impulso asociado al aumento del comercio de bienes, mientras que los servicios modernos —tecnologías de la información, servicios financieros, seguros, telecomunicaciones, servicios empresariales y profesionales— mostraron un comportamiento más estable.
La evolución por países también es heterogénea.
En el primer semestre, Paraguay aumentó sus exportaciones de servicios 20%, por encima del crecimiento regional de 8%. Argentina y Brasil registraron aumentos de 15%, mientras que Uruguay creció 4%.
Para todo 2026, la CEPAL proyecta un crecimiento de 20% para las exportaciones paraguayas de servicios, frente a 17% para Argentina, 13% para Uruguay y 9% para Brasil. En la Comunidad Andina, Perú y Bolivia crecerían 11%, mientras Colombia aumentaría 9%. México crecería 10% y Chile 7%.
En términos monetarios, Paraguay pasaría de exportar US$3.101 millones en servicios durante 2025 a US$3.710 millones en 2026. Sus importaciones de servicios aumentarían de US$2.119 millones a US$2.266 millones.
Los servicios modernos son una oportunidad de diversificación
Este punto constituye uno de los principales aportes estructurales del estudio de la CEPAL.
Entre 2005 y 2024, las exportaciones latinoamericanas de servicios modernos aumentaron más de 350%, frente a un crecimiento cercano al 160% de los servicios tradicionales. En 2024, la región exportó unos US$259.000 millones en servicios, de los cuales aproximadamente US$90.000 millones correspondieron a servicios modernos, equivalentes al 35%.
Sin embargo, existe una paradoja: pese al fuerte crecimiento, América Latina y el Caribe mantiene una participación cercana al 2% de las exportaciones mundiales de servicios modernos.
La oportunidad, por tanto, no consiste únicamente en que estos servicios estén creciendo, sino en conseguir que la región aumente su participación en un mercado mundial que se expande rápidamente.
La CEPAL destaca que los servicios modernos presentan además una mayor estabilidad que actividades como el turismo y el transporte. Incluyen telecomunicaciones, informática, servicios empresariales, financieros, seguros, propiedad intelectual y otras actividades intensivas en conocimiento.
Paraguay también tiene una oportunidad en los servicios modernos
El caso paraguayo adquiere una dimensión adicional en este punto.
El país aparece dentro del grupo de economías latinoamericanas analizadas por la CEPAL en relación con la participación de los servicios modernos en sus exportaciones. El informe destaca que una mayor participación en las exportaciones mundiales de servicios modernos está asociada con niveles más elevados de PIB per cápita y que países como Argentina, Brasil, Costa Rica y Uruguay han conseguido resultados exportadores superiores a los esperados para sus respectivos niveles de ingreso.
Para Paraguay, esto abre una vía de diversificación que complementa el crecimiento de las exportaciones tradicionales.
La expansión de servicios vinculados al comercio, transporte, logística, actividades empresariales y servicios intensivos en conocimiento puede permitir que el país no dependa exclusivamente de la evolución de los precios de los bienes que exporta.
La propia CEPAL plantea que la promoción de estos servicios debe apoyarse en tres pilares: promoción de las exportaciones, atracción de inversión extranjera directa y desarrollo del talento humano.
Minerales críticos y transformación tecnológica abren un nuevo frente para la región
Otro elemento estratégico del estudio es el auge de los minerales críticos.
Los precios de este grupo aumentarían en promedio 38,6% durante 2026, por encima del crecimiento de los minerales y metales en general y del conjunto de productos básicos exportados por la región. La demanda está siendo impulsada por la transición energética, la electromovilidad, la digitalización, la inteligencia artificial y las industrias tecnológicas avanzadas.
La oportunidad es considerable porque minerales como cobre, litio, cobalto, níquel, grafito y tierras raras tienen un papel creciente en semiconductores, centros de datos, telecomunicaciones, almacenamiento energético y otras industrias estratégicas.
Pero el desafío para América Latina consiste en evitar que el aumento de la demanda reproduzca simplemente el patrón tradicional de exportación de materias primas.
El crecimiento de los precios puede generar ingresos extraordinarios, pero la transformación de esos recursos en cadenas de mayor valor agregado, servicios especializados, infraestructura, tecnología y capacidades productivas determinará cuánto de ese beneficio permanece en las economías de la región.
El desafío ya no es solamente exportar más, sino exportar mejor
El escenario descrito por la CEPAL combina una oportunidad coyuntural con desafíos estructurales.
Por un lado, América Latina está exportando más. Los precios de las materias primas son favorables, los volúmenes crecen, Asia demanda más productos de la región y los servicios muestran una recuperación significativa.
Por otro, la región continúa enfrentando una estructura exportadora fuertemente concentrada en productos básicos y una participación relativamente reducida en los mercados mundiales de servicios modernos.
La fragmentación de los mercados regionales y la lenta profundización de los procesos de integración también continúan limitando el potencial del comercio intrarregional.
En este contexto, la competitividad dependerá cada vez más de factores que van más allá del precio de las materias primas: infraestructura, logística, digitalización, conectividad, capital humano, inversión, innovación y capacidad de integrarse a cadenas internacionales de valor.
La CEPAL destaca precisamente que la transformación del transporte y la logística exige una mayor articulación entre infraestructura, digitalización e integración regional para aumentar la resiliencia frente a las nuevas disrupciones del comercio mundial.
Una región que crece, pero enfrenta el desafío de transformar ese crecimiento
Las cifras de 2026 muestran una América Latina y el Caribe mucho más dinámica comercialmente que un año atrás. Las exportaciones de bienes crecerían 20% y las importaciones 16%, mientras que las exportaciones de servicios aumentarían 11%.
Pero el dato más importante del informe no está solamente en la magnitud del crecimiento. Está en la transformación del entorno en el que la región debe competir.
Asia gana peso, las cadenas de suministro se reorganizan, los minerales críticos adquieren importancia estratégica, la inteligencia artificial impulsa nuevas demandas y los servicios modernos avanzan con mayor rapidez que los servicios tradicionales.
Dentro de este escenario, Paraguay presenta una posición favorable: sus exportaciones de bienes crecerían 19% en 2026, con una contribución particularmente importante del aumento de los volúmenes, mientras que sus exportaciones de servicios avanzarían 20%.
El desafío para el país, al igual que para el resto de América Latina, será convertir este dinamismo comercial en una plataforma de diversificación y mayor valor agregado. El ciclo internacional ofrece una oportunidad, pero la capacidad de aprovecharla dependerá de cuánto puedan avanzar las economías latinoamericanas desde una lógica centrada en vender más materias primas hacia otra basada también en producir, procesar, prestar servicios y generar conocimiento para los mercados internacionales.




